Carta a los partidos y organizaciones participantes del Movimiento Revolucionario Internacionalista
1° de Mayo de 2012

Publicada, en inglés, en el periódico Revolución [www.revcom.us], 3 de julio de 2012. Esta traducción al español es responsabilidad del Departamento de Propaganda del Grupo Comunista Revolucionario de Colombia.

 

Nota: Esta carta fue distribuida originalmente sólo entre los partidos y organizaciones participantes del Movimiento Revolucionario
Internacionalista (MRI). Al hacerla pública, lo que era una Nota introductoria se incluyó aquí como Apéndice y adicionalmente,
con propósitos de claridad, se hicieron algunos cambios tanto en ese Apéndice como en el texto principal de la carta.

Queridos camaradas,

Estamos escribiéndoles en un momento en el que la experiencia compartida de trabajar juntos en el Movimiento Revolucionario Internacionalista nos ha llevado a una aguda coyuntura en la que las fuerzas anteriormente unidas en éste están divididas sobre cuestiones cardinales. Enfrentamos un momento en el que hay que entrarle a la lucha de dos líneas sobre las cuestiones más fundamentales de cuál línea ideológica y política definirá el movimiento comunista internacional, si va a haber auténtico comunismo en el mundo de hoy.

La formación del MRI en 1984 fue el comienzo de un muy importante papel que éste jugó durante dos décadas como el centro embrionario de las fuerzas maoístas del mundo —es decir, aquellos que en ese momento estaban comprometidos en continuar el legado de Mao Tsetung para avanzar el comunismo, luego de la derrota de la revolución en China en 1976. Como todos sabemos, desde hace varios años el MRI ya no ha estado funcionando como tal centro. Las razones de esto hacen parte de la actual disputa, si bien la gran necesidad de la unidad de los comunistas revolucionarios a nivel internacional que se base en una cohesión basada en principios alrededor de una correcta línea ideológica y política es mucho más importante ahora. Pero tal unidad tiene que darse y sólo puede darse mediante una fiera lucha de dos líneas.

El no avanzar este proceso ha hecho verdadero daño. Miremos, por ejemplo, los levantamientos que tuvieron lugar en el Norte de África y el Medio Oriente en 2011 y cuyas secuelas continúan en formas complejas y contradictorias, y veamos las consecuencias de la falta de una fuerza internacional de comunistas con una clara línea fundamentalmente revolucionaria, y que lucha por ella, en oposición a las falsas “soluciones”. En esos levantamientos, así como en otros levantamientos de las masas como los movimientos Ocupar que han surgido principalmente en los países imperialistas, es fácil reconocer la gran necesidad de la clara e incisiva proyección de una línea comunista revolucionaria y la necesidad de que las fuerzas comunistas unan sus esfuerzos para incidir en una situación cada vez más compleja, generar fuerzas que puedan dirigir estas luchas por un camino que pueda romper el actual marco en el que está encerrada la humanidad. Las alternativas que se les están presentando a las masas en todo el mundo son en la mayoría de los casos una u otra variante de sistemas dominados por clases dominantes obsoletas, que no llevan al pueblo en la dirección de liberarse de la dominación del sistema del capitalismo y el imperialismo, y de tomar el camino del socialismo y en últimas del comunismo.

Sin una tendencia auténticamente comunista revolucionaria que sea capaz de presentar una visión y un programa verdaderamente viables y liberadores y que sobre esa base forje vínculos y liderato con las masas que son presa de horrendas circunstancias en todo el mundo, el pueblo está y seguirá atascado entre alternativas reaccionarias. Establecer la organización y el liderato comunistas revolucionarios que puedan echar raíces en países particulares en el contexto de una línea ideológica común a escala mundial, será parte crucial de hacer surgir una nueva etapa de la revolución proletaria.

Es un claro hecho que no puede haber un marco viable para la organización de los comunistas a nivel internacional sin confrontar estas cuestiones de línea ideológica y política que van a la esencia misma de lo que es el comunismo, rompiendo con concepciones que están en contradicción con el comunismo. El movimiento comunista internacional necesita avanzar, y el andamiaje político y teórico básico que se ha desarrollado con la nueva síntesis del comunismo por Bob Avakian, Presidente del PCREU, sirve como base para tal avance.

Lo que es más fundamental, las cosas han llegado a un punto muerto no debido a la obstrucción de uno u otro partido, o a la inactividad del CoMRI [Comité del Movimiento Revolucionario Internacionalista] ante las agudas diferencias sobre línea, ni siquiera fundamentalmente debido a la muy real traición de la revolución en Nepal con todas su negativas consecuencias (sobre lo que tendremos más que decir más adelante). Al contrario, la crisis del MRI y del movimiento comunista internacional más en general surgió debido a que la concepción sobre la que estaba basado el movimiento, que hemos llamado marxismo-leninismo-maoísmo, se “divide en dos”: su núcleo revolucionario, correcto y científico que a la vez que es validado está avanzando a nuevos niveles; los errores que se han identificado en política y teoría que aunque secundarios son reales y perjudiciales y se puede y se necesita combatirlos como parte de dar el salto que se requiere. Este es el enfoque que Bob Avakian y nuestro Partido hemos adoptado y hemos llamado a otros a unirse con nosotros en satisfacer esa gran necesidad. En oposición se han consolidado una línea y una concepción que elevan a principios estos mismos errores y construyen un “maoísmo” que sólo tiene un cascarón vacío en común con la política e ideología que Mao representó y forjó, mientras que esta errónea línea denuncia a la nueva síntesis del comunismo como “contrarrevolucionaria”.

I. EL COMUNISMO EN UNA ENCRUCIJADA

Luego del golpe de Estado en China, la formación del MRI dio ánimo y orientación a los comunistas revolucionarios de todo el mundo. El MRI entró en una lucha política e ideológica unificado y basándose en lo que, en ese momento, era una comprensión avanzada reflejada en la Declaración1. Unidos sobre esta base fundamental, los camaradas de diferentes países se comprometieron en la práctica comunista revolucionaria según la estrategia y la etapa de desarrollo del proceso revolucionario en sus países específicos. En algunos casos, de acuerdo con el carácter básico del país y las condiciones concretas, más notablemente en Perú y Nepal, los camaradas pudieron hacer verdaderos avances en dirigir a las masas en Guerra Popular. Pero los camaradas en diferentes países encontraron también serios obstáculos, y en algunos lugares el proceso revolucionario fue reversado o se estancó, lo cual ha tenido un impacto en el MRI en su conjunto. Existe una necesidad real de un análisis científico de toda esta experiencia, en diferentes países y a nivel mundial. Aún más, existe una necesidad de situar esas experiencias y lo que debe aprenderse de ellas en el contexto más amplio de sintetizar el movimiento comunista en su conjunto, y los desarrollos históricos y actuales de la teoría comunista y unirse a la lucha sobre las diferentes líneas que han surgido sobre qué lecciones se deben sacar de esta experiencia, así como de la experiencia social y científica más en general.

Durante varios años nuestro Partido ha llamado la atención sobre la encrucijada que enfrenta el movimiento comunista internacional, presentando nuestra comprensión sobre el carácter y la causa de la actual crisis, invitando e insistiendo que los camaradas le entren a la nueva síntesis planteada por Avakian. En verdad, ha habido muy poco análisis de los verdaderos obstáculos y contradicciones en el proceso de hacer la revolución, con respecto a la más reciente experiencia del MRI pero, más importante aún, sintetizando y aprendiendo también de la revolución proletaria en su conjunto. Sin embargo, si bien el necesario debate apenas comenzó, ha habido continuas y cada vez más agudas divergencias dentro del movimiento comunista internacional y, surgidas de esto, diferentes propuestas de lo que se requiere hacer.

En 2009, publicamos El comunismo: El comienzo de una nueva etapa, Un manifiesto del Partido Comunista Revolucionario, EEUU, que sintetiza nuestra evaluación de la meta general de la revolución comunista y una valoración de la actual encrucijada que enfrenta el movimiento comunista.2 La orientación está sintetizada claramente en el Capítulo V: El comunismo en la encrucijada: ¿Vanguardia del futuro, o residuo del pasado? En 2009 enviamos una carta a todos los partidos y organizaciones participantes en el MRI, pidiéndoles su valoración y respuesta a este Manifiesto. A la fecha, sólo unos pocos han respondido a este pedido. Esto es inaceptable, es una manifestación concreta del erróneo enfoque para avanzar el movimiento comunista internacional en esta coyuntura clave. A cambio, algunos de los que se han negado a entrarle a esto están emitiendo llamados a formar un nuevo movimiento comunista internacional basado en lo que llaman “marxismo-leninismo-maoísmo”, sin argumentar qué es lo que entienden que es el contenido del MLM y, en particular, una chocante falta de deslinde con la línea revisionista que ha estado al mando en el Partido Comunista Unificado de Nepal (Maoísta) desde 2005, lo que no es extraño, ya que el PCUN(M) fue un firmante del Llamado de 2011.3

Es algo irónico y erróneo atribuirse la bandera del MLM al tiempo que eluden la clave afirmación de Mao de que “lo correcto o no de la línea ideológica y política lo decide todo” y se niegan a abordar seriamente todas las cuestiones clave a la luz de esto. En el movimiento comunista internacional se ha visto a menudo este tipo de enfoque de buscar la unidad sin principios, de desdibujar la distinción entre marxismo y revisionismo, y proceder sobre la base del pragmatismo, lo que siempre significa, de hecho, aceptar las posiciones revisionistas. Está la historia de la II Internacional cuando hubo “camaradas” que acabaron apoyando a sus propios Estados imperialistas en abatir a tiros a los trabajadores de los países “enemigos”. Está toda la experiencia de muchas fuerzas como el Partido de los Trabajadores de Vietnam y otros que abogaban en los años 60 por la “unidad del movimiento comunista internacional”, pero queriendo decir con esto que se parara la lucha liderada por Mao contra el revisionismo moderno centrado en ese entonces en la Unión Soviética. En décadas más recientes ha habido otras varias iniciativas internacionales como la del Partido de los Trabajadores de Bélgica o la del Partido Comunista de las Filipinas, que trataron de borrar y/o sustituir la lucha contra el revisionismo con otros criterios distintos al comunismo revolucionario como la base de unidad.

¿Qué es la nueva síntesis de Bob Avakian?

Durante todo un período de tiempo, Bob Avakian ha desarrollado la nueva síntesis del comunismo que tiene bastante fundamento e involucra muchos elementos diferentes. Avakian mismo y nuestro Partido han abordado directamente el contenido de la nueva síntesis en varios documentos publicados.4 Los puntos esenciales han sido resumidos en El comunismo: El comienzo de una nueva etapa. Un manifiesto del PCREU. Es útil examinar cómo el Manifiesto presenta esto:

    “En filosofía y método, la nueva síntesis, en un sentido importante, está refundamentando el marxismo de manera más global sobre sus raíces científicas. También aprende de la rica experiencia histórica desde los tiempos de Marx, defendiendo los objetivos y los principios fundamentales del comunismo, que se ha demostrado son correctos en lo fundamental, criticando y descartando los elementos que se ha demostrado son incorrectos o que ya no son aplicables, y estableciendo el comunismo aún más plena y firmemente sobre una base científica.

    “En la concepción original del desarrollo histórico de la sociedad hacia el comunismo, incluso en las formulaciones de Marx, había una tendencia —si bien claramente muy secundaria— a tener una visión un tanto estrecha y lineal. Por ejemplo, se manifiesta en el concepto de la “negación de la negación” (la idea que las cosas se desarrollan de modo que a una cosa particular la niega otra cosa, lo que a su vez lleva a otra negación y una síntesis que encierran elementos de las cosas anteriores, pero a un nivel superior). Se tomó este concepto del sistema filosófico de Hegel, cuya filosofía tuvo una importante influencia en Marx (y Engels), aunque, en un sentido fundamental, estos reconfiguraron y pusieron sobre una base materialista la concepción de Hegel sobre la dialéctica, la que en sí se caracterizó por el idealismo filosófico (la idea de que la historia consta en esencia del desarrollo de la Idea). Como ha sostenido Bob Avakian, la “negación de la negación” puede tender hacia el ‘inevitabilismo’ —como si a una cosa la tuviera que negar otra cosa de una manera específica, llevando a lo que es casi una síntesis predeterminada. Cuando se aplique al panorama histórico de la sociedad, de modo que se aproxime a ser una fórmula simplista —por ejemplo en el constructo: a la sociedad primitiva sin clases (comunal) la negó la sociedad de clases, a la cual a su vez la negará el surgimiento de otra sociedad sin clases, pero sobre la base superior que se alcance con la realización del comunismo en todo el mundo—, la tendencia hacia el reduccionismo, ante el desarrollo histórico sumamente complejo y variado de la sociedad, la tendencia hacia un ‘sistema cerrado’ y hacia el ‘inevitabilismo’ se vuelve más marcada y más problemática.

    “Para repetir, eso fue una deficiencia secundaria del marxismo, en sus cimientos (tal como Bob Avakian también ha sostenido: ‘El marxismo, el comunismo científico, no encarna, sino que de hecho rechaza, cualquier idea teleológica… de que la naturaleza o la historia están dotadas de una especie de voluntad o propósito’). Pero esta clase de tendencias se manifestó más plenamente a medida que iba desarrollándose el movimiento comunista y se manifestó en particular, y tuvo un efecto negativo, en el pensamiento de Stalin, quien a su vez ejerció una influencia en las ideas filosóficas de Mao, aunque este rechazó e hizo una ruptura de maneras importantes con las tendencias de Stalin hacia la ‘rigidez’ y al materialismo mecánico y un tanto metafísico. La nueva síntesis de Bob Avakian conlleva una continuación de las rupturas de Mao con Stalin pero en algunos aspectos conlleva una ruptura más allá de las formas en que Mao mismo estuvo sujeto a la influencia, si bien de manera secundaria, del modo de pensar que había llegado a dominar en el movimiento comunista bajo la dirección de Stalin.

    “El internacionalismo. A comienzos de los años 80, en la obra ¿Conquistar el mundo?, Bob Avakian hizo una extensa crítica a las tendencias erróneas en la historia del movimiento comunista y, en particular, a la tendencia hacia el nacionalismo, hacia la separación entre la lucha revolucionaria de un país específico y la lucha revolucionaria mundial general por el comunismo, e incluso de elevar la primera por encima de la segunda. Examinó cómo se había manifestado esta tendencia en la Unión Soviética y en China, cuando eran socialistas, y la influencia que tuvo en el movimiento comunista en general, incluyendo en las acciones a veces marcadas de subordinar la lucha revolucionaria de otros países a las necesidades del estado socialista existente (primero la Unión Soviética y luego China). Además, Avakian analizó más la base material del internacionalismo: por qué, en un sentido fundamental y general, la arena mundial es la más decisiva, incluso respecto a la revolución en un país específico, sobre todo en esta época del imperialismo capitalista en tanto sistema mundial de explotación, y cómo hay que incorporar esa orientación en la manera de hacer la revolución en países específicos y a nivel mundial.

    “Si bien el internacionalismo siempre ha sido un principio fundamental desde que nació el comunismo, Avakian resumió cómo se ha transigido incorrectamente este principio en la historia del movimiento comunista, y fortaleció los cimientos teóricos para llevar a cabo la lucha por eliminar tales alejamientos del internacionalismo y llevar a cabo la revolución comunista de una manera más plenamente internacionalista.

    “Sobre el carácter de la dictadura del proletariado y la sociedad socialista como transición al comunismo. Si bien ha estudiado profundamente los grandes avances de Mao acerca de la naturaleza de la sociedad socialista como transición al comunismo —y las contradicciones y las luchas que caracterizan esta transición y cuya resolución, en una u otra dirección, determinará si el avance continúa hacia el comunismo o que la situación vuelve hacia atrás al capitalismo—, ha aprendido de esos avances, los ha defendido firmemente y los ha propagado, Bob Avakian ha reconocido y subrayado la necesidad en la sociedad socialista de tener un papel mayor para el disentimiento, de promover más la efervescencia intelectual y de tener un ámbito más amplio para la iniciativa y la creatividad en las artes. Ha criticado la tendencia hacia la ‘reificación’ del proletariado y otros grupos explotados (o anteriormente explotados) de la sociedad —una tendencia que considera que las personas específicas de estos grupos, como individuos, representen los intereses generales del proletariado como clase y, en el sentido más amplio, la lucha revolucionaria que corresponde a los intereses fundamentales del proletariado. A menudo a esta tendencia la han acompañado puntos de vista y enfoques positivistas, pragmáticos y estrechos, que restringen lo que se considera pertinente o lo que se puede determinar (o declarar) que es cierto, a lo que tiene que ver con las experiencias y las luchas inmediatas en que las masas populares están participando y a los objetivos inmediatos del estado socialista y el partido dirigente en un momento dado. Eso, a su vez, ha acompañado tendencias —que constituyeron un aspecto marcado en la Unión Soviética, pero también en China cuando era socialista— hacia la noción de la ‘verdad de clase’, la cual de hecho se opone a la orientación científica de que la verdad existe objetivamente, no varía de acuerdo a los diferentes intereses de clase y no se desprende del punto de vista de clase que uno lleve a la búsqueda de la verdad. El punto de vista y el método científicos del comunismo —asumidos y aplicados correctamente como ciencia viva y no como dogma— en un sentido general dan el medio más global, sistemático y consecuente de llegar a conocer la verdad, pero no es lo mismo que decir que la verdad en sí tiene carácter de clase ni que los comunistas llegarán a conocer la verdad acerca de un fenómeno específico mientras que las personas que no aplican o incluso se oponen al punto de vista y al método comunistas no son capaces de llegar a conocer importantes verdades. Tales concepciones de la ‘verdad de clase’, que han existido en diversas formas y en diversos grados en el movimiento comunista, son expresiones del reduccionismo y del materialismo vulgar y van en contra del punto de vista y el método científicos del materialismo dialéctico.

    “Como parte afín de la nueva síntesis, Bob Avakian ha criticado un punto de vista parcial del movimiento comunista acerca de los intelectuales: de verlos solamente como un problema y no reconocer plenamente las formas en que pueden contribuir al rico proceso mediante el cual los integrantes de la sociedad en general llegarán a tener un conocimiento más profundo de la realidad y una mayor capacidad de llevar a cabo una lucha cada vez más consciente por transformar la realidad hacia el comunismo.

    “De nuevo, como explica la Constitución de nuestro Partido:

      ‘Esta nueva síntesis también conlleva una mayor valoración del papel importante que juegan los intelectuales y los artistas en este proceso, dedicándose a sus propias visiones y contribuyendo sus ideas a esta efervescencia más amplia —todo lo que, para repetir, es necesario para alentar un proceso mucho más rico…

      ‘En esta nueva síntesis desarrollada por Bob Avakian, en resumen, tiene que haber un núcleo sólido, con mucha elasticidad. Esto viene siendo, ante todo, un punto de vista y un método que tienen muy amplia aplicación…. Es necesario tener un firme conocimiento de los dos aspectos [el núcleo sólido y la elasticidad] y cómo se influyen mutuamente, para conocer y transformar todas las esferas de la realidad y es de importancia fundamental para hacer las transformaciones revolucionarias en la sociedad humana…

      ‘La aplicación a la sociedad socialista del núcleo sólido con mucha elasticidad abarca la necesidad de tener un núcleo dirigente que se vaya creciendo, que entienda claramente por qué se necesita la dictadura del proletariado y el objetivo de continuar la revolución socialista como parte de la lucha mundial por el comunismo, y que esté decidido a llevar a cabo esta lucha a través de todos los vaivenes, curvas y bemoles. A su vez, necesariamente habrá muchas diferentes personas y tendencias en la sociedad socialista que influyen en muchas diferentes direcciones —y a la larga todo eso podrá contribuir al proceso de llegar a conocer la verdad y de llegar al comunismo. En ciertos momentos, este proceso se pondrá intenso, y la dificultad de abrazarlo todo —mientras que se dirija en amplio sentido todo el proceso hacia el comunismo— dará la sensación, como dice Avakian, de ir al borde de ser descuartizado, una y otra vez. Todo eso es difícil pero necesario, y es un proceso al cual darle la bienvenida.’

    “Un tema que unifica todo eso es la orientación de ser ‘emancipadores de la humanidad’ que ha señalado Avakian: la revolución que hay que llevar a cabo, y en que las masas tienen que ser la fuerza motriz consciente, no tiene por objeto tomar venganza ni cambiar de posición en un marco estrecho (“los últimos serán los primeros, y los primeros, últimos”), sino de transformar el mundo entero de modo que ya no haya personas que sean ‘las primeras’ ni otras que sean ‘las últimas’; el derrocamiento del actual sistema, el establecimiento de la dictadura del proletariado y la continuación de la revolución en esas condiciones tienen por objetivo y propósito abolir todas las divisiones opresivas y relaciones explotadoras entre los seres humanos y avanzar hacia una época completamente nueva de la historia.

    “La orientación estratégica de la revolución. La nueva síntesis de Avakian ha refundamentado el trabajo comunista y lo ha enriquecido a partir del análisis básico de Lenin de que se necesita que las masas populares tomen una conciencia comunista no exclusiva ni principalmente por medio de su propia experiencia y luchas inmediatas sino mediante amplias denuncias de la naturaleza y los rasgos del sistema capitalista imperialista y una clara exposición de las convicciones, objetivos, punto de vista y método del comunismo, una conciencia que un partido de vanguardia organizado lleve a las masas de manera cabal y sistemática, vinculando la lucha en cualquier momento dado con el objetivo revolucionario estratégico y dirigiéndola hacia el mismo, y a su vez ‘planteando ante las masas’ los asuntos y problemas fundamentales de la revolución e integrándolas en el desarrollo de los medios para solucionar estas contradicciones y hacer avanzar la lucha revolucionaria. Con la dirección de Bob Avakian, se ha desarrollado, y se está desarrollando más, la orientación estratégica básica necesaria para llevar a cabo el trabajo revolucionario en un país imperialista, acelerar mientras que se aguarda el desarrollo de una situación revolucionaria y el surgimiento de un pueblo revolucionario de millones y millones y por tanto aprovechar tal situación cuando por fin se presente —y poder luchar y ganar en esas circunstancias.”

El Manifiesto del PCREU hace una evaluación básica de toda la primera etapa del movimiento comunista y de la que necesitamos partir aquí:

    “La primera etapa de la revolución comunista avanzó muchísimo y logró cosas increíblemente inspiradoras, en la lucha por eliminar los obstáculos muy reales a los cuales hizo frente y por avanzar hacia un mundo en que se eliminen por fin todas las relaciones de explotación y opresión y la gente tenga una dimensión totalmente nueva de libertad y emprenda la organización y transformación continua de la sociedad en todo el mundo con una iniciativa voluntaria y consciente sin precedentes en la historia. Pero, como es lógico, había deficiencias importantes y errores reales, a veces muy serios, en las medidas prácticas que tomaron aquellos que dirigieron las revoluciones y las nuevas sociedades que gestaron, así como en sus concepciones y métodos. Estas deficiencias y errores no fueron la causa de la derrota de las tentativas iniciales de revolución comunista, pero sí contribuyeron a esa derrota, si bien de manera secundaria; y más allá de eso, hay que aprender de manera profunda y cabal de la experiencia general de la primera etapa —tanto sus logros verdaderamente inspiradores como sus errores y deficiencias muy reales, a veces muy serios, si bien en general secundarios— a fin de llevar adelante la revolución comunista en la nueva situación a la que hay que hacer frente y a fin de hacerla mucho mejor esta vez.”

Es desde esta perspectiva de construir sobre los logros iniciales de la revolución comunista, y más especialmente hacerlo incluso mejor esta vez que necesitamos examinar cómo el movimiento comunista internacional puede salir de su actual encrucijada y darles dirección a los revolucionarios y el pueblo de todo el mundo que encuentran intolerable el actual orden mundial y están buscando cada vez más una solución. A la luz de esto es particularmente necesario entender el proceso que se ha dado dentro del Movimiento Revolucionario Internacionalista, por qué ya no ha podido cumplir el papel de un centro político embrionario y qué se necesita hacer para rescatar y revitalizar el movimiento internacional en las condiciones de hoy.

En el Manifiesto del PCREU se hace un análisis de dos tendencias erróneas dentro del movimiento comunista internacional que conforman una especie de “imágenes en el espejo” una de la otra y que, a la vez, se oponen a la nueva síntesis que Avakian ha propuesto y que representa el comunismo en el mundo hoy. Estas tendencias son, por una parte, aquellos que tienen “un enfoque hacia la teoría y los principios comunistas como una especie de dogma, similar a un catecismo religioso” y, por la otra, aquellos que ignoran o desechan el análisis comunista científico de las profundas contradicciones que han dado lugar al peligro de la restauración capitalista en la sociedad socialista, y que tratan de sustituir tal análisis con un enfoque basado en principios y criterios democrático-burgueses, y con ideas democrático-burguesas de la legitimidad. Estas “imágenes en el espejo” comparten varias de las posiciones políticas y metodología que han estado presentes en el MRI tales como:

    “Jamás iniciar —ni considerar ni ponerse a hacer de manera sistemática— un balance científico de la anterior etapa del movimiento comunista, y en particular el precursor análisis de Mao Tsetung sobre el peligro y las raíces de la restauración capitalista en la sociedad socialista. Por ende, aunque defienden —o quizá en el pasado defendieron— la Revolución Cultural de China, no tienen ningún análisis profundo o serio sobre por qué se necesitaba la Revolución Cultural y por qué y con cuáles principios y objetivos Mao la inició y dirigió. En efecto la reducen a otro episodio más del ejercicio de la dictadura del proletariado —o la reinterpretan como una especie de movimiento democrático-burgués ‘contra la burocracia’ que en esencia representa una negación de la necesidad de una vanguardia comunista y su papel dirigente institucionalizado en la sociedad socialista a lo largo de la transición hacia el comunismo.

    “La conocida tendencia a reducir el ‘maoísmo’ a una mera receta para librar la guerra popular en un país del tercer mundo, mientras que una vez más pasan por alto o le restan importancia a la contribución más importante de Mao al comunismo: el desarrollo de la teoría y la línea de continuar la revolución bajo la dictadura del proletariado y todo el rico análisis y método científico que fundamentaron e hicieron posible que se desarrollaran esa teoría y línea.

    “El positivismo, el pragmatismo y el empirismo. Si bien, para repetir, estos pueden asumir distintas expresiones de acuerdo con los diferentes puntos de vista y enfoques erróneos, lo que tienen en común es vulgarizar y degradar la teoría, reducirla a una exclusiva ‘guía para la práctica’ en el sentido más estrecho e inmediato, tratarla en esencia como un producto directo de la práctica específica y tratar de poner en pie de igualdad la práctica avanzada (que en sí, sobre todo de parte de estas personas, encierra un elemento de valoración arbitraria y subjetiva) y la teoría supuestamente avanzada. Un punto de vista dialéctico, materialista y comunista científico lleva a entender que la práctica es el punto de partida fundamental y el criterio para corroborar la teoría; pero, a diferencia de estas distorsiones empíricas y estrechas, es importante ver que representa la práctica en el sentido amplio, que abarca la amplia experiencia histórica y social y no meramente la experiencia directa de un individuo, grupo, partido o país específico. Eso lo demuestran de manera poderosa el propio nacimiento y el posterior desarrollo de la teoría comunista en sí: desde los tiempos de Marx, se ha forjado y enriquecido esta teoría a partir de una amplia gama de experiencias, en una amplia gama de campos y a lo largo de una larga trayectoria del desarrollo histórico, en la sociedad y la naturaleza. Lo de la práctica como fuente de la teoría y la máxima ‘la práctica es el criterio de la verdad’ se pueden convertir y se convertirán en una profunda falsedad si se interpretan y se aplican de manera subjetiva, empírica y estrecha.”

II. EL DESARROLLO DE LA CRISIS DEL MRI

La anterior cita sirve como síntesis sucinta de la actual coyuntura en el movimiento comunista internacional y en el MRI en particular. La actual crisis del MRI no tiene lugar en un vacío —y ni siquiera es principalmente resultado de la propia dinámica interna del MRI. Es necesario considerarla con respecto a los acontecimientos del mundo objetivo, que luego han tenido su reflejo y consecuencias en las filas de los comunistas. Durante varias décadas toda la experiencia de la revolución proletaria ha sido blanco de un implacable ataque dirigido por las triunfalistas clases dominantes imperialistas que han proclamado la “muerte del comunismo”. La calumnia y distorsión de la grandiosa experiencia de lucha por transformar el mundo mediante la revolución han sido aceptadas y replicadas por el grueso de los creadores de opinión pública a través de los medios masivos, la academia, los partidos políticos y las organizaciones de masas. Este proceso ha sido tan implacable que los veredictos de la burguesía sobre el proyecto comunista están en boca de todos por todas partes y pasan básicamente sin que se les controvierta en el discurso público.

Las nuevas generaciones o se ven impelidas a luchar contra el sistema capitalista devorador de gente y todas las miríadas de abusos y horrores que este sistema crea, o son apuntaladas y viven en simbiosis con él. Sin embargo, incluso la gran mayoría de quienes están luchando contra los abusos de este sistema y están buscando alguna explicación para el estado del mundo y un medio de transformarlo quedan desorientados, apartados de la verdad histórica de los grandiosos logros de la primera ola de la revolución proletaria, o incluso convencidos de que este tremendo esfuerzo fue un “fracaso” o peor. Sin el comunismo revolucionario, los nuevos combatientes quedarán con las miras bajas, reduciendo sus esfuerzos a la que es en realidad la imposible tarea de tratar de reducir las desigualdades, la injusticia, y la ruina espiritual del mundo del siglo XXI a la vez que dejan intacta la fuente del actual orden mundial: el sistema capitalista e imperialista.

Se ha puesto el marco teórico para una nueva etapa de la revolución proletaria, pero para que esta etapa se haga realidad —y cualquier cosa menos que eso solo significará que se mantenga la miseria para las masas populares y que se mantenga la frustración para quienes están buscando una salida— hay una gran necesidad de que nuevas tandas de mujeres y hombres sean ganados a la necesidad, deseabilidad y viabilidad de construir un nuevo sistema social comunista en todo el planeta. Sin ganar a nuevos iniciadores de una nueva etapa del comunismo, simplemente no habrá una nueva ola de revolución proletaria. La opresión lleva a la resistencia, como enseñó Mao. Pero el que esta resistencia realmente lleve al derrocamiento del orden económico y político existente, y lleve a la necesaria transformación de las condiciones sociales depende de lo correcto o incorrecto de la línea ideológica y política.

El golpe en China y la formación del MRI

Aunque la respuesta al golpe en China fue clave para la fundación del MRI, vale la pena retomarla, no sólo debido a que la mayor parte de quienes están involucrados hoy en la vida política no tienen conocimiento directo de ese período sino también porque todos nosotros, viejos y jóvenes, hemos sido constantemente bombardeados con mentiras y distorsiones sobre este asunto por más de tres décadas.

La revolución dirigida por el Partido Comunista de China había triunfado a nivel nacional en 1949 y luchó por establecer y estableció un nuevo sistema socialista, llevando enormes beneficios a las antes duramente golpeadas masas en China. Pero Mao Tsetung no se contentó con estos tremendos logros. Al tiempo que aprendía de las contradicciones reales de la sociedad socialista en China, también examinó la anterior experiencia histórica que había resultado en la restauración del capitalismo en la Unión Soviética luego de que Jruschov llegara al poder en 1956. Decidido a no repetir esta experiencia negativa y buscando las maneras de dirigir a las masas en continuar la revolución bajo las condiciones de dictadura del proletariado, Mao dirigió una especie de revolución dentro de la revolución con el objetivo de impedir que China fuera arrastrada de vuelta al capitalismo por una nueva burguesía nacida dentro del Partido Comunista mismo y alimentada por las desigualdades y marcas de nacimiento heredadas de la vieja sociedad explotadora. Mao inició la Gran Revolución Cultural Proletaria, a mediados de los 60, creando una explosión sin precedentes de energía revolucionaria transformadora de entre las masas populares en China. Esto también sirvió como toque de clarín para los revolucionarios y oprimidos de todo el mundo. La GRCP apuntó a la posibilidad y los medios de realmente transformar la sociedad de una manera fundamental que la liberara de todos los anteriores sistemas de explotación y de las cicatrices materiales e ideológicas de siglos de división de clases. Mao Tsetung estuvo analizando los problemas de la revolución proletaria a nivel teórico y armando política e ideológicamente con el punto de vista comunista revolucionario a un nuevo movimiento comunista.

La atracción de la China revolucionaria y con ella del maoísmo (llamado en ese entonces pensamiento Mao Tsetung), fue inmensa: Combatientes guerrilleros contra el colonialismo en África, muchos intelectuales revolucionarios europeos desde dentro de las mismas instituciones que se suponía produjeran por montones funcionarios leales e ideólogos del sistema burgués, jóvenes obreros revolucionarios en las barricadas de París en Mayo de 1968, participantes en el movimiento de Naxalbari en la India o en la lucha por la tierra en Brasil, en las convulsiones que acompañaron la creación de Bangladesh de lo que antes había sido Paquistán Oriental, en medio del movimiento de liberación negro en EEUU y en la lucha contra la agresión imperialista en Vietnam: en todos estos lugares y muchísimos más una nueva generación de revolucionarios fue enormemente influenciada por la energía revolucionaria y la ideología comunista provenientes de China. Se estaba dando esto en una situación en la que la Unión Soviética había dejado de ser un Estado socialista y un bastión revolucionario e inspiración para los revolucionarios y oprimidos de todo el mundo y había pasado a ser una sociedad revisionista que se ponía como un obstáculo para la revolución. De estos turbulentos tiempos y de la lucha de dos líneas a nivel mundial que Mao estaba dirigiendo contra el revisionismo moderno, surgieron muchos que abrazaron lo que entonces se conocía como marxismo-leninismo-pensamiento Mao Tsetung y que había sido identificado como una etapa completamente nueva y superior del marxismo-leninismo5 aun cuando su comprensión del MLM en esa época era primitiva y contradictoria. Surgió a nivel internacional un movimiento maoísta con el Partido Comunista de China como su centro ideológico aunque el movimiento no tenía estructura formal.

La pérdida material del bastión socialista después de 1976 y su rápida transformación en la horrible monstruosidad capitalista que es China hoy, estuvo acompañada de un ataque a las tesis básicas de Mao. Aunque lanzado por los nuevos gobernantes reaccionarios en China, encajó con el ataque ideológico más generalizado contra el auténtico comunismo por parte de la burguesía y sus representantes ideológicos a nivel mundial. Es imposible exagerar lo que todo esto significó para las fuerzas comunistas en ese tiempo y para el movimiento revolucionario más en general. La confusión y la desmoralización eran generalizadas. Muchos buscaron diferentes formas de acomodarse en el mundo dominado por los imperialistas y reaccionarios. Algunos otros, como Enver Hoxha —el líder de Albania, quien había apoyado a Mao en la lucha práctica contra la Unión Soviética pero que nunca realmente entendió ni aceptó sus tesis medulares ni comprendió la teoría comunista revolucionaria que Mao estaba llevando a nuevos niveles—, acabaron atacando enconadamente el pensamiento Mao Tsetung y fomentando la descomposición ideológica, política y práctica del movimiento comunista existente.6

Para muchos en el movimiento maoísta de entonces, lo que entendían como maoísmo o pensamiento Mao Tsetung era difícil de separar de una especie de nacionalismo revolucionario, limitado esencialmente a desarrollar y librar lucha revolucionaria contra el imperialismo y el semifeudalismo. Muchos de estos camaradas nunca realmente entendieron o no compartieron la orientación de Mao de avanzar la revolución en dirección de la meta del comunismo.7 En términos de clase, este pensamiento realmente representaba la orientación y punto de vista de sectores de la burguesía nacional en los países oprimidos, que veían el movimiento comunista como un medio para luchar contra la dominación imperialista de sus países y contra algunas reaccionarias fuerzas de clase locales ligadas al imperialismo. En Occidente hubo una verdadera atracción hacia la experiencia que irradiaba de China entre diferentes capas que veían la experiencia del socialismo allí como señalando el camino para resolver muchas de las brutales desigualdades de la sociedad y dándoles voz a los anteriormente oprimidos. Entre éstas estaban los intelectuales que eran atraídos por el desencadenamiento de las masas por parte de Mao en la Revolución Cultural contra los seguidores del camino capitalista en el Partido y por las críticas de Mao a Stalin y a la experiencia soviética pero quienes no entendieron realmente, y en realidad acabaron oponiéndose a, la estructura de Mao de defender y fortalecer la dictadura del proletariado. De hecho, el filósofo francés muy de moda hoy Alain Badiou, un dirigente de una agrupación maoísta en Francia en los años 70, es un ejemplo de aquellos cuyo entusiasmo inicial por Mao se mezcló con un rechazo a la concepción marxista-leninista básica que Mao estaba avanzando. Posteriormente Badiou, y muchos otros como él, “resolvieron” esto abandonando todo pretexto de maoísmo del todo y Badiou ha unido esto con postular un “comunismo” que es, en esencia, nada más que democracia burguesa glorificada.8

Tras el golpe contrarrevolucionario en China, estas erróneas tendencias políticas que habían sido mantenidas parcialmente en jaque por la fortaleza ideológica y política de la China de Mao abandonaron en lo principal toda pretensión de maoísmo. La mayoría de los comunistas o se pusieron ciegamente a la cola de los nuevos gobernantes revisionistas de China y tomaron el camino al pantano, o abandonaron en alguna otra forma el punto de vista y los objetivos de la revolución comunista.

Fue en esta crítica y terrible situación que, poco después del golpe en China, comenzaron los esfuerzos iniciales por reagrupar a los comunistas que quedaban, llevando a la formación del Movimiento Revolucionario Internacionalista en 1984. Era esencial luchar por preservar y avanzar las fuerzas revolucionarias que no habían sido engullidas por la ola de desmoralización y capitulación que siguió al golpe en China. La obra de Bob Avakian fue decisiva y central en este proceso, en particular en formular una aguda crítica a los perpetradores del golpe revisionista en China (junto con sus confundidores ‘centristas’), y sistematizando, popularizando y defendiendo las contribuciones de Mao Tsetung a la ciencia del comunismo revolucionario.9 Si bien hoy es obvio que el capitalismo está al timón en China, aun cuando es gobernada por un Partido que ha mantenido el nombre de comunista, requería verdadera ciencia el analizar y sintetizar estos acontecimientos al nivel de teoría comunista, y Bob Avakian dirigió una importante lucha en el PCREU por adoptar la línea correcta sobre esto y luego para luchar por ésta en el movimiento comunista internacional.

Las cuestiones involucradas en comprender el golpe en China requerían profundizar en lo que Mao había analizado sobre el carácter contradictorio del socialismo, sobre la base material e ideológica para el surgimiento de una burguesía “precisamente en el partido comunista”, acerca de la meta comunista y los medios para llegar a ella, y subyaciendo a todo esto, el desarrollo de Mao al materialismo dialéctico. Pero esto, desafortunadamente, es muy diferente a como la mayoría de fuerzas en el movimiento comunista, incluso aquellas que se opusieron a los golpistas, enfocaron el análisis del golpe en China. Hubo muchos (como se señaló en el pasaje anteriormente citado del Manifiesto del PCREU) que siguieron viendo el maoísmo como esencialmente una receta para librar la guerra popular en un país del tercer mundo y no asimilaron o incluso rechazaron sus contribuciones más esenciales respecto a continuar la revolución bajo las condiciones de la dictadura del proletariado, tan centrales al desarrollo general del marxismo a un nuevo nivel por parte de Mao.

En la época del golpe en China aún no era posible ver claramente que toda una etapa de la revolución proletaria había llegado a su fin. Hubo una necesaria lucha por avanzar la revolución proletaria de las alturas que había alcanzado bajo el liderato de Mao Tsetung y los enormes logros de la Gran Revolución Cultural Proletaria de 1966-1976. Había una gran necesidad de que se enarbolara y defendiera el marxismo-leninismo-pensamiento Mao Tsetung,10 y había una necesidad de que las asediadas fuerzas del movimiento maoísta que quedaban se unieran y se les diera liderato.

Hubo siempre comprensiones muy divergentes y contradictorias de cómo y sobre qué base sería posible avanzar el movimiento comunista en las condiciones existentes en ese momento, y hubo precursores de las que ahora se han desarrollado como evidentes líneas incorrectas en el movimiento comunista internacional hoy. En retrospectiva podemos ver aún más claramente la importancia del trabajo que había comenzado Bob Avakian de interrogación y evaluación que con el tiempo se aunaría en lo que es ahora la nueva síntesis. La obra de Bob Avakian ¿Conquistar el mundo? Deber y destino del proletariado internacional representó un particular punto nodal en este proceso. En esta obra Avakian comenzó a sintetizar la experiencia de la revolución proletaria desde el período de Marx hasta el golpe de Estado en China.11 En contraste con esto, otros trataron de solucionar la derrota poniendo el maoísmo “de vuelta en el mapa” evadiendo la crucial tarea de abordar la importancia de la más grande contribución de Mao Tsetung a la ciencia del MLM y la real síntesis que se había logrado.

Sin embargo, a pesar de las diferencias existentes, en la Declaración del MRI se expresó una comprensión en general correcta y orientadora que guió el trabajo de su Comité dirigente, aun cuando había diferencias y luchas dentro del CoMRI sobre importantes puntos de línea durante todo este período. Muy especialmente, la Declaración se basó en el reconocimiento del gran desarrollo del marxismo por Mao Tsetung, en muchas esferas, especialmente su desbrozador análisis de las contradicciones que se mantienen en la sociedad socialista; el resurgimiento de una clase capitalista de dentro de estas contradicciones, con su centro en el Partido Comunista mismo; y la necesidad de continuar llevando a cabo la revolución proletaria a lo largo de todo el período de transformación socialista hacia superar las marcas de nacimiento de la vieja sociedad capitalista y lograr el comunismo. El reagrupamiento de las fuerzas comunistas revolucionarias decididas a llevar adelante los grandes logros de la revolución comunista, y especialmente a avanzar por el camino trazado por Mao Tsetung, constituyó una poderosa respuesta al coro reaccionario sobre la muerte del comunismo y un importante factor en fortalecer las esperanzas y la confianza en el futuro de la causa comunista, en una hora muy oscura.

A pesar de las diferencias de nivel y las contradicciones que examinaremos más adelante, la avanzada comprensión reflejada en la Declaración alrededor de la cual se unió el MRI también dio mayor impulso a diferentes tipos de práctica revolucionaria —incluyendo, dónde es apropiada a la situación en países específicos, la adopción o la preparación, por parte de los comunistas, de la lucha armada para la conquista del poder. Donde aún no existen, o no se han creado, las condiciones para lanzar y desarrollar guerra popular sobre una correcta base (así como en aquellos países donde tales condiciones sí existen) se llevaron a cabo otras formas de movilización de masas tales como en oposición a las guerras imperialistas y a las guerras de agresión, y en muchos casos trabajando por desarrollar una nueva organización comunista revolucionaria con un correcto programa y una correcta estrategia. Los participantes en el MRI dirigieron a las masas a darles apoyo político a los avances y a unirse ante los reveses de los movimientos revolucionarios en diferentes partes del mundo. Esto asumió una expresión particularmente poderosa primero en Perú y luego en Nepal.

Sin embargo, en las décadas transcurridas desde la formación del MRI se han dado importantes debates en el movimiento comunista internacional y surgieron y se agudizaron comprensiones divergentes.

Se obtuvo mayor experiencia tanto positiva como negativa en librar lucha revolucionaria bajo condiciones contemporáneas y esto, también, ha dado lugar a mayor discusión y debate, especialmente en la medida en que las revoluciones en Perú y Nepal al principio ayudaron a reavivar las esperanzas entre los revolucionarios y los oprimidos pero luego ambas llegaron a un punto muerto y salieron a la palestra importantes cuestiones de línea. A lo largo de todo este período existieron diferencias, haciéndose algunas veces muy agudas, sobre cómo enfrentar e incluso si enfrentar los retos. Hoy estas diferencias se han venido cristalizando en líneas opuestas.

Como ya hemos señalado, las últimas décadas fueron también un período de implacable ataque ideológico contra el proyecto comunista. El derrumbe del socialimperialismo soviético y su bloque (socialismo de palabra pero imperialismo en esencia y en los hechos), luego de la caída del Muro de Berlín en 1989, aceleró aún más esto a medida que los imperialistas de Occidente buscaban pintar como “comunismo” lo que de hecho había sido socialimperialismo. Se hicieron algunos esfuerzos colectivos por parte del MRI para responder a estos ataques, pero también existió una fuerte tendencia a considerar que la disputa ideológica se zanjaría con el progreso de la lucha práctica, en especial con el avance de las guerras populares. Esto tuvo graves consecuencias negativas, tanto internas a los partidos y organizaciones participantes, como en la capacidad del MRI para contrarrestar, con una visión de un comunismo viable y liberador, la ofensiva ideológica reaccionaria de los imperialistas.
Con la notable excepción del trabajo que estaba realizando Bob Avakian, en general los camaradas en el MRI le prestaron poca atención al efecto de esta ofensiva ideológica, y prosiguieron con los enfoques pragmáticos y empiristas hacia su trabajo. Dentro del mismo PCREU ésta fue una importante característica de la línea revisionista que iba en contra de la línea y el liderazgo de Avakian. La revolución cultural en el PCREU, abordada en su Manifiesto,12 en esencia se desarrolló alrededor de las mismas cuestiones que están ahora en el centro de la lucha en el MRI, en resumen la nueva síntesis planteada por Bob Avakian. El hecho de que hubiera necesidad de tal revolución cultural en nuestro Partido es realmente una expresión de la misma encrucijada que tiene que enfrentar todo el movimiento comunista internacional.

No es posible ni deseable responder o a los ataques del enemigo o a las legítimas inquietudes de las masas con la mera repetición de la comprensión de antes, ni siquiera con la más avanzada versión de esa comprensión que desarrolló Mao (y, por supuesto, ese tipo de dogmatismo vacío realmente no refleja ni puede reflejar el enfoque revolucionario de Mao, sino que por el contrario inevitablemente lo destroza y lo convierte en una estéril caricatura). Hay respuestas a las acuciantes preguntas de qué podemos aprender de la experiencia pasada, o de qué puede hacerse para permitir que la siguiente etapa de la revolución proletaria avance más hacia la sociedad comunista. Pero como ha planteado Avakian al analizar la cuestión de la necesidad de entender la pérdida en China, para encontrar las respuestas uno tiene que buscarlas.

En verdad, si los comunistas revolucionarios no examinan la grandiosa experiencia de la revolución proletaria y las condiciones materiales reales que estas revoluciones enfrentaron, incluyendo su carácter contradictorio, más temprano que tarde allanarán el camino para la conocida voltereta política en la que de las alabanzas hueras a las anteriores comprensiones se salta a un redescubrimiento de las denuncias democrático-burguesas al “totalitarismo” sin clases y al culto a la filosofía política democrático-burguesa y a las instituciones que enmascaran la dominación de las clases explotadoras y sirven a la consolidación y perpetuación del sistema burgués y de toda la opresión, la injusticia y el horror que surgen de él. En verdad, esto es parte de lo que hemos estado viendo en organizaciones del MRI en el último período, de manera notoria —pero no única— en Nepal, donde el no prestarles ninguna seria atención a estas vitales cuestiones ayudó a dejar a los camaradas desarmados política y teóricamente frente al ataque de la “democracia” por los enemigos del comunismo, desde dentro del movimiento así como desde la burguesía imperialista y sus diversos representantes políticos y apologistas.

III. LA RELACIÓN ENTRE LAS DIFERENCIAS DE LÍNEA SURGIDAS Y LA RECIENTE DEBACLE DE NEPAL

Si bien las diferencias sobre línea y metodología, incluyendo diferencias sobre cómo sintetizar la primera etapa de las revoluciones comunistas en la Unión Soviética y China, se fueron desarrollando con el tiempo y con relación a los acontecimientos reales en el mundo, incluyendo cómo el MRI respondió a los reveses en la revolución en el Perú de lo cual hablaremos más adelante en esta carta, este proceso dio un salto con el surgimiento de una línea revisionista dentro del Partido Comunista de Nepal (Maoísta), y la respuesta a este acontecimiento por parte de los partidos participantes en el MRI. La línea desarrollada por el liderato del Partido Comunista de Nepal (Maoísta),13 en esencia, abandonó la Guerra Popular en ese país y con ella la lucha revolucionaria por transformar esa sociedad como parte de transformar el mundo, optando a cambio por la participación en el aparato de Estado reaccionario y buscando un lugar ligeramente mejor en el orden mundial dominado por los imperialistas. Las cuestiones de línea que están en el fondo de la crisis de la revolución en Nepal están condicionadas y son reflejo parcial de las cuestiones de línea más generales que enfrenta nuestro movimiento en su conjunto.

Si repasamos la historia del surgimiento de una línea revisionista en Nepal, veremos que tiene mucho que ver con la contradictoria comprensión del maoísmo que existía y se había desarrollado más dentro del MRI y más en general en el movimiento comunista internacional. Esta comprensión involucra (de manera explícita o implícita) la síntesis de la primera etapa de la revolución comunista, de la necesidad de una vanguardia comunista, de lo viable y deseable de la dictadura del proletariado, y de si la meta de la sociedad comunista tiene o no que reafirmarse y —sobre la base de la comprensión científica de esa meta y proceso— profundizarse y desarrollarse más. En términos fundamentales, esta meta tiene que guiar la escogencia de estrategia y programa. Además, la respuesta y reacción al desarrollo de una línea revisionista (o tal vez sería mejor decir, la falta de respuesta a la línea revisionista) por parte de varios participantes del MRI es en sí misma un reflejo de diferencias profundas y en desarrollo sobre cuestiones fundamentales de línea. Estas diferencias tocan no solo cuestiones de línea sobre el Estado y la revolución sino también sobre el carácter del internacionalismo proletario y cómo enfocar importantes cuestiones de línea política, es decir, si a la luz de los principios y teoría del comunismo científico y el método marxista más en general o si según pautas y enfoques no comunistas como la realpolitik con su instrumentalismo, pragmatismo y empirismo subyacentes.

Consideremos cómo la línea revisionista en Nepal surgió ya hecha y derecha. Baburam Bhattarai, un alto dirigente del PCN(M), desarrolló y luchó firmemente por una serie de posiciones que iban contra la concepción comunista revolucionaria básica sobre toda una serie de cuestiones. En un artículo titulado “Acerca de la construcción de un nuevo tipo de Estado”14 repitió los argumentos de la burguesía y de los revisionistas y oportunistas que alegan que la dictadura del proletariado en la Unión Soviética y China había sido fatalmente defectuosa y se había convertido en una “dictadura del partido” y en una “dictadura de un solo líder”. Bhattarai también alegaba que en Nepal, en vez de esforzarse por completar la revolución de nueva democracia (una revolución democrático-burguesa de nuevo tipo, con el liderato del proletariado, que tiene el objetivo de derrocar al imperialismo, al feudalismo y al capitalismo burocrático como la primera etapa en el establecimiento de la dictadura del proletariado y que allana el camino para avanzar a la etapa socialista) era necesario y conveniente pasar por una “subetapa” especial, con el objetivo de abolir la monarquía del país y crear un Estado transicional y un período de democracia, sin aclarar a dónde llevará esta democracia ni cuál sería el carácter de clase de tal Estado transicional. Bhattarai argüía que sería necesario instalar una democracia multipartido, de hecho simplemente otro nombre para el sistema democrático-burgués que ha demostrado ser un medio tan útil para garantizar la dominación de la burguesía y otras clases reaccionarias. El re-empaquetamiento que hizo Bhattarai de la meta socialista como realmente solo una versión de la democracia burguesa iba de la mano con (y sentó las bases para) rechazar el camino de la revolución de nueva democracia en dirección al socialismo y a cambio lo sustituyó con la meta de establecer una república democrática (burguesa).

Muchos de estos argumentos contra la experiencia de la dictadura del proletariado eran casi una directa repetición de los argumentos planteados en 1990 por K. Venu, líder del Comité de Reorganización Central, Partido Comunista de la India (Marxista-Leninista), incluso cayendo hasta en utilizar la misma trillada cita de Rosa Luxemburgo acerca de la “dictadura del partido” que sigue siendo una de las favoritas de los trotskistas y socialdemócratas de todo el mundo.15 El CRC había sido un activo miembro inicial del MRI y era necesario que el MRI criticara el reflejo en sus filas de la ofensiva anticomunista que había alcanzado un punto alto con el colapso del bloque encabezado por los soviéticos. A pedido del CoMRI, Bob Avakian escribió un importante ensayo refutando los argumentos de K. Venu contra la experiencia histórica de la dictadura del proletariado titulado “Democracia: Más que nunca podemos y debemos lograr algo mejor”.16 Desafortunadamente, muchos camaradas en el MRI no le dieron la adecuada atención a la lucha contra K. Venu y a la cuestión central de la dictadura del proletariado en el centro de esa lucha y tampoco estuvieron alerta cuando apareció el artículo “Nuevo Estado” de Bhattarai. Para muchos camaradas no eran de mucha importancia cuestiones como qué hacer luego de la toma del poder, cuando, según su punto de vista, se necesitaba centrar virtualmente toda la atención únicamente en el problema de cómo lanzar y avanzar la guerra popular. Éste fue un ejemplo más de la peligrosa tendencia que ha existido en el MRI a restarle importancia a la teoría comunista revolucionaria. El no prestar atención ni entrarle en la lucha sobre cuestiones tan cardinales durante todo un periodo de tiempo ha contribuido enormemente a la situación en que estamos hoy. Es particularmente digno de mención que el PCI (ML) (Naxalbari) que salió del CRC y que incluso había escrito su propia crítica a Venu, aunque tardíamente (8 años después), era incapaz de ver las similitudes entre las posiciones de Bhattarai y el liquidacionismo de Venu.

Dentro del PCN(M) hubo intentos por desarrollar nuevo pensamiento que tuviera en cuenta los cambios en el mundo y los problemas que estaba encontrando la revolución en Nepal. Pero tales intentos aún se estaban haciendo en gran medida dentro del incorrecto marco de confundir la ideología y programa comunistas con la democracia burguesa. Y esto estuvo acompañado de centrarse en la táctica inmediata separada de los objetivos reales de la revolución. El Presidente Prachanda del PCN(M) trató algunas veces de distanciarse del fuerte y agresivo repudio de Bhattarai a la experiencia de la revolución proletaria, pero Prachanda también compartía algunas de las mismas hipótesis fundamentales y, junto con sus propios pragmatismo y eclecticismo, acabó incapaz y/o no dispuesto a desarrollar una verdadera lucha contra las descaradas posiciones revisionistas de Bhattarai. Además, la lucha que sí se dio con Bhattarai se centró en asuntos secundarios y no fue a la esencia de su línea revisionista. Prachanda había educado cada vez más al partido en pragmatismo y eclecticismo, especialmente en la combinación ecléctica de contrarios —“dos en uno” — que él llamó “fusión” en oposición al concepto maoísta de “uno se divide en dos”.17 El resultado de esto fue que las tesis básicas de Bhattarai fueron adoptadas por todo el Partido en la Reunión del Comité Central del Partido en octubre de 2005, aun cuando se mantuvo un delgado enchape de eclecticismo.

Por nuestra parte, desde octubre de 2005, es decir desde antes del movimiento antimonárquico de abril de 2006 y el subsiguiente cese el fuego, nuestro Partido comenzó a librar una aguda y seria lucha contra la línea revisionista en desarrollo. El PCREU envió una carta privada al liderato del Partido nepalés criticando el mencionado artículo de Baburam Bhattarai que contenía una serie de tesis revisionistas respecto al carácter del Estado, la construcción de una etapa especial de lucha antimonárquica en vez de la revolución de nueva democracia, la historia del movimiento comunista, y otros puntos. La carta del PCR también criticó agudamente la que era, en ese momento, una propuesta poco notoria hecha por el Presidente Prachanda del PCN(M) para la fusión del Ejército Popular de Liberación con el reaccionario Ejército Real Nepalés. Se envió una segunda carta justo después del Acuerdo Integral de Paz de noviembre de 2006 y una tercera poco después de las elecciones de 2008. Se distribuyeron copias de todas estas cartas a los partidos y organizaciones participantes del MRI. En 2009 se tomó la decisión de hacer públicas todas estas cartas junto con una cuarta carta.

Cualquier análisis honesto del contenido de esas cartas muestra que el PCR había podido identificar las cuestiones fundamentales de línea política e ideológica que estaban en juego en Nepal. Otras pocas fuerzas en el MCI también hicieron críticas a los camaradas nepaleses.18
A pesar de la displicente acusación de que estas cartas del PCR estaban simplemente repitiendo el “abecé del marxismo” —principios abstractos que no guardan relación con las necesidades prácticas en el terreno— los argumentos planteados en estas cartas eran tanto fundamentados en cuestiones de principios como muy pertinentes a la coyuntura inmediata que enfrentaba la revolución. Consideramos que era nuestro deber internacionalista luchar muy duro contra la línea que nuestro método científico nos decía que estaba llevando la revolución a la derrota.

Una vez consolidada la errónea posición ideológica y política del PCN(M), las implicaciones prácticas se dieron rápidamente. Se hicieron diversos acuerdos con los reaccionarios partidos políticos pro-imperialistas para aceptar un marco burgués democrático. Luego de que se obligara a que se renunciara a la monarquía absoluta, como resultado de la Guerra Popular y de un levantamiento en las zonas urbanas involucrando también a las capas de clase media, el liderato del Partido maniobró para consolidar esta “subetapa”. En noviembre de 2006 fue firmado el Acuerdo Integral de Paz por medio del cual se puso fin formalmente a la Guerra Popular, se abolieron los órganos de poder político establecidos por la revolución, se confinó el Ejército Popular de Liberación en acantonamientos bajo la supervisión de la ONU, y el Partido acordó tomar parte y jurar lealtad a las nuevas instituciones burguesas incluyendo, el gobierno provisional. La comunidad internacional —es decir, la red imperialista y reaccionaria de Estados e instituciones internacionales como la ONU y el FMI que habían sido empedernidos oponentes de la guerra popular y explotadores del pueblo nepalés— fue presentada por el PCN(M) como necesarios y útiles aliados para la reconstrucción del país. Y mientras se daba este proceso, la mayoría de los partidos del MRI aplaudieron o, a lo sumo, callaron. Todos los principales líderes del PCN(M) también lo aprobaron. Entre los más entusiastas apoyadores de este desmantelamiento revisionista de la revolución estuvieron la mayoría de quienes ahora tan ruidosamente acusan a Bob Avakian y al PCREU de “revisionismo” y de tener una línea “contrarrevolucionaria”, como el PCI(ML) (Naxalbari) y el PCm (Italia).

Los avances así como las dificultades en la revolución, y la grave crisis del viejo régimen le presentaron al PCN(M) grandes retos y nuevos y complejos problemas. Pero un erróneo marco teórico y una errónea metodología adoptados por el liderato del Partido le hicieron imposible confrontar correctamente estas complejidades y trazar un rumbo que pudiera llevar a la culminación de la revolución de nueva democracia y a la creación de un tipo de Estado radicalmente diferente. Además, la línea del Partido había aceptado erróneamente un marco democrático burgués como la fuente de “legitimidad”, lo que lo dejó dependiente del resultado de las elecciones y de llegar a acuerdos con los partidos políticos burgueses y las potencias imperialistas y reaccionarias. Los diversas medidas que tomó el PCN(M) durante estos cruciales años no fueron simplemente una serie de errores; fueron una respuesta a los acontecimientos objetivos pero con unas línea, perspectiva y herramientas metodológicas no-comunistas.

La lucha revolucionaria en Nepal había inspirado gran esperanza y entusiasmo entre los auténticos comunistas revolucionarios y millones de oprimidos por todo el mundo. Sobre esta base, el MRI y sus partidos participantes forjaron apoyo político masivo para la Guerra Popular en Nepal entre las masas y difundieron las lecciones de la lucha por todo el mundo.

El avance de la Guerra Popular hasta el borde del Valle de Katmandú19 le había dado gran realce a la cuestión de qué tipo de poder estatal podría forjarse. Lo que se necesitaba era un Estado que se base en las masas oprimidas y las capacite para transformar las condiciones sociales a la vez que abarca las muy divergentes y contradictorias fuerzas sociales y corrientes de actividad que involucren a muchos que no comparten, o no comparten por completo, la orientación y la meta de la revolución proletaria. Los comunistas necesitaban centrar su atención y responder correctamente cuestiones cardinales: ¿Podía la revolución realmente lograr el poder en todo el país y qué apariencia tendría esto? ¿Cómo podría hacerse mejor que las anteriores sociedades socialistas, en vez de tomar como modelo las revoluciones burguesas del siglo XVIII? ¿Cuáles serían las relaciones económicas fundamentales establecidas e implementadas por el nuevo Estado? ¿Cómo podría acogerse el disentimiento y las diversas iniciativas sin devolverles el poder a los explotadores por medio de una democracia multipartido como Bhattarai y Prachanda propugnan y practican? ¿Cómo se podría correctamente atraer y dirigir a las capas medias que estaban centradas en la capital, sin dejar que sus (erróneas) concepción y soluciones sobre los problemas de Nepal establezcan los términos y la visión sobre qué tipo de nuevo Estado se necesita establecer?

Si bien dominar este proceso no será fácil en Nepal ni en ningún otro país, consideramos que la orientación nodal de la nueva síntesis de Avakian, el núcleo sólido con mucha elasticidad, aborda esta dinámica de una manera básica. Esto incluye la necesidad de un núcleo dirigente y en expansión que tiene claridad sobre la necesidad de la dictadura del proletariado y el objetivo de continuar la revolución socialista como parte de la lucha mundial por el comunismo, y está decidido a seguir librando esta lucha, a través de todas las vueltas y revueltas. Al mismo tiempo, es necesario actuar de acuerdo a la comprensión de que habrá necesariamente muy diferentes personas y tendencias en la sociedad socialista jalando en muy diferentes direcciones —y dirigir de tal manera que todo esto pueda en últimas contribuir al proceso de llegar a la verdad y alcanzar el comunismo.20 Cómo operará esto en todo país seguramente estará lleno de sorpresas y complejidades que ahora apenas podemos imaginar: como decía Lenin citando a Goethe, la teoría es gris, pero el árbol de la vida es verde. Desafortunadamente, el PCN(M) ha rechazado el marco básico que ha surgido para enrumbar este proceso.

Precisamente debido a que la Guerra Popular en Nepal fue un profundo proceso revolucionario, inevitablemente entró en un territorio nuevo e imprevisible. Era necesario que todos los partidos y organizaciones en el MRI, así como su comité dirigente, aprendieran todo lo que pudiera aprenderse de esta nueva experiencia revolucionaria que se estaba presentando en Nepal. Se necesitaba que cada Partido, en la medida de su capacidad, entrara en un diálogo con los camaradas nepaleses y los otros camaradas sobre la mejor forma de entender, y a la luz de qué, esta experiencia y qué cuestiones planteaba para el comunismo revolucionario en general.

Hasta el grado en que se dio este proceso, enriqueció al MRI y sus partidos participantes. Pero aquí, también, los viejos problemas tanto en línea como en metodología interfirieron con este proceso, incluso en la etapa inicial y empeoró cada vez más. Aquí, también, jugaron su papel una especie de “imágenes en el espejo”. Por ejemplo, en varios momentos en el curso de la Guerra Popular, el liderato del Partido consideró necesario llevar a cabo negociaciones con el enemigo, incluyendo un cese el fuego temporal. Hubo algunos en el MRI que consideraron que esa táctica era errónea, incluso capitulacionista, ipso facto, independientemente de la particularidad de la situación y de cómo pudiera encajar en un plan estratégico general para desarrollar la Guerra Popular hasta el triunfo final. Posteriormente, cuando el PCN(M) dio un salto en una errónea dirección al adoptar la tesis de Bhattarai de la subetapa, este tipo de tácticas como el cese el fuego, etc., adquirieron un nuevo significado como parte de una estrategia que explícitamente renunció a desmantelar el viejo aparato estatal. Como sabemos, muchos en el MRI o aplaudieron o callaron mientras estas tesis revisionistas eran formuladas y luego puestas en práctica. Lo que liga la fácil despachada inicial de cualquier discusión sobre negociaciones con la posterior aceptación del desmantelamiento de la revolución es el no analizar las cuestiones de estrategia, línea y política a la luz de las condiciones materiales reales enfrentadas por el movimiento pero, más importante aún, evaluar cómo éstas sirven a los objetivos a largo plazo o los impiden.

Dada la realidad del muy importante y positivo papel que había jugado la revolución en Nepal en un periodo de dificultad para el movimiento comunista internacional, y dada la historia de sus relaciones con el MRI, no hay duda de que el triunfo de una línea revisionista en Nepal tendría, y ha tenido, repercusiones negativas en el MRI, así como trágicas implicaciones para las masas nepalesas.

Lo que es particularmente perturbador es que el leñazo objetivo del predominio de la línea revisionista y sus consecuencias capitulacionistas estuvo aparejado con un daño autoimpuesto por buena parte del resto del MRI de justificar o disculpar los acontecimientos políticos en Nepal —o, luego de ver que las cosas estaban yendo en la dirección errónea, no asumir responsabilidad por librar profundamente la lucha contra estas líneas erróneas y caer en una especie de determinismo pasivo. Se les prestó poca atención a las posiciones revisionistas surgidas del Partido nepalés, aun cuando estas posiciones fueron identificadas y controvertidas por nuestro Partido y por otros pocos a medida que se desenvolvió este proceso. A cambio, los principios comunistas y su teoría básica eran suspendidos hasta que los resultados de estas políticas “se vieran en la práctica”.

Cuando el Acuerdo Integral de Paz de 2006 llevó al triunfo electoral del PCN(M) al año siguiente, y Prachanda se convirtió en Primer Ministro de la nueva República, la mayoría de los camaradas en el MRI, para parafrasear a Lenin, suspendieron la incredulidad y se unieron en la exuberancia de lo que incluso los camaradas revolucionarios en Nepal estaban considerando “el milagro electoral”.

A medida que las terribles consecuencias de la línea revisionista se hicieron más y más flagrantes, cuando una traición era seguida por otra y una promesa rota era seguida por otra, incluso muchos camaradas en Nepal que inicialmente habían aprobado la línea revisionista pasaron del malestar al legítimo odio hacia lo que ellos correctamente percibían como traición a la revolución. Pero incluso estas fuerzas de oposición han sido incapaces hasta el momento de hacer una ruptura decisiva con la trayectoria y el marco revisionistas. Han sido arrastrados por el liderato del Partido, el eclecticismo y toda la inercia de la línea y práctica revisionistas, aun cuando muchos han estado protestando y vociferando, mientras los frutos de la revolución han sido abandonados y en su lugar se ha ido poniendo ladrillo por ladrillo una nueva fachada para el orden reaccionario.

Se hubiera esperado que los camaradas de los partidos y organizaciones del MRI se hubieran opuesto firmemente a la línea revisionista surgida del liderato del Partido, y al hacerlo darles verdadero apoyo internacionalista a las masas en Nepal y a los revolucionarios en el Partido que estaban tan claramente necesitados de apoyo, librando la lucha contra la línea que estaba llevando objetivamente a la traición. Pero, desafortunadamente, tal ayuda fue en realidad muy poco común. De hecho, parece que muchos consideraron que era asunto solo de los camaradas de Nepal determinar cuál línea era correcta y que mientras ese Partido dijera de palabra que no estaba abandonando las metas de la revolución, debíamos seguir diciéndole al mundo que no había razón para preocuparse. Esto constituye realmente una profunda traición a las masas de Nepal, y de todo el mundo, dejando al pueblo desarmado frente a los riesgos e incapaz de jugar un papel en la lucha contra la línea revisionista.

Pero muchos otros en el MCI, incluyendo muchos en el MRI, en vez de ser capaces de ayudar a los camaradas en Nepal a buscar su salida del eclecticismo así como de abiertas líneas revisionistas en las que estaban entrampados, contribuyeron a este mismo eclecticismo adornando nuevos niveles de ilusiones disfrazadas de análisis político, y entrando en francas ambigüedades.

Dado que la línea revisionista en Nepal puso fin a la guerra popular y disolvió el Ejército Popular de Liberación, quizás parece paradójico señalar que la tendencia a reducir todo el MLM a librar guerra popular realmente cegó a algunos para comprender lo que estaba sucediendo en Nepal. En vez de mirar el contenido real del programa del PCN(M) para la sociedad, muchos camaradas se centraron en las promesas de Prachanda de “preparar una insurrección” que se les repetía frecuentemente a las masas en Nepal, a los miembros del Partido de tendencia revolucionaria y a los camaradas del MCI. Sin embargo, parece que pocos notaron que la insurrección que él prometía, para parafrasear a Clausewitz, en realidad significaría solo un medio violento de obtener los mismos objetivos no-revolucionarios de establecer una república democrático-burguesa que el Partido había estado buscando por otros medios, en este caso pacíficos. De esta meta política salió toda la concepción de una “insurrección” cuyo éxito estaría basado en el apoyo de importantes sectores de la oficialidad del ejército reaccionario mientras que el Ejército Popular de Liberación estaba siendo deslegitimado por todo el proceso de paz.21

IV. LA PARÁLISIS DEL MRI CON RELACIÓN A NEPAL

No era inevitable que la mayoría en el MRI aplaudiera o callara mientras el PCN(M) se deslizaba cada vez más profundamente en el revisionismo. En verdad, si hubiera surgido más crítica decidida desde más partes, nuestro movimiento estaría en una situación muy diferente hoy —mejor equipado para lidiar con los retos ideológicos y políticos y mejor preparado para confrontar la encrucijada en el movimiento comunista.

El extremo fracaso del MRI en responder enérgica y correctamente al surgimiento de la línea revisionista en Nepal no era inevitable pero, desafortunadamente, es consistente con viejas tendencias ideológicas y políticas erróneas subyacentes que se han desarrollado con el tiempo dentro del MRI y el MCI más en general. Particularmente grave es el eludir preguntas fundamentales sobre el tipo de sociedad por la que estamos luchando: ¿Qué tipo de sistema económico es necesario establecer? ¿Cuál será la relación entre un nuevo Estado y el orden mundial imperialista-reaccionario existente? ¿Cuáles son las responsabilidades hacia la revolución en otros países? ¿Cuál será el carácter del nuevo poder estatal? ¿Cuál será el papel del partido de vanguardia? ¿Qué tan similar y qué tan diferente será el Estado de los anteriores Estados socialistas? ¿Cuál es el papel de los intelectuales y otras capas medias especialmente en los centros urbanos? ¿Cuál es la respuesta a quienes argumentan que la democracia pura es la solución a los problemas de la sociedad?

Desafortunadamente, mientras Bhattarai tomó de manera sumamente seria la lucha ideológica, otros han actuado como si ésta no tuviera importancia.22 Aun cuando en la obra de Bob Avakian se ha centrado la atención claramente en las cuestiones reales, y específicamente con respecto a Nepal en los varios documentos producidos por el PCREU, la principal respuesta ha sido el silencio. Y este silencio ha sido justificado, en parte, por la errada creencia de que las cuestiones políticas e ideológicas se arreglarían “en la práctica”, sin el arduo trabajo de verdaderamente examinar las contradicciones de la vida real a la luz de nuestra ciencia revolucionaria.

Sin embargo, el silencio y el “desentendimiento”, no son neutrales. Significan que no se desafían las ideas dominantes en la sociedad burguesa. Significa ignorar cómo estas mismas ideas están incorporadas en el pensamiento y la práctica de los mismos comunistas. Con respecto a Nepal, ha significado estar desarmados ideológica y políticamente frente a unos poderosos línea y programa revisionistas aparentemente exitosos —hasta ahora, cuando los amargos frutos de esta línea y enfoque se han hecho tanto más evidentes para todo el que tenga ojos para ver. Y sin embargo, incluso hoy, hay aquellos en nuestro movimiento que buscan juntar una amalgama de fuerzas maoístas sin realmente confrontar el contenido revisionista de la línea política que ha llevado a la debacle en Nepal.

Lo que al comienzo puede parecer incoherente es que entre las fuerzas en el MRI que aplaudieron u observaron en silencio mientras la revolución en Nepal se estaba yendo por la alcantarilla hay varios que en el pasado tenían posiciones políticas opuestas. Por ejemplo, en vez de apoyar abiertamente el renunciamiento estilo Bhattarai a la dictadura del proletariado, algunos otros que aprobaron o no dijeron nada durante el giro revisionista del PCUN(M), se han contentado con ignorar los problemas de la revolución socialista y/o con simplemente repetir fórmulas rutinarias del pasado. Entre los más entusiastas simpatizantes del Acuerdo Integral de Paz de 2006 en Nepal están aquellos que anteriormente sostenían (o al menos se negaban a romper con aquellos que sostenían) con respecto a la lucha de líneas sobre el revés de la revolución en Perú, que incluso consideraban como vulgar traición la viabilidad de cualquier negociación, incluso a nivel táctico. ¿Cómo es posible que alguien se pase tan repentina y fácilmente de una posición errónea a otra posición igualmente errónea, o peor? Como veremos más adelante esto tiene mucho que ver con errores profundamente atrincherados en política e ideología, incluyendo qué metodología se utiliza para comprender y actuar con respecto a la realidad objetiva.

V. PERÚ Y LA CONSAGRACIÓN DE LA VERDAD POLÍTICA

La pobre respuesta del movimiento al revisionismo en Nepal se vislumbraba, en muchos aspectos, en la respuesta contradictoria y en gran medida inadecuada a los acontecimientos que se dieron en el Partido Comunista del Perú luego de la captura del Presidente Gonzalo del PCP en 1992 y el surgimiento de la que vino a ser llamada la Línea Oportunista de Derecha (LOD). Fue muy correcto y una expresión de internacionalismo proletario el juntar fuerzas de todo el mundo para ir en ayuda del PCP bajo estas circunstancias y realizar una campaña para defender la vida del Presidente Gonzalo ante su arresto y encarcelamiento. Pero había otras tareas internacionalistas que recaían en los comunistas, especialmente en el MRI, y fue con respecto a éstas que comenzaron a surgir las diferencias.

Cerca de un año después de la captura de Gonzalo y su presentación ante la prensa, donde él había proclamado que su captura era sólo un “recodo en el camino” y que la Guerra Popular debía continuar su avance, se difundieron documentos y videos atribuidos al Presidente Gonzalo abogando por poner fin a la Guerra Popular. Se planteó un argumento de que las condiciones para avanzar la revolución ante la captura de Gonzalo y otros principales líderes y las cambiadas condiciones internacionales no eran favorables y esto requería un gran repliegue (durante diez o veinte años), y se hizo un llamado a “luchar por un Acuerdo de Paz” con el régimen de Fujimori en Perú. La mayor parte de los dirigentes del Partido que quedaban por fuera de las cárceles denunciaron el llamado a acuerdos de paz como una “patraña” organizada por el enemigo. Acusaron de capituladores revisionistas a aquellos en la cárcel que defendían esto, y se negaron siquiera a considerar que Gonzalo pudiera estar planteando tales argumentos. Los simpatizantes del PCP atacaban a cualquiera que considerara necesario investigar las reales circunstancias alrededor del llamado a acuerdos de paz y entender la realidad lo mejor que se pudiera y partir de ella.

La posición del CoMRI, que nuestro Partido apoyó, fue argumentar que se requería una investigación de las circunstancias reales respecto al llamado a negociaciones (por ejemplo, la posición real del Presidente Gonzalo). Ante todo, se necesitaba evaluar el llamado a negociaciones sobre la base de los principios comunistas revolucionarios y de un análisis de las condiciones concretas, no centrando en la autoría de la línea (“la línea, no el autor” fue la formulación que se adoptó). La adopción del documento, esencialmente correcto, “Cerrar filas en defensa de nuestra bandera roja que ondea en el Perú” constituyó la culminación de un vigoroso proceso de investigación y lucha. Pero debe recordarse que adoptar esta posición no fue asunto fácil. Este método básicamente correcto de llegar a conclusiones correctas recibió oposición de algunos, y en general involucró muchísima lucha en todo el MRI.

Desafortunadamente, éste no fue el enfoque adoptado por el liderato del PCP que estaba por fuera de las cárceles. El liderato del Partido no enfrentó los argumentos políticos de la LOD de abogar por acuerdos de paz, los que bajo esas circunstancias y con ese enfoque sólo podían llevar a la derrota de la revolución. A cambio el liderato del Partido en esencia restringió su crítica a la denuncia de los proponentes de la LOD en los términos más rastreros al tiempo que seguían insistiendo en que el involucramiento del Presidente Gonzalo en la LOD era en esencia imposible y sólo podía ser una “patraña” del enemigo.

Entretanto, los simpatizantes del PCP en el exterior (conocidos como el Movimiento Popular Perú o MPP) adoptaron la misma dañina posición y la elevaron al nivel de desvarío. Todo el que no abrazaran la teoría de la “patraña” era acusados y difamado de apoyar y favorecer la “patraña” imperialista y reaccionaria. El presidente del PCREU Bob Avakian fue un blanco central de sus abusivos e indignantes ataques. De hecho, analizar los pros y contras de los argumentos de la LOD —y concluir que la LOD representaba unos incorrectos línea y análisis respecto a las perspectivas para avanzar la revolución y que necesitaba ser combatida para que la revolución avanzara— era considerado, según esta extraña lógica, darle ayuda y alivio al enemigo. Entre más hechos salían a la luz señalando el posible involucramiento de Gonzalo en la LOD (tales como la serie de líderes del PCP que fueron arrestados y aducían que Gonzalo los había convencido de la necesidad de un Acuerdo de Paz), más frenéticos y venenosos se volvían el MPP y algunos otros. Fue en estas circunstancias que algunos en el MRI invocaron por primera vez abiertamente la doctrina de la “verdad política” en este asunto. Sin importar los hechos reales involucrados, esta doctrina argumentaba que era políticamente verdad que Gonzalo no estaba detrás de los Acuerdos de Paz y los comunistas a nivel internacional tenían el deber de propagar esta “verdad” y no caer en lo que algunos llamaban “verdad periodística”. Si bien pocos fueron tan audaces o consistentes como para proclamar abiertamente la verdad política como un principio filosófico, este mismo enfoque a menudo guió o al menos intervino también en la concepción de muchos otros camaradas. Realmente, esto no era nada diferente del concepto de verdad como una “forma organizadora de la experiencia humana” que Lenin había criticado tan a fondo en Materialismo y empiriocriticismo.23

Incluso fuerzas que habían estado luchando por una correcta línea, tales como el PCREU, no quedaron sin ser afectados por esta poderosa corriente negativa. Un ejemplo fue la adopción de la Resolución del Milenio en 2000, que hizo concesiones oportunistas a la teoría de la patraña y a otras proposiciones no científicas. Nuestro Partido erróneamente aceptó esta resolución con el interés apreciado de lograr una cierta unidad superficial del movimiento para proyectarla al mundo, lo que hizo verdadero daño y fortaleció la errónea concepción sobre varias importantes cuestiones, incluyendo la lucha de líneas respecto de la revolución en el Perú —aunque nuestro Partido reconoció rápidamente este error e hizo que los partidos y organizaciones del MRI se enteraran.24

El asunto es que responder al surgimiento de la Línea Oportunista de Derecha en Perú requería que todos los comunistas, y especialmente el MRI, adoptaran un enfoque comunista hacia la lucha de líneas y actuaran sobre una base científica para analizar y cambiar el mundo. Pero este enfoque fue adoptado desigualmente en el MRI y abiertamente atacado por muchos, lo cual debilitó la capacidad del MRI y del movimiento comunista internacional en general para sacar conclusiones correctas y ayudar a los camaradas en el Perú bajo muy difíciles condiciones. Este enfoque dejó a las masas de todo el mundo sin el adecuado liderato comunista para entender lo que había pasado en el Perú y qué conclusiones debían sacarse. También iba contra el requisito de adoptar un enfoque científico hacia la realidad, incluyendo aquellas partes de la realidad que son desagradables, o pueden oponerse al avance del movimiento revolucionario en un momento dado. La que había sido una característica positiva de la base para reagrupar a las fuerzas maoístas luego del golpe en China —con los comunistas confrontando la realidad de un golpe revisionista en China— estaba siendo socavada por todo este enfoque instrumentalista hacia los acontecimientos negativos, sin preocuparse por el impacto que esto tendría en la capacidad de las masas para asumir los retos de emancipar a la humanidad.

Vale la pena recalcar que todo el método y enfoque arriba aludidos contribuyeron a las grandes dificultades que el PCP mismo estaba enfrentando en el terreno. La insistencia en la teoría de la “patraña” sonaba cada vez más falsa a medida que seguía acumulándose la evidencia sobre la posición de Gonzalo como el probable autor de la LOD, y toda una serie de dirigentes del PCP o aceptaron la posición de la LOD o condenaron a Gonzalo como un traidor por ser autor de la LOD. La militancia del PCP nunca había sido educada de manera concienzuda en cuanto a porqué el llamado a un Acuerdo de Paz era erróneo, ni sobre cómo desarrollar la revolución bajo estas cambiadas condiciones. A cambio el liderato se había basado en denuncias simplistas de traición. El liderato del PCP que quedaba por fuera de la cárcel parecía creer que la batalla política sobre el llamado a un Acuerdo de Paz podía ser soslayada o ignorada mientras avanzara la guerra popular en el terreno. Todo este enfoque hizo cada vez más daño, contribuyendo a la situación en que la Guerra Popular misma fue eliminada como una fuerza contendiente por el Poder a nivel nacional, el grueso de sus fuerzas fueron destruidas o desmoralizadas, y las restantes reducidas a pequeños focos de agrupaciones rivales, algunos de los cuales están exigiendo acuerdos de paz.

Desafortunadamente, todo este capítulo en la experiencia común del MRI no ha sido adecuadamente sintetizado. Algunos camaradas se han negado, todavía hoy, a condenar al puñado de simpatizantes del PCP en el extranjero cuyo profundo veneno contra el camarada Avakian y el CoMRI sólo era igualado por el nivel de fantasía sobre el actual estado de la guerra popular en el Perú. Sin embargo, el problema más grande no es la tolerancia a los resabiados oportunistas por parte de algunos, sino mucho más la actitud prevaleciente de simplemente ignorar toda la experiencia en Perú y en particular el erróneo método y enfoque que fue muy, pero muy aceptado, y adoptado, dentro del MRI.

Es un hecho que la Guerra Popular en el Perú fue una de las más importantes luchas revolucionarias de las últimas décadas. La revolución en el Perú alentó las esperanzas del pueblo de todo el mundo y fue un vivo ejemplo del gran potencial de las masas para ser dirigidas a la lucha por la revolución comunista. Al mismo tiempo, la experiencia en Perú también revela, especialmente a la luz de los posteriores acontecimientos y del examen de la línea, graves contradicciones y errores en la línea de ese Partido, incluyendo a nivel epistemológico. En un esfuerzo de luchar por un método y enfoque más correctos, incluyendo sobre cómo practicar el internacionalismo proletario en estas circunstancias, nuestro Partido produjo un documento llamando a una mayor discusión sobre la experiencia del Perú e identificando problemas en el enfoque del MRI incluyendo tendencias hacia el instrumentalismo.25 Desafortunadamente, este documento pasó en la mayoría de los casos ignorado dentro del MRI.

Existe tanto una necesidad científica como una exigencia moral revolucionaria de tener una síntesis más completa y correcta de toda la experiencia del Partido Comunista del Perú. Es un triste comentario sobre el estado de cosas en el MRI que más de unos cuantos camaradas pasaron de ignorar o incluso seguir algunas posiciones seriamente erróneas del PCP cuando los éxitos de la Guerra Popular proporcionaban una especie de “capital”, pero cuando el movimiento en Perú comenzó a parecer más una carga que un activo, estos mismos camaradas asumieron la irresponsable actitud de abandonar toda preocupación por lo que había sido un importante esfuerzo por hacer la revolución comunista en las condiciones contemporáneas y que había jugado un importante papel en la experiencia colectiva del MRI. Y no es sorpresa que figuras clave en el llamado a una nueva organización internacional estén entre los peores agraviadores.

VI. EL INTERNACIONALISMO PROLETARIO: DOS CONCEPCIONES OPUESTAS

Dos líneas diferentes y opuestas sobre el carácter del internacionalismo proletario se han visto mucho en el centro de las cada vez más agudas diferencias dentro del MRI y el MCI. Esto explica en gran medida los esfuerzos oportunistas por construir “unidad” de fuerzas comunistas a nivel internacional eludiendo cruciales cuestiones de línea política. Una errónea concepción de “internacionalismo proletario” también ayuda a explicar la historia que hemos reexaminado arriba, cuando muchos han considerado adecuado seguir primero una y luego otra línea errónea en el MCI mientras esa línea parecía estar “yendo a alguna parte”.

Una comprensión más profunda y más científica del internacionalismo proletario es un elemento medular en la nueva síntesis que Bob Avakian ha estado proponiendo. La concepción de Avakian sobre el internacionalismo proletario está muy ligada a su comprensión de la revolución comunista como esencialmente un proceso que tiene lugar más fundamentalmente a escala mundial.

La concepción de Avakian es consistente con la teorización original de Marx y Engels sobre la revolución proletaria y a la vez la desarrolla. Sin embargo, a lo largo de la historia del movimiento comunista han estado contendiendo diferentes concepciones sobre la revolución proletaria.

El internacionalismo proletario era central en el pensamiento de Lenin, incluso cuando confrontó los problemas de iniciar la revolución proletaria en la Rusia zarista en medio de la catástrofe y crisis que había creado la primera guerra mundial imperialista. ¿Conquistar el mundo? de Avakian fue una obra clave en profundizar las enseñanzas fundamentales de Marx y Engels, criticando tendencias erróneas de pensamiento dentro del movimiento comunista y poniendo sobre una base más científica la concepción del internacionalismo proletario. Como parte de esto, Avakian aborda la diferencia entre la concepción de Lenin de internacionalismo y la del revolucionario irlandés John Connolly. Connolly argumentaba que el internacionalismo era el apoyo o ayuda que una revolución le brinda a otra, a diferencia de la concepción más científica de Lenin de que, en sus propias palabras, la revolución en cada país debe ser vista como “mi participación en la preparación, en la propaganda, y en la aceleración de la revolución proletaria mundial”.26 Avakian desarrolló más esto, enfatizando que si bien, como regla general, el poder político puede y tiene que tomarse primero en uno o varios países, es necesario ver la revolución en un país dado en el contexto de un único proceso mundial que es el factor más determinante en perfilar el terreno sobre el cual avanza la revolución.


A pesar de la orientación básicamente correcta y científica de Marx y Lenin, la concepción contraria también ha tenido largas y profundas raíces en el movimiento comunista, y fue particularmente intensa durante el período del liderato de Stalin en la URSS y los graves errores que ocurrieron a este respecto. Entre estos estaba el tratar, en la práctica, la necesaria defensa del país socialista como el equivalente del avance de la revolución mundial. De hecho, como Avakian analizó durante un largo tiempo, la defensa del estado socialista (tanto por las masas en ese país como también por los comunistas y las masas revolucionarias del mundo), si bien esencial, está subordinada al proceso general de la revolución mundial. Además, Avakian reconoció que algunas de las medidas tomadas por el Estado socialista para defenderse en un ambiente hostil dominado por los imperialistas, tales como la necesidad de practicar la coexistencia pacífica, objetivamente entran en contradicción con la tarea más grande de avanzar la revolución proletaria mundial, aun cuando tales medidas son correctas y necesarias. Esto es un muy diferente del argumento de que el Estado socialista tiene una identidad de intereses con el proletariado internacional, como se entendía durante el período de la Comintern (la Internacional Comunista, que nació poco después de la Revolución de Octubre en Rusia y continuó existiendo hasta la II Guerra Mundial).

En la esfera del internacionalismo proletario, hay que señalar que la ruptura de Mao con Stalin y con la experiencia de construir el socialismo en la URSS fue menos completa que en varias otras esferas. Esto podría verse en algunas de las cuestionables medidas de política exterior adoptadas por Mao involucrando a una serie de Estados reaccionarios en el Tercer Mundo, tales como el régimen de Marcos en Filipinas, el Sha de Irán, Mobutu en Zaire (Congo), etc., y los esfuerzos por desarrollar un frente unido mundial con el bloque de países imperialistas encabezados por EEUU contra el socialimperialismo soviético, descrito como “el peligro principal”.27

Estos problemas se evidenciaban no sólo en la práctica, también adoptaron una formulación teórica. Mao había argumentado durante el periodo de la revolución de nueva democracia que, “en las guerras de liberación nacional, el patriotismo es la aplicación del internacionalismo”.28 De hecho, esta formulación confunde dos cuestiones diferentes: la etapa de la revolución en China, que necesitaba realizar la revolución de nueva democracia, y la ideología y orientación de los comunistas, que no puede ser el “patriotismo”. La formulación de Mao de que “el patriotismo es la aplicación del internacionalismo” tuvo muchísima influencia en el naciente movimiento maoísta en los 60 y los 70. Una razón es que este punto de vista encajaba con tendencias espontáneas que existían, en especial pero no exclusivamente en los países en los que la revolución requería pasar por una etapa de nueva democracia, a confundir la ideología del nacionalismo y el antiimperialismo con la cosmovisión internacionalista proletaria, a hacer una especie de “dos en uno” de estas dos cosmovisiones en últimas contrarías.

Dentro del MRI y el MCI ha habido malestar y desacuerdo y poco deseo de entrarle y luchar sobre este importante análisis de Avakian y la clara línea de demarcación que trazó entre el nacionalismo y el comunismo como la orientación de los comunistas, aun cuando necesaria y correctamente libren una lucha por la nueva democracia.29 Este tipo de apelación al nacionalismo también explica por qué algunas fuerzas en el MRI siguen insistiendo en repetir vacías exhortaciones sobre “la revolución es la tendencia principal” y “Asia, África y América Latina siguen siendo los centros de la tormenta de la revolución mundial” cuando incluso el más apresurado estudio de las condiciones reales de la lucha revolucionaria en el mundo hoy muestra que, incluso en los países más cruelmente explotados y oprimidos, la revolución no sólo no está en ascenso sino que está confrontando las mismas cuestiones fundamentales que enfrenta todo el movimiento comunista internacional, cuestiones cuya correcta resolución es crucial para permitir un futuro avance.

La perspectiva de la burguesía nacional

Durante toda la historia del movimiento comunista —y el movimiento maoísta no ha sido la excepción— ha habido un recurrente problema en no distinguir claramente entre el comunismo revolucionario y la democracia burguesa. Hay muchísimo que aprender positivamente, una vez más, de la última gran batalla de Mao contra los revisionistas en las etapas finales de la Revolución Cultural. Los revolucionarios en China llevaron a cabo unas muy rica discusión y lucha sobre el fenómeno de algunas fuerzas que, durante la etapa de nueva democracia, se unieron al Partido “en lo organizativo pero no en lo ideológico”, y conectaban esto al fenómeno visto en la revolución socialista de demócratas burgueses que se vuelven seguidores del camino capitalista.30 Sin embargo, éste es otro importante desarrollo del marxismo por parte de Mao y sus seguidores que pasó en gran medida ignorado por buena parte del movimiento maoísta.

Si bien las tesis de Mao sobre la revolución de nueva democracia son ampliamente conocidas y frecuentemente citadas entre los maoístas, en realidad esto por lo general ha sido enfocado de una manera dogmática y formalista sin realmente luchar por entender la dinámica de la relación entre estas dos etapas de la revolución en los países oprimidos, la interpenetración de estas dos etapas, y cómo esto toma forma en maneras cambiantes y diferentes en el mundo contemporáneo. Entre tanto, la vacía repetición de formulas rutinarias encubre un verdadero contenido de limitar la lucha a los derechos nacionales y democráticos.

Diferentes tendencias políticas, y en últimas diferentes clases, tienen diferentes concepciones acerca de cuáles son los problemas fundamentales de la sociedad y, como resultado de esto, cuáles son las soluciones fundamentales que es necesario dar. Para el proletariado y sus representantes políticos, los comunistas revolucionarios, los problemas fundamentales que es necesario resolver son la explotación, la opresión y las divisiones de clase en general y todo lo que está ligado a esto. De esto se deriva la necesidad de la revolución proletaria mundial, incluyendo el crucial componente de la revolución de nueva democracia. Pero si el problema de la sociedad se ve desde los intereses de clase y la concepción del mundo de la burguesía nacional y sus representantes políticos (independientemente de su origen de clase o condición social personal), es decir, si el problema es visto como una sociedad en la que la producción de mercancías es sofocada y la competencia burguesa no se da “limpiamente”, es muy natural que una revolución democrático-burguesa sea vista como la solución.

¿James Connolly o Lenin? ¿Qué tipo de organización internacional?

En cierto sentido, el que el MRI no asumiera una posición firme y científica con respecto a los acontecimientos en Nepal, así como las dificultades reales y la previa oposición a asumir una posición responsable con respecto a la lucha de dos líneas en Perú luego de la captura de Gonzalo, están muy ligados a la errónea concepción de internacionalismo que hemos estado controvirtiendo. En vez de captar el central papel ideológico y político del MRI y la necesidad de que éste confrontara colectivamente las nuevas dificultades y retos desde un punto de vista comunista revolucionario, se impuso un tipo de lógica diferente: el MRI era visto por muchos como una organización para promover la concepción de Connolly acerca del internacionalismo, de brindar asistencia de una revolución a otra —y por favor que no interfiera en las actividades de otro partido, aun cuando ese partido esté destruyendo la revolución. A menudo esto incluía la creencia de que la gente en el terreno son necesariamente los únicos capaces de entender las cuestiones de línea, y que la gente de fuera del país no debe cuestionar lo que la gente en el terreno está diciendo, sin importar por qué línea estos estén propugnando, ni qué método estén empleando para tratar de llegar a la verdad.

Dentro del MRI estuvieron coexistiendo desde el comienzo estas dos concepciones de internacionalismo proletario, estas dos diferentes concepciones del MLM, entrando ocasionalmente en aguda contradicción. La concepción de Avakian luchó por proporcionar la orientación que también le permitió y llevó a nuestro Partido a hacer su contribución a la formación y desarrollo del MRI. La Declaración del MRI, a pesar de reflejar algunos aspectos de compromiso, reflejó en conjunto una comprensión en general avanzada y correcta sobre estas cuestiones. Pero siempre existió una fuerte contracorriente que reflejaba la concepción de internacionalismo de James Connolly y, en la medida en que estas ideas tenían alguna base en Mao, se basaban en los que realmente eran puntos débiles en la concepción y práctica de Mao, no en sus fortalezas.
Dentro del MRI también había una concepción distorsionada y pragmática de la relación entre la práctica y la verdad, según la cual los avances en la práctica automáticamente se traducirían en avances teóricos, o que lo correcto o no de las proposiciones teóricas podía determinarse analizando sus éxitos (reales o supuestos) en la práctica. Y como hemos visto, la práctica misma a menudo era definida estrechamente, muy literalmente, denotando solamente lucha armada. Si miramos la “Propuesta” borrador que conocimos cuando estábamos finalizando esta carta (véase el Apéndice, al final), podemos ver el tipo de visión muy claramente explicada: “se desarrolla y emerge una nueva ola de la revolución proletaria mundial en potencia, con las guerras populares dirigidas por partidos maoístas como punto de referencia y pilar estratégico. La realización de este potencial depende en última instancia del éxito de los partidos marxista-leninista-maoístas en cumplir sus tareas revolucionarias a nivel nacional e internacional. Acumular su comprensión y experiencia y el desarrollo de su capacidad de adoptar un mensaje revolucionario unitario a las masas rebeldes del mundo entero, tiene una importancia decisiva”. La tarea esencial del MCI en esta empobrecida visión de las cosas es “acumular la comprensión y experiencia”. ¿Cuál comprensión se va a “acumular”? ¿Cómo se va a sintetizar, por ejemplo, la “experiencia” de un gobierno dirigido por los maoístas en Nepal? La misma concepción de “acumular comprensiones” es una combinación de “dos en uno” digna de Prachanda y su teoría de la “fusión”, y constituye una abierta apelación al pragmatismo. ¿Dónde queda la primacía de la línea política e ideológica tan central a Mao?

No es de sorprenderse que tales erróneas concepciones ideológicas y políticas existieran dentro del MRI. Estos problemas tienen sus antecedentes en la historia del movimiento maoísta, del movimiento comunista internacional más en general, en particular pero no solamente durante el período del liderato de Stalin, y tienen sus bases materiales en la sociedad misma. Pero lo que hay que deplorar es una terca tenacidad en agarrarse e insistir en estos erróneos enfoques cuando hay disponible algo más correcto. Al hacerlo, los anteriores errores secundarios en comprensión adquieren una dimensión totalmente diferente. Avakian ha podido identificar y criticar estas erróneas tendencias ideológicas (incluyendo sus elementos filosóficos, epistemológicos y metodológicos). Esto es una parte crucial de la nueva síntesis, que pone la teoría comunista sobre una base más científica. Precisamente debido a que la nueva síntesis desentrañó estos profundos y persistentes errores es que algunos que consideran estos errores centrales a su concepción de “maoísmo” sienten la necesidad de saltar con sus infamantes acusaciones de “contrarrevolucionaria”.

Además del nacionalismo y las concesiones al nacionalismo que hemos controvertido arriba, hay otras enfermedades ideológicas y metodológicas relacionadas como el empirismo, el pragmatismo, el instrumentalismo y la aplicación política de la realpolitik (analizar y evaluar los acontecimientos políticos no sobre la base de los principios comunistas revolucionarios, y con un método científico, sino desde la perspectiva pragmática y estrecha de cómo una práctica o decisión política pudiera, a corto plazo, tener resultados convenientes observables). Avakian describió el pensamiento instrumentalista como un enfoque en el que la conclusión está conectada tautológicamente con la premisa inicial. “En otras palabras, se parte de ‘interpretar’ —y se acaba torciendo— la realidad de una manera que sea ‘útil’ a los objetivos que se tienen… Es una especie de enfoque circular tautológico en el que se comienza con ciertos objetivos o premisas y luego se interpreta la realidad como una verificación y justificación de esos objetivos o premisas, en vez de investigar objetiva y científicamente la realidad, analizando y sintetizando y, mediante el ir y venir entre teoría y práctica, llegando a un más profundo reconocimiento de la realidad y una mayor capacidad para transformarla”.31

VII. ¿QUÉ TIPO DE UNIDAD NECESITAN REALMENTE LOS COMUNISTAS?

A lo largo de la historia del MRI ha habido tensión entre correctamente construir el MRI sobre la base de su línea ideológica y política, como se expresó en su forma más concentrada en su Declaración y en el documento ¡Viva el marxismo-leninismo-maoísmo!, y una errónea tendencia a construir el MRI principalmente sobre la base de sus “fuerzas” y, en particular, la fortaleza de las Guerras Populares en Perú y Nepal. Posteriormente, este enfoque erróneo secundario también se expresó en la creencia de algunos en que el MRI debía incorporar nuevos participantes no sobre la base de las posiciones políticas e ideológicas generales de estas organizaciones sino mas bien en si estos partidos eran vistos como llevando a cabo exitosamente lucha armada revolucionaria bajo una bandera del maoísmo, sin una verdadera discusión de lo que significa el contenido de eso. En cierto sentido, esta es otra expresión de “el movimiento es todo, la meta final nada”, como tan agudamente criticara Lenin al revisionista Bernstein en el período de la I guerra mundial. A este erróneo enfoque se han aferrado más tercamente y han insistido en él ante la necesidad de avanzar las bases teóricas de nuestro movimiento más allá de la unidad inicial de estos documentos arriba mencionados, y cuando los muy reales cambios y retos planteados en el mundo objetivo exigen mayores rupturas.

Si se examina el Llamado del 1º de Mayo de 2011 por una nueva organización comunista internacional,32 así como el más reciente documento de la Propuesta borrador (véase el Apéndice, al final), es notorio este tipo de enfoque. Como hemos visto, el último documento ha llevado este enfoque a su conclusión lógica en que las guerras populares son “los puntos de referencia y pilar estratégico”. No se hace ningún esfuerzo real por expresar los criterios políticos e ideológicos para tal reagrupamiento. En el documento de 2011 se pinta un falso (y francamente ridículo) cuadro en el que la guerra popular está avanzando en el Perú, las Filipinas y Turquía, y que, de algún modo, esto servirá como la base para el reagrupamiento de los comunistas. Como el PCI (M-L) (Naxalbari) lo plantea al defender este tipo de enfoque, “Esta [unidad] necesariamente tiene que ser lo suficientemente amplia, tanto en los tópicos seleccionados como en la participación, de modo que esté adecuadamente representada la actual realidad del movimiento maoísta internacional. A través de este proceso pueden identificarse los puntos de unidad y las diferencias y puede llegarse a una plataforma relativamente avanzada, que se convierta en la base de reorganización”.33 En otras palabras, en vez de centrarse en las líneas de demarcación que han surgido y se están agudizando, tenemos que decidir primero quiénes deben incluirse en esta discusión y luego buscar el mínimo común denominador de línea política que pueda mantener “unidas” a estas fuerzas. Entre los firmantes del Llamado del 1º de Mayo de 2011 se incluía el Partido Comunista Unificado de Nepal (Maoísta), de modo que podemos entender a qué probablemente se parezca la “plataforma relativamente avanzada” y qué tipo de revisionismo tolerará. Sin embargo, el despreciable Llamado del 1º de Mayo tiene algunos hilos unificadores, que reflejan precisamente algunas de las características de las “imágenes en el espejo” a que se hace referencia en el Manifiesto del PCREU citado anteriormente —incluyendo hablar de maoísmo sin discutir la más importante contribución de Mao sobre continuar la dictadura del proletariado, y reducir el maoísmo a Guerra Popular. De muchas maneras, este Llamado de 2011 es una concentración de todo lo que era erróneo y secundario en el anterior funcionamiento del MRI, y esto sólo puede llevar hacia atrás. Ahora vemos, con la reciente Propuesta de 2012, exactamente a dónde lleva: a denunciar la nueva síntesis de Bob Avakian como “contrarrevolucionaria”.

VIII. ETAPAS, CONTINUIDAD Y RUPTURA EN EL DESARROLLO DEL MARXISMO

Ya hemos discutido arriba cómo Bhattarai y Prachanda estaban, a su estilo, ofreciendo una síntesis de la primera etapa y proponiendo lecciones, aunque muy erróneas y no científicas. También puede verse que el Presidente Gonzalo del PCP también había comenzado a examinar parte de esta experiencia y desarrolló una serie de formulaciones, algunas de las cuales llegaron a incorporarse en lo que el PCP llamó Pensamiento Gonzalo.

Por ejemplo, Gonzalo trató de responder la muy importante cuestión de por qué había sido derrocada la revolución en China centrándose de manera predominante en el problema de armar a las masas bajo el socialismo. Si bien el problema de dirigir a las fuerzas armadas en una sociedad socialista es un importante problema y ha contribuido a la contrarrevolución, no puede decirse que abarca toda la cuestión de línea ideológica y política que dio por resultado los cambios de rumbo en las anteriores sociedades socialistas. Por ejemplo, aunque haya milicias armadas (como los seguidores de Mao en China buscaron desarrollar), ¿quién las dirige? ¿Cómo puede garantizarse que estas fuerzas se utilizarán para apoyar una auténtica línea proletaria? ¿Qué sobre la aún mayor fuerza del ejército central del Estado socialista —todavía necesario en un mundo en el que poderosos Estados imperialistas antagónicos tienen una importantísima fuerza? Pero en vez de recoger la orientación y los descubrimientos básicos de Mao respecto a la lucha de clases bajo el socialismo y cómo librarla, Gonzalo desarrolló una línea alternativa de “guerra popular hasta el comunismo”, visualizando la lucha armada como un elemento permanente e incluso decisivo durante todo el período de transición al comunismo. Esto estaba ligado con la concepción del PCP sobre el poder político. Muy correctamente el PCP había popularizado la cita de Lenin de que salvo el poder todo es ilusión. Pero, al mismo tiempo, el logro del poder político tendía a convertirse en la meta final, como se reflejaba en el enunciado del PCP de que el poder político es lo más importante en el marxismo-leninismo-maoísmo.34 Nuestro Partido apuntó que, tan importante como el poder político es en el proceso revolucionario, se requiere verlo en el contexto de ¿poder político para quién y para qué?35, que creemos es consistente con una correcta interpretación de las tesis de Mao. Este es un importante ejemplo, pero sin embargo apenas un ejemplo, de respuestas divergentes a la experiencia de la primera ola de la revolución comunista.

Hubo también muchas otras cuestiones en las que comenzaron a aparecer, algunas veces en forma embrionaria, concepciones diferentes y contradictorias respecto a la meta del comunismo, el carácter del período de transición socialista y otras cuestiones cruciales. Desafortunadamente la mayoría de las fuerzas en el MRI y en el MCI no siguieron esta línea de análisis.

A un nivel, todos los comunistas aceptan al menos de palabra que el marxismo es algo que tiene que ser desarrollado. La cuestión es, ¿en qué dirección ocurrirá el cambio? Con la nueva síntesis, el marxismo se hace más científico, más verdad, más revolucionario, más capaz de guiar la lucha hacia la meta emancipadora y sobre esa base atraer a cada vez más cantidades de masas populares en el mundo. Pero si los comunistas no responden a las grandes necesidades, y en últimas acaban o poniéndose a la cola de las no-soluciones no-liberadoras de la época burguesa, o apartándose dogmáticamente de los verdaderos problemas de la revolución y de lo que pasa por marxismo, o el MLM cambia marchitándose y agonizando, nuestra ciencia se convertirá en una pálida sombra de su pasado revolucionario, incapaz de responder a nuevos retos y nuevas contradicciones.

Hemos visto que, aparte de Avakian y los defensores de la nueva síntesis, han sido principalmente los líderes del PCUN(M) o, en otras palabras, la derecha, quienes han abordado cuestiones surgidas de la primera etapa de la revolución comunista. Por supuesto, las respuestas que los líderes del PCUN(M) han propuesto van todas en la dirección de liquidar el proyecto comunista. Entre aquellos en el MRI que han tendido más a la posición dogmática, de “izquierda” en la forma, pocos han presentado argumentos por escrito. Una excepción a esto es el Partido Comunista (Maoísta) de Afganistán. Aunque es necesario protestar firmemente contra los venenosos y gratuitos ataques que hace el PC(M)A, especialmente contra los camaradas del Partido Comunista de Irán (Marxista-Leninista-Maoísta), el artículo del PC(M)A “El Partido Comunista de Irán (MLM) ha caído en el equivocado camino del ‘post MLM’” arroja luz sobre la política y la ideología involucradas en estos esfuerzos por “reagrupar el MCI”.36 El principal asunto del PC(M)A es argüir que es erróneo reconocer que se ha acabado una etapa del movimiento comunista y que es necesario entrar en una nueva, y de igual manera que es erróneo creer que la concepción del comunismo tiene que alcanzar también un nuevo nivel.

El artículo del PC(M)A sobre “Post MLM” lo plantea de esta manera: “Nuevas síntesis como el pensamiento Gonzalo, o un nuevo camino como el Camino Prachanda o un ismo como avakianismo no son iguales a continuar y desarrollar más el marxismo-leninismo-maoísmo. Por el contrario, representan una completamente nueva arma intelectual y marco post marxismo-leninismo-maoísmo. Por esto es precisamente por lo que la consideramos como una línea que es mucho más que una desviación marginal en contraste con lo expuesto por la errónea línea del Partido Comunista del Perú llamada Pensamiento Gonzalo, y que va más lejos y más profundo que el desviacionista Camino Prachanda del Partido Comunista de Nepal (maoísta)”.

Esta afirmación de que la nueva síntesis de Bob Avakian, equivocadamente etiquetada como “avakianismo”, es una “más profunda” desviación que la del PCUN(M), es asombrosa. ¿Quién ha abortado la revolución? ¿Quién ha convertido la meta de la lucha en perfeccionar la democracia burguesa? ¿Cuál línea en efecto les ha volteado la espalda a las masas en lucha de todo el mundo? Sin embargo, oculta en la denuncia del PC(M)A hay algo importante a considerar: una errónea comprensión del proceso mediante el cual el marxismo (o, de hecho, cualquier ciencia) se desarrolla de una etapa inferior a una superior. En realidad, la nueva síntesis de Avakian no constituye una desviación del marxismo como sugiere el PC(M)A sino por el contrario un mayor desarrollo del marxismo. Pero el PC(M)A entiende erróneamente todo este proceso.

Así es como el PC(M)A explica el desarrollo del marxismo de una etapa a otra:

    “Además, en el nivel cualitativo del cambio, si bien los cambios cualitativos constituyen el aspecto principal en la transformación del fenómeno en otro fenómeno, también hay cambios de tipo cuantitativo. Esta es la forma en que a través del proceso de cambio cuantitativo, también se acumulan los cambios cualitativos, y los cambios cualitativos también se acumulan con el tiempo. Durante el nivel cualitativo del cambio, tiene lugar un salto de calidad que cambia la contradicción fundamental del fenómeno convirtiéndolo en un nuevo fenómeno.

    “El marco teórico fundado por Marx tampoco es una excepción con respecto a esta ley. Desde la época de Marx y Engels, esta arma intelectual ha pasado por dos niveles de desarrollo progresivo que fueron el leninismo y el maoísmo. Esto no quiere decir que se subestime la importancia de las nuevas cualidades del leninismo y el maoísmo. Nuestra intención es aclarar que en el marxismo-leninismo, la continuación del marxismo y la generalidad del marxismo-leninismo es la esencia del cambio. La ruptura con el marxismo original no es el factor principal. También en el marxismo-leninismo-maoísmo, la continuación del marxismo-leninismo en el maoísmo y la generalidad del marxismo-leninismo-maoísmo es la esencia del cambio. La ruptura con el marxismo-leninismo no es el factor principal. Por ello, los distintos niveles del marxismo-leninismo-maoísmo son fundamentalmente diferentes niveles de desarrollo de una única arma ideológica”.

El PC(M)A aborda la importante cuestión de la relación entre continuidad y ruptura en el desarrollo de la ciencia comunista revolucionaria de un nivel inferior a uno superior. En sentido general, el aspecto principal es la continuidad —es decir, el mantener y enriquecer las proposiciones, tesis, métodos de análisis desarrollados primero por Marx y posteriormente elevados a sucesivos niveles superiores por Lenin y Mao y hoy por Avakian— mientras que la ruptura, que involucra (aunque no exclusivamente) el rechazo de aquellos elementos de la concepción anterior que se descubre que son erróneos, o parcialmente erróneos, es en sentido general secundaria en el proceso mediante el cual el marxismo ha dado saltos, lo cual involucra síntesis. A un nivel, esto parece ser lo que el PC(M)A está argumentando en el pasaje citado arriba, y con lo cual estaríamos de acuerdo: hay una única continuidad del marxismo y éste representa una única arma ideológica. Pero esta correcta observación no debe usarse para negar que el marxismo ha pasado por saltos en el curso de sus desarrollos, y estos saltos también involucran ruptura con lo que anteriormente se consideraban verdades. Realizar síntesis involucra tanto ruptura como continuidad, con lo cual el todo, incluyendo anteriores elementos positivos, se recombina. Según el análisis del PC(M)A, llegar a una nueva etapa es un proceso muy mecánico resultante en esencia de la acumulación de avances crecientes en la comprensión. Esto omite el papel central de la síntesis en alcanzar un nivel superior de comprensión, especialmente en puntos nodales clave de nuestra ciencia revolucionaria. “Según lo expresó Bob Avakian, el comunismo es una filosofía integral y una teoría política y a su vez es una ciencia viva y crítica en continuo desarrollo”.37

El PC(M)A construye una Gran Muralla entre ruptura y continuidad. Primero, hay que señalar lo que debería ser obvio: ruptura y continuidad constituyen una unidad de contrarios. Es su interpenetración dialéctica lo que es necesario comprender. En el desarrollo del marxismo es necesario recalcar que sin ruptura no puede haber continuidad.

Si el marxismo no hace rupturas con aquellos aspectos y elementos que son erróneos, unilaterales y no científicos, el marxismo no puede mantener su continuidad con su núcleo científico. Si el marxismo no se deshace de sus anteriores concepciones erróneas a medida que se descubren éstas en el curso de la práctica social y del avance del conocimiento humano más en general, si en este sentido no está continuamente reexaminando y poniendo a prueba sus premisas, deja del todo de ser una ciencia. Esto es lo que Avakian ha estado haciendo al criticar aquellos elementos secundarios pero sin embargo reales y dañinos en la anterior comprensión y práctica que realmente van contra la concepción científica básica del marxismo. Y el resultado no es simplemente agregar correcciones y enmiendas al cuerpo existente del marxismo-leninismo-maoísmo: la concepción anteriormente existente es recombinada, una nueva síntesis surge.

La descripción mecánica que hace el PC(M)A de que los avances cuantitativos en la comprensión llevan a saltos cualitativos, y sus esfuerzos por aplicar esto al desarrollo del marxismo, están muy ligados al erróneo punto de vista de que la aplicación del marxismo en un país específico automáticamente llevará al correspondiente avance en la concepción teórica. Entre muchos de los simpatizantes del PCP en el apogeo de su lucha, ese argumento estaba a flor de piel: debido a que la revolución peruana estaba avanzando, el reconocimiento de este avance también demostraría la validez universal del Pensamiento Gonzalo. Inversamente, algunos camaradas han argumentado que debido a que no ha habido una revolución socialista exitosa desde China, no puede haber un salto en el campo de la teoría. Este tipo de pensamiento está sumamente viciado de nacionalismo y empirismo.

Volvamos a los argumentos del PC(M)A sobre las adiciones cuantitativas y cualitativas al marxismo. De hecho, los avances cualitativos no son sólo el resultado de una acumulación de verdades parciales, aunque eso está sin duda alguna involucrado. En ciertos puntos nodales en el desarrollo de toda ciencia, la experiencia acumulada, el mayor debate, y la influencia de los descubrimientos y controversias en otros campos exigirán el re-examen de algunos de los postulados y anteriores comprensiones.

El que el PC(M)A objetara tan violentamente el proceso de alcanzar y unirnos alrededor de una nueva y superior comprensión del marxismo, no es tan extraño. En realidad, en el proceso de formar el MRI mismo y en la subsiguiente adopción de la formulación de marxismo-leninismo-maoísmo hubo una lucha sin ambages sobre el problema de etapa y salto en nuestra concepción. Hubo quienes, incluso dentro del MRI, lucharon a brazo partido sosteniendo que el marxismo-leninismo-maoísmo no era un desarrollo superior del marxismo-leninismo.38 Muy en el centro de este rechazo estaba una terca negación de la crítica que desarrolló Mao a los errores de Stalin en muchos campos: en comprender la lucha de clases bajo el socialismo; la diferencia entre las contradicciones en el seno del pueblo y las contradicciones entre el pueblo y el enemigo; no ver la unidad y lucha de contrarios como la ley central de la dialéctica; etc. Se alababan las contribuciones de Mao, pero éstas eran vistas como simples adiciones al cuerpo teórico existente. Había una negativa a reconocer que estas adiciones también involucraban el rechazo a ciertas ideas y la recombinación de otras. A veces incluso se aceptaba que Mao comprendió algunos aspectos mejor que Stalin pero esto se explicaba, según este punto de vista, simplemente por el hecho de que Mao vivió después de Stalin y se había acumulado mayor experiencia —como si la sola experiencia adicional necesariamente llevara a una comprensión más avanzada.

En realidad, las nuevas experiencias en hacer la revolución proletaria en general no llevan a una sola nueva explicación, sino a explicaciones diferentes y contradictorias. Llevan a lucha de dos líneas. En nuestra opinión, el golpe de Estado en China constituyó una trágica y desafortunada “puesta a prueba” de toda la tesis de Mao acerca de continuar la revolución bajo la dictadura del proletariado. Al mismo tiempo confirmó su tesis básica y también proporcionó una gran cantidad de material para el mayor desarrollo y recombinación de la concepción que él desarrolló. Pero no es así como muchos otros lo ven, y de hecho no es la conclusión que necesariamente se impone de manera espontánea. Enver Hoxha y muchos otros consideraron que la pérdida en China “demostró” que el maoísmo no servía en absoluto.

Hoy, el comunismo revolucionario ha alcanzado otra vez una nueva etapa en su desarrollo mediante la nueva síntesis elaborada por Bob Avakian. Al igual que los anteriores avances en nuestra ciencia, involucra tanto continuidad como ruptura y la recombinación del conjunto. La nueva síntesis proporciona auténtica continuidad con Mao yendo más allá de Mao, e identificando elementos, si bien secundarios, que están realmente en contradicción con los aspectos abrumadoramente científicos de las enseñanzas de Mao. En palabras del mismo Avakian (citadas en el Manifiesto del PCREU): “Es muy importante no subestimar el significado y la fuerza positiva potencial de esta nueva síntesis: criticar y romper con errores y deficiencias importantes y defender y reconfigurar lo que ha sido positivo de la experiencia histórica del movimiento comunista internacional y los países socialistas que han existido hasta la fecha; en un sentido verdadero, revivir —sobre una base nueva y más avanzada— la viabilidad y, sí, la deseabilidad de un mundo totalmente nuevo y radical, y hacerlo sobre una base aún más firme de materialismo y dialéctica…. Así que no debemos subestimar el potencial de esto como fuente de esperanza y osadía sobre una base científica sólida”.

A lo largo de esta carta hemos analizado algunos de los elementos que están incorporados en la nueva síntesis. Para un tratamiento más completo remitimos de nuevo al Manifiesto del PCREU y otros documentos.39 El descarte de la noción de verdad de clase y de lo que Avakian llama reificación del proletariado hace parte de los elementos filosóficos y epistemológicos de la nueva síntesis. La actual lucha de dos líneas que está tomando forma en el MCI involucra también estas cuestiones ideológicas.

Avakian también ha identificado y criticado elementos cuasi-religiosos que han coexistido e interferido con comprender correctamente el marxismo como ciencia. Nociones tales como la “negación de la negación” que Marx y Engels tomaron prestadas de Hegel, o la frecuentemente repetida afirmación del “inevitable triunfo del comunismo”, han existido siempre como una contracorriente en el comunismo revolucionario. Dentro del MRI algunas de estas ideas fueron llevadas a nuevas alturas por el concepto de Gonzalo de que “la revolución está sobre rieles” o que “miles de millones de años de materia en movimiento están llevando al comunismo”.40 Este tipo de pensamiento no puede ser despachado como simple triunfalismo vacío en busca de levantar el ánimo de los camaradas y de las masas. Las nociones cuasi-religiosas impiden ver el comunismo revolucionario como una ciencia y ayudar a avanzarlo como una ciencia que puede aproximarse más plenamente a la realidad y servir como una herramienta aún mejor para transformar el mundo.

A la luz de esto hay también una importante discusión entre el papel del marxismo como ciencia y su relación con el proletariado como clase. Dentro del MRI se ha adoptado ampliamente una concepción errónea y mecánica de esto. Algo de esto se discutió en nuestro debate con Ajith del PCI (ML) (Naxalbari) en Struggle!,41 respecto a la relación entre partidarismo y verdad en el marxismo. El marxismo toma partido por los intereses del proletariado, pero no es verdad por ser partidario. En realidad, la razón fundamental para el partidarismo del marxismo está en la posición objetiva de una clase (el proletariado) cuyo interés primordial reside en dirigir la transformación de la sociedad más allá del dominio de la producción de mercancías, y todo en últimas está atado a esto.

Es solo en este sentido que el marxismo puede considerarse partidarista. No es, y nunca puede ser presentado como, un reflejo de la conciencia de los obreros en un momento específico o en un país específico, ni como una ideología que refleja los intereses inmediatos o específicos o corporativos de los trabajadores. Éste es un importante punto en la crítica de Avakian a la “reificación del proletariado”, significando con esto el no concebir el proletariado en su calidad abstracta, más elevada que la vida, como una clase que ocupa una determinada posición con respecto al modo de producción y en el desarrollo histórico general de la sociedad de clases, sino en cambio ver al proletariado como un conglomerado de obreros concretos o reales que se encuentran en un país o situación específicos. Es el papel objetivo del proletariado como clase, y su interés como clase, en abolir todas las relaciones de explotación y opresión, mediante el avance del comunismo, a escala mundial —y no las ideas, o los intereses más inmediatos y limitados, de proletarios particulares, o incluso del proletariado en su conjunto en tal o cual país, en un momento específico— a lo que el comunismo corresponde en lo fundamental, y a lo que sirve.

Aquí de nuevo vemos tanto continuidad como ruptura. Marx y Engels en primer lugar hicieron énfasis en la tarea histórico-mundial del proletariado de marcar el comienzo de una época completamente nueva en la historia humana. Tanto Lenin como Mao propugnaron este concepto y lo defendieron contra la distorsión revisionista, y al hacerlo lo enriquecieron más. Por ejemplo, la importante obra de Lenin ¿Qué hacer? insiste en que los comunistas sean tribunos del pueblo y no secretarios sindicales, y toda la discusión de Lenin del papel de la conciencia refleja una muy importante y correcta concepción. No es de extrañar que esa obra sea una de las más ignoradas y/o distorsionadas y atacadas de los escritos de Lenin, precisamente porque va directamente contra el economicismo y la estrechez que tan a menudo han sido disfrazados como comunismo. Del mismo modo, Mao dirigió al PCCh en recalcar y popularizar una cita de Marx, que “el proletariado puede liberarse a sí mismo solamente liberando a toda la humanidad”. Pero también es cierto que había tendencias secundarias en el PCCh (por no mencionar errores mayúsculos de este tipo en la URSS bajo el liderato Stalin y su insistencia en que “los comunistas están hechos de material especial”) a perder de vista esto, o a atribuir una especie de “lugar especial”, con respecto a alcanzar la verdad, a gente específica de una posición de clase explotada o representante de ese sector de las masas —una especie de “reificación”.

La crítica de Avakian a la reificación del proletariado es por tanto una crítica y ruptura con algunas de las secundarias concepciones y prácticas no científicas de Mao y sus predecesores en su comprensión de la relación entre el proletariado como clase y el proceso revolucionario. Al mismo tiempo, Avakian está defendiendo el correcto núcleo científico que atraviesa todo el desarrollo del comunismo revolucionario, y lo está llevando más allá. Todo su énfasis en que los comunistas sean emancipadores de la humanidad constituye un buen ejemplo de continuidad con un asunto que ha atravesado toda la historia del comunismo desde Marx pero que también ha requerido una ruptura con contracorrientes ligadas al materialismo mecanicista y con los conceptos de verdad de clase y de un proletariado reificado.42

IX. EL MARCO TEÓRICO PARA UNA NUEVA ETAPA DE LA REVOLUCIÓN COMUNISTA

A pesar de las quimeras o autoengaños de algunos camaradas, tenemos una gran cantidad de trabajo por hacer si el movimiento comunista va a responder y derrotar las calumnias de nuestros enemigos; a proporcionar una síntesis científica de toda la primera ola de la revolución proletaria; a forjar nuevos iniciadores de una nueva etapa de esta revolución; y a presentar una visión viable, atractiva y convincente de la sociedad que estamos luchando por crear.

Gracias a la nueva síntesis de Bob Avakian hay una base para defender de manera científica y entusiasta los grandes logros del movimiento comunista a la vez que se critican de manera rigurosa aquellos elementos que son incorrectos y realmente van en contra del comunismo —como verdad de clase y el concepto relacionado de reificación del proletariado, el nacionalismo, el pragmatismo y el positivismo— así como los errores secundarios pero reales en la implementación de la dictadura del proletariado en las anteriores sociedades socialistas. En realidad, estas dos tareas están inextricablemente ligadas: Sin criticar los errores del pasado no defenderemos con éxito nuestros logros. Sin basarnos en nuestros logros, no veremos correctamente los errores reales que se requiere superar para hacerlo mejor la próxima vez. Estas tareas ideológicas y políticas están presentes a escala mundial y en cada país.

No es ni posible ni deseable simplemente retroceder el reloj y tratar de reconstruir el MRI o alguna otra organización internacional sobre la base de criterios anteriores, y no desde luego buscando organizar fuerzas a la vez que oponiéndose a centrarse necesaria y críticamente en cuestiones cardinales de línea ideológica y política. Cualquier rescoldo de duda que alguien pudiera tener sobre este asunto debería disiparse con la “Propuesta” (a la que hacemos referencia en el Apéndice), que representa toda una errónea línea política e ideológica que ahora está siendo articulada y por la que están bregando. Es un intento de “reagrupar comunistas” sin y contra el comunismo revolucionario como se ha desarrollado más a través de la nueva síntesis.

Los autores de esta Propuesta esperan eludir e impedir la discusión fundamentada de la nueva síntesis, incluso a la vez que lanzan acusaciones de “contrarrevolucionaria” y les piden a otros adherirse a esta última cruzada. Quieren reclamar para sí los logros del MRI a la vez que le voltean la espalda al impulso revolucionario que representó históricamente la formación y desarrollo del MRI. En realidad, si la “Propuesta” fuera a ser adoptada sólo negaría los verdaderos logros del MRI e iría contra todo el propósito por el cual fue fundado el MRI. Tal enfoque sólo podría llevar a un retroceso en un momento en el que la revolución proletaria tiene una gran necesidad de avanzar. Y existe un marco para ese avance.

Hay una urgente necesidad de un debate exhaustivo entre quienes hacen parte del movimiento comunista internacional, y también otros. Es un debate cuya exitosa conclusión puede también cruzarse con (y tener efecto en) el desarrollo político de una nueva generación que está haciéndose presente en la lucha —y que, para parafrasear a Mao, está buscando filosofía pero necesita ser ganada al comunismo revolucionario. Por otra parte, no confrontar adecuadamente las cuestiones políticas e ideológicas del momento, o sacar las conclusiones equivocadas, acelerará más el desbarrancamiento del movimiento comunista.

Sólo sobre la base de lograr un más profundo nivel de unidad ideológica y política será posible darle una nueva mirada a cómo puede avanzarse mejor la unidad práctica de las fuerzas comunistas. La cuestión de escoger entre ser “la vanguardia del futuro”, o quedar reducidos a ser “residuo del pasado”, se está planteando de manera aguda —y el resultado de esta lucha tendrá enormes implicaciones. Es necesario que todas las fuerzas que han conformado el MRI y el movimiento comunista internacional dediquen la atención y energía que estén en proporción tanto con los peligros extremos de permitir que el actual resbalamiento se quede sin ser desafiado y, por otra parte, con la posibilidad real y gran necesidad de entrar en una nueva etapa de la revolución comunista. En realidad, esta discusión ya está demorada, y no puede haber ni buenas razones ni excusas válidas para ignorarla.

Una lucha de dos líneas ha surgido agudamente ahora en el seno de las fuerzas que han conformado el MRI. No puede haber vuelta atrás.
Para citar la conclusión del Manifiesto del PCREU:

“A los revolucionarios y a los comunistas de todas partes, a todos aquellos que anhelan otro mundo radicalmente diferente y mucho mejor: que no guarezcamos ni nos rebajemos en el pasado en la forma que sea —al contrario, que avancemos con osadía hacia la meta del comunismo y hacia la emancipación de la humanidad de las milenarias cadenas de la tradición.”

- Partido Comunista Revolucionario, Estados Unidos

1 Véase la Declaración del Movimiento Revolucionario Internacionalista (1984).

2 http://www.revcom.us/Manifesto/Manifesto.html

3 Parece que un sector del PCUN(M) puede haber firmado el documento conjunto de 2012, al que se hace referencia en el Apéndice, que denuncia la línea “Bhattarai-Prachanda”. Sin embargo, aún no conocemos de ninguna crítica cabal a esa línea ni de una ruptura decisiva con la práctica del PCUN(M).

4 “¿Qué es la nueva síntesis de Bob Avakian?” por Lenny Wolff, y Hacer la revolución y emancipar a la humanidad, Parte 1, por Bob Avakian.

5 Véase en particular el Informe del IX Congreso del Partido Comunista de China (1969).

6 Véase “Rechazar el ataque dogmatorrevisionista contra el pensamiento Mao Tseung” en el Communist, Nº 5, Mayo de 1979.

7 Los revolucionarios proletarios en China describían la transición al comunismo basados en la cita de Marx en Las luchas de clases en Francia, 1848-50: “Este socialismo es la declaración de la revolución permanente, de la dictadura de clase del proletariado como punto necesario de transición para la supresión de las diferencias de clase en general, para la supresión de todas las relaciones de producción en que éstas descansan, para la supresión de todas las relaciones sociales que corresponden a esas relaciones de producción, para la subversión de todas las ideas que brotan de estas relaciones sociales”.

8 Véase “La ´política de emancipación’ de Alain Badiou: Un comunismo encerrado en el marco del mundo burgués” por Raymond Lotta, Nayi Duniya, y K.J.A. Demarcations nº 1. www.demarcations-journal.org

9 Véase Los revisionistas son revisionistas y no deben ser apoyados, los revolucionarios son revolucionarios y deben ser apoyados, en Revolución y contrarrevolución: El golpe revisionista en China y la lucha en el Partido Comunista Revolucionario, EEUU, RCP Publications, 1978; y Las contribuciones inmortales de Mao Tsetung, RCP Publications, 1979.

10 En la Declaración del Movimiento Revolucionario Internacionalista, el MRI describió la tercera etapa del comunismo revolucionario como marxismo-leninismo-pensamiento Mao Tsetung, conforme a la nomenclatura que había sido adoptada por el Partido Comunista de China bajo el liderato de Mao. En 1993 el MRI se unió en hacer referencia a marxismo-leninismo-maoísmo en el documento ¡Viva el marxismo-leninismo-maoísmo!

11 Bob Avakian, ¿Conquistar el mundo? Deber y destino del proletariado internacional, número especial de Revolución (órgano de propaganda del Comité Central del PCREU) nº 50, RCP Publications, 1981.

12 Véase Capítulo VI, “Una revolución cultural dentro del PCR”, en El comunismo: El comienzo de una nueva etapa, Un manifiesto del Partido Comunista Revolucionario, EEUU.

13  Como parte de la transformación revisionista de la línea y la práctica del Partido nepalés, el Partido adoptó el nombre de Partido Comunista Unificado de Nepal (Maoísta) en 2009 luego de unificarse con otro Partido que no había tomado parte en la Guerra Popular.

14 The Worker, Partido Comunista de Nepal (Maoísta), nº 9.

15 “Sin elecciones generales, sin una irrestricta libertad de prensa y reunión, sin una libre lucha de opiniones, la vida muere en toda institución pública, se torna una mera apariencia de vida, en la que sólo queda la burocracia como elemento activo. Gradualmente se adormece la vida pública, dirigen y gobiernan unas pocas docenas de dirigentes partidarios de energía inagotable y de experiencia ilimitada. Entre ellos, en realidad, dirigen sólo una docena de cabezas pensantes, y de vez en cuando se invita a una élite de la clase obrera a reuniones donde deben aplaudir los discursos de los dirigentes, y aprobar por unanimidad las mociones propuestas. En el fondo, entonces, una camarilla. Una dictadura, por cierto: no la dictadura del proletariado sino la de un grupo de políticos, es decir, una dictadura en el sentido burgués…”. (Luxemburgo 1918:118) Nota de pie de página del artículo de Bhattarai ‘Un nuevo tipo de Estado’, Luxemburgo, R. (1918), “La Revolución Rusa”.

16 Un mundo que ganar, nº 17, 1992. Posteriormente reproducido en El falso comunismo ha muerto… Viva el comunismo verdadero, RCP Publications, 1992.

17 Para una pertinente crítica a “dos se integran en uno”, véase “Sobre la importancia de sintetizar la experiencia del socialismo” por la Organización Comunista Revolucionaria, México, junio de 2006.

18 Véanse las cartas del PCREU al PCUN(M). http://revcom.us/a/160/Letters.pdf

19 Esto no quiere decir que la revolución estaba necesariamente a punto del éxito militar alrededor de 2005. También había dificultades reales, como las mostradas por la capacidad del régimen reaccionario de resistir los ataques contra sus bien fortificados bastiones y donde la ventaja de las conexiones del régimen con los imperialistas y reaccionarios y el apoyo de estos entraría más en juego. Estas realidades “pusieron en juego” también otras cuestiones de línea, tanto en Nepal como más en general. Por ejemplo, la concepción del liderato del PCN(M) respecto a la necesidad y la forma de lo que ellos llamaban “una insurrección” para concluir la revolución se predicaba en busca del apoyo de un sector del cuerpo de oficiales de las fuerzas armadas del enemigo. Esto también interactuaba mucho con la cuestión más general de qué tipo de Estado, con qué programa socioeconómico, se crearía con tal “insurrección”.

20 Constitución del Partido Comunista Revolucionario, EEUU, RCP Publications, 2008.

21 Véase Revolución, Nº 201, 16 de mayo de 2010. “Sobre la crítica encrucijada en la revolución de Nepal y la urgente necesidad de una ruptura real con el revisionismo”. Véase también un artículo de K.J.A., “¡Salvar la revolución!”, de mayo de 2010, reproducido en thenextfront.com.

22 Esto nos recuerda la advertencia de Chang Chun-chiao a los camaradas en China cuando dijo que mucha gente consideraba la campaña, a nivel de todo el Partido, de “estudiar la dictadura del proletariado” como una “tarea flexible” mientras que los seguidores del camino capitalista tenían muy claro el carácter vital de este debate y consideraban la lucha por una línea revisionista como una tarea inflexible.

23 Lenin, Materialismo y empiriocriticismo. Capítulo 5.

24 Unos pocos meses después de la adopción de la Resolución del Milenio, el PCREU se hizo una autocrítica en una carta circulada a los partidos y organizaciones del MRI por haber aceptado esa resolución.

25 “El Movimiento y el recodo en el camino”, agosto de 2005.

26 Lenin, La revolución proletaria y el renegado Kautsky. ELE, Pekín 1972. “El socialista, el proletario revolucionario, el internacionalista razona de otra manera”, dice: “No debo razonar desde el punto de vista de ‘mi’ país (porque ésta es la manera de razonar del mesócrata nacionalista, desgraciado cretino que no comprende que es un juguete en manos de la burguesía imperialista), sino desde el punto de vista de mi participación en la preparación, en la propaganda, en el acercamiento de la revolución proletaria mundial. Esto es internacionalismo, éste es el deber del internacionalista, del obrero revolucionario, del verdadero socialista”.

27 Estas teorías fueron consolidadas como la “Teoría de los tres mundos” por parte de los revisionistas en China luego de la muerte de Mao. Pero muchos de los lineamientos y políticas que entraron en este pensamiento ya eran evidentes en las políticas implementadas en China durante la vida de Mao y eran consistentes con una concepción que había prevalecido en el MCI desde los años 30.

28 Mao Tsetung, Obras Escogidas, tomo 2, El papel del Partido Comunista de China en la guerra nacional.

29 Además del ya mencionado “¿Conquistar el mundo?”, véase también “Avanzar la revolución mundial”, “Sobre la contradicción principal a escala mundial”, y muchos otros artículos de Bob Avakian durante varias décadas.

30 Texto 38: De demócratas burgueses a seguidores del camino capitalista y Texto 39: Los seguidores del camino capitalista son burguesía dentro del Partido. De And Mao Makes Five [Con Mao son cinco], editado y con una introducción por Raymond Lotta, Banner Press, 1978. [N. del Trad.: Los textos fueron publicados en 1976 en Pekín Informa Nº 13, 26 de marzo; y Nº 25, 23 de junio]

31 Bob Avakian, “Cómo vencer las dos cuestas —Más sobre conquistar el mundo”, extractos del cual se publicaron en el periódico del PCR Obrero Revolucionario octubre 1997-enero 1998 bajo el título “Cómo vencer la cuesta”, y octubre 2003-enero 2004 bajo el título “Sobre la democracia proletaria y la dictadura del proletariado: Un punto de vista radicalmente diferente sobre cómo dirigir la sociedad”.

32 “Los pueblos quieren la revolución, los proletarios quieren el partido de la revolución, los comunistas quieren el internacionalismo y una nueva organización internacional”, reimpreso ampliamente, por ejemplo véase Maoist Road, nº 1, 2011.

33 “Sobre la actual situación del MRI y el reto de reagrupar a los partidos maoístas a nivel internacional”, PCI (M-L) (Naxalbari).

34 Esta formulación se encuentra en varios documentos del PCP, incluyendo el documento Línea General del Partido.

35 Bob Avakian, “Puntos sobre el socialismo y el comunismo, Una clase de estado radicalmente nueva, una visión radicalmente diferente y mucho más amplia de libertad”.

36 “El Partido Comunista de Irán (mlm) ha caído en el equivocado camino del ‘post MLM’”, documento público del Partido Comunista (Maoísta) de Afganistán.

37 De la Constitución del Partido Comunista Revolucionario, EEUU, RCP Publications, 2008.

38 Este fue en particular el caso con respecto a MB Singh del Partido Comunista de Nepal (Mashal) y al Partido Comunista de Turquía / Marxista-Leninista.

39 “¿Qué es la nueva síntesis de Bob Avakian?” por Lenny Wolff y Hacer la revolución y emancipar a la humanidad, Parte 1 por Bob Avakian.

40 De su discurso ante una importante reunión del partido de 1979 antes del lanzamiento de la guerra popular.

41 “Respuesta al artículo ‘El debate actual sobre el sistema de Estado socialista’” en Struggle!, nº 8, junio 2006. También publicado en Demarcaciones nº 2.

42 Algunos han debatido, o cuestionado, si el énfasis de Avakian en la “emancipación de la humanidad” es un reflejo de una especie de “humanismo” y una desviación del punto de vista de clase y del método del proletariado. De hecho, es a los intereses del proletariado en su sentido más amplio y fundamental, y a la concepción del mundo y método que corresponden a eso, a lo que estamos apoyando y por lo cual luchamos, y lo que constituye la base para el movimiento para la revolución que estamos trabajando por construir. Por otra parte, es a la vulgarización reificada, estrecha y economicista y la reducción fundamentalmente reformista de los intereses del proletariado —que involucra no la lucha por el comunismo sino algo mucho más reducido que eso, aherrojado dentro de los confines de las relaciones burguesas y la realidad de un mundo dominado por los imperialistas— a lo que se opone la nueva síntesis planteada por Bob Avakian.