Con Mao son 5

Introducción:
La última gran batalla de Mao Tsetung

Raymond Lotta

PROLOGO

 

Para incluso el más casual observador se ha hecho evidente que han tenido lugar grandes cambios en China desde la muerte de Mao Tsetung. Cuatro de los más prominentes líderes de la Revolución Cultural, la llamada "banda de los cuatro", han sido derrocados y esto fue seguido por una importante purga en el Partido Comunista y las organizaciones de masas. Muchos de los duraderos oponentes políticos de Mao, siendo quizás el más notable Teng Siao Ping, ocupan ahora las más elevadas posiciones de autoridad. Las innovaciones en la educación, la administración industrial, la cultura, la investigación científica y otras áreas forjadas mediante la Revolución Cultural han sido en gran parte desechadas. Las muy profundas cuestiones sobre las que Mao llamó la atención en los años finales de su vida, particularmente con respecto al grave peligro de la restauración del capitalismo son ahora desestimadas o sus respuestas son atacadas.

Las severísimas críticas y calumnias contra los Cuatro son velados ataques a Mao Tsetung. De hecho, esta no era una "banda de cuatro", era una "banda de cinco" ya que estos revolucionarios eran cercanos aliados de Mao y él había puesto su confianza en ellos. Y, realmente, ésta no era una "banda" en absoluto -era el núcleo del cuartel general revolucionario dentro del Partido Comunista de China.

Hoy día, las exhortaciones al orden, la disciplina en el trabajo y todo lo demás por el desarrollo económico han reemplazado a la línea fundamental de Mao de continuar la revolución y su llamado a "empeñarse en la revolución, promover la producción". La Revolución Cultural, en verdad, ha llegado a su fin como lo inscribieron los nuevos gobernantes de China en el Informe Político entregado por Jua Kuo-feng al XI Congreso del Partido en 1977 -pero no por las razones que ellos quisieran que creyéramos. Finalizó debido a que la oposición que Mao estuvo combatiendo hasta sus últimos momentos había salido victoriosa, habiendo tomado el control del Partido, el ejército y los órganos del Estado.

¿Cómo pudo pasar algo así? ¿Es simplemente el resultado de las maquinaciones y ambiciones de unos cuantos líderes? ¿Esto demuestra que el socialismo es un sistema que no funciona o un sueño imposible? Los líderes sí cuentan para algo, pero no prescindiendo de las fuerzas sociales que ellos representan y las líneas políticas que ellos concentran y alrededor de las cuales reúnen a otros. Como Marx enseñó, el socialismo no es una esperanza piadosa, ni menos algo puro ni sin relación con lo que la precedió. "De lo que aquí se trata no es de una sociedad comunista que se ha desarrollado sobre su propia base, sino de una que acaba de salir precisamente de la sociedad capitalista y que, por tanto, presenta todavía en todos sus aspectos, en el económico, en el moral y en el intelectual, el sello de la vieja sociedad de cuya entraña procede". ("Crítica del Programa de Gotha", Obras Escogidas de Marx y Engels, tomo 2, pág. 15, AKAL Editor, Madrid, 1975).

Marx Lenin y Mao, los tres enfatizaron que el socialismo es una sociedad en la que domina la clase obrera, pero es una sociedad de transición. Contiene dentro de él las semillas del comunismo en el que todas las clases y las bases para las divisiones de clases han sido eliminadas, pero también contiene las cicatrices del capitalismo en la persistencia de ciertas desigualdades y distinciones sociales. Es una sociedad que puede o avanzar al comunismo o retroceder al capitalismo; no es una sociedad estoica ni fija. El que la sociedad, de hecho, avance depende de la capacidad de la clase obrera para continuar haciendo la revolución y seguir socavando gradualmente el terreno que da lugar al capitalismo. El resultado de esta lucha se determinará tras un período de tiempo más o menos largo, un período que está caracterizado por repetidos levantamientos importantes.

¿Qué significa continuar la revolución bajo la dictadura del proletariado y por qué es la cuestión central que enfrenta la clase obrera en el Poder? Bajo el socialismo todavía existen diferencias tales como las que hay entre los obreros y los campesinos, entre la ciudad y el campo, y entre el trabajo intelectual y el trabajo manual. En China, predomina en el campo la forma colectiva de propiedad a cambio de la propiedad estatal. Por consiguiente, los campesinos no recibirán salarios, sino el pago por una porción del valor de lo que su unidad colectiva puede producir. Los niveles de vida serán desiguales entre diferentes unidades agrícolas debido a que las cosechas variarán dependiendo de la fertilidad del suelo, el nivel de mecanización, etc. Entre los trabajadores urbanos el sistema de pago de salarios según el trabajo tenderá a perpetuar la desigualdad en la medida en que la gente tiene diferentes capacidades y necesidades. Finalmente, ya que hay alguna gente que está dedicada principalmente al trabajo administrativo e intelectual a cambio del trabajo manual, habrá una tendencia entre esta gente a exigir privilegios, a buscar una vida de fama y gloria, y, más peligroso aún, a convertir su administración de unidades en control personal sobre ellas.

La existencia de estas desigualdades y obstáculos son obstáculos al logro de la sociedad sin clases: el comunismo. Estas son las condiciones materiales que dan lugar a una nueva burguesía. Ellas no pueden ser eliminadas de la noche a la mañana, pero estas cosas deben ser restringidas y superadas gradualmente. Esto requiere que la sociedad sea continuamente revolucionarizada bajo el liderazgo de una correcta línea ideológica y política -tanto para derrotar a la línea revisionista de quienes buscarán preservar y ampliar estas diferencias, así como para combatir sus inevitables intentos de hacerse al poder. Continuar la revolución también significa transformar la superestructura, incluyendo las instituciones culturales y educativas que serán usadas por la burguesía para crear opinión pública favorable a su causa.

Avanzar al comunismo requiere el logro de la abundancia material. Pero durante todo el período de transición socialista habrá aguda lucha sobre qué camino tomar en el desarrollo de la producción, a qué clase servirá, y si la conveniencia a corto plazo -que puede resultar en picos temporales en la producción pero que a largo plazo lleva al estancamiento- tendrá precedencia sobre los intereses a largo plazo de la clase obrera. Estas son cuestiones de vida o muerte para la clase obrera.

Dentro del movimiento obrero ha habido quienes -miembros dirigentes de partidos comunistas- han negado todo esto. Para esta gente una vez la clase obrera toma el Poder y establece la propiedad socialista sobre los medios de producción, las tareas y el destino de la revolución dependen del desarrollo de las fuerzas productivas. De una forma u otra, estos revisionistas o seguidores del camino capitalista, como los llamó Mao, insisten en que, con la transformación de la propiedad, las clases y la lucha de clases dejan de existir. Ellos niegan que la clase obrera debe continuar la revolución y llevarla a cabo a fondo en todas las esferas de la sociedad. Los revisionistas ven el socialismo no como una etapa histórica en la que la clase obrera debe luchar contra la influencia de las clases explotadoras, superar las disparidades que permanezcan -ya sea en términos del ingreso o de la división social del trabajo- y comprender su misión histórica de romper con y desarraigar las relaciones de propiedad y las ideas del pasado. Ellos identifican el socialismo en términos de su capacidad para producir más, y más eficientemente. Para ellos, el socialismo se caracteriza no porque la clase obrera se convierta en amo de la sociedad y se esfuerce conscientemente por eliminar todos los obstáculos a la completa transformación de ésta. Por el contrario, se caracteriza por un nivel establecido de producción y técnica.

Mao afirmó enfáticamente que la lucha objetiva que ocurre en la sociedad entre el capitalismo moribundo y el comunismo naciente se refleja en el partido comunista y se concentra en él. En China esta lucha se ha centrado sobre la cuestión de cuál es el camino a seguir por el pueblo chino -perseverar en la revolución y sobre esa base desarrollar y expandir la producción, o subordinar todo el desarrollo de la economía, confiar en la ganancia, los expertos, la asistencia extranjera, y tal vez posteriormente, después que se hayan sentado las bases materiales, ir de aquí para allá revolucionando las relaciones entre las personas, las instituciones de la sociedad y el pensamiento de la gente. En las condiciones particulares de China esta lucha se ha reducido a esto: ¿Debe un país atrasado como China seguir los pasos de los países capitalistas más avanzados y terminar en la misma situación, debe utilizar los mismos métodos y formas o la clase obrera debe realmente dar un salto en la historia y transformar la sociedad por completo?

Esta lucha ha bullido dentro del Partido Comunista de China, con Mao sosteniendo no sólo que era necesario tomar el camino de continuar la revolución a través de etapas si el capitalismo fuera derrotado, sino que eso era posible. No que era fácil -porque es mucho más difícil que plegarse a los métodos capitalistas y a la fuerza de la costumbre- sino que armadas con una comprensión del carácter de esta lucha las masas podrían ser movilizadas en la lucha por lograr el comunismo. La Revolución Cultural fue viva prueba de esto. Iniciada por Mao en 1966 y dirigida por él de comienzo a fin, indicó las formas y métodos con los cuales la clase obrera podrá mantener y fortalecer su dominio y continuar el avance hacia el comunismo.

Por primera vez en la historia de la revolución proletaria, se resolvió el problema de impedir una restauración -aunque no del todo como señalara Mao- y esto empujó al movimiento de la clase obrera a un nivel superior. El hecho de que ésta fuera derrocada en 1976 no reduce el significado de esta experiencia debido a que la Revolución Cultural se abrió paso en medio de contradicciones y dificultades que la Revolución Bolchevique no podría, al igual que la Revolución Bolchevique había convertido en cosa del pasado los obstáculos para la toma y consolidación del Poder lo cual antes de ésta, la Comuna de París no había hecho, Mao Tsetung sintetizó experiencias y lecciones cruciales de este proceso de continuar la revolución, y el marxismo-leninismo-pensamiento Mao Tsetung proporciona la base para que la clase obrera internacional resuelva los nuevos problemas que surgen de la continua lucha por emancipar a la humanidad.

La Revolución Cultural abrió un gran boquete en los argumentos de los revisionistas que sostenían que no se podía crear nada nuevo y cualitativamente diferente por la clase obrera y que China tendría que adaptarse a los viejos modelos de desarrollo. Pero los cambios originados por la Revolución Cultural chocaron con obstinada oposición de poderosas fuerzas -concentradas dentro del Partido Comunista- que opusieron feroz resistencia y maquinaron la restauración del viejo orden. El peligro de restauración, señaló Mao, tenía su base económica en las imperfecciones y contradicciones de la sociedad socialista y su base política en el real poder e influencia ideológica ejercidos por altos funcionarios del partido que fomentan una línea revisionista. Y, como he recalcado reiteradamente, una vez esta gente tomó el poder tenía que esperar a rehacer la sociedad según sus intereses de clase y su concepción -por medio de lo cual un puñado de explotadores trataría de convertir a las masas en bestias de carga irreflexivas.

La lucha en los años 1973-76 fue una continuación de las luchas que maduraron en los primeros años de la Revolución Cultural cuando la clase obrera resistió exitosamente los intentos de restauración y llevó a cabo importantes transformaciones de la sociedad. Pero, como enfatizó Mao, se requerirán muchas más de tales revoluciones precisamente debido a que por lo que la clase obrera estaba luchando no era sólo por más comida en su mesa, sino por un mundo completamente nuevo.

Lo repentino que fue el golpe de 1976 y el torrente de calumnias que se le prodigó a los Cuatro tomó por sorpresa a mucha gente en todo el mundo. También surgió alguna confusión del hecho de que los actuales gobernantes todavía defendían de palabra a Mao y sus enseñanzas (aunque se hacía cada vez más difícil para ellos que dijeran directamente que no se tomara seriamente -o "dogmáticamente"- todo lo que él dijo). Pero un análisis de lo sucedido desde la época del X Congreso del Partido en agosto de 1973 indica claramente que la lucha entre estas dos líneas al interior del Partido se había intensificado, llegando a un clímax con el arresto de los Cuatro y la derrota de las fuerzas revolucionarias.

El programa de quienes hoy están en el poder dista mucho de ser original. Sus principales puntos han sido importantes puntos del programa revisionista en China desde la fundación de la República Popular y han sido ruidosa y ampliamente anunciados durante todo el período desde el X Congreso del Partido a medida que estas fuerzas revisionistas buscaban crear opinión pública para sus intentos de echar atrás la revolución. Donde habían logrado ganar ventaja pudieron poner en práctica muchas de sus políticas. Y varias veces se comprometieron en pruebas de fuerza, esperando aislar y aplastar a los revolucionarios.

Esta fue una compleja y difícil lucha. Mao guió y dio oportuno apoyo a los revolucionarios, con los Cuatro en primera fila, quienes buscaban apoyar y defender los logros de la Revolución Cultural y fortalecer el dominio de la clase obrera. Sin embargo, luego de su muerte las fuerzas opuestas a Mao y al socialismo pudieron acumular las fuerzas para una crítica confrontación que el últimas se convirtió en decisiva.

Esta colección de documentos ha sido recopilada para seguir el rastro del desarrollo de la lucha entre dos líneas en China en los últimos años de la vida de Mao así como de los asuntos y las fuerzas involucradas. Estos documentos son una valiosa fuente de información sobre cuestiones claves que se estaban debatiendo y el enfoque de Mao y aquellos cercanos a él -Wang Jung-Wen, Chang Chun-chiao, Chiang Ching, y Yao Wen-yuan siendo los más destacados representantes- sobre la tarea de construir un movimiento para resistir las influencias e invasión de los enemigos de la revolución y sus intentos de restauración del viejo orden. Además, proporcionan importantes ideas dentro del desarrollo de la concepción de Mao sobre el carácter de la revolución socialista. En su mayor parte hemos incluido importantes artículos teóricos, debido a que los más importantes hechos a entresacar en esta lucha no son quizás sobre las costumbres de Chiang Ching para su vestuario, sino las líneas políticas opuestas y las fuerzas de clase que éstas representaban.

El cuerpo principal del libro se divide en cinco secciones, que corresponden a los diferentes períodos y etapas de creciente intensidad de esta lucha. Los textos en estas secciones reflejan todos básicamente la línea de Mao y los "Cuatro" sobre los diversos asuntos involucrados. (Para una explicación de por qué y cómo esto fue cierto en lo principal de los Informes Políticos del X Congreso del Partido [Texto 3] y la IV Asamblea Popular Nacional [Texto 15] que fueron presentados por Chou En-lai -un hombre que se oponía en lo fundamental a esta línea- véase la introducción, pág. 12-13 y 24-25). En contraste, los apéndices de este libro contienen documentos contrarios al punto de vista de estos textos. Uno, "El fruto amargo del maoísmo" (Apéndice 5), es de la Unión Soviética. Los demás articulan la línea de Teng Siao-ping, Jua Kuo-feng y otros que estaban unidos en su oposición a la línea de la Izquierda.

Para muchos fuera de China, incluyendo este editor, la gravedad en intensidad de la lucha en los años 1973-76 no fue apreciable hasta después del arresto de los Cuatro. Se espera que esta colección ayude a aquellos preocupados por el cambio de los acontecimientos en China y a quienes desean entender y aprender de las experiencias de la Revolución China al ver lo que estaba involucrada en la última gran batalla de Mao. Se ha incluido un ensayo introductorio como trasfondo de los acontecimientos que llevaron al golpe contrarrevolucionario del 6 de octubre de 1976.

20 de agosto de 1978

La última gran batalla
de Mao Tsetung (1973-1976)

 

Si hubo una cuestión que concentró los diversos puntos de vista y líneas presentes al interior del Partido Comunista de China en los años 1973-76, fue la de cómo evaluar la Revolución Cultural. Las razones fueron de dos tipos. Primero, la Revolución Cultural no había concluido aún cuando ya se había convertido en algo común fuera de China asumir que se había terminado en 1969. Segundo, los cambios que introdujo la convirtieron en foco de intensa lucha en todos los niveles del Partido y la sociedad. Las fuerzas revolucionarias buscaban preservar y extender estos cambios, y las fuerzas derechistas trataban de limitarlos, socavarlos y en últimas eliminarlos.

Las grandes revoluciones engendran reacción así como cambio y progreso. Las clases derrocadas nunca se resignarán a su destino. Pero más que esto, como ha demostrado la Revolución China, con el continuo avance de la revolución proletaria hacia la erradicación de las desigualdades y divisiones de la sociedad de clases, hay quienes dejan de seguir adelante con las nuevas tareas del día. Hay comunistas, especialmente algunos dirigentes del Partido, que tratan de frenar la revolución, comienzan a oponerse a ella y se convierten en blanco ya que son ellos quienes tienen el Poder. Son revolucionarios y comunistas sólo de nombre. La Revolución Cultural dio origen a nuevas luchas y alineamientos.

Como se indicó, la actitud hacia la Revolución Cultural se convirtió en la piedra de toque sobre la posición respecto al dominio de la clase obrera. Mao, no es necesario decirlo, ha sido muy claro sobre esta cuestión. En 1969, explicó, "Parece que no vamos a llevar a cabo la Gran Revolución Cultural Proletaria, porque nuestra base no es sólida. A juzgar por mis observaciones, en una gran mayoría de fábricas -no quiero decir todas ni la abrumadora mayoría de ellas- el liderazgo no estaba en manos de auténticos marxistas y de las masas de obreros... Había gente buena entre los secretarios, subsecretarios y miembros de comités del Partido y entre los secretarios de organismos del Partido, pero siguieron la línea de Liu Shao-chi de recurrir simplemente al incentivo material, poniendo la ganancia al mando, y en vez de promover la política proletaria, repartían primas y demás". "Pero hay realmente gente mala en las fábricas". "Esto muestra que la revolución no ha acabado aún". En otras palabras, si esta revolución no hubiera ocurrido, se había perdido el Poder. Además, ¡no se había acabado! Unos dos años y medio después, Mao diría, "Hemos estado cantando La Internacional durante 50 años, sin embargo, en diez ocasiones cierta gente dentro de nuestro Partido trató de dividirlo. Como lo veo, esto puede suceder otras diez, veinte, o treinta veces".

Lo que Mao estaba subrayando en estos años inmediatamente siguientes a los tormentosos episodios de la Revolución Cultural era que la cuestión de si la revolución mantendría su curso -si China permanecería en el camino socialista- de ninguna forma estaba resuelta y que, de hecho, importantes luchas continuarían estallando, el resultado de las cuales determinaría la supervivencia de la revolución. Estas luchas no eran simples maniobras defensivas o acciones de contención de parte de la clase obrera. La Revolución Cultural fue un acontecimiento sin precedentes en la historia, marcó la primera vez que en la sociedad socialista una lucha revolucionaria de masas se había levantado contra nuevos elementos explotadores que habían surgido dentro de las estructuras del partido y el Estado. Pero los resultados fueron más allá de derrocar estas fuerzas y arrebatarles los segmentos de la sociedad de los que se habían apoderado. En el curso de estas luchas se llevaron a cabo importantes transformaciones en el carácter y el funcionamiento de las instituciones de la sociedad (de hecho, ésta fue la única garantía de que la clase obrera persistiría en ellas) y la influencia ideológica de la burguesía, la vieja y la nueva, sería desafiada en todas las esferas.

Los frutos de la Revolución Cultural se encarnaron en lo que vino a llamarse las "cosas nuevas" o "nuevas cosas socialistas". Esto incluyó la incorporación de obreros, campesinos y soldados a las universidades, el desplazamiento de jóvenes instruidos al campo, comités revolucionarios en las fábricas para remplazar la dirección en cabeza de una sola persona, la participación de cuadros del Partido en el trabajo productivo, obras de teatro revolucionarias modelo, una extensa red de clínicas de salud a bajo costo o sin costo y el surgimiento de los "médicos descalzos" (médicos entrenados de entre los campesinos y que vivían con ellos) y así sucesivamente. Estas "nuevas cosas" golpearon profundamente la influencia del capitalismo e hicieron posible que la clase obrera extendiera su dominio a instituciones como las universidades que habían sido manejadas por señores [gamonales] académicos y que producían intelectuales y expertos divorciados de las masas y de los movimientos de masas, tanto de la lucha de clases como de la lucha por la producción. Precisamente debido a esto, tales medidas dieron lugar a fuerte oposición.

El Asunto Lin Piao

 

En 1969, por la época en que Mao habló una vez más sobre la necesidad de continuar la revolución, estaba comenzando a tomar forma una importante lucha contra Lin Piao, Ministro de Defensa y Vicepresidente del Partido, quien había logrado proclamarse como el sucesor oficial de Mao. Liu Shao-chi había encabezado una burocracia incrustada que fue severamente perseguida y combatida mediante el levantamiento político de la Revolución Cultural. Esencialmente, Lin Piao aprovechó esta conmoción para llenar el vacío creado por la crítica y la destitución de muchos cuadros y funcionarios y el desmantelamiento de viejas organizaciones de masas. La base del poder de Lin Piao era principalmente el ejército y él buscaba llenar estos puestos vacantes con sus hombres. El primer choque importante con Lin ocurrió sobre el borrador de un Informe Político que él y sus fuerzas prepararon para el IX Congreso del Partido en 1969 planteando básicamente que la Revolución Cultural había logrado sus objetivos y que ahora era tiempo de impulsar la economía. Lin había animado levantamientos donde había otros que se le atravesaban en el camino y había empujado el revisionismo donde el tenía su gente en posición. Utilizó a las masas como grupo de presión para sus propios fines pero no vaciló en apretarles las clavijas cuando él había logrado esos fines.

Lin fue fuertemente criticado por Mao, y se debió reescribir el Informe para hacer énfasis en la continua importancia y el alcance de la Revolución Cultural. Vale la pena anotar que en el período 1969-71 se lograron tasas récord de aumento de la producción industrial bajo la línea de Mao de "empeñarse en la revolución, promover la producción". Este principio significa que la política debe estar al mando de la economía y que sólo despertando el activismo consciente de las masas es posible realmente desencadenar las fuerzas productivas y transformar el mundo de acuerdo con los intereses de la clase obrera. Por ejemplo, las normas y regulaciones que confinan a los obreros a un puesto u oficio y que convierte a la innovación técnica o a la administración en prerrogativa de unos pocos selectos pone trabas al desarrollo de las fuerzas productivas porque apagan la iniciativa y el activismo de las masas e incluso promueve el antagonismo entre ellas, por ejemplo conflictos sobre la utilización de la maquinaria. Hay trabas que deben derribarse, pero esto sólo puede hacerse por medio de la movilización de las masas precisamente porque tales trabas representan la continuación de la influencia de la burguesía.

A medida que se desarrolló la lucha, Lin siguió insistiendo en un mayor grado de participación del ejército en dirigir a China. Mao estaba tratando de restarle énfasis al papel del ejército y establecer el papel dirigente del Partido sobre la base de su reconstrucción. Con el aumento de las presiones en la frontera soviética y los serios enfrentamientos que ocurrieron en abril de 1969, Lin promovió la reconciliación con la Unión Soviética y el contar con ella por el armamento pesado. Mao reconoció que la reconciliación con los soviéticos no era más que capitulación. Lin también se opuso a cualquier tipo de rehabilitación de cuadros y funcionarios que habían sido criticados durante la Revolución Cultural ya que era un completo insulto a sus ambiciones de tener al ejército y a su gente en general dominando y monopolizando los sectores vitales.

Las ansias de poder y el engaño de Lin no eran resultado de alguna especie de megalomanía. Estos métodos surgieron de una línea política -una línea revisionista- de no confiar en las masas para cambiar el mundo. En el II Pleno de IX Comité Central celebrado en el verano de 1970, las fuerzas de Lin estaban ondeando furiosamente la bandera roja para oponerse a la bandera roja -alabando el "genio" de Mao para convertirlo en un icono inocuo mientras ellos planeaban instalarse en diversos puestos. Lin por entonces había estado atacando abiertamente muchos de los logros y transformaciones de la Revolución Cultural, tachando la participación de los cuadros en el trabajo productivo como "reforma del trabajo forzado" y declarando que la política de enviar jóvenes al campo no era más que "desempleo disfrazado". Según Lin la economía estaba naufragando sin esperanzas y las masas ya habían sufrido suficiente. Lo que ellas no necesitaban y en lo que no estaban interesadas era en más política, lo único que les interesaba era comida en la mesa y madera para sus chimeneas. Fue un descarado intento de aprovechar y estimular el descontento y el resentimiento entre un sector de los jóvenes, especialmente los de mayor nivel de educación, los cuadros, y gente atrasada de entre las masas, y por atacar estas nuevas cosas debido a que ellas iban contra su programa revisionista.

Cada vez más desenmascarado y aislado, Lin se vio obligado a intentar un golpe [putsch] militar en septiembre de 1971. El asunto Lin Piao fue un asunto traumático para China. Ocurrió en un momento en el que se estaban haciendo intentos por consolidar buena parte de lo que se había ganado mediante la Revolución Cultural, cuando la amenaza soviética había crecido peligrosamente, y cuando el ala derechista que estaba bajo ataque comenzaba a recuperarse de los estremecedores golpes de los años iniciales de la Revolución Cultural y estaba reagrupándose y lanzando un contraataque. Además, el intento de golpe y el hecho de que su principal figura era el hombre que había sido designado sucesor de Mao, causó gran angustia entre las masas populares. Esto desestabilizó las cosas, particularmente dentro del ejército, y también suscitó interrogantes sobre la Revolución Cultural ya que Lin había estado estrechamente asociado con ésta.

Con eso surgió la necesidad de reorganizar el ejército y defender la Revolución Cultural. Sin embargo, la situación le dio una brecha a la Derecha, la que rápidamente aprovechó la oportunidad a nombre de lograr el orden y la estabilidad. Para Mao la tarea era apuntalar al Partido y al ejército y luchar contra la influencia de Lin Piao, y seguir basándose en las transformaciones logradas por la Revolución Cultural. Sin embargo al mismo tiempo mucha gente que anteriormente había estado de acuerdo con la Revolución Cultural, a nombre de oponerse a Lin Piao, combatieron cada vez más a la Revolución Cultural.

La lucha contra Lin Piao en el período que comenzó a fines de 1968 y se intensificó en 1969 reunió temporalmente a dos fuerzas dentro del Partido Comunista de China. Estaba la Izquierda encabezada por Mao, teniendo como su base a dirigentes de la Revolución Cultural. La otra fuerza era la vieja guardia de dentro del centro del Partido, el Consejo de Estado y las jerarquías militares regionales y centrales, que seguían siendo un sector del Partido influyente y numéricamente poderoso. Estos estaban agrupados alrededor de Chou En-lai. La Revolución Cultural había desenmascarado y removido a Liu Shao-chi y los líderes cercanos a él. Miles de cuadros habían sido criticados y derrocados en el curso de la lucha contra Liu. Pero había muchos en el Partido quienes, si bien defendían básicamente las políticas de Liu, no estaban directamente en su campo y habían escapado a algunas de las más severas críticas. Otros estaban de acuerdo con la Revolución Cultural pero lo estuvieron con el fin de salvar su pellejo, si bien nunca aceptaron realmente sus principios básicos.

Muchos que se opusieron o que estaban al menos sin entusiasmo en su apoyo a la Revolución Cultural, particularmente dentro del Consejo de Estado, eran protegidos por Chou En-lai. Esto incluía a gente como Li Sien-nien, Yu Chiu-li (los cuales hacía tiempo estaban involucrados en planificación y finanzas y periódicamente fueron asociados con Liu Shao-chi y sus lugartenientes en estos campos) y otros. Tal "protección" no era errónea en todos los casos, pero en algunos sí definitivamente lo era.

El mismo Chou estaba de acuerdo con la Revolución Cultural -después de un punto y hasta cierto punto. Hubo un rasgo democrático-burgués en toda su carrera que explica el hecho de que su papel general en la revolución Cultural fue negativo. Chou era una fuerza principal entre los cuadros veteranos para quienes el supremo logro de la lucha del pueblo chino sería la construcción del país en un Estado moderno. Cuando los terratenientes feudales y los imperialistas extranjeros obstruyeron esto ellos los combatieron, y algunas veces valientemente. Pero una vez tomado el Poder ellos tendieron a considerar la lucha política como ya realizada y finalizada y buscaron poner el desarrollo económico por encima de todo lo demás. Esto sólo podría significar desarrollo económico burgués ya que sus esquemas se basaban en tecnología extranjera, los expertos al mando, y en mantener a los obreros y campesinos en su lugar como bueyes agradecidos. Para mediados de los 60 Chou había concluido que la defensa y la construcción económica de China dependían de la reconciliación y la alianza con Occidente. Esto no lo veía él como maniobras tácticas y explotación de las divisiones dentro del campo enemigo, sino como una orientación estratégica mediante la cual se aseguraría una China "próspera".

Chou había apoyado con vacilación y de mala gana los movimientos de masas de los 50 y los 60 pero nunca se unió realmente a ellos ni les dio liderato, al igual que otros demócratas burgueses, él vio tales movimientos como algo que perturbaba el hacer una China poderosa y moderna. Si Chou era ambivalente al comienzo de la Revolución Cultural, a medida que ésta se desarrolló más él se le opuso activamente. Su protección a muchos derechistas cuando Liu cayó contribuyó al desarrollo del cuartel general de la nueva burguesía que tenía cada vez más a Chou, el consumado político burgués, como su primer patrocinador. El que los revisionistas que gobiernan China exaltan a Chou mientras fustigan la línea de Mao indican exactamente lo que Chou era desde hacía tiempo, quizás incluso en 1949 -promotor y protector de los intereses de la Derecha.

Para las fuerzas revolucionarias, Lin Piao en este período de 1969-70 planteó la más grave amenaza a los logros de la Revolución Cultural ya que se hizo claro que él no sólo tendía a hacerla a un lado y a tomarse el Poder sino que estaba en la posición más fuerte para hacerlo a corto plazo. Para las fuerzas que se agrupaban alrededor de Chou, Lin también planteaba la más directa amenaza ya que su programa implicaba barrer a todos menos a su propia gente. La Izquierda y la vieja guardia de Derecha entraron por lo tanto en una alianza para oponerse a Lin y, directamente relacionado con esto, para realizar un cambio en el énfasis sobre dos cuestiones políticas claves. Primero, estaba la cuestión de reducir el papel del ejército. De los 170 miembros plenos del IX Comité Central, 74 eran representantes del EPL, y 38 de estos eran comandantes o comisarios de las regiones. Tenía que frenarse la tendencia hacia "reinos independientes" al igual que la posición dominante en las organizaciones de masas y del Partido.

Segundo, estaba la reorientación de la política exterior, basándose en la creciente amenaza soviética. El manejo de la consiguiente "apertura a Occidente" y su influencia sobre la lucha de clases nacional se convertiría en la base para la aguda división entre estas dos fuerzas. Y tal como esta unidad estaba lejos de ser absoluta, así, también las fuerzas alrededor de Chou de ninguna manera se oponían a la posición de Lin Piao de que se debía poner el énfasis principal en el desarrollo de la economía. Esto pronto se convertiría en su ruidosamente difundido credo. En resumen, cada una de estas fuerzas estaba contra Lin Piao por razones diferentes y utilizaría la campaña contra este hacia diferentes fines: los revolucionarios lo hacían para poner al descubierto las características contrarrevolucionarias -y básicamente derechistas- de la concepción y el programa de Lin, las fuerzas derechistas usaban ese ataque contra él para injuriar a la Revolución Cultural como de "ultraizquierda" y allanar el camino para deshacerla así como a la revolución en general.

Justo después de la caída de Lin, 32 generales claves que ocupaban altos cargos fueron destituidos. Veinticinco comandantes regionales y distritales fueron despedidos a comienzos de 1973. El daño que Lin había causado al ejército y al Partido había sido considerable. A la luz de esto y de la amenaza soviética, se hizo necesario rectificar el Partido y el ejército y reafirmar la autoridad del Partido. En este contexto también se hizo necesario rehabilitar más cuadros -incluso algunos que habían cometido graves errores. Pero qué tan lejos debería ir esto y sobre qué bases se podía rehabilitar a la gente sería una importante manzana de la discordia entre los dos campos. Muchos de estos cuadros guardaron profundos rencores y buscaron vengarse de lo que ellos consideraron un mal tratamiento a manos de las masas durante la Revolución Cultural y no fueron plenamente ganados a los cambios de la Revolución Cultural que a ellos les parecían poco prácticos y peligrosos. (El discurso de Wang Jung-wen a la Clase Central de Estudio, Texto 1, habla, entre otras cosas, de este problema).

La Izquierda sostenía que era necesario traer de vuelta a mucha gente, pero que esto tenía que hacerse sobre la base de los principios de autocrítica y apoyo a la Revolución Cultural. Y traer de vuelta a cierta gente no sólo tenía que ver con darles una oportunidad de probarse a sí mismos, sino con ganar a su base social de cuadros que pudieran ser empujados al campo enemigo si a sus "líderes" no se les daba la oportunidad de hacer una contribución. En resumen, era correcto traer de vuelta a cierta gente y, además, era necesario. Sin embargo, de ninguna manera podían desecharse los principios.

La unidad entre las fuerzas revolucionarias y las encabezadas por Chou se hizo más precaria y frágil en 1972. La Derecha había criticado a Lin Piao como "ultraizquierdista", y a nombre de restablecer las tradiciones del Partido que él había estropeado, ellos clamaron por el retorno de mucha gente que había sido derribada. La Revolución Cultural, debido a su pronunciado carácter de masas, indudablemente había llevado a algunos excesos, y Lin había perseguido gente inocente. Pero mucha gente debía ser criticada y derribada, y eran necesarios grandes cambios y transformaciones -que sólo podrían lograrse por medio de la lucha revolucionaria- si la clase obrera iba a mantener su dominio ya a continuar la revolución. Para la Derecha, rectificación pasó a significar no el fortalecimiento de los órganos del Partido y del ejército sobre la base de la Revolución Cultural, sino restaurar muchas de las prácticas que habían sido abolidas mediante ésta.

Los debates fueron cada vez mayores en 1972 -en el campo de la planificación económica sobre cómo debía ejercerse la iniciativa en los niveles locales, y en el campo de la administración industrial sobre la viabilidad de muchas reformas en el sitio de trabajo tales como la dirección colectiva y la integración del personal técnico a la producción. La cuestión de la disciplina y las normas de trabajo fue planteada por la Derecha. En sí mismas estas cuestiones no carecían de importancia. Había continua experimentación y se hacía necesaria la valoración; de hecho, muchas de las prácticas iniciadas en los primeros años de la Revolución Cultural no habían sido consolidadas en muchas unidades hasta 1972, lo que da alguna idea de la resistencia a ellas. Pero la Derecha no estaba hablando de proteger y consolidar estos logros -y sobre esa base mejorarlos más-, estaba cuestionando su viabilidad. En marzo de 1972 hablaron incluso de restaurar la administración unipersonal. Quienes se oponían a sus intentos de rehabilitar a los cuadros indiscriminadamente eran tachados de "ultraizquierda". En los debates sobre la reforma salarial (una cuestión que quedó sin resolver en los años iniciales de la Revolución Cultural) la derecha puso el énfasis en evitar el igualitarismo y siguió considerando la idea de la utilidad de los incentivos.

Las fuerzas dirigidas por Chou comenzaron a unirse alrededor de un programa de subordinar todo al desarrollo económico con los especialistas y expertos al mando y la rehabilitación a gran escala y el otorgamiento de amplios poderes a cuadros "experimentados" que la Derecha argumentaba que eran indispensables si se quería que China avanzara. En el verano y otoño de 1972, se incentivó en el frente de la educación lo que posteriormente fue descrito como "viento maligno". Este fue el primer verdadero asalto contra una importante innovación de la Revolución Cultural. Se escribieron artículos quejándose de la disminución del nivel académico desde que tuvieron efecto las nuevas políticas de admisión y de enseñanza. Bajo la influencia y la presión de la Derecha, fueron socavados algunos de los cambios de la Revolución Cultural.

En la Escuela 21 de Julio en la Planta de Máquinas-Herramientas de Shanghai, donde obreros, estudiantes y profesores habían concebido un sistema de examen para eliminar los fardos del éxito y el fracaso, ahora se presentaban pruebas en las que, como una reversión de las políticas de la reforma educativa, no se permitía el uso de libros, la discusión de las preguntas y ni siquiera el sentarse dos en el mismo pupitre. Esto estaba en directa oposición a Mao, quien dijo que los exámenes deberían enseñar y no ser ataque por sorpresa a la gente. Los equipos obreros de propaganda, que Mao dijo que debían ser un elemento permanente de la educación superior, habían disminuido su importancia en muchas universidades.

Chou En-lai metió bastante la mano en estimular este "viento". A él le reconocen los actuales gobernantes de China el haber tratado de abordar la cuestión del "nivel de la educación" en 1972 incurriendo aparentemente en la ira de los Cuatro. Se dijo que él estaba actuando según instrucciones de Mao, lo que era exactamente el caso contrario. Lo que Mao planteaba era bien conocido y en el debate sobre la educación de 1975-76 Mao salió claramente en apoyo de continuar la revolución en la educación (lo que se abordará más adelante).

El plan de acción de la Derecha era insistir en el "ultraizquierdismo" como el enemigo principal de la revolución haciendo que pareciera que el problema de Lin Piao era su excesivo celo revolucionario, pintando indirectamente a la Revolución Cultural como "ultraizquierda" y un desastre absoluto ya que, argumentarían, ésta dio lugar a nadie menos que Lin Piao. Sobre esta base ellos pasaron a la ofensiva; realmente, ellos tuvieron mucha ventaja en el desarrollo de la campaña del Partido de crítica a Lin Piao hasta finales de 1972.

La Izquierda abordó la cuestión de Lin Piao en este período llevando a cabo crítica y estudio de su teoría del genio que socavaba el papel de las masas en hacer la historia. Esto era parte del esfuerzo por ligar la rectificación del Partido con la crítica al revisionismo. En agosto de 1972 en un artículo titulado "Las leyes de la lucha de clases en el período socialista" (Texto 2) se explicaba que "La lucha entre el proletariado y la burguesía en el período socialista, por tanto, a veces se eleva y a veces baja como las olas. En términos de tiempo, encuentra expresión en una importante lucha cada varios años". El artículo, además de observar la inevitabilidad de importantes luchas cada varios años, también golpeaba a quienes impulsaban una línea revisionista en una lucha pero pasaban sin ser detectados, sólo para salir a flote de nuevo. Lo que la Izquierda estaba diciendo era obvio. No eran sólo la historia pasada y Lin Piao lo que se estaba sintetizando sino también la situación actual.

La coalición que se había unido en oposición a Lin Piao estaba ahora fracturándose claramente y las dos fuerzas, las agrupadas alrededor de Mao a la Izquierda y las ampliamente agrupadas alrededor de Chou a la Derecha, estaban entrando en más agudo conflicto. El "viento maligno" en el frente educativo y una serie de rehabilitaciones que tuvo su clímax con el retorno en abril de 1973 de Teng Siao-ping, que había sido la persona número dos en cargos de autoridad criticada durante la Revolución Cultural, fueron indicios dramáticos del poder de la Derecha.

Teng no hubiera podido regresar sin un fuerte respaldo de Chou, quien desde el comienzo buscó desencadenar a Teng contra la Izquierda. El confuciano "cuidado y preocupación" por la gente y las instituciones de Chou, criticado durante la Revolución Cultural y la desenfrenada arrogancia de Teng se ajustaban bien a las necesidades de la Derecha en su puja por el Poder. Mao probablemente accedió al regreso de Teng, aunque no sin fuertes reservas y sin duda con el pleno conocimiento de que Teng acabaría haciendo lo que siempre había hecho -organizar alrededor de su línea política en oposición a Mao. El que Mao hubiera estado de acuerdo con la rehabilitación de Teng, durante mucho tiempo un acérrimo enemigo de Lin Piao, lo más probable es estuviera ligado en lo inmediato a la necesidad de llevar a cabo un importante traslado de ocho comandantes militares regionales. Pero su retorno y su rápido ascenso subsiguiente a todo esto fue una medida de fuerza de la Derecha y aumentó tal fuerza.

Para los revolucionarios se hizo cada vez más evidente que la Derecha había tomado la iniciativa y esto exigía un contraataque. A finales de 1972 y comienzos de 1973, la Izquierda luchó exitosamente por el veredicto de que Lin Piao era un derechista, cortado con la misma tijera que Liu Shao-chi. Un artículo aparecido en diciembre de 1972 puso a Confucio como blanco de críticas basándose en sus intentos de echar hacia atrás la rueda de la historia. En marzo se elaboró en la prensa el concepto de las "nuevas cosas" socialistas, junto con la importancia de defenderlas. En Shanghai y Pekín se celebró el primer congreso sindical desde comienzos de la Revolución Cultural y se dirigieron fuertes críticas contra el economicismo (la estrategia de estrechar la concepción de los obreros en preocupaciones más inmediatas por salarios y otras cuestiones económicas) y la política de incentivos. (Estos habían surgido en la discusión sobre la reforma salarial de 1972). A medida que avanzó 1973, se hicieron preparativos para un Congreso del Partido que diera el veredicto final sobre el asunto Lin Piao y estableciera el curso futuro de la revolución. En particular, surgía como una cuestión importante una valoración de la Revolución Cultural y de aquellos que se le oponían y rebajaban su importancia. Y estaba la cuestión de dónde estarían representados los dos campos en las estructuras del Partido.

X Congreso del Partido

 

Era obvio que había intensa lucha en lo referente a este Congreso. El aniversario de la formación del Partido en julio no fue formalmente celebrado, y el Día del Ejército en agosto fue moderado y rutinario. No hubo mención en la prensa de una reunión final del Comité Central para preparar el X Congreso. Pero mucho más indicativo de la intensidad de la lucha fue la andanada de artículos en la prensa controlada por la Izquierda inmediatamente antes de que fuera convocado el Congreso. Estaba el relato de Chang Tie-sheng, un estudiante de una comuna en la provincia de Liaoning quien, en vez de presentarse a un examen, protestó por los injustos procedimientos y carácter de los exámenes de admisión. Se promovió su ejemplo de combatir los intentos de deshacer las innovaciones de la Revolución Cultural.

Aparecieron artículos en julio y agosto defendiendo a los nuevos miembros del partido y a los cuadros obreros como una fuerza vital en el Partido. Las Escuelas 7 de Mayo que habían sido calumniadas por Lin Piao fueron defendidas como imperecederos logros de la Revolución Cultural. Estas eran usualmente granjas a las que iban periódicamente los cuadros para realizar trabajo productivo -cosechando sus propios cultivos para su alimentación y realizando construcción ligera- y estudiar marxismo-leninismo. La importancia de realizar la revolución en la superestructura era ampliamente explicada en la prensa. Con todo, había un creciente aumento del apoyo a los logros de la Revolución Cultural ligado, sin duda, con la lucha que se daba hacia el Congreso. La Izquierda probablemente habría preferido que el Congreso se aplazara un poco con el fin de acumular sus fuerzas. La Derecha probablemente quería acabarlo lo más rápido posible ya que la Izquierda estaba comenzando a contraatacar.

Los resultados de este Congreso representaron una victoria general para la Izquierda. La línea adoptada en este Congreso era una línea revolucionaria, aun cuando la cuestión del personal y de la sucesión no se habían resuelto satisfactoriamente. De hecho, a este nivel, había innegablemente un empate.

El Informe Político presentado al X Congreso resolvió a favor de las fuerzas revolucionarias las importantes cuestiones de línea sobre las que se estaba luchando. Alabó la Revolución Cultural y citó la declaración de Mao de 1969 de que "Probablemente tendrá que llevarse a cabo otra revolución luego de algunos años". Lin Piao fue calificado como un revisionista cuya línea política provenía de la concepción de Liu Shao-chi en el VIII Congreso de que la contradicción principal en China era entre su avanzado sistema social y las atrasadas fuerzas productivas. Esta síntesis fue sumamente cardinal para la perspectiva del Congreso y sería contestada una vez más en el "Programa General" de 1975 de Teng, de Jua y de toda la Derecha.

El Informe también llamaba la atención sobre los peligros inherentes a la nueva política exterior establecida en el IX Congreso y con la cual Chou había sido el más estrechamente identificado. Planteaba que "Hoy, en las luchas tanto internacionales como locales, podrían surgir tendencias similares a las del pasado, es decir, cuando había una alianza con la burguesía, se olvidaban las necesarias luchas y cuando había una escisión con la burguesía, se olvidaba la posibilidad de una alianza bajo determinadas condiciones". Si bien se mencionaban ambas desviaciones de no lucha y de no alianzas, claramente se apuntaba era a la primera, dado que China estaba emprendiendo una "apertura hacia Occidente". El Informe defendía el principio de "ir contra la corriente", afirmaba el apoyo a las nuevas cosas socialistas, y defendía vigorosamente la política de instituir la triple integración de cuadros viejos, de edad madura y jóvenes como una medida para formar nuevos continuadores de la revolución.

El Informe de Wang Jung-wen sobre los nuevos estatutos (Texto 3) ampliaba algunos de estos temas. Se enfatizaba que de los tres principios de "practicar el marxismo y no el revisionismo; trabajar por la unidad y no por la escisión; actuar en forma franca y honrada y no urdir intrigas ni maquinaciones", que Mao había formulado inmediatamente después de la lucha contra Lin Piao, el fundamental era "practicar el marxismo y no el revisionismo". Pero este Informe no sólo se explayó sobre los principios que debían observar los miembros del Partido, sino que también advertía sobre problemas y prácticas incorrectas. Por lo menos, aludía a las "tendencias malsanas" de "entrar por la puerta trasera", que hacía referencias al abuso de la posición por cuadros que movían hilos para que sus hijos fueran admitidos en la universidad o se salvaran de ir a trabajar al campo. Advertía duramente contra los cuadros dirigentes que reprimían las críticas.

Mao obviamente era el responsable de la inclusión del principio de "ir contra la corriente" en los Estatutos. Esto revelaba dos cosas. Primero, que había una corriente conservadora bastante fuerte y, segundo, que Mao estaba contra ella. La cuestión de la represión a las críticas sólo pueden verse a la misma luz. Y la positiva valoración de la Revolución Cultural venerada en estos Estatutos era un golpe a aquellos conservadores responsables de tal corriente y que habían estado insistiendo en que la Revolución Cultural había parado.

¿Cómo fue que Chou en-lai que de ninguna manera era entusiasta sobre la Revolución Cultural en estos años, estuviera presentando el Informe Político a este Congreso con su ímpetu revolucionario general? Para empezar, el Informe mismo no era la obra de una sola persona, sino el resultado de intensa lucha. Y Mao había dirigido la lucha para incorporar en el Informe las lecciones y perspectivas de la Revolución Cultural. Lin Piao, como este mismo informe mencionó, había presentado el Informe en el IX Congreso del Partido que iba completamente en contra de la línea alrededor de la cual él estaba organizando.

Más a propósito, el hecho de que una correcta línea estaba encarnada en este Informe al X Congreso decía algo sobre los métodos de los dos campos en la lucha en desarrollo. La Derecha estaba rebajando las innovaciones en el frente educativo, tratando de restaurar el régimen de los especialistas y la ganancia al mando en las fábricas, construyendo sus fuerzas en los aparatos de gobierno, y sembrando dudas sobre la Revolución Cultural. Sin embargo, ellos no estaban preparados ni les era ventajoso confrontar a Mao y a toda la izquierda directamente con el fin de que se adoptara una línea revisionistas. Ellos sabían que Mao estaba muy preparado y era muy capaz de resistir los intentos de reestructurar por completo la línea general. La Izquierda podría ser obligada a hacer compromisos sobre otras cuestiones, pero no sobre ésta. La fuerza de la Derecha no residía en la abierta lucha ideológica, ya que pegarse a los principios no es la característica de quienes buscan socavar la revolución.

Más allá de estos factores, era importante para la Izquierda que Chou pronunciara el Informe ya que él era el punto de convergencia de las fuerzas derechistas existentes y de las emergentes. Era importante que él quedara registrado tachando de "basura revisionista" la posición de Lin de que la tarea principal era desarrollar la producción, ya que esa línea tenía gran aceptación en 1973 con la tecnología occidental entonces disponible, la amenaza soviética creciendo, y ocho años de intensa lucha de clases y el trauma del asunto Lin Piao fresco en la mente de la gente. Era importante que Chou respaldara las concepciones revolucionarias debido a que a medida que la lucha se agudizara él tendría que o apegarse a ellas u oponérseles abiertamente. De esta manera se estaban sentando las bases para que las masas comprendieran el papel y la posición de Chou en la lucha desde el punto de vista de la línea política.

Además, Mao estaba tratando de ganar a tantos como fuera posible, incluyendo a Chou, a la línea correcta. En otras palabras, era una línea que se estaba defendiendo y en la que las masas estaban siendo educadas. Cuando fue atacada, tenía que crearse opinión pública para continuar la ofensiva contra sus enemigos. Esto no sólo era un principio que Mao había aplicado generalmente en luchas pasadas; era particularmente pertinente para vérselas con Chou, quien gozaba de enorme autoridad y prestigio entre grandes sectores del Partido y millones de entre el pueblo chino como Liu Shao-chi y Lin Piao los habían tenido en los 60.

La distribución de puestos claves dentro de la jerarquía del Partido involucraba considerable compromiso. La cuestión de la sucesión era complicada y ni la Izquierda ni la Derecha tenían una ventaja decisiva en estas posiciones. Chang Chun-chiao había sido Secretario General del Presidium pero no fue designado Vicepresidente del Comité Central del Partido. Wang Jung-wen había sido elevado a la posición número tres en el Partido -un meteórico ascenso que sólo pudo haber ocurrido con el respaldo de Mao- acompañado sólo por Chang (sin contar a Mao) de la Izquierda en el Comité Permanente del Buró Político. Dado que Wang era relativamente un recién llegado, la Derecha consideraba que ellos podrían más efectiva y fácilmente aislarlo a él como persona principal. Chang era un [némesis] desde hacía tiempo y su promoción era inaceptable para ellos.

El Comité Central contenía muchos más representantes de las organizaciones de masas que se habían desarrollado a través de la Revolución Cultural, pero también contenía a 20 anteriores miembros del Comité Central que habían caído en la Revolución Cultural, encabezados por gente como Teng y Tan Chen-lin (un ex ministro de agricultura); además se incluyó nueva gente en el Comité Central que habían sido criticados y degradados durante la Revolución Cultural. Esto era un indicador de la fuerza de Chou y sus persistentes exigencias de volver a traer al redil cuadros experimentados con el fin de "gobernar bien al país".

¿Por qué Mao había recurrido a los Cuatro y los había puesto al frente? Primero, porque ellos se habían probado en la Revolución Cultural, habiendo jugado un papel destacado y principal en ella. La Tormenta de Enero de 1967 en Shanghai con la que Chang, Yao y Wang eran directamente asociados constituyó la primera toma del Poder durante esta lucha y sirvió como modelo para otras. Los obreros unieron sus filas y derrocaron al Comité Municipal del Partido de Shanghai y a los órganos administrativos bajo su control revisionista. Esta fue la primera vez que la cuestión de echar a los seguidores del camino capitalista de posiciones de poder se resolvió por la acción directa de las masas. Chiang Ching había hecho enormes contribuciones en el frente cultural que, hay que agregar, es un campo de batalla crítico y muy difícil para la clase obrera ya que el arte ha sido desde hace tiempo un bastión de las viejas clases dominantes.

Los Cuatro tuvieron que luchar también por defender los logros de la Revolución Cultural en los años en los que se estaban ampliando los desacuerdos entre Mao y Chou sobre cómo proceder tras los resultados del asunto Lin Piao. Se habían ejercido poderosas presiones para bajarle el ritmo a la Revolución Cultural ante el derribamiento de Lin y la creciente amenaza soviética y con los intentos conscientes hechos por los revisionistas dentro del Partido por combatir y subvertir las transformaciones de la Revolución Cultural, especialmente cuando más de ellos estaban de vuelta a su sillín.

Los Cuatro emergieron como la gente más confiable para llevar adelante la lucha. Muchos cuadros veteranos de alto rango posiblemente podrían ser ganados, pero no se podía contar con ellos para que fueran la vanguardia en la continuación de la lucha. Mao vio a los Cuatro como el núcleo de un liderato revolucionario dentro del Partido y trabajó para crear las condiciones más favorables para que se desarrollara este liderato y en las que debía proseguirse la lucha contra la Derecha.

"Crítica a Lin Piao y Confucio"

 

Luego del X Congreso la Izquierda comenzó a tomar la iniciativa. Un editorial en el Diario del Pueblo del 29 de septiembre hablaba de la necesidad de establecer fuerzas armadas locales con verdadera dirección proletaria, ligadas estrechamente con el Partido y capaz de librar la lucha de clases. Las políticas de enviar jóvenes instruidos al campo y luchar contra las tendencias a escabullirse de este servicio a través de las conexiones familiares fueron defendidas en un publicitado intercambio de cartas entre padres e hijos de Liaoning. Pero el contraataque más significativo fue la campaña de "Crítica a Lin Piao y Confucio".

Fue en el período previo al Congreso que comenzaron a aparecer gran cantidad de artículos respecto a Confucio, pero la campaña misma tomó forma sólo después del Congreso. En febrero de 1974, se anunció que "una lucha política de masas para criticar a Lin Piao y Confucio, iniciada y dirigida por nuestro gran líder el Presidente Mao, se está desarrollando profundamente en todas las esferas de la vida". Se hizo énfasis en que "El que se sea activo o inactivo hacia esta cuestión cardinal de critica a Lin Piao y a Confucio es una prueba para todo camarada dirigente... Es necesario ligar esta crítica con la lucha de clases actual y la lucha entre las dos líneas, persistir en la revolución, oponerse al retroceso, adoptar una correcta actitud hacia la Gran Revolución Cultural Proletaria y apoyar de manera entusiasta las nuevas cosas socialistas que están surgiendo". (Enfasis del editor; véase Texto 5). Esta es la quinta salva disparada por Mao en la lucha contra los cuarteles generales burgueses de Chou y Teng.

¿Cuáles eran los principales temas y propósitos de esta campaña y por qué asumió la forma que asumió? Para empezar, el período histórico que se estaba escudriñando era el del remplazo de la dictadura de la clase esclavista por la de la clase terrateniente. Este fue un importante episodio en la historia China en la medida en que marcó un cambio relativamente cabal y completo en los sistemas sociales. (La burguesía en China no pudo efectuar un cambio comparable en la forma de una revolución democrática dada su debilidad, y recayó en la clase obrera el dirigir y llevar a cabo esta revolución). El ascenso al poder de la clase terrateniente estuvo acompañado por prolongadas y agudas luchas contra los esclavistas en declive y sus representantes políticos e ideológicos. A medida que se dio esto, hubo una periódica lucha que duró varios siglos entre las clases esclavista y terrateniente sobre quién mantendría el poder. Para el proletariado en el poder cuya misión histórica es acabar con la explotación y las clases, esta era una lección práctica en dos sentidos. Demostraba que donde una clase derrocada tenía alguna fuerza ésta intentaría una restauración, y que la capacidad de la nueva clase para mantener y extender su poder depende de su voluntad y capacidad de llevarla hasta el fin con dramáticos cambios y adoptando las más implacables medidas contra los restauracionistas.

Los personajes históricos resaltados en esta campaña incluían a Shang Yang y Chin Shi Juang. Shang era un funcionario que había creado el sistema de prefecturas feudales y gobierno a nivel nacional mediante cargos centrales a cambio de la vieja costumbre del sistema esclavista de otorgarles territorios a gobernantes locales que podían hacer lo que quisieran con ellos. Shang Yang también llevó a cabo una importante reforma agraria que permitió el desarrollo más rápido de la agricultura. Los Legistas (llamados así porque abogaban porque el dominio arbitrario de los esclavistas fuera reemplazado por un código legal conforme a la sociedad feudal) eran los que luchaban por realizar y defender tales reformas. Chin Shi Juang había continuado las reformas iniciadas por Shang Yang y las había defendido. El quemó los libros de Confucio, quien había hecho todo lo que pudo por salvar las viejas instituciones bajo el sistema esclavista. De manera más espectacular, quemó vivos a todos los eruditos que se oponían a las reformas. Aunque lo que él estaba defendiendo eran las reformas de una clase terrateniente, ellas impulsaron el desarrollo de la sociedad contra la resistencia de los esclavistas y sus representantes políticos.

Confucio, sobra decirlo, era principal a los puntos que se estaban trabajando duro en la campaña. Con la naciente clase terrateniente entrando al centro del escenario de la historia, Confucio promovió dos consignas alrededor del año 500 a.C.: "Hacer revivir los Estados extintos, restaurar las familias cuyo linaje se había interrumpido y designar otra vez a los funcionarios caídos en desgracia". Este era un evidente llamado a traer de regreso lo moribundo y decadente; en una palabra, a restaurar el viejo orden. El principio filosófico en el que él basaba esto era la "benevolencia". Como un mandado para los esclavistas era su destino hacer a un lado sus diferencias y unirse para defender su asediado sistema arrojándoles unas cuantas migajas a las masas. Dirigido hacia las masas, era un obvio intento por exigir sumisión y obediencia.

Pero Confucio era algo más que un "sabio" contemplativo. Era un activo contrarrevolucionario que ocultaba su traición con su mañoso disimulo -con su impostura de sinceridad y preocupación por el bienestar general. El había traicionado una promesa a los campesinos que se habían levantado en revuelta. Posteriormente, en su calidad de ministro de justicia y primer ministro suplente del Estado de Lu en la antigua China había matado a un Shaocheng Mou que había atraído gran cantidad de seguidores a cuenta de su defensa de las reformas. Confucio era un tirano que hipócritamente se había disfrazado con la vestimenta filosófica de la benevolencia y la moderación.

Las enseñanzas de Confucio fueron el alimento ideológico y punto de reunión de las fuerzas reaccionarias en la mayor parte de la historia china. El mismo Lin Piao había adoptado los principios confucianos e incluso había comenzado a entrenar a su hijo en las doctrinas de Confucio con el fin de prepararlo para continuar una dinastía Lin. Su teoría del genio no era más que una pobre extensión de la cantaleta confuciana de que sólo los superiores son sabios. La reverencia confuciana a la autoridad y el desprecio por quienes trabajan con sus manos eran influencias aún fuertemente sentidas en China y, a este respecto, la campaña estaba ligada con las permanentes luchas contra el legado confuciano. Por ejemplo, muchos dichos y proverbios populares insultantes contra la mujer tenían sus orígenes en Confucio, y se volcó la atención durante la campaña hacia las manifestaciones a mantener la subordinación de la mujer. Esto se aplicaba en la representación de la mujer en cargos de dirección, las disputas en las zonas rurales, las costumbres en el cortejo y el matrimonio, y la división del trabajo en el hogar.

El principal blanco político en la campaña eran las fuerzas restauracionistas, aquellos que anhelaban lo viejo y despreciaban las nuevas cosas socialistas, gente como Lin Piao que clamaba que las cosas se habían ido a los extremos (expresando la confuciana "doctrina del justo medio") bajo el peso del movimiento de masas, y que nada bueno podría resultar de todo esto. El objetivo de la campaña era armar a las masas para comprender el peligro de restauración y los intentos de la derecha de reversar los correctos veredictos de la Revolución Cultural. Su significado contemporáneo fue sacado por analogía histórica con los intentos de restauración hechos por representantes políticos de la clase esclavista. Este era un fuerte contraataque contra los esfuerzos de la Derecha de desafiar las reformas y transformaciones de la Revolución Cultural y rehabilitar cuadros que eran probados recalcitrantes.

Esta fue una campaña que tuvo un carácter generalmente educativo. El objetivo era crear opinión pública contra los propósitos de la Derecha y promover una entre las masas una comprensión de la gravedad de la situación. En sus comienzos el propósito de la campaña no era tanto lanzar inmediatamente una lucha del tipo que caracterizó los años iniciales de la Revolución Cultural cuando fueron derribados cuadros dirigentes, pero estaba relacionado con los esfuerzos por continuar protegiendo los logros de la Revolución Cultural y los fortalecía. En los muelles de Shanghai, por la misma época en que se estaba desenvolviendo esta campaña, ocurrió una importante lucha sobre las cuotas que una vez más se habían puesto antes que el trabajo político y se habían vuelto a introducir los incentivos materiales para sobornar a los obreros para que trabajen y olviden todo lo demás principalmente la revolución. En otra parte los obreros habían levantado la consigna "¿Dónde están los martillos de nuestros cuadros?" para protestar por el hecho de que en muchas unidades el personal dirigente había vuelto arrogante y se negaban a realizar trabajo productivo. Estas eran luchas explícitamente contra el retroceso.

También hubo otros temas. El regionalismo y el localismo que persistían y planteaban un serio problema en lo militar y los intentos de algunos secretarios provinciales de oponerse a la línea unificada del Partido, fueron atacados por medio de la defensa de las políticas de unificación de Chin Shi Juang. Y la campaña también tocó la cuestión de la traición nacional; así como los confucianos durante la dinastía Han Oriental había calumniado sus preparativos de guerra y la resistencia a los saqueadores de una reaccionaria aristocracia esclavista del norte, también Lin había conspirado para poner a China bajo la sombrilla protectora de los soviéticos -lo que significaba nada menos que rendirse ante ellos.

Sin embargo, mirando en retrospectiva esta campaña, puede verse que Mao y la Izquierda que él dirigía no estaban simplemente planteando la cuestión de la restauración en abstracto sino aludiendo e insinuando funcionarios verdaderos involucrados, mediante el uso de la alegoría. Esta era una tradición de vieja data en la política china y un método común de debate y polémica dentro del Partido Comunista de China. En este caso la Izquierda estaba hábilmente apuntando a Chou, Teng y otros desde su campo. ¿Podría carecer de importancia que esta era una campaña para criticar a la persona de Confucio así como la de Lin Piao y no sólo el confucianismo -aunque como se mencionó anteriormente, esto era obviamente parte de ello? Confucio, podemos conocer a través de varios artículos, estaba confinado a una cama debido a una seria enfermedad. A pesar de su muy mencionada erudición encontramos que él "narró pero no escribió". Los paralelos e insinuaciones son muy notables y es Chou y también Teng quienes son los modernos Confucios.

Chou era el principal derechista o, al menos, el principal patrocinador de la derecha dentro del Partido y él más que nadie era el responsable de haber restituido en sus cargos a muchos funcionarios impenitentes caídos en desgracia. Los "ritos de Chou" (una antigua dinastía) constituían el programa político de los confucianos y hacían referencia a la política de diferenciación estricta entre la posición social de los esclavistas y la de los esclavos, y mantener el rango y título de cada uno de los aristócratas esclavistas. El nombre Chou hubiera sido suficiente para despertar sospechas en cuanto a quién estaba siendo atacado, pero el contenido de estos ritos es claramente análogo a las políticas de Chou En-lai: su intensivo programa de rehabilitación y defensa de la vieja jerarquía del Partido. El Duque de Chou era considerado una figura reaccionaria en el período confuciano y, como se indicó, el mismo Confucio había sido viceprimer ministro, una obvia alusión a Teng. La Derecha dejó en claro el quién simbolizaba qué en los disturbios que incitaron luego de la muerte de Chou cuando levantaron la consigna "Abajo Chin Shi Juang", quien tanto para la Izquierda como para la Derecha representaba a Mao.

Lo que le agregó fuerza y pertinencia a la imagen de Confucio fue el hecho de que era siniestro y astuto al tiempo que hablaba de rectitud y benevolencia. Chou En-lai era exactamente este tipo de persona -hipócrita y con pose de sabio y autodeclarado protector del pueblo- que estaba conspirando contra la revolución. Quizás parece increíble que Chou En-lai, alguien que desde hacía mucho tiempo era popularmente asociado con Mao y que parecía tener distinguidas credenciales revolucionarias, pudiera actuar como el jefe del cuartel general contrarrevolucionario en el Partido. Pero Chou era un ejemplo típico de toda una capa de funcionarios y dirigentes del Partido que se habían integrado a sus filas movidos por aspiraciones patrióticas e incluso, tal vez, nobles (en ambos sentidos de la palabra) pero que consideraban la continuación de la revolución como algo más molesto que provechoso y como una amenaza a su seguridad y posición. Puede ser cierto que gente como Chou puede haber jugado un papel positivo en la lucha en uno u otro momento -especialmente en las fases iniciales de la revolución de nueva democracia-, pero la línea de demarcación entre revolución y contrarrevolución ya no era fundamentalmente si se quería luchar por la independencia y la abolición del feudalismo en China sino si se estaba por continuar la revolución y defender la Revolución Cultural. Chou En-lai era el Confucio por excelencia, trabajando por la restauración en todos los aspectos so pretexto del autodominio y la rectitud.

La Campaña de Crítica a Lin Piao y Confucio provino de los puntos de principios sobre los que Mao no podía hacer compromisos en el X Congreso: que la Revolución Cultural debía defenderse, que la Derecha era el principal peligro y que Lin Piao era un derechista, y que "ir contra la corriente es un principio marxista". No debería ser ninguna sorpresa que las fuerzas agrupadas alrededor de Chou, cuya corriente estaba siendo desafiada, nunca jugó ningún tipo de papel activo en esta campaña -ellos desde el principio querían una campaña contra todo lo que ellos llamaban el "ultraizquierdismo" de Lin Piao. El carácter apagado y algo elíptico de la Campaña de Critica a Lin Piao y Confucio estuvo determinado por el hecho de que ésta fue el disparo inicial de lo que claramente iba a ser una lucha prolongada como se evidenció por el alineamiento de fuerzas en el X Congreso. Se necesitaba desenvolver la lucha de una manera cabal y crear gradualmente opinión pública de modo que si se daba una confrontación, ésta se diera bajo las condiciones más favorables.

La situación que existía a comienzos de 1974 era que la Izquierda había retomado la iniciativa. Pero la cuestión que dividía al Partido era aún la Revolución Cultural y ésta se entretejía cada vez más con la lucha sobre la sucesión. La Derecha había denunciado a Lin Piao para denunciar a la Revolución Cultural, y muchos funcionarios que retornaron al Poder procedieron a atacar sus políticas. Con la Campaña contra Lin Piao y Confucio en desarrollo, la Derecha lanzaría calumnias contra la Revolución Cultural acusándola por los problemas y dificultades que existían en diferentes sectores. Al mismo tiempo, tratarían de fortalecer su posición en el gobierno central. De una parte, esto le permitió a la Derecha llevar a cabo sus políticas. (El ministerio de comercio exterior, por ejemplo, estaba más o menos bien controlado por ellos y pudieron introducir nuevas políticas comerciales. Rompieron con la duradera práctica de mantener el equilibrio aproximado entre importaciones y exportaciones y entraron en acuerdos a largo plazo de compras involucrando pagos de intereses disfrazados). De otra parte, podrían aumentar sus fuerzas y hacer salir a la Izquierda. Teng fue restituido al Buró Político en enero de 1974.

La Izquierda en contraste, estaba construyendo un movimiento político entre las amplias masas. Pero en el verano de 1974 la Derecha pudo retomar el dominio y la Campaña de Crítica a Lin Piao y Confucio se enredó. La Derecha la acusaría de las dificultades de la producción y de incitar a los obreros a volverse unos contra otros. La Izquierda insistía en ligarla con la producción. Muchas unidades reportaron aumentos en la producción cuando los obreros criticaron la idea de Confucio de que sólo los talentosos podían gobernar y asociando esto con el establecimiento de relaciones más camaraderiles entre obreros y administradores que acababa más la división del trabajo entre ellos.

La lucha en el frente cultural se recalentó considerablemente a finales de 1973 y comienzos de 1974. La presentación en China de orquestas sinfónicas extranjeras suscitó gran controversia. La Izquierda no se opuso a estas visitas en sí mismas, la cuestión era en qué términos y sobre que base debían saludarse o si tales intercambios culturales debían reconocerse como un aspecto de necesarias iniciativas diplomáticas hacia Occidente que sin embargo, aumentaba las influencias burguesas. Chou En-lai, al parecer, era el responsable de hacer los arreglos para estas visitas y la Derecha estaba por lo general acelerando sus esfuerzos por abrir las compuertas a la cultura burguesa. En respuesta, Chiang Ching, o quienes trabajaban bajo su dirección, escribieron artículos analizando el carácter de la música clásica occidental. (Véase Texto 11). ¿Tal música como sonatas y conciertos sin título que supuestamente están por encima de tiempo y el lugar pueden ser consideradas carentes de significado y sin contenido de clase? Se explicó que esta música era burguesa y debía ser criticada, aunque algo de la forma podría ser asimilado críticamente.

Estas discusiones sobre la música clásica no eran ejercicios académicos ociosos. Como Mao continuamente recalcó, el papel de la superestructura -no sólo la política sino la cultura así como la ideología, etc.- es sumamente importante en la sociedad socialista -a veces, decisiva. Muchas áreas de la superestructura seguían siendo bastiones de la burguesía. Ellos utilizarán su influencia en determinadas esferas, como el arte y la literatura, para difundir ideología reaccionaria y crear opinión pública favorable para ellos. Tal influencia, si no se combate de frente, puede socavar y sabotear la base económica socialista. Por esto es por o que es una necesidad urgente para la clase obrera ocupar y transformar todos los aspectos de la superestructura.

Al mismo tiempo, esto involucra la muy importante cuestión de cuál es la correcta política hacia los intelectuales -en particular, los trabajadores culturales de tiempo completo- a los que la burguesía trata de cultivar como un elemento de su base social. Los intelectuales son los más inclinados de prosternarse ante esta música. Con ellos debe lucharse, sobre esa base, animándolos a contribuir a la revolución retratando las imágenes y la concepción del mundo del proletariado -asimilando críticamente lo que es útil del pasado y del extranjero.

La Izquierda estaba abordando esta cuestión en conexión con la "apertura a Occidente" y los peligros inherentes a las necesarias iniciativas tomadas por el gobierno chino hacia establecer ciertos lazos con países capitalistas. El punto sobre el que estaban haciendo hincapié no era si era erróneo tratar con Occidente como un contrapeso a la amenaza soviética, sino que esto no pudiera tomarse como una licencia para tragarse todo entero -la cultura burguesa y toda su corrosiva influencia. Esta adulación a la cultura burguesa iba de la mano con el desprecio al nuevo arte proletario -como las óperas revolucionarias- y la obstrucción de su desarrollo. Y si hubiera alguna duda en cuanto a dónde lleva esta cultura burguesa, la Izquierda mostraba el ejemplo del productor de cine italiano Michelangelo Antonioni quien ostensiblemente propuso hacer un documental objetivo sobre China, que no fue sino un completo ataque al socialismo, aun cuando fue realizado artística e ingeniosamente.

La Derecha estaba tan envalentonada en el frente cultural, que la Izquierda controlaba, que pusieron en escena una ópera llamada "Subiendo Tres Veces la Cima del Duraznero", una descarada nueva versión de una opera de nombre ligeramente diferente, "Bajando Tres Veces la Cima del Duraznero" que Liu Shao-chi había utilizado para promover sus políticas agrarias. Era como si la Derecha estuviera lanzando el guante y diciendo "al diablo con toda su Revolución Cultural". Y hablando de ópera, nadie menos que Jua Kuo-feng metió mano en la producción y posterior filmación de una ópera en Junán que mostraba la vida escolar llamada "La Canción del Jardinero". La Izquierda criticó duramente esta opera en agosto de 1974 por su tratamiento de menosprecio a los estudiantes y su concepción de los profesores como que todo lo saben.

Fue en ese tiempo que las fuerzas de Chou comenzaron a traducir su antipatía hacia la Revolución Cultural en un programa más definido que se consagró como las "cuatro modernizaciones". Al mismo tiempo, se hicieron mayores esfuerzos por medio de más rehabilitaciones y promociones para apuntalar sus flancos y proporcionar sucesores aceptables. La Derecha no era un bloque sin diferencias. Estaba cargada de feudos y rivalidades típicos de los señores de la guerra. Había diferencias políticas sobre el grado en que debían hacerse concesiones a la Unión Soviética, sobre qué tan rápido echarse en los brazos del Occidente, etc. Pero la Derecha estaba definida y decidida con respecto a su opuesto -Mao y la Izquierda que él dirigía. El aglutinante que mantenía unida a la Derecha era su inflexible insistencia en que la línea de Mao no fuera aplicada y desarrollada por los Cuatro. Las principales figuras de la Derecha eran Chou y Teng, el primero era su fuerzas unificadora y principal punto de convergencia, y el segundo era el sicario contra la izquierda.

¿Quiénes eran las fuerzas aliadas en el campo encabezado por Chou? Primero estaban gente como Chou, Li Sien-nien, Ye Chien-ying y otros a quienes Chou había protegido en el Consejo de Estado. Estos eran a lo más elementos vacilantes en la Revolución Cultural que trataron en coyunturas críticas de ponerle trabas. Esto fue más notable en la Corriente Adversa de Febrero de 1967 con la que Ye y Li habían estado relacionados. Este fue un intento de ponerle fin a la Revolución Cultural antes de que hiriera demasiadas susceptibilidades.

Chou mismo, al parecer, había sido ganado por Mao para que estuviera de acuerdo con la Revolución cultural. Por allá en 1956-57 Chou había dejado de cumplir sus responsabilidades y, prácticamente se opuso a los grandes levantamientos que condujeron al Gran Salto Adelante, aunque posteriormente cambió de posición y lo apoyó. Así que no sería de sorprenderse de que Mao dijera que había una minoría de uno a veces entre la vieja guardia del Comité Central en el período precedente a la Revolución Cultural. El eventual apoyo de Chou estaba sin duda condicionado a que se pusieran ciertos límites a los alcances de la Revolución Cultural y con garantías de que él podría mantener algún orden. Pero los continuos levantamientos y la matanza dejada por Lin Piao muy probablemente lo convenció a él de que la convicción de Mao de que la revolución Cultural continuaría, en diferentes formas y con diferentes grados de intensidad, era imprudente y no tenía relación con la necesidad de pasar a construir la economía de China y por tanto fortalecer su defensa.

Precisamente cómo tomó forma este rompimiento con Mao es, por supuesto, cuestión de especulación, pero las políticas con las que había estado asociado y las fuerzas a las que Chou recurrió -siendo Teng el más obvio-lo puso de frente en el campo de la reacción. Chou En-lai era un político sagaz y astuto, no por lo que quisiera hacernos creer la burguesía de que él era realista, sino porque él mismo había aprendido algo de la lucha de dos líneas que habían tenido lugar dentro del Partido Comunista de China. El estaba listo a explotar el prestigio que tenía y a estimular el arribismo de muchos cuadros del partido, junto con los sentimientos por un "retorno a la normalidad" que indudablemente existían entre algunos sectores de las masas así como entre un buen número de cuadros e intelectuales. En una palabra, él era un salvador condescendiente que personificaba todo contra lo que estaba la Revolución Cultural -que en cierta medida da razón por el desprecio acumulado contra la Revolución Cultural por parte de los actuales gobernantes para quienes Chou representa el arquetipo del comunista de "mentalidad práctica".

En el campo de Chou estaban no sólo los elementos indiferentes entre los cuadros e intelectuales a quienes él protegía, así como impenitentes seguidores del camino capitalista como Teng. Había también en este campo gente como Chi Teng-kuei, Wang Tung-sing, y Jua Kuo-feng. Chi y Hua habían sido tumbados en las fases iniciales de la Revolución Cultural (en 1966 Jua fue atacado como "monárquico" y removido del secretariado de Junán), pero retornó rápidamente y apoyó la Revolución Cultural al grado de que no tuvo que cuidar el pellejo. Esta gente no eran partidarios militantes de la Revolución Cultural, sino que eran beneficiarios de ella. La Revolución Cultural había destruido las carreras de no pocos altos funcionarios del Partido e hizo posible que cuadros de bajo rango ascendieran. Ellos se beneficiaron de algunos de los cambios de la Revolución Cultural y a veces la defendían. Esta gente tenía cierto interés en reconocer su legitimidad.

Jua había ingresado al Consejo de Estado en 1971-72 para trabajar a órdenes de Chou junto con gente como Wang Tung-sing en la red de seguridad como parte del equipo de investigación sobre el asunto Lin Piao. Ellos eran parte de una nueva guardia que no había jugado un importante papel ni en apoyo ni en defensa de la Revolución Cultural pero cuya sensibilidad política era básicamente la de la Derecha. Ellos disputarían de manera diferente sobre cuestiones particulares dependiendo de los intereses particulares, cómo eran afectadas sus carreras y cuál era la correlación de fuerzas; sin embargo, sobre la cuestión fundamental de hacia dónde deberían ir las cosas luego de la muerte de Mao y los Cuatro surgieran como el núcleo de liderato para continuar sus políticas, ellos se alineaban con las fuerzas de la reacción.

IV Asamblea Popular Nacional

 

Hacia finales de 1974 comenzaron los preparativos para una Asamblea Popular Nacional. La Derecha llegó a ésta con cierta cantidad de poder. Su base se había consolidado algo con el retorno a sus puestos de muchos cuadros, y la economía no había tan bien como se había anticipado, pertrechándolos en que las cosas se estaban saliendo de las manos. Este argumento sobre el deprimente estado de la economía sacaría la cabeza una y otra vez. Era un argumento bastante rancio, ya que la Derecha había estado levantando el fantasma del desorden y colapso económicos en gran forma comenzando desde el Gran Salto Adelante en 1958, que vio organizarse a los campesinos en comunas y alterar el paisaje del país con proyectos de industria y construcción que confiaban en la iniciativa de las masas. Para la Derecha la perspectiva de campesinos produciendo acero u obreros desechando normas y regulaciones opresivas era equivalente al peor tipo de anarquía. La concepción revolucionaria, la concepción de la Izquierda era que, sí, desencadenar movimientos de masas para incentivar la producción y elevar el nivel técnico de los obreros y campesinos llevaría incuestionablemente a algunas dislocaciones y problemas, pero los beneficios a largo plazo más que justificaban estas dificultades -la racional distribución geográfica de la industria, la difusión de destrezas y la más directa participación de las masas en la dirección de la economía. Típicamente la Derecha pondría trabas y entorpecía estos movimientos, pero posteriormente cuando algunos proyectos de construcción, por ejemplo, comenzaron a dar resultados, ellos cambiaron de posición y les dieron crédito, diciendo, "Eh, miren, nosotros restablecimos el orden que hizo todo esto posible".

Si se fuera a medir el éxito de la revolución sobre la base de los resultados económicos inmediatos entonces podría ser mejor invitar al capital internacional a explotar y desarrollar recursos (algo que los actuales gobernantes de China parece están a punto de hacer). En cuanto a eso, podría uno mudarse a Indonesia la que a finales de los 60 y comienzos de los 70 tuvo una tasa de crecimiento per cápita más alta que la de China. ¿Pero desde cuándo un comunista ha predicado su estrategia y principios básicos sobre lo que sucede en uno o en unos cuantos años?

Los intentos de los gobernantes revisionistas por justificar sus revocaciones con base en que existían perturbaciones dentro de la economía constituyen un simple razonamiento circular. Era la Derecha la que estaba empujando activamente políticas burguesas (como se bosquejó antes). La Izquierda movilizaba a las masas para librar grandes luchas para impedirle a la Derecha imponer estas políticas, y luego la Derecha se volvía y decía, "Vean, necesitamos tales políticas para restaurar el orden y hacer que la economía avance". En cuanto a la salud de la economía, aunque la tasa de crecimiento industrial había caído a 4% en 1974, en el período desde 1964 la producción industrial había aumentado en 190%. Y el punto más importante era que las masas estaban cada vez más involucradas en dirigir la economía, y esto proporcionó las bases para resolver dificultades de producción en interés de la clase obrera, que a largo plazo resultaría en un crecimiento más rápido y socialista.

La lucha política y las maniobras hacia la IV Asamblea Popular Nacional, como con el X Congreso del Partido fueron muy intensas. En el II Pleno del Comité Central celebrado poco antes de la Asamblea Popular que Teng Siao-ping sería designado Jefe del Estado Mayor del Ejército y Chang Chun-chiao sería designado jefe de su Departamento Político. Mao no asistió a esta reunión ni a la Asamblea Popular y, como indicarían sus instrucciones subsiguientes, él no estaba contento con la dirección en que estaban yendo las cosas.

Chou presentó el Informe Principal sobre la Labor del Gobierno (Texto 15). La línea del Informe, en lo principal, defendía el programa revolucionario de la Izquierda. Se valoró la Revolución Cultural como que tendía una influencia de mucho alcance, y la Campaña de Crítica a Lin Piao y Confucio se afirmó y, lo más importante, se declaró como la "tarea principal", que fue mencionada en relación con apoyar las nuevas cosas socialistas. El Informe incluso subrayaba un tema fundamental de la Izquierda -la lucha de los Legistas contra los Confucianos, es decir, la lucha histórica contra los restauracionistas. ¿Quién sino Mao hubiera podría haber hecho que se pusiera esto en el Informe, dado el hecho de que Chou y Teng difícilmente tenían algo que ver con esta campaña a no ser como blancos de sus críticas y haciendo lo que podían por obstruirla?

Además, el Informe dice "Los reaccionarios del país y del extranjero afirmaron que la Gran Revolución Cultural Proletaria sin duda perturbaría el desarrollo de nuestra economía nacional, pero los hechos ahora le han dado a ellos una fuerte refutación". (Exactamente quiénes estaban afirmando esto, ya no es un misterio). El Informe subrayaba que "la revolución socialista es el poderoso motor para desarrollar las fuerzas productivas sociales". Finalmente, el Informe proponía un plan para el desarrollo económico de los siguientes 25 años. Comprendía un proceso de dos etapas de modernización que culminaría en "la economía de China marchando en las filas del frente del mundo" para el año 2000.

De hecho, el Informe aprobó el criterio sobre la cuestión clave del significado de la Revolución Cultural y las nuevas cosas socialistas, y cuál era la tarea principal es decir, extender el movimiento de crítica a Lin Piao y Confucio "de acuerdo con el principio de hacer que el pasado sirva al presente" (énfasis en el original).

En cuanto a la cuestión de la modernización, Chou, de modo interesante, no pudo encontrar una declaración reciente de Mao en relación con este plan. Mao había emitido en 1974 una directiva para impulsar la economía nacional, pero Chou se vio obligado a predicar sus planes para la modernización basado en una declaración de Mao en 1964 hecha con anterioridad a la última Asamblea Popular en 1964. Mao no se oponía la modernización, pero -como posteriormente la lucha lo haría aún más claro- él se oponía a convertirla en la tarea general que enfrentaba el pueblo chino.

Estos eran los términos de la inminente confrontación entre las fuerzas encabezadas por Chou y las encabezadas por Mao: ¿qué era principal, la modernización o la lucha de clases? En el Informe sobre la Constitución del Estado, de Chang Chung-chiao, (Texto 16) él explicó que la inclusión del derecho de huelga en el Artículo 13 se hizo ante la insistencia personal de Mao. ¿Por qué? Porque aunque Mao reconocía la conveniencia de la unidad y la estabilidad, él nunca perdió de vista en qué términos -librando la lucha de clases. Muy claramente él no era de la opinión de que era tiempo de refrenar la lucha de clases en sí misma, o a nombre de la modernización.

Como lo reconocen los actuales gobernantes, Mao pasó una noche en vela antes de la IV Asamblea Popular fue para convenir y plantear una instrucción de estudiar la dictadura del proletariado. Poco después de que la Asamblea terminara sus deliberaciones, Mao emitió esta declaración junto con varias otras: "¿Por qué Lenin hablaba de ejercer la dictadura sobre la burguesía? Este problema es preciso tenerlo claro. La falta de claridad al respecto conducirá al revisionismo. Hay que hacerlo saber a toda la nación".

Mao luego habló sobre el sistema socialista: "En una palabra China es un país socialista. Antes de la Liberación no difería mucho del capitalismo. Ahora todavía practica un sistema salarial de ocho categorías, la distribución a cada uno según su trabajo y el intercambio por medio del dinero, todo lo cual apenas es distinto de la vieja sociedad. La diferencia está en que el sistema de propiedad ha cambiado". "Nuestro país practica ahora un sistema de mercancías, un sistema salarial que es también desigual, como el de ocho categorías y cosas por el estilo. Esto, bajo la dictadura del proletariado, sólo puede ser restringido. En virtud de lo anterior, será muy fácil para gentes como Lin Piao montar el sistema capitalista si escalan el Poder. Por eso, debemos estudiar más obras marxista-leninistas". "Lenin dijo: 'La pequeña producción engendra capitalismo y burguesía constantemente, cada día, cada hora, de modo espontáneo y en masa'. Esto ocurre también con una parte de la clase obrera y una parte de los miembros del Partido. Tanto entre los proletarios como entre los funcionarios de los organismos oficiales hay quienes incurren en el estilo de vida burgués".

Mao emitió estas declaraciones porque vio que la Derecha comenzaba a moverse audazmente, y era necesario desafiarlos en el frente teórico. La lucha de clases se centró precisamente en comprender porqué el proletariado debe ejercer su dictadura. A Mao le preocupaba que las tareas necesarias de construcción económica estaban desencadenando poderosas influencias burguesas y que la Derecha estaba utilizando la modernización para liquidar la revolución. Como Teng lo expresara: "Más trabajo duro, menos cháchara". Por lo tanto, Mao enfatizó más la lucha contra el revisionismo.

Central al plan de Mao fue la publicación de dos artículos, Acerca de la Base Social de la Camarilla Anti-Partido de Lin Piao de Yao Wen-yuan, y Acerca de la Dictadura Omnímoda Sobre la Burguesía de Chang Chun-chiao (Textos 18 y 19), que hicieron importante análisis del carácter del período de transición socialista. El que esos dos folletos estuvieran firmados significaba que iban a ser tomados seriamente y que una importante lucha se perfilaba. Fue similar a la publicación por parte de Mao de un artículo firmado por Yao en 1965 que constituyó la salva inicial en la Revolución Cultural. Los artículos de Chang y Yao en 1975 fueron un importante contraataque contra el revisionismo que la Derecha estaba empujando, particularmente en relación con la IV Asamblea Popular Nacional. La Derecha sostenía que la clave para el desarrollo de China y su supervivencia como país socialista residía en las llamadas "cuatro modernizaciones". La Izquierda respondía que el crecimiento económico por sí mismo no era garantía de que el socialismo avanzara. Como Chang lo expresó al analizar la experiencia de la Unión Soviética, "Nunca debemos olvidar esta experiencia histórica de 'lanzar satélites al espacio y echar abajo la bandera roja'". Lo que seguía era un profundo análisis que mostraba que el mismo suelo de la sociedad socialista da nacimiento a relaciones capitalistas y nuevos elementos burgueses que las representan y, por consiguiente, que la clave para la supervivencia de la revolución residía en perseverar en la dictadura del proletariado y librar la lucha de clases contra la burguesía.

Una de las cosas claves que se estaba desafiando era la idea de que la débil base económica de China le hacía imposible restringir el derecho burgués en la distribución. Esto es el sistema de pago según el trabajo realizado que, aunque un gran avance con respecto a la explotación, realmente sanciona la desigualdad ya que las necesidades y las capacidades de la gente difieren. (En la conferencia sobre salarios celebrada en la primavera de 1975, Teng había sostenido que las condiciones materiales no permitirían el estrechamiento de los diferenciales salariales).

Además, la Izquierda sostenía, de acuerdo con las declaraciones de Mao, que a menos que las relaciones de producción fueran continuamente reformadas y las diferencias salariales restringidas, el capitalismo crecería rápidamente, permitiéndoles a los nuevos elementos burgueses apropiarse de más riqueza y aumentar su poder sobre el proceso productivo y la sociedad en su conjunto. La Izquierda insistía en que la existencia de la forma de propiedad colectiva no era suficiente para garantizar el dominio de los obreros y avanzar hacia el comunismo. Lo que contaba era el verdadero contenido de la propiedad -si los obreros estaban realmente a cargo de las empresas y si estaba al mando una línea de estrechar y restringir o una de ampliar las diferencias y las desigualdades. La dictadura del proletariado no podía detenerse a mitad de camino, ni en un cierto nivel de propiedad, ni sólo en determinados sectores. La clase obrera debe ejercer la dictadura omnímoda y a largo plazo si la fuerza y la influencia política, económica e ideológica de la burguesía van a ser derrotadas y la sociedad va a avanzar. Esto sólo puede lograrse a través de continuar la revolución. Quienes se negaban a reconocer esto no eran auténticos comunistas.

"Tres Hierbas Venenosas"

 

La Derecha, huelga decirlo, no haría nada de esto. Esto va en contar de la prescripción de Chou de modernización por encima de todo lo demás. Teng, que ya era el primer ministro en funciones se preparó para un contraataque. Fundamental a esto era la utilización por parte de la Derecha de los órganos del gobierno central que estaban siendo cubiertos con su gente. De los cerca de 30 nombramientos al centro en 1975, veinte habían sido cuadros rehabilitados. Los motivos de la Derecha para traer de vuelta su gente por manadas a finales de 1974 eran ahora patentemente obvios.

Teng promovió conferencias en el período entre mayo y octubre de 1975 de las industrias siderúrgica y de defensa nacional, de la agricultura, de la educación, de ciencia y tecnología y de asuntos militares. Según los carteles en las paredes, él asistió a seis conferencias de éstas o similares. Estas conferencias estaban de acuerdo con un "Programa General" que había sido redactado bajo su supervisión en el verano de 1975. (Véase Apéndice 1). El programa era una descripción coherente -aunque abiertamente revisionista- de lo que implicaba el plan de la Derecha para la modernización. En el fondo de éste estaba poner el desarrollo de la economía nacional al mando de todo lo demás así como importantes (y crueles) rectificaciones y ajustes en todas las áreas de la industria, la agricultura, las finanzas, el comercio, la educación, y demás.

Esencialmente el argumento planteado era que la producción había sido tan obstaculizada y deteriorada por las nuevas y más sencillas estructuras administrativas y las normas y regulaciones racionales por las que lucharon los obreros, tan perturbadas por la realización de campañas políticas y educativas en las plantas que sólo las más drásticas medidas, descritas como "rectificación" permitirían que la producción avance a paso rápido. El quid de esta "rectificación" era lo que Teng llamaba la "cuestión de los cuerpos de dirección". Esto significaba deshacerse de gente -de los revolucionarios. Eso tiene sentido: si se van a imponer métodos de administración de arriba abajo e impulsar una línea revisionista, entonces se vuelve crucial tener a la gente correcta que esté impregnada de esta concepción en el lugar correcto, es decir, en los cuerpos de dirección. (Para ver una concepción notoriamente similar a los chillidos de Teng sobre cómo los movimientos políticos arruinan la producción le recomendamos al lector echarle una mirada al comentario soviético (véase Apéndice 5) que plantea el mismo análisis que Teng, es decir, que el socialismo en China es un fracaso porque las masas se están enloqueciendo y se les debe poner de vuelta en su lugar. Si bien las contradicciones entre los gobernantes revisionistas de China y los de la Unión Soviética son muy agudas, representan conflictos nacionalistas burgueses, y lo que estos revisionistas tienen en común es un desenfrenado odio y desprecio por las masas, la revolución y la línea de Mao).

El "programa General" tomó tres instrucciones que Mao había emitido en diferentes momentos en 1974 respecto al desarrollo de la economía, promoviendo la estabilidad y la unidad, y el estudio de la dictadura del proletariado, y los combinó en un todo "interrelacionado e inseparable" que iba a servir como el programa general para los siguientes 25 años, es decir que sería la guía de las "cuatro modernizaciones". Esto se conoció como "tomar las tres directivas como el eslabón clave" y fue diseñado para poner fin a la lucha de clases, como Mao posteriormente lo señalara. El "Programa General" resucitó la síntesis de Lin Piao como "ultraizquierda" y desafió la formulación contenida en el informe presentado ante ella IV Asamblea Popular Nacional de que "sólo cuando hacemos bien las cosas en la revolución hacemos bien las cosas en la producción", y ridiculizó la campaña contra Confucio. Retrataba a la Izquierda como perturbadores fraccionalistas y básicamente emitía un llamado a atacar y hacer una purga de cuadros revolucionarios y a irse contra las nuevas cosas. Esta era la "rectificación" tan intensamente deseada.

Otros dos informes, uno sobre la Administración y Planificación Industrial y otro sobre Ciencia y Tecnología (véanse Apéndices 2 y 3) se iban lanza en ristre contra las innovaciones de la Revolución Cultural en estas esferas. Tomados juntos estos documentos proponían un plan para el desarrollo económico no diferente en esencia al que se le criticó a Teng durante la Revolución Cultural. Implicaba la dependencia de la adquisición de tecnología avanzada del exterior, la entrega de recursos para lograrlo, y la reimposición de la administración sumamente centralizada y estrictas normas y regulaciones para presionar a los obreros más duro. Estos constituían las "tres hierbas venenosas" y, según lo reconocen los actuales gobernantes de China, Jua Kuo-feng estuvo directamente involucrado en la preparación del informe sobre ciencia y tecnología, a la vez que estuvo vinculado con los otros dos.

En el campo de la ciencia y la tecnología, la protesta de los revisionistas era "¿Qué es la línea revisionista en la investigación científica? ¿Puede alguien darnos una clara respuesta?" La implicación, por supuesto, era que la ciencia es ciencia y cómo puede la política tener algo que ver con ella. Bien, una línea revisionista en la ciencia de ninguna manera era un imponderable; Jua y otros, en colaboración con quienes ejercían la dirección de la Academia de Ciencias, habían cristalizado tal línea en su "Informe Borrador sobre Ciencia y Tecnología". La esencia de su Informe era que existía una gran brecha entre la ciencia y la tecnología de China y los estándares mundiales, y que las políticas que habían sido establecidas durante la Revolución Cultural como la "investigación a puertas abiertas" -que involucraba el estudio y el trabajo en el laboratorio con la investigación y el trabajo en relación con el trabajo productivo y la experimentación científica por parte de las masas- habían sido "indiscriminadamente aplicadas". El Informe luego pasaba a decir que la investigación científica, y no las experiencias e innovaciones, ni el activismo consciente, de las masas, era el factor dirigente en promover la producción. Sobre esa base, proponía que se establecieran nuevas condiciones de modo que los científicos y técnicos pudieran llevar a cabo su investigación sin que fueran tocados por el papel dominante de la política proletaria.

A lo que estaba llamando la Derecha era a volver a la preeminencia de los intelectual burgueses, las llamadas autoridades de primera categoría, cuyas vidas estaban siendo "desperdiciadas" debido a que tenían que salir y compartir su conocimiento con otros, ligar su trabajo con las necesidades concretas del socialismo en China bajo la dirección del Partido -poniendo la investigación aplicada en primer lugar- y aprendiendo de los movimientos de masas de los obreros y campesinos. El Informe de Jua era un himno a los profesionales y los expertos, para reforzar la separación de los intelectuales respecto de las masas.

El conocimiento según estos revisionistas no era el producto de movimientos de masas y la experiencia colectiva sino que era propiedad exclusiva de individuos. El conocimiento científico no era un arma a usar para cambiar el mundo; era una mercancía que le daba derecho a quién la poseía a categoría, posición y fama. Esta línea no sólo era un ataque directo a Mao, quien había formulado la política de "impartir conocimiento al pueblo trabajador y exigirle a los intelectuales realizar trabajo manual", sino que tendría -y tendrá ahora que esta línea está siendo implementada hoy en China- el efecto de apagar y distorsionar el trabajo científico ya que éste proviene, no de las verdaderas necesidades de las masas populares, sino de la búsqueda de ganancia y reconocimiento.

No hay mejor ejemplo de lo que todo esto significa que los himnos de alabanza que le han estado cantando a algunos matemáticos decadentes que están luchando desesperadamente con la llamada conjetura de Goldbach cuya aplicación práctica es muy poca si acaso la tiene, pero cuyo valor a los ojos de los círculos intelectuales burgueses es aparentemente inestimable. De este modo encontramos artículos que derrochan admiración por estos tipos que se gastan virtualmente cada minuto del día encerrados estudiando para tratar de demostrar la teoría que nos permitirá entender que 8 es igual a 3 más 5. Este es el modelo de trabajo científico promovido en China hoy -no el de los científicos que se meten entre las masas- y sólo para eliminar las dudas en cuanto a qué recompensa les espera a esta gente, los gobernantes han restituido el sistema de títulos y promociones regulares. De acuerdo con las recomendaciones del Informe Borrador, a los trabajadores científicos se les está haciendo volver por manadas de las fábricas y del campo.

La circulación de estos documentos, la convocatoria de estas conferencias, y los ataques y destituciones a cuadros revolucionarios (tal vez unos 2000 cuadros más jóvenes, la mayoría de los cuales se habían convertido en dirigentes durante la Revolución Cultural, fueron expulsados en el área de Pekín entre fines de 1973 y la circulación de estas hierbas en 1975) caracterizaron esta ofensiva derechista que posteriormente sería conocida como el viento desviacionista de derecha. Teng y sus aliados en el Consejo de Estado estaban directamente censurando a Mao. En ninguna parte, por ejemplo, en la discusión de los principios salariales en el Informe sobre la Industria hay mención, y mucho menos acuerdo con, las declaraciones de Mao hechas con anterioridad ese año de que la existencia del sistema salarial de ocho categorías podía hacer posible que gente como Lin Piao montara el sistema capitalista de manera relativamente fácil si llegaban al Poder.

Teng estaba en plena forma, orgullosa y descaradamente difundiendo revisionismo. Fanfarroneaba que él no temía estar divulgando tales ideas contrarrevolucionarias. Llamaba a otros a armarse de valor para "prestar atención a la producción", ya que pensaba que de alguna manera era un tema prohibido cuando, de hecho, él estaba levantando la bandera de la producción por encima de todas las demás -especialmente de la de la revolución. Algo así debe decirse de Teng Siao-ping: era tan burdo en su revisionismo como Chou En-lai era refinado en el suyo.

La campaña para estudiar la dictadura del proletariado y combatir e impedir el revisionismo encontró expresión en nuevas prácticas y experiencias en criticar y limitar el derecho burgués en diversos sectores y en eliminar gradualmente las condiciones que, enfatizaba la Izquierda, dan lugar al capitalismo. El Instituto Agrícola Chaoyang en Liaoning fue propuesto como modelo en 1975 para ilustrar cómo se estaba llevando a cabo la restricción del derecho burgués en la educación (véase Texto 34). Lo que distinguía a este Instituto Chaoyang era que estaba localizado en una zona rural y que la mayoría de los estudiantes regresaban a las comunas. En contraste, incluso en este período, muchas escuelas agrícolas estaban basadas en las ciudades y una cantidad significativa de estudiantes no regresaba al campo. El programa de estudios de Chaoyang reflejaba las verdaderas necesidades del desarrollo socialista en el campo e insistía e la más estrecha integración de profesores, estudiantes y campesinos en el trabajo y el estudio. Las cuestiones políticas recibían primordial atención.

Se hicieron también esfuerzos por restringir la corrosiva influencia de las ferias rurales -en los que continuaba el comercio privado- y se citaba la gran feria socialista experimental en la provincia de Liaoning como un modelo del cual aprender. En un artículo del Diario del Pueblo (Texto 21) que explicaba el enfoque a tener al abordar estas cuestiones se planteaba que "En el período del socialismo, inevitablemente existen derechos burgueses como el de las ferias... Su existencia es permitida por las políticas del Partido. Pero no debe dárseles oxígeno ni sangre ni permitírseles crecer sin restricción". Luego procedía a relatar los esfuerzos por establecer nuevos tipos de ferias que limitaban el derecho burgués en la esfera del intercambio y en algún grado en la producción.

Estos modelos no eran calurosamente recibidos por la Derecha. La agudización de la lucha dentro del Partido se reflejó en toda la sociedad en 1975 en importantes luchas, y ocurrieron disturbios en fábricas en muchas partes del país. Había habido lucha en cada vez mayor escala en 1974 a medida que se desplegaba la campaña contra Lin Piao y Confucio y los obreros habían luchado por resistir los intentos de reducir el alcance de la participación de los obreros en la administración y de la participación de los cuadros en el trabajo. Pero ahora estaba comenzando a encajar más directamente con el choque cada vez más abierto entre los dos cuarteles generales dentro del Partido. En Hangchow en el verano de 1975, estallaron importantes disputas en unas 25 fábricas y se llamó al EPL para restaurar el orden.

Si bien los términos exactos de la lucha (las condiciones de trabajo y la participación de los cuadros en el trabajo parecen haber sido parte de ésta) y las fuerzas representadas localmente no estaban complemente claras, las perspectivas de choque de la campaña de la dictadura del proletariado y la contraofensiva dirigida por Teng estaba sin duda involucrada, como lo estaban las figuras principales de ambos campos. Culpar a los Cuatro de disturbios ignora el hecho de que la Derecha trataría de limarle el filo a las diversas campañas y de usarlas para sus propios fines políticos llevando a los obreros a formar fracciones cuyos líderes locales podían usar contra sus oponentes. Además, la Derecha tenía intereses creados en mostrar que las reformas de la Revolución Cultural no estaban funcionando, lo que significaba sabotear el desarrollo de las nuevas cosas y causar disturbios. Ellos eran los principales responsables, y la Izquierda causó disturbios en la medida en que era necesario para defender los logros que la Derecha estaba atacando. Estas eran luchas justas que serían mucho menos obstructoras del socialismo que lo que sería una toma contrarrevolucionaria del poder -precisamente hacia lo que la Derecha estaba trabajando.

Una de las tentativas más conjuntas y concentradas por deshacer las victorias de la Revolución Cultural se dio en el frente educativo. Esto tenía sentido ya que el sistema educativo es un eslabón indispensable en el dominio de una clase o de otra -moldea la concepción de nuevas generaciones. Pero la Derecha no sólo estaba tratando de revocar políticas. También estaba tratando de apelar a los intelectuales y profesores que habían estado sometidos a intensa crítica durante las luchas en el campo educativo y que eran un importante elemento de la base social que podía ser movilizada por la Derecha. En julio, Chou Jung-sin, el recién designado Ministro de Educación, se fue de gira y descargó la bilis contra políticas como la educación a puertas abiertas en la que los estudiantes pasaban tiempo en las fábricas y en el campo como parte de sus estudios. El criticó la "reducción" del nivel académico (apenas recientemente su mentor, Teng, se había referido a toda una generación de "minusválidos intelectuales" que eran producto de las reformas educativas). Las quejas del "deterioro" y que "las cosas no están funcionando" eran expresadas más abiertamente. El asunto, por supuesto, era que mientras estas nuevas cosas existieran, los niveles de excelencia burguesa estaban condenados a "deteriorarse".

Crítica a A la Orilla del Agua

 

Este era el viento desviacionista de derecha que estaba golpeando y que a mediados de agosto Mao contragolpeó. Él emitió una instrucción llamando a criticar la novela clásica china A la Orilla del Agua. El mérito del libro, señalaba Mao, "reside precisamente en el retrato de la capitulación". ¿Por qué era importante criticar esta novela? Porque "sirve como material de enseñanza por ejemplo negativo para ayudar a todo el pueblo a reconocer a los capitulacionistas". Al igual que en la campaña contra Confucio, pero de forma más intensa, Mao estaba comenzando a crear opinión pública a través de la analogía histórica. En este caso, Sung Chiang, quien es el principal personaje en la novela, se cuela en las filas de los campesinos rebeldes y toma el liderato. Luego de dar una muestra de resistencia durante un tiempo él capitula ante el emperador y se pone en contra de los campesinos rebeldes.

Evidentemente, Mao estaba señalando dos cosas. Una respecto a la relación entre el revisionismo y la traición nacional. Una línea revisionista de poner los expertos al mando y confiar en la asistencia del exterior en un país pobre como China en últimas llevaría a la dependencia y a la derrota. Igualmente, una política de conciliación hacia el enemigo externo sólo provocará el desastre. Los asuntos económicos y de política exterior tales como el uso de los recursos de China, charlas comerciales y negociaciones fronterizas con los soviéticos estaban sin duda involucrados ya que ese año se produjo la liberación -con virtuales excusas- de varios pilotos de helicóptero soviéticos capturados, lo cual había sido fraguado por Teng.

Mao también estaba abordando la cuestión de los puntos de vista contrapuestos sobre cómo tratar el peligro de guerra planteado por los soviéticos en particular. ¿Implicaba esto un programa intensivo de industrialización y comercio exterior y con ello quitarle importancia a la lucha de clases con el fin de no permitir que nada interfiriera con la ejecución de este programa? ¿Se fortalecería China por la imposición del orden, cualquier orden? Mao veía las cosas de manera diferente. Si bien sin duda eran importantes la mejora del armamento y mayores saltos en la economía, y eran necesarios algunos compromisos con ciertos imperialistas y reaccionarios debido a la cambiante situación mundial, la base más fuerte posible sobre la que China podría entrar en una situación de guerra no residía en tratar de establecer alguna especie de paz social sino en movilizar al pueblo para librar la lucha de clases y de esta forma confrontar a los enemigos de dentro y del exterior. Cualquier otra estrategia conduciría a la derrota.

No es posible analizar con alguna profundidad aquí la política exterior china bajo Mao, pero claramente la crítica a A la Orilla del Agua deja en claro que Mao no consideraba alguna especie de gran alianza con las potencias occidentales como la parte esencial de los preparativos de guerra de China. Su subsiguiente crítica a Teng Siao-ping por no hacer ninguna distinción entre el imperialismo y el marxismo apuntaba precisamente a aquellas fuerzas que estaban prestando poca importancia a las diferencias entre los intereses de la clase obrera y los de las potencias extranjeras reaccionarias. Poniendo a China bajo el ala de una superpotencia hoy -y quizás de otra mañana- este doblegamiento a nombre de la seguridad nacional sólo llevará a la capitulación. Este era el punto que estaba señalando Mao.

En cuanto a la teoría de "los tres mundos" que es atribuida a Mao, él puede haber hecho algunas referencias a agrupaciones particulares de países para analizar algunos conflictos secundarios en el mundo, pero él nunca propuso esto como sustituto para el análisis de clase dentro de estos países ni de librar la lucha de clases. Esto es claro a partir de muchos ejemplos. Cuando se adoptó la Constitución del nuevo gobierno chino por parte de los revisionistas en la V Asamblea Popular, el análisis llamado de "los tres mundos" se convirtió en la piedra angular o el equivalente funcional del internacionalismo proletario. Significativamente, la última Constitución del gobierno adoptada cuando Mao estaba vivo no contiene tal formulación. Y es interesante que este análisis de "los tres mundos" no fue planteado como la gran estrategia de Mao sino hasta después de su muerte. Como estrategia y como está siendo planteada por los gobernantes de China de hoy, la teoría de "los tres mundos" hace de la alianza entre China y diversos gobiernos reaccionarios el punto de partida de su política exterior. Esta es una línea que borra el marxismo y la revolución y proclama la defensa de China y las "cuatro modernizaciones" como la base para esto, el sagrado y más elevado deber no sólo de China sino de los revolucionarios de todas partes.

En cuanto a los Cuatro, el actual liderato de Pekín los acusa de haber insultado la teoría de "los tres mundos". Toda la historia de los Cuatro de combatir a la burguesía en China, de resistir a la capitulación, así como diversas declaraciones sobre este tema (que por su carácter es muy sensible) que están disponibles, sostienen todas que Hua y cía tienen razón en acusar a los Cuatro de no estar de acuerdo con esta teoría. En el discurso de Wang Jung-wen ante una delegación de camboyanos (Texto 14) pronunciado una semana antes del discurso de Teng en la ONU (Apéndice 6) que planteó esta teoría por primera vez, Wang llamó al continuo apoyo para las luchas revolucionarias y dijo que Mao "recientemente" les recordó, "Somos comunistas, y debemos ayudar al pueblo; no ayudar al pueblo sería traicionar el marxismo". De igual manera, en el transcurso de la Campaña de Crítica a Lin Piao y Confucio, los Cuatro llamaron la atención sobre la línea revisionista de "la liquidación de la lucha contra los imperialistas, los reaccionarios y los modernos revisionistas, y la reducción de la ayuda y el apoyo a las luchas revolucionarias y al pueblo de los diversos países" (véase Texto 13). Tales críticas se aplicaban claramente a las luchas que se libraban entonces.

Lo básico en lo que Mao estaba insistiendo mediante la campaña alrededor de A la Orilla del Agua era advertir contra los impostores como Sung Chiang quien se infiltró en las filas de la revolución sólo para traicionarla. Esta gente, al igual que Sung Chiang, combatía a los funcionarios corruptos pero no al emperador. En otras palabras, ellos estaban por ciertos cambios pero no por la revolución cabal y continua. Ellos no perseveraban en la lucha de clases y sólo llegarían hasta aquí y luego la traicionarían. Sung casualmente -o no tan casualmente- tenía antecedentes terratenientes, y este hecho biográfico era una alusión velada a cuadros venerables y "veteranos" como Chou que no querían combatir al emperador -a la burguesía en todas sus formas y etapas de desarrollo.

La publicación de los comentarios de Mao sobre A la Orilla del Agua fue un campanazo de que una gran lucha flotaba en el aire y de que había peligrosos y viles traidores dentro de las filas de los revolucionarios cuya derrota exigía la mayor vigilancia. Era tiempo de comenzar a buscarlos. No sería mucha sorpresa, luego, el que los actuales gobernantes de China tuvieran muy poco y nada sustancioso que decir sobre esta campaña.

Una vez más, los métodos de los cuarteles generales en contienda y los programas alrededor de los cuales agrupaban a sus simpatizantes quedarían en más claro relieve. La Izquierda, utilizando su influencia en los medios de comunicación y con Mao como su patrocinador, buscaba movilizar opinión pública contra las líneas de la Derecha iniciando estas campañas de educación política que, a medida que se desarrollaran, obligaría a salir a la luz las secuelas y a la larga los promotores de las líneas derechistas. El programa alrededor del cual la Izquierda congregaba a la gente era el de continuar la revolución, de poner la lucha de clases por encima de todas las demás tareas. La Derecha recurría a medidas burocráticas -aumentar y consolidar a su gente a las jerarquías en el gobierno, el partido y el ejército- y amenazaba con la "rectificación" contra aquellos que no accedieran.

Aquellos como Jua que habían surgido a través de la Revolución Cultural pero cuya experiencia era en gran medida administrativa (Jua había estado vinculado con Li Sien-nien durante algún tiempo) eran parte del campo de la Derecha aunque no siempre aunque no rígidamente apegados. Había rivalidades y diferencias entre esta gente, pero lo que los mantenía unidos era su oposición al programa de continuar la revolución. Y, especialmente, se mantuvieron opuestos a la perspectiva de que los sucesores de Mao, los Cuatro, tomaran las riendas de la autoridad dentro del Partido porque significaba continuar poniendo la lucha de clases por encima y al mando de la producción. El programa que unía a este campo era las "cuatro modernizaciones" -es decir, la modernización por encima de todo.

Más "Viento Desviacionista de Derecha"

 

En octubre de 1975 la Derecha realizó otra importante ofensiva en una "Conferencia Aprender de Tachai"*. El Informe de Jua era parte del viento derechista que se estaba intensificando. La importancia de esta conferencia y del Informe consistía en que era la primera expresión importante de la línea de modernización por encima de todo lo demás que Chou había tratado sin éxito de que se adoptara en la IV Asamblea Popular Nacional a comienzos de ese año. Las implicaciones de esta línea de "modernización" se hicieron más evidentes y esta conferencia de Tachai era un indicador de lo que la Derecha tenía en mente para la economía.

Se ha dicho que hubo aguda lucha en esta conferencia y se informó que Chiang Ching había tachado el Informe de Jua -y no sin buena razón- como revisionista. El Informe apenas mencionaba la Revolución Cultural y abordaba la lucha de clases de esa época como básicamente una operación de limpieza final que consistía en acabar con los pocos saboteadores y estafadores que quedaban, la mayoría de los cuales eran de fuera del Partido. Era el mismo tema que recorre todo el "Programa General": se han logrado grandes victorias y es ya tiempo de dedicarnos al asunto -lograr las "cuatro modernizaciones".

El discurso de Jua citaba la declaración de Mao de que el país aún practicaba un sistema de mercancías y el sistema salarial de ocho categorías pero le mutilaba la conclusión de que "será muy fácil para gentes como Lin Piao montar el sistema capitalista si escalan el Poder. Por eso, debemos estudiar más obras marxista-leninistas". Al recortar esto, se perdió el ímpetu esencial de la declaración de Mao. A la cuestión de restringir el derecho burgués se hizo referencia sólo de pasada y, en particular, no se habló para nada de estrechar las diferencias entre los equipos de producción. De manera significativa, el Informe de Jua llamaba a la rectificación al nivel de distrito en el Partido -apartando la atención de la gente de la lucha en los niveles superiores. El tema de esta conferencia no era la importancia de la mecanización agrícola al igual que no lo era la importancia de modernizar la industria, la ciencia y la tecnología, y la defensa. Era sobre en qué términos abordar el desarrollo de la economía y si la revolución estaría en la posición dirigente. El discurso de Jua no dejaba duda en cuando a dónde estaba ubicado él, y se convirtió en un arma clave de la Derecha.

Ese mismo mes algunos miembros del Comité Revolucionario de Chingjua le escribieron a Mao quejándose de la baja en la calidad de la educación a raíz de las innovaciones de la Revolución Cultural, al igual que lo había hecho Chou Jung-sin antes en julio. Mao les envió esas críticas escritas a los estudiantes y a la administración de la Universidad y llamó a un gran debate alrededor de la línea sobre la educación. Mao sabía que esto provocaría importantes luchas y suscitaría importantes interrogantes en cuanto a quién estaba detrás de todo esto y qué se iba a venir. Cómo se alineaba la gente sobre esta cuestión crucial de la revolución en la educación haría más claro en dónde se ubicarían con respecto a otras cuestiones de principios fundamentales. Mao dijo con respecto a esto, "La cuestión involucrada en Chingjua no es una cuestión aislada sino un reflejo de la actual lucha de dos líneas".

La campaña de la dictadura del proletariado había sido retrasada -más exactamente, saboteada- por la Derecha en el verano, y ellos a su vez estaban atacando. La crítica a A la Orilla del Agua y el debate sobre el frente educativo eran la respuesta de Mao a las cada vez más temerarias iniciativas de la Derecha. En particular, la "mescolanza" en el frente educativo, como fue llamada, encendió la lucha contra el "viento desviacionista de derecha" en noviembre.

Los Cuatro participaron en gran escala en esta lucha en el frente educativo y fueron parte principal en ésta. Chang Chun-chiao habló en Chingjua en defensa del principio del liderato de la clase obrera en la educación, de continuar la reforma del sistema de exámenes y de la importancia de combinar la práctica social y la investigación con el estudio. Evidentemente fue aquí que él hizo la declaración, "Formar explotadores e aristócratas intelectuales con conciencia y cultura burguesas, o formar obreros con conciencia pero sin cultura; ¿qué prefieren? Yo prefiero obreros con conciencia pero sin cultura que intelectuales y aristócratas intelectuales con cultura". Esta declaración es atacada por los actuales gobernantes de China como si Chang creyera que los obreros no necesitaban cultura. Lo que el señalaba era que ellos no necesitaban la cultura elitista y antiobrera cuya restricción la Derecha lamentaba, y que la conciencia política era la principal consideración en las escuelas, laboratorios, fábricas, y en todas partes.

A dónde veía Mao que llevaba todo esto y quién estaba siendo tomado como blanco se hizo aún más claro en una declaración que él hizo a finales de 1975 que apareció en 1976 en el Editorial de Año Nuevo. En respuesta a la línea de Teng de "tomar las tres directivas como el eslabón clave", Mao dijo "Estabilidad y unidad no significan cancelar la lucha de clases; la lucha de clases es el eslabón clave y todo lo demás depende de ésta". Fue más o menos en esta misma época que Mao dijo, en directa referencia a los intentos de la Derecha por destruir los cambios originados a través de la Revolución Cultural, "revocar los veredictos correctos va contra la voluntad del pueblo". Junto con estas ráfagas contra Teng y compañía, Mao publicó dos poemas (véase Texto 25), cuyos temas de que las masas querían más que sólo comer mucho más, que ellas querían todo un mundo nuevo, y que sólo atreviéndose a escalar las alturas podía transformarse el mundo, eran obvias réplicas a los esfuerzos de Teng por unir a las masas en torno a más estrechas preocupaciones e intereses y a sus añoranzas del pasado. Por esta época la lucha sobre la educación se había extendido a otras instituciones y Mao estaba ampliando la lucha de líneas más allá de la educación. El "programa General" y su línea estaban siendo atacados y sus patrocinadores, notablemente Teng y, detrás de él, Chou, estaban siendo presionados.

El 6 de enero murió Chou. Esto tuvo un doble efecto sobre el desarrollo de la lucha. La Izquierda, que estaba comenzando a retomar la iniciativa y comenzaba a desenmascarar a Teng más cabalmente, podía comenzar a moverse decisivamente ahora que Chou en persona ya no podía proteger a Teng. De otra parte, se forzaba la cuestión de la sucesión y los dos campos chocarían directamente sobre esta cuestión. El movimiento en desarrollo contra Teng fue iniciado por Mao, y sólo pudo haber sido como resultado de la intervención de Mao que Teng no fue considerado como Primer Ministro. Algunos carteles en las paredes afirmaban que Mao actuó desafiando la opinión de la mayoría y que Ye Chien-ying, Li Sien-nien y Chu Te no fueron vistos durante algún tiempo después de esta reunión, indicando su disgusto con todo este asunto.

Fuera como fuera, Jua Kuo-feng fue nombrado Primer Ministro. Esta designación, y el hecho de que Jua, por sí mismo, no tenía ninguna base substancial de poder, sólo podía significar que ésta era una medida conveniente dictada por la correlación de fuerzas. Mao y la Izquierda, que querían a Chang Chun-chiao como Primer Ministro, no pudieron predominar. Pero Teng, al haberle ya bajado los humos Mao y quedando en la mira de la crítica de las masas, no pudo ser impulsado por la derecha. Sin embargo la Derecha estaba lo suficientemente fuerte para insistir en Jua. Aunque él era parte de su campo, no era la misma figura aglutinante que era Teng y no tenía los mismos seguidores personales. Por esta razón -y sólo por esta razón- fue nombrado por "unanimidad".

La situación era volátil y ambos bandos presionaban su asalto. Poco después, la Izquierda publicó un artículo en la prensa del Partido sobre los impenitentes seguidores del camino capitalista. La Derecha pronto entraría en acción. Entre el 29 de febrero y el 5 de abril, la Derecha organizó manifestaciones en Pekín culminando en disturbios en esta última fecha. Vehículos militares fueron volcados y quemados, y la gente era agredida ya que la Derecha reunió a miles de personas para rendir tributo a Chou y su política, representada por Teng, y para atacar a la izquierda. Este incidente de la Plaza Tien An Men (Texto 27) fue un evidente ataque contra el mismo Mao y contra la Izquierda en general. Pusieron letreros declarando que "la época de Chin Shi Juang ya ha terminado", "abajo la Emperatriz Viuda", y "vivan las cuatro modernizaciones" y corearon consignas similares. Se necesitaron los esfuerzos combinados de unidades del EPL, la policía y la milicia para sofocarlo. Incidentes similares ocurrieron también en otras ciudades.

La Derecha estaba envalentonada a actuar debido a que se hacía necesario para perturbar la campaña contar el viento desviacionista de derecha que seguramente se iba a desarrollar en un mayor asalto contra sus fortines. Y si bien esta manifestación fue sofocada, tuvo éxito en enarbolar la bandera de la derecha y dejar en claro que no iba a hundirse sin combatir, que de hecho haría una más salvaje resistencia. En resumen, era un llamado a sus seguidores y supuestos seguidores a animarse -la lucha continuaría.

La manifestación, por lo tanto, sí logró su objetivo de hacer una declaración y movilizar activamente a la base social de la Derecha. No tenía el propósito de ser un verdadero intento de tomar el poder. El incidente también obligó a la Izquierda a moverse inmediatamente contra Teng -quien era la figura dirigente tras éste. Esto, por extraño que parezca, tuvo el efecto de mitigar la campaña contra él. El fue expulsado de sus puestos no como culminación de una prolongada campaña que había desenmascarado completamente su línea y revelado sus raíces revisionistas a través del curso de intensa lucha y educación ideológicas. Se le trató organizativamente -relevado sumariamente de sus puestos- y en un momento en que la Izquierda no tenía a alguien de su campo nombrado como Primer Ministro.

Teng fue destituido. La Derecha tuvo que estar de acuerdo con esto ya que su oposición a esta decisión hubiera significado desafiar a Mao de frente -algo que, a pesar de lo enfermo que estaba Mao, no hubiera estado a su favor en ese tiempo. De otra parte, ellos bloquearon el que Chang Chun-chiao asumiera el puesto de Primer Ministro y le permitieron a Teng seguir siendo miembro del Partido. Jua fue nombrado primer Ministro y Vicepresidente del Partido en virtud de la Derecha. Li Sien-nien, un derechista que anteriormente estaba en una categoría por encima de Jua en el Partido y en el Consejo de Estado, podría haber sido la primera opción de la Derecha tras Teng, pero Jua era más indicado que él. El nombramiento de Jua fue parte del compromiso hecho por la Izquierda para deshacerse de Teng. Sugerir que Jua fue escogido pro Mao no comprende el verdadero sentido de que dada la correlación de fuerzas él era la única opción. La Derecha puso a Jua y bloqueó a Chang -en conformidad con el despido de Teng era el fin del convenio. Lo que esto demostró fue que la Derecha poseía considerable fuerza, siendo Mao el principal obstáculo para moverse decisivamente contra la Izquierda.

El pensamiento de Mao sobre la cuestión de la sucesión y la continuación de la lucha contra la Derecha (ya que como él diría "los seguidores del camino capitalista aún siguen por el camino capitalista") era que la mejor esperanza para la Izquierda residía en la profundización de la campaña contra Teng y contra el viento desviacionista de derecha que probablemente se veía que continuaría no durante meses sino durante años. Mediante la movilización popular, la Izquierda podía reunir suficiente fuerza para ganar una mayoría del Comité Central para que se uniera o aceptara nombramientos de la Izquierda a los más altos puestos del Partido y el Estado cuando Mao muriera. También existía la posibilidad de que la Izquierda no movilizara las fuerzas para ganarlas a ese nivel, y esto era un argumento aún más fuerte para desarrollar el movimiento político. En cuanto a la Derecha, lo que ellos tenían que hacer era aplacar el movimiento.

Jua tenía que aparentar apoyo a la campaña contra Teng y contra el viento desviacionista de derecha ya que Mao la había lanzado. Poner a Jua en la situación de tener que apoyar este movimiento era importante para la Izquierda en la medida en que su oportunismo sería revelado más abiertamente en el probable caso de que se adhiriera a este derechismo. Esto no descartaba la posibilidad de que él fuera ganado a medida que la lucha se desarrollara, pero la Izquierda no esta contando ni confiando en él. En cuanto a las supuestas declaraciones de Mao sobre Jua -que quedaba tranquilo y demás- estas declaraciones, si fueran reales, sólo podían entenderse en el contexto de esta batalla por la sucesión en la que la Derecha tenía la fuerza de imponer su candidato de "compromiso" y la Izquierda tenía la necesidad de bloquear a los elementos probadamente impenitentes y más poderosos de la Derecha. Es importante recordar que fue Chou quien había llevado a Jua, y la reputación de Jua difícilmente era la de un combatiente de la Revolución Cultural. Su apoyo a la colectivización y al Gran Salto Adelante (en su estilo característicamente burocrático), y -después de un tiempo y en cierta medida- a la Revolución Cultural, significaba que él estaba menos empañado y manchado que los recalcitrantes elementos y en esto él era sumamente útil a la Derecha.

Crítica a Teng

 

Contra este telón de fondo de la lucha por la sucesión, la Campaña de Criticar a Teng Siao-ping y Repeler el Viento Desviacionista de Derecha entró en alta ritmo. Como se señaló Mao había dicho, "Revocar veredictos correctos va contra la voluntad del pueblo" a comienzos de 1976 en relación con la lucha en el frente educativo y en otros. Se lanzó una campaña resuelta para criticar el revisionismo de Teng en los frentes educativo, cultural, científico y tecnológico, de industria y transporte y comercio exterior, por su capitulación general ante el imperialismo y por sus políticas de arruinar la agricultura socialista. Estas eran medidas sumamente importante en las que las concepciones de Teng eran sometidas a un completo análisis y se convertían en asuntos que concernían a millones de personas. Aparecieron artículos de obreros sintetizando la similitud entre las "reformas" administrativas de Teng y la política económica soviética, incluyendo el extendido establecimiento de trusts. Se publicaron artículos filosóficos sobre la relación entre la práctica y la teoría en el trabajo científico -sosteniendo que la primera era principal y decisiva. Se celebraron reuniones de masas para discutir estas cuestiones.

Mao también emitió declaraciones en la primavera de 1976 sobre el surgimiento y carácter de los seguidores del camino capitalista en el Partido. Esto representaba una ampliación de su concepción que se había desarrollado a través del Movimiento de Educación Socialista en 1964 cuando él había hablado de una contradicción antagónica entre la clase burocrática y la clase obrera y sobre la cuestión elaborada durante la Revolución Cultural sobre las personas con puestos de autoridad en el Partido seguidoras del camino capitalista. Mao explicó: "Luego de la revolución democrática los obreros y los campesinos pobres y medios de la capa inferior no se quedaron quietos, ellos querían la revolución. De otra parte, varios miembros del Partido no querían seguir adelante; algunos han retrocedido y se han opuesto a la revolución. ¿Por qué? Porque se han convertido en altos funcionarios y quieren proteger los intereses de los altos funcionarios".

Hablando de esta misma gente, él señaló, "Con la revolución socialista ellos mismos quedaron bajo fuego. En la época de la transformación cooperativa de la agricultura había gente en el Partido que se le oponía, y cuando se pasó a criticar el derecho burgués, ellos se resintieron. Ustedes hablan de la revolución socialista, y aún no saben dónde está la burguesía. Está precisamente en el Partido Comunista -aquellas personas en el poder seguidores del camino capitalista. Los seguidores del camino capitalista se mantienen en el camino capitalista".

Había gente, por lo tanto, que se había unido a la revolución en una etapa pero cuyo pensamiento e ideología no avanzó con el posterior desarrollo de ésta. Esto se aplicaba especialmente a quienes se habían unido al Partido durante la etapa de la revolución democrática. Estos eran "demócratas burgueses" que constituían una capa bastante grande del Partido (véase Texto 39). No es que fuera que todas estas personas eran malas desde el comienzo ni que algunos de ellos no hubieran hecho importantes contribuciones a la revolución. Era sólo que muchos de ellos no mantuvieron el paso con la revolución y las nuevas tareas que ésta presentaba. Ellos no habían revolucionarizado su concepción y se habían quedado pegados, por así decirlo, en la anterior etapa de la revolución cuando la cuestión era expulsar a los imperialistas y derrocar a los reaccionarios del país, especialmente a la clase terrateniente feudal. A sus ojos la revolución ya había cumplido sus objetivos -limpiar el terreno en el cual convertir a China en un poderoso país. Muchos de ellos desarrollaron aires burocráticos y egoístas, recurriendo a sus hazañas pasadas como capital para preservar sus posiciones y ponerse a sí mismos por encima de las críticas. Muchos de estos cuadros veteranos opusieron resistencia al mayor desarrollo de la revolución tanto debido a que no podían comprender lo que quedaba por hacer como porque habían reconocido que los mayores cambios podrían afectar sus posiciones privilegiadas.

Los privilegios que ellos buscaban proteger tenían su base material en cosas tales como el derecho burgués en la distribución y ñas diferencias entre el trabajo manual y el trabajo intelectual cuya restricción era una importante tarea de la revolución si ésta se iba a impulsar. Debemos preguntar ¿quiénes son los que se resienten ante la crítica al derecho burgués (como planteó Mao)? ¿Quiénes consideran que esto es "ultraizquierdismo" y que sólo obstaculizará la misión histórica de la modernización? ¿Los Cuatro o gente como Chou En-lai, Teng Siao-ping y Jua Kuo-feng? ¿Y por qué esta cuestión es una línea divisoria? Porque en la existencia del derecho burgués reside la base para el resurgimiento del capitalismo y de que lado se pone uno sobre esta cuestión -si restringir o ampliar el derecho burgués- tienen todo que ver con si uno está a favor o en contra de la revolución.

La formulación de Mao de que la burguesía estaba en el Partido ha sido criticada duramente por los gobernantes revisionistas (Apéndice 7). Es comprensible. Mao estaba hablando de ellos y de su desarrollo. Como resultado de los cambios en la correlación de fuerzas de clase y la profundización de la revolución, el nervio económico de la burguesía ya no es la propiedad privada de las fábricas ni el pago de intereses, sino la existencia de derechos burgueses en la base económica socialista que si se permite que se amplíe pueden en esencia convertirse en propiedad capitalista. Por ejemplo, si no se restringen las desigualdades en la distribución como entre los administradores y los obreros de la producción, y los primeros se eximen de participar en el trabajo productivo, entonces los más levados salarios y los bonos de estos administradores tomarán cada vez más el carácter de explotación del trabajo de otros aun cuando la propiedad privada no exista formalmente. Políticamente, la fuerza de la burguesía reside no en organizaciones separadas que llamen al retorno del capitalismo, sino en fracciones y cuarteles generales dentro del partido comunista en la que ésta está organizada alrededor de una línea revisionista.

La posición social ocupada por los seguidores del camino capitalista -situada en las estructuras que gobiernan la sociedad- y la ideología impulsada por ellos, los convirtió en el núcleo de la burguesía y en el mando de sus fuerzas sociales. La línea de Mao era una advertencia a guardarse contra el surgimiento del revisionismo en los más altos niveles del Partido y a buscar allí la más peligrosa fuente de restauración. Era un golpe a aquellos "salvadores condescendientes" como Chou, Teng y Jua quienes instruían a las masas a pegarse a sus puestos, ser diligentes y obedientes y a preocuparse menos por quiénes dirigían el Partido y hacia dónde estaban llevando a éste y al país en su conjunto.

Fueron la crítica a las "tres hierbas venenosas" (véanse especialmente los Textos 30, 31, 32 y 35) y este concepto de burguesía dentro del Partido (véanse Textos 39 y 40) los que se constituyeron en temas principales, en lo ideológico y político, de esta campaña de crítica a Teng y al viento desviacionista de derecha. Esta era una lucha por defender las nuevas cosas y por preparar al pueblo para una más seria prueba de fuerza con los seguidores del camino capitalista. Pero las condiciones se habían puesto más duras. En contraste con las anteriores campañas -contra Lin Piao y Confucio, el estudio de la teoría de la dictadura del proletariado y combatir e impedir el revisionismo, y la crítica al capitulacionismo representado por el héroe de la novela A la Orilla del Agua- esta nueva campaña estaba caracterizada por batallas abiertas, a veces violentas, con las fuerzas de la Derecha a una mayor escala. La lucha de clases se había desarrollado de tal modo que a comienzos de 1976 era una resuelta confrontación entre los dos cuarteles generales dentro del Partido. La economía se vería afectada como también lo sería el funcionamiento de varias otras instituciones. Hubo huelgas en varias partes del país y manifestaciones de protesta frente a oficinas del gobierno y del Partido, y los ministros de educación y de ferrocarriles fueron tumbados.

La campaña contra el viento revisionista fue obstruida desde el comienzo por la Derecha. Las autoridades provinciales en muchas instancias le echaron agua fría. Y contrario a la cordura convencional que hoy exhiben los gobernantes de China, era la Derecha la que hacía lo máximo por sacar provecho de los disturbios y el desorden, de crear anarquía que enturbiara las cuestiones involucradas, de apartar la presión sobre ellos y aumentar el deseo de las masas por el orden lo que la Derecha traducía como "paremos todo esto". Ellos aprovechaban todo para impedir que esta campaña prosiguiera y para atacar a la Izquierda -incluso los terremotos.

De hecho, los terremotos de finales de mayo les dieron el pretexto para deshacerse de la campaña. Después de todo, sostenían, cómo podría la política tener precedencia sobre el sufrimiento y la vida humana. La Izquierda contestó insistiendo en que el trabajo contra el terremoto estaba ligado con la campaña (Texto 42). Esta era una posición marxista perfectamente consistente ya que el hombre lucha con la naturaleza por medio de la sociedad -la sociedad de clase en esta época de la historia.

Aparte de los intentos políticos de la Derecha por utilizar el terremoto para aplastar el movimiento de masas en desarrollo, había, de hecho, importantes cuestiones políticas dejadas por el terremoto cuya resolución afectaba el trabajo de ayuda. ¿Debían los obreros recibir pago extra por el trabajo adicional realizado para ayudar a las zonas afectadas? ¿Debía reembolsársele a la gente el material utilizado para la construcción de albergues y, a quiénes pertenecían estos albergues? La Derecha aprovechó el terremoto para difundir temores al continuo desorden y aprovechó supersticiones tradicionales para hacerlo. La Izquierda replicó a través de la prensa que los terremotos no desaniman a los revolucionarios; que tales desastres pueden realmente acerarlos y templarlos. Esta fue una lucha sumamente aguda. La Derecha también utilizó el terremoto para afirmar su influencia en el ejército, que fue desplazado ampliamente en el trabajo de ayuda. Y aprovecharon el terremoto para construir la imagen de Jua como alguien que, a cambio de estar absorto en "disputas infructuosas", estaba ostensiblemente presente atento a las necesidades de la gente, o también pintaban las cosas como si ellos estuvieran a cargo del trabajo.

Jua había decisivamente ligado su suerte a la de la Derecha tanto porque él (y otros que estaban ligados a él) sabían que si la lucha que estaba librando la Izquierda se profundizaba ellos a la larga caerían bajo ataque, y debido a que la correlación de fuerzas se estaba inclinando a favor de la Derecha. La cuestión crucial que demarcaba las líneas en esa época era simplemente cuál línea o cuál grupo -los Cuatro o la Derecha- ganaría. Esta cuestión concentraba los debates de los últimos años -en particular la cuestión de la modernización o la lucha de clases como el eslabón clave- que bullían en guerra abierta. Las diferencias y rivalidades, de las que indudablemente había mucho en la Derecha, palidecían al lado de la cuestión de aplastar a los Cuatro y a la línea revolucionaria que ellos representaban. La lucha se estaba intensificando cuando Mao murió el 9 de septiembre. La Derecha tomó esto como su señal para moverse; Mao, después de todo, había sido el protector de los Cuatro. Según fuentes usualmente confiables, Mao hizo dos cosas poco antes de morir. Se reunió con el Politburó y escribió un poema a Chiang Ching en el que criticaba severamente a la Derecha por esperar a que él muriera para seguir adelante con sus conspiraciones, explicando que Chiang Ching se había equivocado y debía seguir la lucha. Además, advertía que ambas superpotencias, los EE.UU. y la URSS debían ser combatidas.

El Golpe

 

Las figuras claves en el golpe eran obviamente Ye Chien-ying, Jua, Chen Si-lien y Wang Tung-sing, con Teng jugando un poderoso papel tras bambalinas. Ye había estado realmente con el control de las fuerzas armadas desde 1971. El era un cercano aliado de Chou y un encarnizado enemigo de la Izquierda. Más que cualquier otra figura, él fue más probablemente el arquitecto del golpe. Gozaba de la lealtad de muchos comandantes militares y era el mejor ubicado para moverse contra la Izquierda. Sin el apoyo de Ye, Jua no hubiera logrado nada.

Chen Si-lien era el comandante del Ejército Popular de Liberación en la región de Pekín. Wang Tung-sing comandaba la unidad élite 8341 que custodiaba el conjunto residencial donde vivían los líderes de más alto rango del Partido. Fue Wang el que arrestó a los Cuatro y su alianza con Ye y Chen Si-lien garantizaba que Pekín fuera tomada desde dentro sin un levantamiento importante. Llevar a cabo el golpe y mantener la apariencia de continuidad con Mao hizo conveniente para la Derecha tener a Jua -aunque hubieran proseguido sin él. Parece que a él se le presentó como un hecho cumplido parte de Ye y otras fuerzas recalcitrantes de la Derecha más que haber estado a la altura de la ocasión. El 6 de octubre los Cuatro fueron puestos bajo arresto. Y así se le puso fin temporalmente a la época de Mao y el dominio proletario en China.

No es el propósito hacer aquí un completo análisis de por qué fue derrotada la Izquierda, pero puede llegarse a algunas conclusiones. El hecho más obvio era que la Derecha estaba muy fuerte, más de lo que muchos habían pensado, dadas las victorias de la Revolución Cultural. Fue Mao quien había dicho que se requerían más revoluciones, y fue Mao quien en los años finales de su vida estuvo advirtiendo sobre el muy serio peligro de restauración capitalista. La Derecha pudo organizar el golpe porque tenían en lo principal al liderato del ejército en su campo. Esto incluía la jerarquía militar central, muchos de quienes habían caído en desgracia durante la Revolución Cultural, y líderes de algunos de los ejércitos de campo que se unieron con las fuerzas de Chou en la campaña contra Lin Piao. Había algunos comandantes regionales como Chen Si-lien que al comienzo de sus carreras estuvieron asociados con Teng, pero que luego aparentemente apoyaron a Mao durante la Revolución Cultural. A veces él también parecía ponerse del lado de la Izquierda en años más recientes. Cuando llegaba una crisis él se ponía del lado de quien parecía ser el ganador.

Pero, en general, el ejército era un bastión de la Derecha. La Revolución Cultural no había penetrado profundamente en el ejército. El asunto Lin Piao le había dado a la Derecha un mayor pretexto para tratar de mantener al ejército alejado de los importantes movimientos políticos. La Derecha aprovecharía ciertas particularidades que tienen llevar a cabo movimientos políticos en el ejército para negar del todo la necesidad de estos, y esto reforzó tendencias hacia el profesionalismo que inevitablemente surgen dentro del ejército. La mayoría de los cambios que habían tenido lugar en el ejército en estos años tuvieron que ver con reducir el alcance de su compromiso en dirigir las cosas, pero esto no esa lo mismo que reducir el revisionismo dentro de sus filas. Finalmente, los argumentos de la Derecha de que la modernización era esencial si el país iba a sobrevivir a una invasión soviética encontró oídos en muchos cuarteles en los que crecía la demanda por armamento avanzado y donde algunos de los principales oficiales consideraban obsoleta y suicida la doctrina de Mao de la guerra popular.

La Izquierda reconocía este problema y logró que Chang Chun-chiao fuera nombrado jefe del Departamento Político General del EPL. Pero él no pudo hacer incursiones substanciales. En marzo de 1975 él convocó un foro en el seno de los oficiales para discutir la campaña de la dictadura del proletariado pero encontró enorme resistencia e interferencia. La Izquierda lanzó algunas campañas en la marina, pero en todas estas campañas la Izquierda no pudo construir una base substancial de apoyo entre los militares. La milicia que había sido reorganizada y fortalecida a iniciativa de la Izquierda luego del X Congreso del Partido no se proyectaba como sustituto del EPL, aunque el hecho de que la milicia de Shanghai opuso resistencia al EPL luego del golpe del 6 de octubre dice algo sobre la influencia revolucionaria dentro de ella.

Más allá de las disposiciones militares inmediatas, la Derecha tenía otras ventajas. Primero, tenían fuerza en diversos niveles de los aparatos de Estado y del Partido durante todo este período. Si bien la Izquierda pudo movilizar sus fuerzas para que se sostuviera su línea en el X Congreso y lanzar sus campañas durante años, otra cosa muy distinta era hacer que estas decisiones se implantaran. La Derecha resistía e interfería con las campañas políticas y cortaba de tajo los logros de la Revolución Cultural a través de las posiciones en que se había afianzado. Mao no tenía las manos libres.

Segundo, la Derecha tenía a Chou En-lai, quien era un símbolo de la continuidad de la Revolución China y, más importante aún, de estabilidad. El era un aglutinante para muchos cuadros, intelectuales y aquellos de entre las masas que estaban cansados de las luchas que habían continuado a los largo de los años 70. La línea que representaba y promovía era que la economía estaba trastabillando, que las nuevas cosas no funcionaban, y que las incesantes luchas de los últimos años no estaban llevando a ninguna parte y sólo causaban anarquía. Las cosas eran un lío y, especialmente ante la amenaza soviética, se requería un nuevo rumbo; esto estaba encarnado en las "tres hierbas venenosas" y es venerado como la línea oficial en China hoy. Chou sirvió bien a la Derecha. Ante la resistencia y oposición ellos podían levantar el fantasma de que Chou estaba siendo atacado para suscitar apoyo emocional para sus políticas.

La Derecha aprovechó plenamente de la amenaza real de los soviéticos y las dificultades reales de la economía para argumentar que ya se le estaba acabando el tiempo a China para trabajar otra vez en armonía. La lucha de clases estaba interfiriendo con cosas más importantes, decían ellos, prosiguiendo a "rectificar" con una venganza. Como Mao señaló, quienes predican la extinción de la lucha de clases invariablemente terminan atacando a las fuerzas revolucionarias.

En resumen, la Derecha era una fuerza poderosa para enfrentársele, y Chou incluso podía explotar el que el pueblo lo identificara con Mao para desarmar a la oposición. La situación se hizo más difícil para la Izquierda por el hecho de que muchos cuadros que habían sido criticados durante la Revolución Cultural no respondían a los llamados a unirse para avanzar la revolución. Aquellos que habían sido rehabilitados sin haber cambiado obviamente sólo estaban esperando para vengarse de quienes les habían atormentado. Pero entre las muchas fuerzas honestas había quienes estaban preocupados de que cualquier movimiento de masas podría resultar en que los derribaran de nuevo. Durante el "lío" en el frente educativo, muchos profesores que estuvieron de acuerdo con las reformas de la Revolución Cultural no se mostraron dispuestos a levantarse y defenderlas cuando estas reformas fueron desafiadas.

El papel de Mao en las grandes luchas durante los años 1973-76 se reducía a esto: él inició las principales campañas políticas en este período y les dio fuerte respaldo a las fuerzas de la Izquierda cuyo núcleo de liderazgo eran los Cuatro. La campaña contra Lin Piao y Confucio, la campaña de estudio de la teoría de la dictadura del proletariado y combatir e impedir el revisionismo, la campaña A la Orilla del Agua, y la campaña criticar a Teng y repeler el viento desviacionista de derecha -todas ellas apuntaron a la Derecha como el peligro principal. Mao emitió importantes instrucciones con respecto a ellas e intervino en momentos cruciales asegurando, por ejemplo, la publicación de los folletos de Yao y Chang y la destitución de Teng en 1976. Mao no era nada ambiguo sobre Teng: "Esta persona no entiende la lucha de clases; él nunca se ha referido a ésta como el eslabón clave. Aún más, su tema de 'gato blanco, gato negro' no hace distinción entre el imperialismo y el marxismo". "Él no sabe nada de marxismo-leninismo; representa a la burguesía. Él dijo que 'nunca reversaría el veredicto'. No puede contarse con eso".

¿Hay acaso algún indicio de que Chou, Teng o Jua jugaran algún tipo de papel importante en apoyar la campaña contra Confucio, en la de estudiar la teoría de la dictadura del proletariado, o en la campaña A la Orilla del Agua? No, no lo hay, no podría haberlo, ya que estas campañas tenían como blanco las líneas de ellos. ¿Y cómo consideran los actuales gobernantes de China estas campañas? Estas son o ignoradas o calumniadas y deben serlo, ya que apuntaban contra las mismas líneas que hoy están metiendo como marxismo. Y en cuanto a la lucha contra Teng y el viento desviacionista de derecha, es bastante claro qué papel jugó Teng en esto -y lo mismo es cierto en cuanto a Chou antes de su muerte.

La calumnia y el ultraje personal lanzado contra los Cuatro dice mucho de la bancarrota de los actuales gobernantes de China. El método de ataque consistió en primero particularizar en cuatro comunistas que habían sido los más estrechamente asociados con la Revolución Cultural y con Mao, y centrarse no en la línea política sino en historias de horror inventadas: los Cuatro eran "usurpadores" e inútiles que no tenían nada mejor que hacer que llevar vidas decadentes y disolutas y apropiarse del poder; Chiang Chun-chiao era un agente del KMT y Chiang Ching era una renegada de tiempo atrás que vivía una vida de prima donna (la sugerencia de que ella era una prostituta se mantenía no muy soterrada). Una andanada de acusaciones infundadas se repetían de manera tan frecuente y amenazadora que se esperaba, a la manera de la técnica de la gran mentira, que fuera creída como cosa común.

"La 'Banda de los Cuatro' no prestaba atención a la producción". ¿Dónde está la evidencia de esto? Sin duda no en Shanghai donde se iniciaron importantes innovaciones técnicas y se abrió camino al establecimiento de relaciones de cooperación entre empresas. (Véanse Textos 10, 20 y 33). Esta era una ciudad, dicho sea de paso, que suministraba gran cantidad de obreros calificados a otras partes del país. Así qué, de nuevo, ¿dónde está la prueba? En alguna declaración distorsionada o sacada de contexto.

"La 'Banda de los Cuatro' no quería que los trenes llegaran a tiempo". Es difícil decir qué es más increíble -la acusación misma, que es tan patentemente ridícula, o el hecho de que los revisionistas que gobiernan China realmente esperaran que la gente creyera esta tontería. ¿Qué hicieron los Cuatro, apoderarse de los horarios de los trenes y luego darle instrucciones a los ingenieros y conductores de que llegaran 15 minutos tarde? ¿Con qué fin esto, que los Cuatro no entendían lo que Mussolini sí, que los trenes debían llegar a tiempo?

Incluso suponiendo que los Cuatro hicieron la declaración de que para ellos era mejor tener trenes socialistas que llegaran tarde a tener trenes capitalistas que llegaran a tiempo, sería perfectamente claro a qué y a quiénes apuntaban. Era la Derecha la que estaba diciendo que las masas no podían hacer que los trenes llegaran a tiempo y que sólo se podía con los expertos a cargo y con estrictas reglas que amarraran a las masas. Típicamente, estos revisionistas, a merced del eclecticismo, erigían algún espantapájaros como la "oposición unilateral a las ganancias" o la "oposición unilateral a la disciplina" (y quizás dentro de poco citen la "oposición unilateral a los trenes puntuales") y le disparaban sin cesar de modo que estas supuestas desviaciones se convertían en el problema principal -que claramente no lo eran- y así su revisionismo se convertía entonces en un apropiado y aceptable correctivo.

Las acusaciones contra los Cuatro apenas disimulan los verdaderos motivos de quienes están en el poder para los que la modernización y el "gran orden" son los supremos objetivos a los que la clase obrera puede aspirar. Los Cuatro, nos decían, liquidaron la producción y no permitieron que la gente expresara sus opiniones. ¿No es obvio que estas acusaciones estaban concebidas para justificar la liquidación de la revolución y para reprimir a quienes se atrevían a expresar sus opiniones y a actuar contra esta contrarrevolución? Pero más que esto, la frase "Banda de los Cuatro" es una expresión en clave para referirse a Mao Tsetung, porque los Cuatro enarbolaron y lucharon por su línea y estuvieron liderando las campañas iniciadas por él. Es más que de interés pasajero el que mientras Mao estaba vivo Teng pudo ser tumbado, mientras que sólo después de su muerte pudieron se derrocados los Cuatro -y Teng encumbrado, desembarazado de la lucha de Mao contra la Derecha. En resumen, los ataques contra la "Banda de los Cuatro" eran ataques contra Mao y su línea. Habiendo hecho de los Cuatro la encarnación de todos los males, los revisionistas podían ahora atacar la línea de Mao asociándola con los Cuatro -lo que, de hecho, hicieron.

Esta lucha contra la Derecha ni al comienzo ni durante su mayor parte asumió la forma de grandes levantamientos y rebeliones que caracterizaron los años iniciales de la Revolución Cultural. Una de las características más notorias de estas campañas era su orientación primordialmente educativa, es decir, estudiar la dictadura del proletariado, criticar a Confucio, etc. Esto fue dictado por las circunstancias tanto internacionales como internas. El peligro de guerra había crecido considerablemente desde los años iniciales de la Revolución Cultural cuando los EE.UU. estaban empantanados en Vietnam y los soviéticos estaban apenas comenzando a contender a escala mundial contra los EE.UU. como superpotencia. La situación a mediados de los 70 requería que la lucha se librara de manera algo diferente hasta donde fuera posible.

También fue debido a la situación en China misma que la lucha tomó este carácter en gran medida educativo; se necesitaba tiempo para preparar ideológicamente a las masas de modo que cuando la lucha se definiese ellas estuvieran en la posición más fuerte posible. Esto estaba relacionado también con la verdad de que los movimientos de masas no pueden sostenerse indefinidamente al mismo nivel de intensidad. Había cierta inquietud entre las masas por la salida de Lin y otros derechistas en 1971, lo cual creó mucha confusión. Y luego estaba Chou. A él no era fácil echarle mano. ¿No fue acaso cierto que tomó muchos años y diferentes formas de lucha construir un movimiento de masas que pudiera desenmascarar completamente y echar a Liu Shao-chi? Eso no comenzó apenas en 1966-67.

Para Mao lo principal, siempre, era la línea -no purgando sumariamente, sino desarrollando movimiento mediante el cual las masas pudieran comprender las cuestiones involucradas, desencadenar su fuerza y entusiasmo, y elevar su conciencia de lo correcto y lo erróneo. Este era también el terreno más fértil en el cual ganar a muchos de los que defendían líneas incorrectas. Además, desde un punto de vista táctico, no siempre era ventaja para los revolucionarios precipitar un enfrentamiento decisivo con las fuerzas de la Derecha cuando los dos campos no estaban aún plenamente formados y consolidados. De modo que Mao vio el despliegue de un movimiento político que era principalmente educativo como creador de las condiciones más favorables para que las fuerzas revolucionarias enfrentaran poderosos enemigos internos.

La instrucción de Mao a finales de 1974 sobre la conveniencia de la estabilidad y la unidad era un reflejo de esta necesidad para proceder de esta manera. Esto no excluye importantes luchas en unidades individuales y el derrocamiento de funcionarios específicos; ni, huelga decirlo, significaba (ni podría significar) que la Derecha fuera considerada dominada en algún momento. Y definitivamente no significaba, como dejó muy en claro Mao en su denuncia de Teng, poner la unidad y estabilidad a la par con la lucha de clases. Sin embargo, la mejor oportunidad de ganar residía en desarrollar el movimiento de esta forma.

La lucha contra Teng y el viento desviacionista de derecha marcó una transición hacia una contienda más abierta y completa contra la Derecha, aunque sin embargo no asumió la misma forma que en el período 1966-68. Los Cuatro siguieron centrándose en cuestiones críticas de línea luego de la caída de Teng y aumentaron los esfuerzos para atraer más amplios sectores de masas al movimiento. Pero la Derecha se puso en ventaja cuando Mao murió y pararon el movimiento, aunque no sin resistencia.

El Ejército Popular de Liberación tuvo que ser llamado a Shanghai y Pekín y también a otras zonas. En el cruce clave de ferrocarriles, Paoting, al sur de Pekín, se informó que miles de tropas se pasaron al lado de los rebeldes, e incluso los actuales gobernantes reconocieron que no fue sino hasta marzo de 1977 que fue dominada la oposición. Emisiones de radio provinciales monitoreadas en el exterior entre noviembre de 1976 y junio de 1977 revelaban frecuentes incidentes de ataques contra oficinas e instalaciones militares en Pekín y actos de resistencia armada. En algunas zonas el tráfico ferroviario no se reinició sino hasta marzo de 1977 y se informó de huelgas en varias grandes plantas en diferentes partes del país. En Wuján hubo informes de masivo ausentismo en protesta contra la imposición de las normas y regulaciones de antes de 1966. Y, recientemente, se han filtrado informes de luchas en las universidades. Sin embargo debe reconocerse que la Derecha está firmemente al mando en este momento.

Cerca de una cuarta parte del Comité Central (incluyendo suplentes) fueron purgados tras el golpe. Unos 51 de estos eran dirigentes de masas provenientes de la clase obrera. Seis ministros asociados con los Cuatro fueron destituidos del Consejo de Estado y 13 de los 29 dirigentes del Partido de las unidades administrativas (provincias regiones autónomas, etc.) fueron expulsados. Los cambios más completos ocurrieron en el Departamento de Propaganda del Comité Central y en los medios de información central, que desde los días iniciales de la Revolución Cultural habían sido un bastión de la Izquierda con el activo apoyo de Mao. Catorce de los principales funcionarios que ahora ocupan puestos claves en el reconstituido aparato de medios de comunicación habían sido derrocados durante la Revolución Cultural. Pero fue a los niveles más básicos que se dirigió la represión, ya que allí era donde las fuerzas revolucionarias tenían su más grande fuerza.

En marzo de 1977 se informó por primera vez de ejecuciones, mediante carteles en las paredes, y un año después del golpe un editorial conjunto en el Diario del Pueblo, Bandera Roja y el periódico del EPL llamó a "grandes esfuerzos en criticar a la 'Banda de los Cuatro'" y a la "completa destrucción de su sectaria red burguesa", lo que no sólo es indicio de la continuación de la resistencia sino también de la ola de terror que se estaba llevando a cabo contra las masas (así como de la lucha de fracciones dentro de la Derecha). La nueva Constitución del Estado adoptada a comienzos de 1978 llama a una importante reorganización de la milicia y al desmantelamiento en unidades individuales de los comités revolucionarios en los niveles básicos, que eran estructuras de masas. Estas medidas, la imposición de un nuevo código de leyes, y la reaparición de enormes cantidades de oficinas de fiscales señalan lo que los actuales dirigentes le tienen reservado a cualquier oposición. En cuanto a aquellos miembros del Partido que aún puedan tener dudas sobre este golpe, los nuevos Estatutos del Partido adoptados en agosto de 1977 han omitido convenientemente el artículo que llamaba a la lucha ideológica activa, que era fruto de la Revolución Cultural y fue incorporados en los estatutos del IX y IX Congresos del Partido.

Lo que cuajó a las diversa fuerzas de la Derecha en un bloque fue su odio compartido por la Revolución Cultural y su causa común en reprimir a los Cuatro quienes la simbolizaban con Mao. Ahora que esto se había cumplido este bloque sufrirá divisiones y realineamientos. Puede haber importantes luchas sobre qué tan rápido deshacer las transformaciones de la Revolución Cultural aunque el rito ha sido francamente asombroso. Aquellos como Jua tal vez quieran preservar alguna apariencia de estas nuevas cosas, ya que su legitimidad reside en algún grado en su identificación con Mao, mientas que Teng se ve empujado a eliminar incluso la pretensión de defender la línea de Mao. Pero no hay aquí verdadera opción. Para ponerlo sin arandelas, las "tres hierbas venenosas" y las nuevas cosas socialistas no pueden conciliarse. Encarnan diferentes concepciones del mundo y diferentes intereses de clase. La producción no puede ser organizada, por ejemplo, alrededor del principio, "si funciona, entonces todo debe estar bien", y al mismo tiempo seguir desarrollando la iniciativa de los obreros y establecer relaciones socialistas más avanzadas ya que estas cosas van a contrapelo de la convención y de la fuerza de la costumbre. Las nuevas cosas socialistas no eran alguna especie de adorno -eran expresiones concretas de la dictadura omnímoda del proletariado, de la transformación revolucionaria de todos los aspectos de la sociedad.

Las políticas de Mao tenían que ser ahora abandonadas y atacadas por la sencilla razón de que reflejan y sirven a la movilización da las masas para avanzar hacia la eliminación de las clases y de todas las diferencias que puedan dar surgimiento a la división en clases. La consolidación del dominio revisionista requieren que las masas sean desarmadas en lo ideológico y desmovilizadas en lo político, y esto es exactamente lo que está pasando hoy en China. Habrá, necesariamente, lucha sobre el botín del golpe -la distribución de puestos, quien se hace a un lado para darle paso a quién. Hay un inevitable conflicto entre los viejos cuadros tratando de recuperar lo que les quitaron y los nuevos cuadros tratando de avanzar sus carreras. Este revanchismo y arribismo y la lucha por sobrevivir entre todos ellos atizará la fuerte lucha interna. Esto no es producto de la naturaleza humana. Es la inevitable consecuencia del remplazo de una línea proletaria por una línea burguesa y con ella el regreso a la ley de la jungla.

Con respecto a Jua, uno de sus biógrafos ha citado una declaración de Marx de que ciertos momentos históricos convierten al más mediocre de los hombres en héroe. En realidad, un hombre de enorme mediocridad ha emergido como uno de los más despreciables villanos y traidores de la historia. En cuanto al pueblo chino, están enfrentados con una situación muy difícil. Pero las experiencias y lecciones de la lucha por abrirse paso contra todos los enemigos y dificultades hacia un futuro que es inevitable para toda la humanidad no se perderán. Mao ha dejado un rico legado y como él mismo predijo en 1966, "Si la Derecha da un golpe de Estado anticomunista en China, estoy seguro de que no conocerá la paz y su dominio probablemente no durará mucho, porque no será tolerado por los revolucionarios que representan los intereses del pueblo que está compuesto por más del 90% de la población".



* Tachai era una brigada agrícola que Mao había promovido como un modelo nacional a mediados de los 60 debido a su capacidad para superar las dificultades y calamidades naturales y lograr elevados rendimientos mediante la movilización política de las masas contra la influencia del revisionismo y la ideología burguesa.