Una coyuntura crítica en Nepal: Puntos presentados al recién reorganizado PCN (M), por un partidario del PCR, Estados Unidos
28 de febrero de 2013, Periodico Revolución, revcom.us

Durante diez años, de 1996 a 2006, se dio una guerra popular muy importante en Nepal. Bajo la dirección del Partido Comunista de Nepal (Maoísta), unas pequeñas fuerzas lograron desafiar al viejo estado, en ese entonces dominado por una monarquía. La declarada meta del partido era de llevar a cabo una revolución de nueva democracia como la primera etapa de una revolución, la cual de ahí avanzaría hacia la etapa socialista, tal como Mao hizo en China. La revolución tuvo una enorme acogida entre millones de campesinos, obreros y jóvenes educados de Nepal. Se formó un poderoso Ejército Popular de Liberación [EPL]; se arrebató a la mayor parte del campo del país a las garras de los gobernantes capitalistas compradores y feudales tradicionales; y se proclamaron unas bases de apoyo liberadas en una buena parte del país. Además, la revolución se granjeó un apoyo creciente de parte de los elementos de la clase media centrados en la capital y en otras ciudades del país. La fuerza de la revolución también intensificó el desbarajuste en las clases dominantes y muchas de éstas concluyeron que iba a ser imposible seguir gobernando a Nepal bajo la vieja monarquía. Al mismo tiempo, los desesperados gobernantes y fuerzas armadas del viejo estado, con el apoyo de la India y de las potencias imperialistas occidentales, y con el apoyo de los nuevos gobernantes capitalistas de China también, lucharon férreamente contra las fuerzas revolucionarias.

Lamentablemente en 2005 se dio un viraje crucial en la línea del Partido Comunista de Nepal (Maoísta) en la reunión del Comité Central en Chunwang. Dicha reunión del partido ratificó una política de abandonar la meta de establecer un nuevo estado, una república popular dirigida por el proletariado y su partido, y al contrario impulsó la lucha por un “estado democrático”. Una vez establecida dicha línea, también se dio toda una serie de cambios de la estrategia, las tácticas y las políticas. Se amarraron acuerdos con los principales partidos políticos reaccionarios de Nepal a favor de una “democracia pluripartidista”. En noviembre de 2006, se firmó el Acuerdo de Paz Global, el que puso un fin formal a la guerra popular; aceptó un plan para fusionar el EPL en el reaccionario ejército del viejo estado; disolvió los organismos de poder que se habían establecido en las bases de apoyo liberadas; y estableció elecciones a una Asamblea Constituyente. Se formó un gobierno interino en el que el PCN (M) controlaba algunos ministerios.

Durante ese período, se reorganizó el PCN (M) como el Partido Comunista Unificado de Nepal (Maoísta) [PCUN [M]), uniéndose con otros partidos e individuos que no habían participado en la guerra popular y que incluso se le habían opuesto.

Se celebraron unas elecciones en 2008. El PCUN (M) ganó el mayor número de lugares en la Asamblea Constituyente y se formó un gobierno con el presidente Prachanda del PCUN (M) como primer ministro.

A lo largo de ese período de revocación de la revolución, se dio un agudo debate, primero a puertas cerradas y luego en público, entre el Partido Comunista Revolucionario, Estados Unidos y el PCUN (M).  El PCR, Estados Unidos le envió una serie de cartas en las que criticaba y luchaba fuertemente contra la línea revisionista que el PCUN (M) había adoptado y las consecuencias de la misma. [Vea “Sobre lo que pasa en Nepal y lo que está en juego para el movimiento comunista: Cartas del Partido Comunista Revolucionario, Estados Unidos, al Partido Comunista de Nepal (Maoísta), 2005-2008 (con una respuesta del PCN [M], 2006)“, Revolución #160, 29 de marzo de 2009.]

Bajo la presión del ejército y de los dirigentes del viejo estado, el gobierno de Prachanda dimitió en 2009, y los anteriores oponentes a la guerra popular formaron un nuevo gobierno.

En noviembre de 2011, después de una prolongada crisis en el gobierno, se formó un nuevo gobierno con Baburam Bhattarai, un prominente dirigente del PCUN (M), como primer ministro. Ese gobierno rápidamente tomó medidas para finalizar la destrucción de la revolución. [Vea “Baburam Bhattarai, sepulturero elegido de la revolución de Nepal“, Revolución #245, 11 de septiembre de 2011.]

Durante dicho período, muchos miembros y partidarios del PCUN (M) venían expresando mayores inquietudes por el rumbo de la situación, con el abandono, uno por uno, de los frutos de la revolución. Algunas de estas fuerzas al interior del PCUN (M) formaron una oposición a la dirección del presidente Prachanda. Con el paso del tiempo, estas fuerzas dejaron el partido en 2012 y formaron un partido separado, adoptando el nombre original del Partido Comunista de Nepal (Maoísta).

Hace poco, el recién reorganizado PCN (M) celebró su Congreso de fundación. Si bien el nuevo partido ha atraído a aquellos que odian los resultados cada vez más feos surgidos de la revocación de la revolución, lamentablemente el nuevo PCN (M) no ha logrado hacer una ruptura decisiva con los problemas esenciales de la línea, y de la práctica resultante, del PCUN (M), la misma línea que ha conducido a esta desastrosa situación para la revolución.

A esta luz, un partidario del PCR, Estados Unidos, quien desde hace mucho ha estado vinculado con el desarrollo de apoyo para la revolución de Nepal, recibió una invitación para ofrecer sus opiniones ante el reciente Congreso. A continuación presentamos una trascripción levemente revisada de los puntos presentados ante dicho Congreso.

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Lo siguiente es un aporte al recién celebrado Congreso del Partido Comunista de Nepal (Maoísta), presentado por un partidario de larga trayectoria de la revolución de Nepal, quien es un partidario del PCR, Estados Unidos y de la nueva síntesis de Bob Avakian, el presidente del Partido Comunista Revolucionario, Estados Unidos.

Saludos, Camaradas. Vayamos directamente al grano. Nos encontramos en una coyuntura crítica, no solo en la revolución de Nepal sino también en el movimiento comunista internacional. Hace unos años en Nepal, millones de personas veían en los maoístas una esperanza para terminar con su opresión. Ahora los ex dirigentes del pueblo se han convertido en el feo rostro de sus opresores y explotadores. Una buena parte del Movimiento Revolucionario Internacionalista [MRI] se ha convertido en unos apologistas del revisionismo. ¿Qué pasó? — ¿cuál es el problema? — y ¿cuál es la solución?

Como partidario del Partido Comunista Revolucionario, Estados Unidos, quisiera ofrecerles mi apoyo a aquellos que quieran volver a poner la revolución en el camino indicado. Pero para salvar la revolución, se requiere sobre todo una ruptura radical con la línea que ha conducido a este desastre —una ruptura que todavía no se ha hecho.

He escuchado muchos comentarios que afirman que el problema es que Prachanda y Bhattarai traicionaron la revolución, que la vendieron a la India. Escuchen lo que Engels, el más íntimo camarada de Marx, dijo acerca de la traición de los líderes:

    “...cuando se indagan las causas de los éxitos de la contrarrevolución, se ve por doquier la respuesta preparada de que fue el ciudadano Fulano de Tal el que traicionó al pueblo. Pero dicha respuesta no explica nada. Ni siquiera explica cómo pudo ocurrir que el pueblo mismo se dejara traicionar de esa manera. Por lo demás, es muy pobre el porvenir de un partido político pertrechado con el conocimiento del solo hecho de que el ciudadano Fulano de Tal no es merecedor de confianza”.

Piensen en lo que pregunta Engels: ¿por qué el pueblo mismo se dejó traicionar? Eso va al resumen concentrado de Mao: el que sea correcta o no la línea lo decide todo. Una línea incorrecta transformará incluso a los mejores luchadores. Una línea correcta puede contribuir a transformar incluso a aquellos que han perdido el rumbo.

No veo la historia del partido como un esfuerzo progresivo para alcanzar una línea más correcta. Si bien siempre ha habido una lucha entre dos líneas en el partido, se dio el crucial punto de viraje cuando una línea revisionista surgió hace siete años y llegó a dominar, y casi todos aceptaron los puntos principales. Veamos las elecciones de 2008 para la Asamblea Constituyente. Muchos camaradas de Nepal estaban preocupados por el peligro del reformismo. Pero no obstante todo el partido y una buena parte del MRI [el Movimiento Revolucionario Internacionalista] alabaron el triunfo como “el milagro electoral”. ¿Por qué un milagro? Eso fue una manera de decirse a ustedes mismos que sí, todos sabemos que impulsar la revolución mediante un parlamento burgués va contra las leyes de la sociedad de clases, sí, sabemos que va en contra del abecé del marxismo, así que es como una intervención divina. No, no lo fue. Fue una trampa tendida por unos imperialistas y reaccionarios muy reales y representó un gigantesco paso hacia el pantano revisionista. Independientemente de las intenciones de Prachanda, ¿por qué el partido mismo se dejó llevar por esta trampa democrático-burguesa?

Pues, el partido estaba en las garras del modo de pensar revisionista. Una vez que una línea revisionista llegara a dominar en octubre de 2005 en la reunión del Comité Central en Chunwang, de ahí surgía todo lo posterior y todas las tácticas servían a dicha línea. Sin romper con esa línea, ustedes tendrán el prachandismo sin Prachanda.

Una y otra vez he escuchado el argumento de los camaradas de que el problema era que Prachanda decía una cosa pero hacía otra cosa. Ese punto de vista es meramente otra manifestación de la negativa de reconocer el hecho de que el problema era la línea colectiva del partido. El principal problema con Prachanda no es que él no hiciera lo que dijera, sino que él actuaba en conformidad con la línea revisionista. En un sentido fundamental, él hizo precisamente lo que dijo que iba a hacer. Prachanda aplicó precisamente la línea revisionista que el partido adoptó y que dominaba en el mismo durante los últimos siete años.

Si ustedes no conocen el problema, no encontrarán la solución. ¿Cuál era el problema? La línea revisionista estaba en lo incorrecto sobre unos asuntos esenciales, como el estado, el nacionalismo y la metodología comunista. La línea revisionista rechazaba el análisis marxista del estado. Hablaba de una “república de transición por encima de las clases” y promovía toda suerte de ilusiones sobre las elecciones pluripartidistas y la democracia burguesa. La línea revisionista negaba que en una sociedad de clases, cada clase dominante instaurará una forma distinta de democracia al servicio de sus intereses y su dominio de clase; la democracia parlamentaria impuesta sobre Nepal solamente podía reforzar el dominio de las clases reaccionarias y conducir al desmantelamiento de las bases de apoyo y del EPL [el Ejército Popular de Liberación].

Esta línea revisionista se caracterizaba por el nacionalismo. Recuerden el lema electoral de transformar a Nepal en la Suiza del sur de Asia. Como todos sabemos, Suiza no es precisamente una base de apoyo de la revolución mundial. Es un pequeño estado reaccionario que está conectado a las grandes potencias imperialistas y sirve a los intereses de las mismas. Eso es el modelo que Prachanda proponía cuando dijo que Nepal debería ser el eje dinámico entre la India y China. Pero nadie le levantó ninguna oposición. Se hizo todo eso con una metodología caracterizada por el eclecticismo, que se llamaba “fusión”, y por el pragmatismo y la realpolitik, o sea, de sacrificar los principios con la esperanza de obtener unos logros cortoplacistas.

El partido abandonó la meta de establecer un poderoso estado proletario dirigido por un partido de vanguardia al servicio de la revolución mundial. Reemplazó la visión comunista con unas nociones revisionistas de reestructurar el estado, lo que quería decir que independientemente de las tácticas que se usaran, se acabaría únicamente por reformar el existente estado reaccionario. Remontémonos a mayo de hace dos años y medio. Cientos de miles de personas se fueron a Katmandú, listas y dispuestas a ofrendar la vida para una insurrección. Pero con un análisis incorrecto del estado al mando, aunque dicha táctica hubiera tenido éxito, el resultado no habría sido el desmantelamiento del viejo poder estatal y la destrucción del ejército reaccionario. La estrategia entera se basaba en ver que un gran sector del reaccionario cuerpo de oficiales apoyara a esta dizque “insurrección”. Aunque ustedes hubieran tenido éxito, el resultado se habría parecido más a Hugo Chávez en Venezuela que a Mao en China. El que ustedes obtuvieran dicho resultado reformista por medios pacíficos o por medios violentos, eso no cambiaría la esencia de la situación.

Con una línea revisionista firmemente al mando de la manera de pensar de las y los camaradas, Prachanda y Bhattarai se contentaban con dejar que las fuerzas de oposición en el partido movilizaran a las masas como una especie de grupo de presión. Eso no da la apariencia de una lucha por una línea revolucionaria con avances progresivos. Al contrario, durante los últimos años la oposición funcionaba como una válvula de escape, donde aquellos individuos en el partido que no estaban conformes con el rumbo de la situación podían ventilar sus opiniones. No se hizo ningún repudio real a la línea revisionista. Así, se perdió el poder del auge de la lucha revolucionaria, y se legitimó el viejo estado reaccionario mediante siete años de la participación de los maoístas en la política electoral.

Una y otra vez en los últimos años, he escuchado la explicación de una negativa de hacer una ruptura decisiva con el revisionismo: usted no entiende, la revolución no puede triunfar sin Prachanda, tenemos que seguir luchando al interior del partido para convencerlo. O sea, tiene menos importancia el que la línea sea correcta o no, que perder a Prachanda.

Es necesario desarraigar el pragmatismo y las ilusiones democráticas que han dominado durante siete años y romper con éstos, y queda mucho por hacerse. ¿Ustedes creen que se ha completado la tarea? No, apenas se ha iniciado. Todos aceptan que la descarada cooperación de Prachanda y Bhattarai con la India apesta al pragmatismo y a la realpolitik, de traicionar los principios a cambio de un posicionamiento burgués. Pero ¿qué tan distinto es el enfoque del PCN (M) por lo que se refiere a China? Los revisionistas chinos han transformado a China en la maquiladora del imperialismo global. China es una de las sociedades más desiguales sobre el planeta. Sí, es necesario usar la diplomacia y hacer uso de las contradicciones en el seno del enemigo, eso lo entiendo. Pero eso no es lo mismo que basar la estrategia en unas maniobras de la realpolitik. Se me ha dicho: “Nosotros tenemos claridad sobre la naturaleza de China”. Muéstrenme un solo artículo de denuncias en su prensa acerca de los horrores del capitalismo en China. Piensen en la confusión que eso está causando para los pueblos del mundo. Millones de personas quieren ver un cambio auténtico pero también pueden ver lo que China le ha hecho a las masas ahí, en África y en otras partes… a nombre del comunismo. Es importante hacer uso de las contradicciones entre los reaccionarios según los criterios del internacionalismo proletario y no los criterios del nacionalismo.

Ahora, ustedes hablan de unificar a “todos” en contra de la India, incluso a las fuerzas antipopulares empedernidas y a los comprobados destructores de la revolución, tal como la burguesía china. ¿No es eso, en realidad, una nueva subetapa, parecida a la vieja subetapa del Acuerdo de Paz Global de unificar a “todos”, incluida la India, en contra de la monarquía? (Desde luego que fue correcto y necesario movilizar al pueblo en contra de la monarquía, pero era necesario hacerlo como parte de la revolución de nueva democracia y no mediante la creación de una subetapa especial tal como se argumentaba y practicaba.) ¿Es, de veras, mejor lo que se está proponiendo ahora? ¿Y qué de los cambios fundamentales y la realineación de clases de la revolución de nueva democracia? ¿Y qué de los obreros y los campesinos y los intelectuales revolucionarios? El problema no es que muchos nacionalistas y demócrata-burgueses se unieran a la revolución: ellos tienen que ser parte de la revolución, sobre todo en la etapa de nueva democracia. Pero es necesario que los dirija una visión internacionalista proletaria.

Es necesario hacer una ruptura radical con el nacionalismo que ha dominado durante los últimos siete años. La promesa electoral nacionalista de Prachanda, de transformar a Nepal en una Suiza, terminó en la misma gastada claudicación ante la India. ¿Y no es ese nacionalismo también una razón por la cual tantos camaradas hicieron caso omiso a las polémicas del PCR contra la línea revisionista que empezó hace siete años? Para repetir, las y los camaradas lo hicieron en parte porque creían que los individuos que escribían las polémicas eran más importantes que la línea que éstos promovían.

Lo que sucede en Nepal es una parte de un proceso global más amplio. El marxismo-leninismo-maoísmo se está dividiendo en dos y la ciencia está avanzando hacia una nueva etapa. En el movimiento comunista internacional algunas personas dicen que son sus amigos pero atacan vilmente al PCR y la nueva síntesis del comunismo del presidente Avakian. Supongo que sí son unos amigos de algo en Nepal: lanzaron loas cuando ustedes firmaron el Acuerdo de Paz Global, lanzaron loas cuando ustedes participaron en las elecciones a la Asamblea Constituyente y hoy también están lanzado loas. ¡Díganme si ellos son unos amigos de la revolución!

Acabo de leer una reciente declaración de uno de esos falsos enemigos quien para nada se ha arrepentido por haber lanzado loas a la línea incorrecta durante todo este período de los últimos siete años. Este llamado amigo de Nepal ha denunciado al PCR por “dogmatista” por haberse opuesto a la línea de los maoístas de Nepal durante los últimos siete años, y argumentó que meramente por tener una línea incorrecta en el partido de Nepal, no quiere decir que la revolución tuviera que fracasar. Eso es lo mismo que decir, ustedes van al aeropuerto de Tribhuvan, en la pantalla el vuelo está programado para Delhi, es una pequeña avioneta fabricada para vuelos cortos, tiene solamente suficiente combustible para ir a Delhi, el plan de vuelo es para ir a Delhi y el piloto anuncia que el avión va a Delhi… y de repente, cuando ustedes aterricen, con gran sorpresa ustedes exclaman, ¡ay dios, estamos en Delhi! Díganme, por favor, ¡¿dónde, carajos, haya llevado una línea revisionista a la revolución?!

Ahora, estos sujetos que están reorganizando el movimiento comunista internacional quieren que su partido se apunte en la nueva organización, la cual dicen que se basará en la “guerra popular como ancla estratégica”. Así que este nuevo movimiento comunista internacional anuncia abiertamente que no se basará en una línea política e ideológica correcta sino al contrario en los logros prácticos. Hacer eso sería una repetición precisamente de uno de los principales problemas que llevaron a la revolución al desastre en Nepal en primer lugar: de separar su meta de su estrategia para alcanzarla. Piensen en lo que pasó en 2005. Cuando Bhattarai luchaba duro sobre las grandes cuestiones como el poder estatal, cuando Bhattarai revocaba los veredictos sobre la dictadura del proletariado y sobre la experiencia de Rusia y de China y reemplazaba eso con una democracia burguesa pluripartidista, una cantidad demasiado grande de camaradas se contentaban con hacerle caso omiso y centrarse exclusivamente en la lucha inmediata. Los camaradas perdieron de vista el principal propósito de librar la guerra popular en primer lugar: para desmantelar el viejo estado y establecer un nuevo poder revolucionario como parte de hacer avanzar la revolución mundial. Durante los últimos 30 años, se ha dado un embate imperialista mundial contra la experiencia de la Unión Soviética y de China, de decirle a todo el mundo que la revolución comunista conduce al desastre. ¿Cómo responden ustedes a eso? ¿Cómo organizarían la economía de un Nepal socialista? ¿Cómo se relacionaría el nuevo estado revolucionario con la revolución en el sur de Asia y en el resto del mundo — quieren tener “buenas relaciones” con la India, o quieren ayudar a los oprimidos en la India a derrocar a dicha potencia expansionista reaccionaria?

La revolución de nueva democracia implica una combinación de una revolución social y una revolución nacional. No pueden tener la una sin la otra. En lo fundamental, eso no se trata de un gobierno con unos “buenos tipos” al mando. Es un poder estatal distinto, una alianza de clases distinta. Quiere decir destrozar las viejas relaciones de producción y crear unas nuevas. Quiere decir una revolución agraria, arrancar de raíz la discriminación de castas y movilizar a las masas para transformar al mundo, y no procurar obtener una posición mejor en un mundo reaccionario. Además, todo lo que ustedes hagan, lo que incluye la manera en que libren la guerra revolucionaria, tiene que estar vinculado con una clara visión del camino que siguen.

¿Cómo es posible que cualquiera que habla en serio de rescatar la revolución de Nepal del desastre que enfrenta, no quiera conocer las ideas del partido que fue el primero en sonar la alarma tan fuertemente hace siete años acerca de la línea revisionista? ¿Cómo es posible que ustedes no quieran conocer más acerca del análisis que se atrevía a ir directamente en contra de la marea de espontaneidad que barría a su partido y a una buena parte del MRI hacia el pantano revisionista? Les insto a conocer la nueva síntesis del camarada Avakian. Él tiene mucho que decir acerca de estos problemas del pragmatismo, la realpolitik, el nacionalismo y el eclecticismo que han saboteado la propia revolución de ustedes y todo el movimiento comunista internacional. Él está abordando y dando unas respuestas básicas en defensa de la experiencia de la revolución proletaria y cómo nosotros los comunistas podemos hacerlo aún mejor en el futuro.

En conclusión: hace 20 años, cuando los revolucionarios sufrieron el revés que se dio en el Perú, los revolucionarios nepaleses se pusieron al frente, diciendo que nosotros saldremos al quite. Hoy, la situación del movimiento comunista al nivel planetario es aún más crítica y requiere mucha mayor audacia y arrojo… de ponerse de pie para ser parte de rescatar el proyecto comunista y dirigirlo hacia adelante a alturas aún mayores. Pero no se logrará eso sin una férrea ruptura con la línea revisionista que ha dominado el movimiento de Nepal durante años ya… como dijo Mao, el que sea correcta o no la línea política de veras lo decide todo