Descrédito absoluto de la "mentalidad deslumbrante"

del Wenhui Pao[1] -SCMP N° 3897 (6 de marzo de 1967)[2]


La "mentalidad deslumbrante" es otro de los enemigos a que debe enfrentarse el proletariado revolucionario. En la actual y nueva situación es necesario derrotar a este enemigo, a fin de lograr grandes alianzas en las unidades, departamentos y sistemas[3] de trabajo.

La mentalidad deslumbrante encuentra expresión en muchas formas. Ejemplos:

-A menos que tome la tarea a mi cuidado, no realizaremos grandes alianzas[4] ni tomaremos el poder.

-Dondequiera haya ocasión de causar alguna impresión, debemos hacer que nuestro nombre figure; donde haya deslumbramiento, allí debemos estar nosotros.

-Cuanto menor sea el número de las personas que participen en determinado trabajo, mejor.

-Si tú tomas una poderosa fortaleza, yo tomaré otra aún mayor.

Aquellos a quienes domina la "mentalidad deslumbrante" están invariablemente obsesionados con la mentalidad de "primero yo" y la mentalidad del "pequeño grupo"[5], lo que no es otra cosa que la expresión típica del individualismo. En una aguda crítica de aquellos dominados por la "mentalidad resplandeciente", el presidente Mao decía: "¿Qué pretende esta gente? Esta gente busca fama y posición y quieren estar siempre en el candelero. Siempre que se deje a su cargo una rama del trabajo, afirmarán su independencia. Con este propósito, atraerán a algunas personas y rechazarán o expulsarán a otras y recurrirán a la presunción, el halago y las confidencias entre los camaradas, con lo que introducirán el vulgar estilo de los partidos políticos burgueses en el Partido Comunista".

Quienes están obsesionados con la "mentalidad deslumbradora" nada saben de la Gran Revolución Cultural Proletaria. Se alzan en rebelión con fines exclusivamente egoístas, pues su [concepción] del mundo es la de la burguesía.

La "mentalidad resplandeciente"[6] asesta golpes directos a la alianza de revolucionarios proletarios. La gente sólo interesada en dar prominencia a sus pequeños grupos, inevitablemente rechazará a otras organizaciones revolucionarias. Cuando en una organización revolucionaria obra la "mentalidad resplandeciente", sus miembros, por así decirlo, tienen los ojos llenos de granos de arena. Si no se corrige, la gente con granos de arena en los ojos puede perder la vista y acabar encontrándose a sí mismo en el mismo trance que un hombre ciego montado en la silla de un caballo también ciego aproximándose a un profundo pantano en mitad de la noche.

¿No hemos conocido casos en que alguna organización seriamente obsesionada con la "mentalidad deslumbradora" no haya vacilado en comprometerse en especulaciones políticas? A fin de asombrar a otros, en el impulso del momento, ¿no ha habido gente que ha llegado tan lejos como bombardear el Grupo de la Revolución Cultural del Comité Central de Partido Comunista de China y los cuarteles generales del proletariado y cometido así grandes errores? ¿No debemos aprender con la mayor seriedad esta dolorosa lección?

Al defender la "mentalidad deslumbrante", algunas personas han solido confundir esta forma de mentalidad con el heroísmo revolucionario. En realidad nada tienen en común, por cuanto la esencia de la primera es el individualismo, mientras que la de la segunda es el colectivismo. En beneficio de sus propios intereses personales, quienes están dominados por la "mentalidad deslumbradora" estiran sus manos tan lejos como les es posible. Pero cuando la revolución les pide que cedan sus ganancias personales, se tornan tan tímidos que, en ocasiones, se convierten en desertores.

De otro lado, el heroísmo revolucionario enciende el espíritu de atacar y apoderarse de las fortalezas enemigas de la revolución y genera intenso valor cuando los intereses del Partido están amenazados, al punto de llegar uno a sacrificar todo lo que tiene. Quienes se casan con el heroísmo revolucionario se convierten en auténticos revolucionarios proletarios, mientras que los imbuidos de "mentalidad deslumbrante" jamás comprenderán qué es verdaderamente el heroísmo revolucionario.

En unidades de trabajo que han completado la toma del poder, los revolucionarios que lo ejercen serán los primeros en guardarlo y protegerlo contra el surgimiento de la mentalidad deslumbrante. Estas personas están más expuestas a sufrir la tentación por cuanto el pueblo nos aclama en nuestros momentos de triunfo, lo cual ofrece buena ocasión para influir sobre nosotros y corrompernos con las ideas burguesas. En tales ocasiones, jamás debemos sentirnos enaltecidos ni permitir que el egoísmo anide en nuestras cabezas. Pues si llega a herirnos la bomba de la "mentalidad deslumbrante", lo que sucederá es que nos hundiremos en medio del montón de alabanzas que acumularán sobre nosotros aquellos a quienes guían ulteriores motivos o, en otro caso, seguiremos inconscientemente las huellas de los burgueses detentadores del poder y seguiremos cuesta abajo el camino equivocado.

La pequeña burguesía y la burguesía constituyen los cimientos sociales[7] de la "mentalidad deslumbrante", y sucede así porque China es un país densamente poblado y, en ese sentido, dominado por la pequeña burguesía. Por consiguiente, para desacreditar por completo la "mentalidad deslumbrante" habremos de sostener una larga lucha. En la actual Gran Revolución Cultural, nuestro objetivo definitivo es barrer todos los "ismos" burgueses y pequeño burgueses y quedar limpios de ellos. Como la "mentalidad deslumbrante" ha salido a escena durante este gran período revolucionario, debemos aprovechar la oportunidad para unir a todos los revolucionarios proletarios y acabar con ella de una vez.

Actualmente, muchas organizaciones revolucionarias de Shanghai toman medidas para rectificar su posición. Inmenso números de camaradas ha emprendido el estudio de los medios para adaptarse a la nueva situación y proceder enérgicamente a poner en buen orden a las organizaciones revolucionarias. Estudian los medios de reestructurar las jerarquías revolucionarias, desde la más baja a la más elevada, de acuerdo con las unidades, departamentos y sistemas de trabajo -y con tal fin forjar alianzas mucho más extensas tomando a la Izquierda como núcleo. Como las organizaciones de índole municipal cumplirán en breve plazo su misión histórica, las personas que las tienen a su cargo deben proceder, con ardor y energía, a forjar nuevas grandes alianzas bajo la nueva situación. Sería peligroso para estas personas el seguir queriendo la "mentalidad deslumbrante" y atrincherarse en sus originales "montañas fortificadas" sin pensar en modo alguno en abandonar sus posiciones. Esperamos que todos nuestros camaradas de armas que forman en las filas de los revolucionarios proletarios vuelvan a examinarse a sí mismos para descubrir si en las organizaciones revolucionarias se encuentra todavía "mentalidad deslumbrante". De ser así, ¡debemos resueltamente desacreditarla!



[1] Periódico de Shanghai que en ese momento (luego de la "Tormenta de enero") estaba bajo la orientación política del cuartel general maoísta, en particular de Chang Chun-chiao.

[2] Tomado de David Milton, Nancy Milton y Franz Schumann, China Popular tomo I (FCE, México, 1977), publicado originalmente en inglés, como una recopilación de textos de diferentes autores norteamericanos y de artículos de Mao y los maoístas (la traducción no es muy acertada). El título original es People's China. Social Experimentation, Politics, Entry onto the World Scene, 1966 trough 1972, de la editorial Random House, Nueva York, 1974.

[3] ¿equipos?

[4] Gran alianza: expresión usada para designar la fórmula mediante la cual se unían dos o más organizaciones revolucionarias [durante la Revolución Cultural] para, unidas, ponerse de acuerdo respecto a la elección de representantes ante los nuevos comités revolucionarios en su unidad administrativa. La fórmula se oponía a la exclusión de cualquier organización de masas de su representación en los comités revolucionarios. (Tomado del "Glosario", ibid, tomo II)

[5] ¿"camarilla"?

[6] "mentalidad deslumbradora"

[7] la base social