Boletín N° 31 - 1 de septiembre de 2003
  OTAN asume control en Afganistán

I. La OTAN asumió el mando de la ocupación en Kabul, Afganistán. Es la primera vez que la OTAN actúa fuera de Europa y que asume un papel de contrainsurgencia. Eso es un cambio importante.

Estados Unidos ha sido la principal fuerza de ocupación desde que invadió en 2001. Ejerce autoridad general sobre el país, con 9.000 soldados suyos y 3.000 británicos apostados en las zonas fuera de la capital, si bien no en Kabul, la capital, la cual ha ocupado una unidad multinacional llamada ISAF (Fuerza Internacional de Seguridad y Asistencia). Hasta ahora, los países que participan se han turnado el mando de la ISAF, últimamente Holanda y Alemania juntas. Después de servir seis meses, los comandantes dejan el país. Con la OTAN al mando, supuestamente habrá continuidad del mando militar y se incrementará la efectividad de las tropas en combate.

Se dio este cambio en agosto, cuando se dieron los combates más extendidos desde la invasión. En el sur y en el este del país, docenas de personas han muerto en enfrentamientos. A comienzos del mes, una base estadounidense en Zormat (en el sureste) fue blanco de cohetes; murió un soldado norteamericano en otra parte de la misma región. A finales de agosto, los soldados estadounidenses y de los señores de la guerra sostuvieron los más intensos combates en muchos meses en la región sureña de Zorbal y al este cerca de la frontera con Pakistán. Cuatro soldados norteamericanos murieron; se dice que cayeron en combate con las fuerzas aliadas del Talibán.

En Kabul últimamente, no se han visto combates así. Parece que la estrategia estadounidense es mantener firmemente ocupada la capital debido a su importancia política, y en las afueras de la capital, apoyarse en los reaccionarios señores de la guerra. Estados Unidos espera que las fuerzas móviles bajo su mando podrán impedir que el enemigo se reagrupe en zonas que no puede controlar directamente. Aun así, Kabul no es segura a pesar de la presencia de las tropas norteamericanas, inglesas y de la ISAF. Ha habido muchos intentos de asesinar a altos oficiales. En junio, cuatro soldados alemanes murieron en ataques con bombas. Un cordón de vehículos blindados y de soldados rodeó el edificio durante la ceremonia, en la cual un oficial alemán le pasó la bandera de la ISAF al comandante alemán de la OTAN (secundado por un canadiense).

Los soldados de ocupación consideran al pueblo de Afganistán como un enemigo en potencia. En mayo en Kabul, las tropas estadounidenses asesinaron a tres de sus propios soldados títeres e hirieron gravemente a tres más. Los soldados abrieron fuego para luego decir que fue por error. Vieron a afganistaníes con armas y empezaron a disparar.

Para las masas la situación es catastrófica. En Kabul, las masas son víctima de pandillas, esbirros del gobierno (la policía y otros agentes armados) y grupos fundamentalistas. En otras ciudades y en el campo, son víctimas de saqueo, represión y violaciones a manos de los matones de los señores de la guerra. En una carta al secretario del Exterior británico, Jack Straw, los organismos de ayuda internacional describieron la situación: “En los últimos meses, la seguridad de Kabul se ha deteriorado marcadamente... El aumento de la delincuencia agrava la inseguridad que vive la población. Abundan robos y asaltos en la región (supuestamente) más segura, Herat”.

¿Podrá controlar la capital con mayor éxito la nueva estructura de mando de la OTAN, que los soldados de la OTAN, británicos, turcos, alemanes y holandeses de antes? Tal vez se opere un cambio dejando el mando indefinidamente en manos de los mismos oficiales, pero las fuerzas de ocupación no pueden traer estabilidad a Afganistán porque la ocupación misma es fuente de inestabilidad. Primero, causa odio y resistencia del pueblo. Es más, está el dominio de los señores de la guerra, a quienes Estados Unidos puso de nuevo en el Poder para combatir a los talibanes. Estos déspotas se han vuelto gobernadores “legítimos” nombrados por el presidente Karzai, títere norteamericano, y apoyados por los fusiles norteamericanos y por el dinero de los organismos de ayuda internacional.

En el campo, las tropas anglonorteamericanas persiguen a lo que llaman fuerzas del Talibán y de Al Qaeda. Bombardean aldeas, hostigan y asesinan a los campesinos donde los sentimientos antiyanquis son muy fuertes.

Algunos integrantes de la OTAN han hecho un llamado a expandir las operaciones de la ISAF fuera de Kabul, aunque hay oposición de personas cercanas a Estados Unidos, como algunos oficiales y comandantes de la OTAN. Por otro lado, Estados Unidos está muy ocupado en Irak. No puede prescindir de los soldados necesarios para ocupar completamente a Afganistán, para lo que algunas personas dicen que se necesitarán diez mil soldados o más. Y no quiere que sus rivales europeos le quiten el control de Afganistán. Es una lucha entre las potencias imperialistas que quieren tener más influencia en Afganistán.

Francia, por ejemplo, mandó 300 soldados y tal vez esté dispuesta a mandar más. Canadá tiene el más grande contingente (casi 2.000). Alemania, con 1.500 soldados, está dispuesta a participar más. La semana pasada, el canciller Gerhard Schroeder anunció la decisión de mandar tropas alemanas bajo el mando de la OTAN al norte de Afganistán.

La situación en Afganistán es diferente a la de Irak, en cuanto a las relaciones entre las potencias imperialistas. En Irak, algunos países europeos tuvieron relaciones políticas y económicas con el gobierno de Saddam Hussein y no quieren ayudar a que Estados Unidos se trague todo el país. Afganistán está más para el que le arrebate; el poder central no está consolidado; y varios países esperan obtener influencia política y militar mediante los señores de la guerra bajo su influencia y con sus propias tropas. En ambos países, Estados Unidos quiere el control exclusivo o cuando menos que se reconozca su hegemonía, mientras las otras potencias tratan de arrebatar lo más que puedan.

Algunos defensores de los intereses europeos ponen a Kabul como modelo de lo que les gustaría ver en Irak: una intervención de fuerzas multinacionales bajo la OTAN con el aval de la ONU. La viabilidad de esa opción está en el aire. Pero lo que sí se puede sostener es que no han mandado a ningún soldado a ninguna parte para mantener la paz ni para proteger al pueblo de los reaccionarios señores feudales y de los fundamentalistas antimujer. Las potencias imperialistas quieren una parte de un país estratégicamente importante y de la opresión y la explotación de la población que eso conlleva y, juntas (no sólo Estados Unidos), están tomando la ofensiva contra los pueblos del mundo.