Nota de la redacción: Se presenta esta carta tal como apareció originalmente salvo algunas correcciones de ortografía y de gramática y la eliminación de algunas referencias a publicaciones internas del Movimiento Revolucionario Internacionalista.

Al Comité Central,
Partido Comunista Revolucionario, Estados Unidos

1º de julio de 2006

Estimados Camaradas:

Recibimos con mucho retraso la carta que su partido escribió el primero de octubre de 2005 al nuestro, y por ende, de nuestra parte, era necesario contestar rápidamente. Pero no lo hicimos porque estábamos muy ocupados con la situación política velozmente cambiante de nuestro país y la necesidad de dirigirla de cerca. No obstante, primero, apreciamos la iniciativa que su partido ha tomado para hacer críticas y plantear dudas acerca de nuestra posición política e ideológica y las tácticas que hemos adoptado en los últimos años y, segundo, pedimos una disculpa por el retraso de nuestra respuesta. Creemos firmemente que el intercambio de opiniones contribuirá indudablemente a identificar los puntos de unidad y de desunidad entre nosotros que, mediante una lucha camaraderil, contribuirán a desarrollar un nivel más alto de unidad entre nosotros disminuyendo la brecha. Estamos seguros que este proceso de lucha entre líneas basado en la unidad ideológica que ya tenemos ayudará a nuestros dos partidos a aprender más el uno del otro y a elevar nuestra comprensión ideológica a un nivel más alto, que puede constituir una de las piedras angulares importantes para desarrollar el marxismo-leninismo-maoísmo en el siglo 21. Definitivamente tendrá una importancia de largo alcance.

No obstante, la carta plantea críticas serias acerca de la línea política e ideológica y las tácticas que hemos adoptado para llevar a cabo la revolución de nueva democracia en nuestro país y para allanar el camino para el socialismo y el comunismo. Es más, su carta nos ha acusado, si bien no directamente, de deslizarnos hacia el revisionismo. En este sentido, la carta indica que tenemos diferencias serias en nuestra comprensión ideológica y política, que requiere de luchas a fondo. Esta respuesta nuestra sólo puede constituir el inicio de esa lucha, y no el fin.

El contexto histórico

Su partido, el Partido Comunista Revolucionario, Estados Unidos (PCR, EU), conoce bien que tratábamos de desarrollar nuestra línea política e ideológica en una situación internacional adversa. Asumimos esta responsabilidad histórica en un momento en que el movimiento comunista internacional experimentaba un retroceso serio a nivel mundial después de la contrarrevolución en Rusia y China, cuando nuestra filosofía del marxismo-leninismo-maoísmo estaba bajo ataques generales de los imperialistas y los revisionistas, cuando en el sistema imperialista mundial también se había operado un cambio en que se había amainado la rivalidad entre los imperialistas y aumentaba el saqueo imperialista unipolar, principalmente del imperialismo estadounidense, en la forma de un Estado globalizado. La guerra popular peruana, que era el movimiento más inspirador para nuestro partido en los años 1980, sufrió un serio “recodo en el camino”, y cuando una buena cantidad de otras luchas armadas revolucionarias no cobraban impulso sino que daban vueltas al mismo nivel año tras año. De otra parte, el desarrollo de la tecnología, principalmente en el campo de la informática, hacía encoger al mundo, y el crecimiento del capitalismo burocrático en nuestro país semifeudal y semicolonial había operado cierto cambio de las relaciones de clases de la sociedad. Todos estos asuntos nos obligaban a pensar con más creatividad acerca de la manera de desarrollar una línea revolucionaria en nuestro partido. El legado dogmático semihoxhista de la escuela de pensamiento de M. B. Singh, que tenía profundas raíces en nuestras filas, también levantaba obstáculos al avance con creatividad. En lo subjetivo, nos era ya un verdadero reto superar las adversidades mencionadas. Nos dimos cuenta que la manera tradicional de pensar y aplicar el marxismo-leninismo-maoísmo no basta ante los nuevos retos de la nueva situación. No obstante, confiamos en que un firme manejo del marxismo-leninismo-maoísmo y un compromiso proletario con la revolución podrían superar este reto.

Al tomar en cuenta todas estas particularidades de la nueva situación, nuestro partido desarrolló de manera creativa su línea política e ideológica. Desde luego, nuestra manera de aplicar el materialismo dialéctico e histórico a las particularidades de la sociedad nepalesa desde el comienzo de desarrollar nuestra línea y de prepararnos para la guerra popular a partir de los inicios de los años 1990, tenían grandes diferencias con la manera en que otros partidos comunistas lo hicieron antes y lo hacían en ese entonces en el mundo. El firme manejo del marxismo-leninismo-maoísmo, el“análisis concreto de las condiciones concretas”, “la aplicación correcta de la línea de masas” y la aplicación creativa del materialismo dialéctico e histórico, la filosofía de la práctica revolucionaria, de acuerdo a las particularidades de la sociedad nepalesa, constituían la base con que combatimos las ideologías ajenas y los ataques reaccionarios y revisionistas en nuestra contra, proceso que a su vez sentó las bases para nuestro inicio de la guerra popular en 1996. Lo que hemos logrado en losúltimos diez años de turbulenta lucha de clases ya lo conocen los pueblos del mundo.

Los últimos diez años no nos han sido jornadas fáciles. Hemos pasado por avances y retrocesos, altibajos, y pasos a la derecha y a la izquierda. Cada revolución es así. Cuando aplicamos nuestra línea en la práctica revolucionaria, no sólo dio saltos la guerra popular sino también se generaron nuevas ideas con que enriquecer el arsenal filosófico del marxismo-leninismo-maoísmo. Su partido ya sabe que ya se habían sintetizado en 2001 en la forma del Camino Prachanda las experiencias y el sistema de nuevas ideas que recabamos en la práctica revolucionaria de los primeros cinco años. Hoy, se encamina hacia un nivel más alto de otra síntesis.

Desde que establecimos nuestras relaciones internacionalistas proletarias con su partido por medio del Movimiento Revolucionario Internacionalista, aunque tenemos una unidad básica entre nuestros dos partidos, hemos encontrado que su partido no ha estado satisfecho con nuestra línea política y tácticas en diferentes puntos de viraje históricos. Aun ahora, su partido, el PCR, EU, ve a nuestro partido principalmente con los mismos ojos con que lo veía hace 15 años. Francamente, el PCR nunca entendió correctamente a nuestro partido, y la línea política y las tácticas que adoptamos en ciertos momentos. La manera tradicional de pensar y el manejo dogmático del marxismo-leninismomaoísmo que padece el PCR han hecho que su partido sea incapaz de entender al nuestro en cada punto de viraje de la historia. Por ejemplo, cuando nos unimos con Lamas en 1991, su partido concluyó que era una unidad equivocada y era un engaño para la revolución proletaria en Nepal. Cuando participamos parcialmente en las elecciones parlamentarias, su partido pensaba que estábamos atascados en el parlamentarismo. En la opinión de su partido, tenía razón M. B. Singh, Julio 2006 PCN(M) al PCR, EU 3 quien se oponía a la unidad que forjó nuestro partido porque constituía el uso revisionista y parcial de la lucha parlamentaria como parlamentarismo. Cuando nos sentamos en dos negociaciones con el enemigo, su partido pensaba que estábamos acabados. Pero, la realidad objetiva nunca confirmó la justeza de su análisis, porque éste era resultado de su análisis dogmático y síntesis subjetiva. Ahora, nos enteramos que ustedes no están de acuerdo con nuestras actuales tácticas de cese al fuego, la constitución interina, el gobierno interino, la elección de una asamblea constituyente y la formación de una república democrática mediante la extensa reestructuración del Estado. Su desacuerdo se debe a que su manera de pensar es subjetiva y no sigue la línea de masas. Su carta actual es una prueba de eso. No obstante, creemos firmemente que con el manejo correcto del marxismo-leninismo-maoísmo y su aplicación creativa a nuestras particularidades, podremos establecer un Estado de nueva democracia bajo la dirección del proletariado, posiblemente pronto en nuestro país, que objetivamente confirmará que los desacuerdos, fuertes críticas y acusaciones indirectas de revisionismo planteados en su carta son absolutamente subjetivos y erróneos.

La experiencia de la historia y nuestro trabajo

La historia atestiguó que la clase proletaria logró establecer su poder en casi un tercio del globo, con el impresionante sacrificio de millones de personas en el siglo 20. El sistema imperialista mundial de guerra y agresión por el saqueo y rapiña de los países y masas pobres de los países en vías de desarrollo estaba bajo la amenaza del sistema socialista. En lo básico, se habían eliminado en los países socialistas la pobreza, penuria, corrupción, desempleo, etc., o sea, los fenómenos cotidianos del modo capitalista de producción.

Pero surgieron dudas acerca de por qué las potencias proletarias se convirtieron en su contrario sin derramamiento de sangre, justo después de la muerte o del arresto de la dirección principal. ¿Por qué el camarada Stalin no controló el surgimiento de los revisionistas en el partido que dirigía, a pesar de que hizo lo mejor que pudiera, inclusive con fuertes medidas de represión en su contra?¿Por qué el Partido Comunista de China bajo la dirección de Mao, a pesar de que lanzó la Revolución Cultural, no impidió que el revisionista Deng y su jauría tomaran el poder después de su muerte? ¿Por qué el Ejército Rojo soviético que logró derrotar al fascista Hitler y su poderoso ejército con el sacrificio de aproximadamente 20 millones de patriotas, no retuvo el poder proletario después de la muerte del camarada Stalin? ¿Por qué el Ejército Popular de Liberación chino, que logró derrotar la agresión imperialista japonesa y 5.5 millones soldados del reaccionario ejército chino, se quedó como espectador silencioso cuando la camarilla revisionista de Deng tomó el poder? ¿Por qué el ejército popular vietnamita, que logró derrotar al ejército estadounidense, el ejército más fuerte del mundo, y equipado con las armas más sofisticadas, no se dio cuenta de la
transformación del poder proletario en su opuesto? Estamos tratando de hallar respuestas a éstas y otras situaciones semejantes. No resuelve el problema no más maldecir a los revisionistas.

Va en contra de la dialéctica pensar que en la aplicación del marxismo-leninismo-maoísmo en la práctica, no vamos a cometer ningún error. Por eso, no sólo damos la bienvenida sino que pedimos sugerencias y críticas de nuestros camaradas de todo el mundo. En este sentido damos una fuerte bienvenida a sus sugerencias y críticas creativas. Pero, nos ha frustrado muchísimo la manera en que ustedes nos entienden, y su manera de enseñarnos los fundamentos del marxismo-leninismomaoísmo como si no los conociéramos en absoluto o como si nos hubiéramos desviado de ellos. Observamos claras contradicciones entre la ayuda política e ideológica de nuestros camaradas internacionales que necesitamos, y lo que éstos, a decir el PCR, EU, nos están dando mediante esta carta. Necesitamos ayuda en nuestro trabajo para conectar los vínculos perdidos en el movimiento comunista internacional que han causado la pérdida del poder de nuestra clase en el siglo 21, pero su carta trata de regresarnos a la lucha sobre cuestiones básicas y clásicas del marxismo-leninismomaoísmo. Queremos debate sobre las mencionadas cuestiones a fin de superar los problemas que nuestro movimiento tuvo en los años 1920, pero a la fecha no hemos recibido ninguna respuesta. Su carta no aborda esas cuestiones políticas e ideológicas; principalmente enseña el abecé del marxismo. Eso nos frustra.

El materialismo dialéctico e histórico es la filosofía de la revolución; no sólo se aplica a la sociedad sino también al pensamiento humano. La unidad y la lucha de contrarios constituyen su ley fundamental. Significa que cada entidad se divide en dos, y que cada uno de los dos aspectos se transforma en su contrario. A nuestro parecer, el segundo es el aspecto principal para nosotros los comunistas.

Consideramos que en general, en el pasado el movimiento comunista internacional no captó la totalidad de esta ley de la dialéctica. En el pasado, nuestra clase prestó más atención a “uno se divide en dos” y lo está haciendo en la actualidad, pero consciente o inconscientemente, no ha comprendido y aplicado en la práctica la transformación de un aspecto en su contrario, el aspecto principal. Debido a esta comprensión equivocada, cuando menos en la práctica, nuestra clase aplicó la dialéctica de la negación de la lucha entre dos líneas de modo que provocara divisiones en nuestras filas y no ayudara a unir generando el ambiente material en que transformar a los camaradas que se equivocaban. En otras palabras, nuestra clase practicó la unidad-lucha-división, no la unidad-lucha-transformación. Las consecuencias fatales que los comunistas confrontan hasta hoy justifican [confirman] este hecho. Nuestras filas deben corregirlo, y nuestro partido trata de hacerlo.

Bien, se pregunta ¿cómo podemos ayudar a los compañeros de viaje a corregir sus ideas equivocadas? Definitivamente, no tenemos ninguna vara mágica. Primero y de importancia, son el manejo correcto y la aplicación adecuada de los principios materialistas dialécticos en la práctica de la lucha entre dos líneas al interior del partido proletario los cuales pueden corregir las ideas equivocadas de los camaradas en cuestión. Segundo, son las masas populares, el proletariado y la clase oprimida, que pueden ayudar a sus líderes a transformarse supervisándolos, y de ser necesario, controlando e interviniendo los organismos en que trabajan. Decimos: “La revolución dentro de la revolución”, y desde luego creemos que es la manifestación práctica desarrollada y por lo tanto el desarrollo de la Gran Revolución Cultural Proletaria, tal como la propuso Mao. En otras palabras, es el proceso de hacer de las acciones de masas contra los líderes que se equivocan un fenómeno cotidiano bajo de la dictadura del proletariado. Creemos que de esta manera el partido del proletariado puede ayudar a los camaradas que se equivocan a transformarse al servicio de los oprimidos y así contrarrestar la contrarrevolución desde dentro de sus filas. Discutiremos en
adelante cómo estamos desarrollando el mecanismo y la metodología para alcanzar esta meta.

El Estado, la democracia y la dictadura del proletariado

Es el abecé del marxismo que el poder estatal es un medio inevitable para aplicar la dictadura de una clase sobre otra en una sociedad de clases. En una carta del 5 de marzo de 1852, a Weydemeyer, Marx dice: “Lo nuevo que yo he aportado ha sido demostrar: 1) que la existencia de las clases sólo va unida a determinadas fases históricas de desarrollo de la producción; 2) que la lucha de clases conduce necesariamente a la dictadura del proletariado; 3) que esta dictadura no constituye de por sí más que el tránsito hacia la abolición de todas las clases y hacia una sociedad sin clases” (las cursivas son del original). Asimismo, en la famosa obra El Estado y la revolución, Lenin dice: “Sólo
es un marxista quien hace extensivo el reconocimiento de la lucha de clases al reconocimiento de la dictadura del proletariado(Correspondencia).

Decir que aquellos que se dicen comunistas piensan que las dos clases opuestas de una sociedad tienen los mismos derechos bajo el poder estatal existente es un disparate y no es científico. La clase en el poder goza de la democracia y aplica la dictadura sobre la clase enemiga. Por tanto, la democracia y la dictadura son dos contrarios de una sola entidad, el poder estatal. Por eso no puede haber ninguna democracia absoluta en una sociedad de clases ni tampoco puede existir ahí ninguna dictadura absoluta. Eso es muy cierto tanto en el Estado de la burguesía como en el del proletariado. Cuando las clases dejen de existir en la sociedad, el poder estatal también dejará de existir, y en consecuencia tanto la dictadura como la democracia se extinguirán. Debemos prestar atención a la manera en que nuestra práctica de la democracia y la dictadura proletaria puede conducir a la abolición del poder estatal y a la extinción de la democracia y la dictadura.

Desde luego, nuestro partido se interesa seriamente en cómo la clase proletaria, una vez que obtenga el poder después del derrocamiento violento del enemigo, puede fortalecer la dictadura sobre la clase antagónica para que pueda continuar hacia la abolición del Estado impidiendo la contrarrevolución. Creemos que cuanto más se garantice la democracia para las clases oprimidas, más fuerte será la unidad voluntaria y de principios entre ellas, que en consecuencia fortalecerá la dictadura sobre la clase burguesa. Cuando la democracia no echa raíces en todas las clases oprimidas, surgen tendencias burocráticas en el partido, el Estado y en la sociedad y en consecuencia, se debilita la dictadura del proletariado. Esto lo han confirmado la historia del movimiento comunista internacional y nuestra propia práctica del poder popular, si bien de una
forma inmadura. Por eso hemos venido prestando atención al desarrollo de la democracia bajo la dictadura proletaria.

Bueno, quisiéramos examinar cómo nuestros líderes precursores analizaron la democracia bajo la sociedad socialista y el Estado. En la página 59 del Manifiesto Comunista, se lee: “...el primer paso de la revolución obrera es la elevación del proletariado a clase dominante, la conquista de la democracia”.

En su famosa obra “La revolución socialista y el derecho de las naciones a la autodeterminación (tesis)”, Lenin escribe: “La revolución socialista no es un acto único, ni una batalla en un frente aislado, sino toda una época de agudos conflictos de clases, una larga serie de batallas en todos los frentes, es decir, en todos los problemas de la economía y de la política, batallas que sólo pueden culminar con la expropiación de la burguesía. Sería por completo erróneo pensar que la lucha por la democracia pueda distraer al proletariado de la revolución socialista, o relegarla, posponerla, etc.Por el contrario, así como es imposible un socialismo victorioso que no realizara la democracia total, así no puede prepararse para la victoria sobre la burguesía un proletariado que no libre una lucha revolucionaria general y consecuente por la democracia”.

Permítannos citar el discurso de Mao, “Discurso pronunciado en la II Sesión Plenaria del VIII Comité Central del Partido Comunista de China” (Obras escogidas, tomo 5, 15 de noviembre de 1956, pp. 377-378): “Si ni siquiera tememos al imperialismo, ¿por qué hemos de tener miedo a la democracia grande y a que los estudiantes se echen a las calles? No obstante, una parte de nuestros militantes teme a la democracia grande; esto no es bueno. Los burócratas, que tanto la temen, deben estudiar con ahínco el marxismo y corregirse”.

En estas citas descubrimos que al Manifiesto Comunista, y a los camaradas Lenin y Mao les urge la democracia. Pero consideramos que la anterior práctica de la democracia proletaria no fue adecuada, particularmente por la falta de un mecanismo específico y una metodología adecuada para institucionalizarla, que en consecuencia debilitó la dictadura del proletariado. No estamos proponiendo algo nuevo en el marxismo-leninismo-maoísmo, pero lo que sugerimos es conectar el vínculo perdido del pasado para hacer más efectivas la democracia y la dictadura del proletariado. Por eso, a nuestro parecer, su partido no debe tener miedo a la democracia de la cual hablamos. Más bien, queremos que su partido se dedique más a ver cómo se puede establecer la auténtica democracia del proletariado para que la unidad voluntaria de todas las clases oprimidas pueda ejercer una dictadura efectiva y real sobre el enemigo de clase.

Desde luego, hemos hecho algunas propuestas para desarrollar una metodología y un mecanismo en el Estado para que pueda aplicar efectivamente la relación dialéctica entre la dictadura proletaria y la democracia en la sociedad. Hemos estudiado la práctica china, la más reciente, en que ocho partidos políticos de distintos sectores de las masas, no de la clase enemiga, desempeñaron un papel cooperativo en el gobierno popular. A nuestro parecer, fue un papel mecánico y formal, y por ende inadecuado. Lo que hemos propuesto es elevar esta cooperación pluripartidista al nivel de la contienda pluripartidista en el Estado proletario en el marco de una estructura constitucional antiimperialista y antifeudal (o antiburguesa). La crítica del PCR, EU, de que el PCN (Maoísta) se está deslizando hacia el abandono de la dictadura proletaria mediante la adopción de la democracia burguesa formal, refleja el desconocimiento de su partido acerca del eje del problema que estamos planteando. Por eso, en lugar de acusarnos de haber adoptado la democracia burguesa, pedimos que el PCR responda con seriedad y entre al debate desde la altura que necesitamos.

Ahora se pregunta: ¿qué hará el partido del proletariado si sufre una derrota en las elecciones bajo la contienda pluripartidista, que a nuestro parecer es su inquietud principal? Creemos que este problema es menos serio y menos peligroso que preguntarse: ¿qué hará la clase proletaria si su partido en el poder estatal degenera en el revisionismo? Éstos son problemas relacionados a la manera de desarrollar una metodología y un mecanismo para continuar la revolución hasta el comunismo en medio de amenazas interiores y externas de contrarrevolución. Por eso hemos
propuesto que la constitución, que entrará en vigor después de la toma del poder por la clase proletaria, debe estipular el derecho de las clases oprimidas, y no del enemigo, a rebelarse contra el partido, en caso de que éste se vuelva revisionista, y a formar uno nuevo para continuar la revolución en las circunstancias dadas. Por otra parte, debido a la necesidad de que luche por el mandato del pueblo, el partido asume una mayor responsabilidad hacia las masas populares. Si no tuviera que triunfar en una contienda entre las masas para permanecer en la dirección del poder, quedaría una base material en que la relación entre el partido y las masas se vuelve formal y mecánica, y por tanto propiciaría una oportunidad para el surgimiento de la burocracia al interior del partido mismo. La experiencia del pasado confirma este fenómeno. Por eso consideramos que la contienda pluripartidista por el gobierno popular y, además, el derecho del pueblo a supervisar, controlar e intervenir, incluso a destituir del poder a sus representantes, constituye una especie de gancho en las manos de las masas que puede arrastrar a los camaradas que se equivocan hacia su cancha. Este proceso hace que la relación entre el partido y las masas sea más vibrante y estimulante, que cree un ambiente objetivo favorable para la transformación de los que se equivocan en una dirección positiva o negativa.

En las críticas de nuestra posición, su carta dice: “Consideramos que decir que la cuestión fundamental sea la democracia formal con su expresión en las elecciones, la contienda de partidos políticos y demás es un error serio y fortalecerá tendencias hacia el abandono de la dictadura del proletariado o hacia su derrocamiento por los contrarrevolucionarios”. A nuestro parecer, el problema no es tan sencillo como ustedes lo han expuesto. Todo mundo sabe que en Rusia y China no hubo ninguna contienda pluripartidista, etc., que según ustedes es la fuente principal del fortalecimiento de las tendencias hacia el abandono de la dictadura del proletariado. Bien, ¿por qué Rusia y China no mantuvieron la revolución y no continuaron con la dictadura del proletariado hasta el comunismo? La contienda pluripartidista no es la única manera con que el imperialismo puede lograr desbaratar la revolución. Pedimos que los camaradas centren el debate en las consecuencias negativas y positivas que puede generar el ejercicio de tal contienda bajo la dictadura proletaria, pero no rechazarla de plano tachándola de democracia formal de la burguesía. No más criticar nuestras propuestas, a partir de argumentos lógicos, no resuelve el problema que hoy confronta nuestra clase. Consideramos que el futuro de la revolución proletaria en el siglo 21 recae en nuestra generación, principalmente en nuestros dos partidos en la actualidad. Pedimos que el PCR se atreva a romper con la manera tradicional de pensamiento dogmático y que eleve el nivel de la lucha para aprehender las necesidades del momento.

De nuevo quisiéramos citar dos oraciones de su carta. Dice: “China no nada más se volvió paso a paso más capitalista, más ‘totalitaria’, a medida que se iba fortaleciendo el Estado. Para que se transformara en capitalismo, los seguidores del camino capitalista tuvieran que tomar el poder estatal, obra que realizaron mediante un golpe de Estado después de la muerte de Mao”. Primero, esta clase de interpretación no representa el materialismo dialéctico, porque niega la inevitabilidad del desarrollo cuantitativo para un salto cualitativo. Había una base material, principalmente en la superestructura, para que ocurriera la contrarrevolución, que se desarrollaba constantemente al interior del Estado socialista mismo. Si no hubiera existido tal situación, ¿por qué Mao hubiera tenido que luchar contra varios males, por ejemplo, los tres excesos y los cinco excesos y a la larga iniciar la Gran Revolución Cultural Proletaria contra el cuartel general revisionista? Si no hubiera habido tal base material, la contrarrevolución no pudiera haber ocurrido de un solo golpe por la voluntad de los revisionistas. Más bien, Mao no previo a tiempo esta situación.

Segundo, esta clase de argumento lleva a la conclusión de que únicamente los revisionistas son responsables de la contrarrevolución. Esta manera de pensar no va al fondo del problema y pasa por alto por qué los revolucionarios no impidieron el surgimiento de los revisionistas al interior de un partido revolucionario. Los revolucionarios no deben contentarse con maldecir a los revisionistas por las consecuencias dañinas, sino que deben prestar más atención a los errores que cometieron en el pasado y a qué medidas tomarse para rectificarlos hoy. La tendencia a maldecir a otros por un error y a distanciarse de tales actos no representa una responsabilidad ni cultura proletaria.

La república democrática: Una forma transicional

Permítannos empezar nuestra discusión sobre este tema citando una oración de su carta: “El papel y el carácter de las clases dominantes y sus representantes políticos, tales como los partidos parlamentarios, no se determinan en lo fundamental por su relación con la monarquía sino por su
relación con el imperialismo y el feudalismo”. En lo estratégico, eso es muy acertado. Pero, en nuestro caso, aunque no hay ninguna diferencia estratégica fundamental entre la monarquía y los partidos parlamentarios en cuanto a su relación al feudalismo y al imperialismo, en un sentido táctico existen algunos aspectos conflictivos entre ellos. Por eso hemos podido aprovechar sus conflictos durante los diez años de la guerra popular. Aún no se resuelve este conflicto. Nuestras tácticas políticas de un gobierno interino, una asamblea constituyente y una república democrática [se desprenden] de este conflicto.

La resolución política adoptada unánimemente por la reunión de nuestro Comité Central de 2005 aclara nuestra posición sobre esta consigna táctica. Dice: “La consigna de un gobierno interino, de la elección de una asamblea constituyente y de una república democrática que nuestro partido, en su análisis del balance nacional e internacional de poder, ha elaborado es una consigna táctica hacia una salida política progresista. Según el principio de que las tácticas deben servir a la estrategia, nuestro partido ha analizado que la república democrática no es ni una república parlamentaria burguesa ni directamente una república de nueva democracia. Esta república, con una amplia reorganización del poder estatal para resolver los problemas de clase, nacionalidad, región y género prevalecientes, jugaría el papel de república pluripartidista de transición. Las clases reaccionarias y sus partidos tratarán de transformar esta república en una república parlamentaria burguesa, mientras que nuestro partido de la clase proletaria tratará de transformarla en una república de nueva democracia. Por el momento, no se puede determinar el tiempo que durará esta transición. Eso dependerá de la situación nacional e internacional y del balance del poder estatal vigentes. Por ahora esta consigna ha tenido y tendrá un papel importante para unificar a todas las fuerzas contra la monarquía absoluta en el viejo Estado, pues éste ha sido un enemigo común de las fuerzas parlamentarias y revolucionarias”. No consideramos que se necesiten mayores explicaciones de nuestra posición sobre esta táctica.

La cuestión del Ejército Popular de Liberación (EPL) está muy relacionada con esta consigna táctica. Para aclarar nuestra posición sobre el EPL, una resolución unánime de la reunión del Comité Central sostenida en 2006 dice: “En la situación actual, en que los elementos internos y los
extranjeros reaccionarios conspiran contra las aspiraciones de paz y progreso del pueblo nepalés, todo el partido de arriba a abajo debe prestar suma atención al problema de consolidar y expandir el Ejército Popular de Liberación y mantenerlo preparado para ir en cualquier momento al frente de guerra. En la actual etapa álgida, cuando el imperialismo y la reacción lucharán por desarmar al Ejército Popular de Liberación y nuestro partido luchará por disolver el ejército ‘real’ en el frente de las negociaciones, si el partido no consolida y expande el Ejército Popular de Liberación y no lo mantiene preparado las 24 horas al día para la guerra, el pueblo nepalés sufriría una gran derrota. El partido puede tener muchos compromisos en el campo de la política y la diplomacia, pero nunca abandonará su verdadera fuerza, el Ejército Popular de Liberación y los fusiles que tiene que el pueblo nepalés se ha ganado con la sangre de miles de caídos. Se pueden cambiar su nombre y su estructura de acuerdo al veredicto del pueblo, pero nunca jamás se cambiará su nombre en beneficio de los imperialistas y la reacción y sus deseos y demandas. El partido nunca tolerará ninguna vacilación sobre esta cuestión básica de clase y teoría”.

En general, se materializan menos en la práctica las consignas políticas tácticas. Eso se debe a que los analistas reaccionarios entienden que ello tiene un vínculo directo con el objetivo estratégico de los revolucionarios y saben que la clase proletaria le saca aprovecho. Pero a veces se ven obligados a estar de acuerdo con ello porque la siguiente alternativa que les queda es peor. En este sentido, los revolucionarios no deberían plantear consignas políticas tácticas de acuerdo al supuesto que no se pondrán en acción. Por eso se han adoptado nuestras tácticas de modo que en ambos casos, el que se pongan en acción o no, se puedan vincular con el objetivo estratégico de un nivel superior de ofensiva contra el enemigo. Lo principal que se necesita tener es la fuerza política con que debilitar y aislar al enemigo movilizando a la gente en torno a esta consigna. Cuando la política de la clase proletaria eche raíces en las masas, éstas no dudarán en reunirse en torno al partido con esa consigna. A nuestro parecer, esta consigna ha estado haciendo eso.

La república democrática puede tomar forma sólo después de la reestructuración del Estado que el documento ha señalado claramente. Se estructurará de modo que se resuelvan los problemas básicos de las clases, nacionalidades, géneros y regiones oprimidos, [que es] el contenido de la revolución de nueva democracia. Independientemente de las formas en que maniobremos en la transición con esta terminología, no afecta la esencia del objetivo estratégico. Lo que podemos decirle ahora a su partido es que tengan paciencia, que esperen a ver.

Estrategia y tácticas

El materialismo dialéctico e histórico, la ideología revolucionaria, y la política revolucionaria, constituyen el arte de desarrollar tácticas a favor de los intereses de la clase proletaria. No se pueden copiar tácticas de un libro, ni se puede sugerir eso divorciado del conocimiento de la realidad
objetiva. Se desarrolla de manera creativa a partir del análisis concreto de las condiciones concretas. En este sentido, uno debe tener mucha flexibilidad en tácticas porque la situación objetiva continúa cambiando. Pero la estrategia representa un blanco u objetivo específico con que resolver las contradicciones básicas de una sociedad dada. Los revolucionarios deberían mantenerse firmes en estrategia hasta que se resuelvan las contradicciones básicas de la sociedad, y las tácticas deberían de servir a la estrategia.

Memorizar cosas de libros e interpretar por horas y horas sobre esa base es una cosa, pero aplicarlas en la práctica viva es una cosa cualitativamente diferente. Francamente, es muy fácil no cometer errores en estrategia. Pero es sumamente difícil adoptar y aplicar tácticas correctas al servicio de la estrategia. Es también peligroso. Cuanto más peligro, más oportunidad; tal es la dialéctica. La mejor prueba para los revolucionarios, incluido su partido, se mide por las tácticas, no por la estrategia. Por eso, el futuro de la revolución no depende solamente de la estrategia sino de qué medidas tácticas se adoptan en distintas coyunturas de la revolución a fin de alcanzar el objetivo estratégico.

Podemos decir con seguridad que hemos aplicado correctamente la dialéctica de la firmeza estratégica y la flexibilidad táctica en nuestra práctica revolucionaria, desde antes del inicio de la guerra popular. Es sabido para los pueblos del mundo, y para su partido, que nos unimos con los revisionistas, que tuvimos una participación en el parlamento con once diputados, que ya celebramos dos rondas de negociaciones con el enemigo y que está en marcha una tercera ronda. El gobierno interino y la elección de la asamblea constituyente están en la agenda inmediata. Camaradas, si nuestro manejo de la dialéctica de la flexibilidad táctica y la firmeza estratégica fuera erróneo en nuestra práctica de librar la lucha de clases, habríamos perdido mucho antes. Cualquiera de estas medidas tácticas bastaba para volvernos revisionistas; no era necesario todo ese paquete.

Sí, siempre existe un peligro serio de que las tácticas se coman la estrategia o que la orientación se coma la política, la síntesis del Partido Comunista Maoísta de Turquía y el norte del Kurdistán, según su carta. La flexibilidad táctica sin la firmeza estratégica genera este peligro y su resultado es el reformismo y el revisionismo. Se manifiesta en la forma de “luchar para negociar”, no “negociar para luchar”. Pero, existe otro peligro, que no menciona su carta: que la estrategia se convierta en tácticas, o sea, que no haya tácticas o que la política se coma las medidas. En otras palabras, que haya firmeza estratégica sin flexibilidad táctica, cuyo resultado es el sectarismo dogmático.

Aquellos quienes están atascados en el cenagal de la flexibilidad táctica sin la firmeza estratégica ven dogmatismo en nuestro partido, pero aquellos quienes padecen la ictericia de la firmeza estratégica sin la flexibilidad táctica temen que nos deslicemos hacia el reformismo y el
revisionismo. Con seguridad, podemos decir que ambas acusaciones son erróneas, pero tenemos razón porque hemos estado aplicando de manera dialéctica en nuestra práctica la firmeza estratégica y la flexibilidad táctica. Confirma este hecho el salto cualitativo de la guerra popular en los últimos diez años y medio.

Nuestro partido tiene un gran deseo de aprender de las experiencias de las luchas revolucionarias y acciones tácticas del movimiento comunista internacional, en general, y de las recientes experiencias del Perú y Nicaragua en particular. A nuestro parecer, ambas maneras de adoptar tácticas, en el Perú y en Nicaragua, eran erróneas. Estamos seguros que podemos proteger nuestro movimiento de los errores que se cometieron en esos dos países.

A partir de nuestra experiencia de unidad y lucha con su partido en el pasado en general y de su actual carta en particular, creemos que su partido padece profundamente la tendencia dogmáticosectaria. Por eso, no nos sorprende recibir de su partido mediante una carta una llamada de atención en que se pregunta si nuestra revolución se está deslizando hacia el revisionismo. Sabemos que no desean acusarnos indirectamente de revisionismo, pero a causa de su manera de pensar han sacado esta conclusión. No obstante, no estamos diciendo que estamos vacunados contra los errores en nuestro camino. En este sentido, su carta ha contribuido de manera significativa a llamarnos la atención a los posibles peligros futuros en nuestras jornadas.

La república de nueva democracia de Nepal y el ejército

Como su carta sospecha que estemos desmantelando el EPL, la parte del documento citada arriba aclara nuestra posición actual al respecto. A nuestro parecer, no es necesario entrar en más detalles. Pero, dada nuestra situación geopolítica, estamos desarrollando unos conceptos acerca de la fuerza del ejército en la república de nueva democracia de Nepal. Es un hecho geográfico que nuestro país, con sólo 25 millones de habitantes, está prensado entre dos países gigantes, la India y China, cada uno con más de mil millones de habitantes. Se desarrolla la fuerza militar china para contrarrestar al imperialismo estadounidense. Se sabe que el ejército indio es el cuarto más fuerte del mundo. Con los recursos que tenemos en nuestro país y con la fuerza de nuestro EPL, para defender nuestra integridad geográfica contra la agresión militar extranjera, aunque reclutáramos todos los jóvenes enél, no podemos pensar en derrotar a ninguno de los ejércitos vecinos ni hablar del ejército imperialista estadounidense.

En esta situación objetiva, no tenemos que mantener nuestro ejército para combatir contra la agresión militar extranjera, sino tenemos que mantenerlo para dar instrucción militar a las masas populares en la forma de milicias. Sólo un mar armado de las masas, equipado con la política e ideología revolucionarias, puede defender nuestra integridad geográfica. Por ejemplo, tenemos una brillante historia de heroicas luchas. Las masas nepalesas equipadas con armas de fabricación nacional, de 11 a 65 años de edad, bajo la dirección de los generales del ejército patrióticos Bhakti Thapa y Balbhadra Kunwar, derrotaron a los agresores británicos que atacaron desde Nalapani en el sur. De acuerdo a los hechos históricos mencionados, consideramos que unos miles de elementos del EPL bastarán para entrenar a las masas populares acerca de la defensa de su integridad geográfica bajo la república de nueva democracia y socialista de Nepal.

Nuestro partido ha desarrollado este concepto a partir de las amargas experiencias de las anteriores revoluciones. Eso quiere decir que está relacionado a la manera en que se puede mantener la relación cordial entre el ejército y las masas populares tal como era antes de la toma del poder. Pero, después de la toma del poder, si el EPL montara grandes cuarteles permanentes, objetivamente se divorciaría de la anterior relación vibrante de “peces en el mar” y “semillas en el suelo” entre las masas populares y su ejército, y en consecuencia en su interior nacería un aparato burocrático. Por eso proponemos desarrollar una nueva metodología y mecanismo con que frustrar la burocracia desde el interior del ejército, para que se mantenga una fuerte relación del pueblo con el ejército. Esta manera de mantener el Ejército Popular puede democratizarlo más, puede incorporarlo más con las actividades de las masas y con la fuerte unidad ideológica y política que se desarrolla sobre esa base entre sus bases y las masas, y que lo capacita para combatir de manera unificada contra las amenazas del interior y del exterior. Éste puede constituir un nuevo concepto para mantener el ejército en los países socialistas en el siglo 21, con que combatir contra el imperialismo internacional. Queremos debatir desde esta altura.

Puntos varios

Permítannos citar a continuación algunas partes importantes de una oración u oraciones de la última parte de su carta bajo los subtítulos “Una propuesta dudosa”, “Sobre la ‘comunidad internacional’”, “Nepal y el orden imperialista mundial”, etc.

“Es importante señalar que si los enemigos aceptaran tal ‘solución política’, bien podría acompañarla o ser un preludio del uso de medios militares para imponer una solución militar, tal como hemos visto con exagerada frecuencia en la historia (Indonesia, Chile, Irak en 1963)”.

“…también es verdad que el orden mundial existente no tolerará un auténtico Estado revolucionario del pueblo”.

“… un consenso implícito de la comunidad internacional de que no se debe permitir que los maoístas lleguen al poder… A nuestro parecer, la concentra de manera muy acertada.”

“(la ‘comunidad internacional’) se le opondrá encarnizadamente y hará todo a su alcance para impedir que ustedes suban al poder en primer lugar y si logran llegar al poder, derrocará su gobierno, y en este proceso es muy probable que habrá diversas clases de agresión militar, y de sabotaje y bloqueo económicos, espionaje y el financiamiento y entrenamiento de contrarrevolucionarios. Todo eso es ‘el pan de cada día’ de los imperialistas y, de remate, de la India”.

Primero, quisiéramos decir que las inquietudes que ustedes expresan en estas citas son muy acertadas, así que las compartimos. El imperialismo no tolerará por el tiempo que pueda ningún gobierno revolucionario en ninguna parte de la Tierra. No es verdad que el Partido Comunista de la Unión Soviética y el Partido Comunista de China primero complacieron al imperialismo con su política y tácticas, y luego juntaron apoyo para establecer la dictadura del proletariado en sus respectivos países. Tampoco es verdad que lograron establecer la dictadura del proletariado porque tenían una superioridad militar a la del imperialismo. En los hechos, el partido del proletariado tuvo superioridad en la movilización de las masas a su lado, en el tratamiento de las contradicciones en el seno del enemigo y en su uso dialéctico en beneficio propio, porque tenían una concepción del mundo científica y muy previsora. Lo mismo es verdad hoy en día.

Del conjunto de su carta, se da a entender que el imperialismo no permitirá que los revolucionarios obtengan un arreglo político de manera pacífica y que conspirará “como el pan de cada día” para destruir la revolución. También da a entender que lo que está haciendo nuestro partido hoy esté equivocado en lo táctico y que sea un disparate. Por eso su carta nos ha recomendado avanzar directamente hacia adelante por el camino militar, “como el pan de cada día”. Reconocemos su inquietud; pero entendemos que el imperialismo no nos tolerará en el poder en absoluto el tiempo que pueda aunque aceptemos este “pan de cada día”. Por eso no tiene que ver en absoluto con nuestras tácticas el que el imperialismo nos tolere o no; el chiste es con cuáles tácticas podemos derrotar al imperialismo en la situación actual. No nos dejamos llevar por la idea de que el imperialismo permitirá resolver pacíficamente la guerra civil en la manera que nuestro Partido quiere, pero estamos seguros que podemos derrotar al imperialismo y a sus títeres en el frente militar únicamente por medio de esta táctica. Se trata de aplicar la línea de masas correctamente.

Sí, nuestras interpretaciones contienen algunas posiciones confusas, en varios contextos. A veces pensamos que son necesarias. Si podemos confundir a nuestros enemigos y a la comunidad internacional con nuestros tratos tácticos, eso los puede dividir hasta cierto punto, lo que beneficiará a nuestra revolución. Se presentarán problemas únicamente si el propio partido del proletariado se deja confundir. El que sea clara la línea política e ideológica y el que se comprometa a llevar a cabo su misión estratégica, el partido puede dirigir a las masas en cualquier situación. Los revolucionarios pueden dirigir a las masas hacia adelante con la alta conciencia que adquieren de la lucha de clases en la sociedad, no de la alta conciencia que tiene el partido del proletariado. No se trata de ordenarles hacer lo que queremos sino de estar juntos con las masas para abordar la situación y aplicar la línea de masas para desarrollar su conciencia.

Su carta ha planteado con mucha inquietud una pregunta. Si el enemigo aceptara nuestra demanda, por ejemplo, una asamblea constituyente, nos veríamos obligados a aceptarla; si no, las masas dejarían de confiar en nosotros. Reconocemos su inquietud. Pero entendemos que una asamblea constituyente en sí no es una solución, pero su contenido político lo puede ser. Por ejemplo, si la asamblea constituyente puede asegurar la disolución del ejército real, la reorganización del ejército nacional bajo nuestra dirección, la ejecución de la reforma agraria revolucionaria basada en la política de la tierra para quien la trabaja, el derecho de las nacionalidades a la autodeterminación, un fin a la discriminación social, el desarrollo y la prosperidad, etc., ¿por qué oponérsele? Por eso queremos decir que la asamblea constituyente se determina por su contenido político, no por su forma. No es una cosa inerte; está repleta de contradicciones. Lo único que se necesita es nuestra
capacidad de manejar esas contradicciones a favor de nuestro objetivo estratégico.

Las masas nunca comprometen sus necesidades pero prefieren un proceso pacífico. Es la tarea de los partidos revolucionarios demostrar mediante la práctica que no es posible satisfacer las necesidades de las masas por medios pacíficos. Y únicamente así el partido del proletariado puede dirigirlas hacia luchas violentas. Entendemos que el enemigo no nos dejará alcanzar nuestro objetivo estratégico de una manera pacífica, pero podemos dirigir a las masas en una lucha violenta por derrocarlo con tales tácticas políticas.

Conclusión

Aquí termina nuestra respuesta corta a su carta con fecha 1º de octubre de 2005. Esperamos que hayamos logrado explicar con claridad nuestra posición, sobre todo los temas que ustedes plantearon en la carta.

Entendemos que nuestros dos partidos tienen una convergencia de puntos de vista sobre la necesidad de sintetizar las experiencias positivas y negativas de las revoluciones triunfantes del pasado. También tenemos convergencias sobre la necesidad de desarrollar el marxismo-leninismo-maoísmo para superar los retos ante de nuestra clase en el siglo 21. A nuestro parecer, se puede desarrollar el marxismo-leninismo-maoísmo en el curso mismo de aplicar el materialismo dialéctico e histórico en la práctica de la lucha de clase en la sociedad, en la lucha entre dos líneas entre todos los revolucionarios por todo el mundo y en la síntesis correcta de la experiencia del pasado. Nuestros dos partidos tienen una buena oportunidad para llevar debate y lucha, porque ambos están juntos en el Movimiento Revolucionario Internacionalista. Como una clase internacionalista, ambos partidos nuestros tienen una importante responsabilidad de luchar de manera unificada por nuestra clase en Estados Unidos, en Nepal y en todo el mundo. Consideramos que esta respuesta nuestra es un primer paso en esa dirección.


¡Reciban un saludo revolucionario!

Del Comité Central,
Partido Comunista de Nepal (Maoísta)

Julio de 2006