La revolución en Nepal: ¿gran triunfo, o gran peligro?
Partido Comunista de Irán (Marxista-Leninista-Maoísta), 30 de Mayo de 2008
El siguiente artículo es de Haghighat Nº 40 (30 de mayo de 2008). Haghighat es el órgano central del Partido Comunista de Irán (Marxista-Leninista-Maoísta)

El reciente triunfo del Partido Comunista de Nepal (Maoísta) en las elecciones para la Asamblea Constituyente y el anuncio del fin de la monarquía de 240 años y el comienzo de la “República Federal de Nepal”, en la primera sesión de la Asamblea Constituyente (28 de mayo de 2008), han hecho que se pongan de nuevo los ojos sobre los acontecimientos en este país. La euforia se ha apoderado de muchas fuerzas revolucionarias y progresistas del mundo y muchos partidos de izquierda de todo el mundo han enviado mensajes de congratulación al PCNM por este triunfo electoral.1

A primera vista, esta euforia es entendible. Muchos están felices porque en el nuevo siglo el término comunismo ha sido puesto otra vez en relación con el poder. Consideran que este triunfo de los comunistas en Nepal, de nuevo ha traído a la mente el comunismo como una alternativa. Pero la pregunta es, ¿qué tanto se justifica esta euforia y cuál es su base objetiva? Y ¿puede decirse que por este camino puede ser brillante el futuro de la revolución en Nepal?

Por supuesto la caída de la monarquía en Nepal y su abolición como sede del hinduismo a través de la lucha de los obreros y campesinos de Nepal bajo el liderato de los maoístas, es un triunfo y un evento feliz. Pero el que Nepal se convierta en una “república” no resuelve las contradicciones de clase fundamentales que la guerra popular había apuntado a resolver.

Nuestro partido no se ha declarado contento por este triunfo electoral. Este enfoque ha suscitado muchos interrogantes en la mente de la gente, dado el hecho de que nuestro partido, junto con el Movimiento Revolucionario Internacionalista y todos sus partidos y organizaciones participantes, ha sido firmes defensores de la guerra popular en Nepal. Esto es así especialmente debido a que tras el gran movimiento de abril en Nepal (2006) y el desarrollo en la fuerza de la guerra popular, pasando del campo a las ciudades, el editorial de Haghighat (Nº 30—oct. 2006) predijo la eventual victoria de la revolución nepalesa y la perspectiva de un estado socialista allí. Aunque ese número de Haghighat señaló correctamente los problemas objetivos que había en el camino de esta revolución y la existencia de cierta confusión en la concepción estratégica del Partido Comunista de Nepal (Maoísta) respecto a las características de la dictadura del proletariado —teniendo en cuenta las lecciones positivas y las negativas de las dos grandes experiencias del siglo XX en China y Rusia— el editorial (y su título en particular) promovían la ilusión de que los maoístas nepaleses iban a conquistar el poder en todo el país muy pronto. El curso de los acontecimientos reveló que ésta era una predicción prematura y unilateral. En la práctica la revolución nepalesa enfrentó problemas muy severos y complejos y el proceso de la conquista del poder de estado se interrumpió.

Tiene que recalcarse que la revolución en Nepal pertenece al proletariado y los pueblos del mundo. El movimiento comunista internacional, en particular los partidos maoístas, a la vez que a aprender de esa revolución y regocijarse con sus triunfos, están obligados a abrir sus ojos y ver los peligrosos recodos políticos e ideológicos en su camino y a jugar su debido papel a este respecto. Nuestro partido ha hecho hasta ahora su parte de esta tarea y hará más. Cualquier tipo de indiferencia, de no meterse, bajo un manto izquierdista (pero con profundo carácter derechista) como el llamar a “otra revolución” o el pensar con el deseo y recalcar ingenuamente “la experiencia táctica del Partido Comunista de Nepal en hacer análisis concretos de las condiciones concretas” equivale a abandonar las tareas internacionalistas, asumiendo una actitud irresponsable hacia la defensa de los logros de la más importante revolución de comienzos del siglo XXI, y muestra una incapacidad para encarar los problemas reales que enfrentan las revoluciones en nuestro tiempo.

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Es obvio que el triunfo de los maoístas en la Asamblea Constituyente y su conversión en el partido dominante en el gobierno no es igual a su conquista del poder político. El ingreso de los comunistas nepaleses en el régimen no constituye el nacimiento de un nuevo estado revolucionario. Su ingreso en un estado feudal-comprador no convierte a ese estado en un estado revolucionario bajo dirección del proletariado. La diferencia entre estado y gobierno es uno de los elementos más fundamentales de la teoría del estado y la revolución en la ciencia revolucionaria del marxismo. El estado es un instrumento de dominación política, económica y social de una clase sobre la otra. El gobierno es una forma que cualquier estado puede tomar en el contexto de diferentes condiciones histórico políticas. Por ejemplo, los gobiernos de la clase dominante burguesa pueden tomar la forma de república burguesa, de monarquía, o de regímenes teocráticos fascistas (como en Irán). Los estados proletarios también pueden tomar la forma de República Democrática Popular o República Socialista Soviética o formas federales. Cambiar la forma de un régimen de una a otra de éstas no significa un cambio en el sistema de estado. Históricamente numerosas veces hemos visto cuando han cambiado regímenes (o gobiernos) sin que cambie para nada el carácter de clase del estado. En la revolución en Irán en 1979 el régimen del Shá cayó sin la destrucción del dominio capitalista y las clases terratenientes. El régimen del Shá fue derrocado sin que fuera establecido un estado de la clase obrera en alianza con los demás oprimidos y trabajadores. Sólo teniendo este tipo de estado era posible reorganizar la sociedad sobre una base económica, social y cultural completamente nueva. El sistema de estado en el que el régimen del Shá se había basado (concretamente el Ejército, el sistema de seguridad y sus órganos, cárceles, tribunales, relaciones internacionales, etc.) no solo no fue destruido, sino que solo fue reorganizado como parte del proceso de consolidar un régimen teocrático reaccionario. El nuevo régimen no sólo no constituyó un nuevo poder político, sino que de hecho, teniendo su rótulo religioso, se volvió aún más reaccionario y fue más eficiente que antes en reprimir a la mayoría de los pueblos oprimidos de Irán y a las mujeres en particular. No sólo se dejó sin tocar la base socieconómica del estado, sino que también, debido a las esperanzas del pueblo sobre “revolución”, fue salvada de sus furiosos ataques y de esta forma ganó tiempo para reconstruirse y consolidarse. Su profunda dependencia del capitalismo imperialista que había moldeado al estado iraní no solo quedó intacta sino que fue ocultada a los ojos de las masas con un manto de “independencia”. La razón de nuestro énfasis en esa experiencia es remarcar que el cambio de gobierno no debe confundirse con el cambio de la naturaleza y el carácter de los estados. Por eso es por lo que los comunistas siempre han definido el triunfo de una revolución como “la completa destrucción del estado”. En Nepal, aún no ha nacido un nuevo estado revolucionario de la destrucción del viejo estado.

En 2006 el Partido Comunista de Nepal (Maoísta) firmó con los partidos parlamentarios de ese país un pacto llamado “Acuerdo Integral de Paz”. El objetivo de este acuerdo era el establecimiento de la paz y el inicio de un proceso pacífico de establecimiento de la Asamblea Constituyente y formación de una república burguesa basada en elecciones multipartido incluyendo entre ellos al partido maoísta. Los maoístas declararon que la guerra popular había finalizado y el Ejército Popular de Liberación fue puesto en campamentos bajo supervisión de la ONU.

En ese entonces, el Comité Central de nuestro partido le escribió una carta privada al PCNM criticando seriamente y advirtiendo contra esta política a la vez que señalando las verdades surgidas de amargas y sangrientas experiencias de las luchas del proletariado y los pueblos del mundo, incluyendo la experiencia de la revolución de 1979 en Irán.(2) Oponiéndose a la táctica del Partido Comunista de Nepal (Maoísta) basada en el “Acuerdo Integral de Paz” nuestro liderato advirtió sobre el peligro de que:

 “… esta táctica de su partido puede darles nueva vida a los enemigos de la revolución y ayudarlos a traer a colación una estrategia astuta para construir un estado viable y eficiente. No olvidemos que una de las principales razones por las que la guerra popular pudo expandirse muy rápidamente se debió a la inestabilidad e incoherencia de este estado”.

“…las alianzas de clase antipopulares y reaccionarias que se han dado en Nepal desde 1990 en la forma de democracia parlamentaria no pudieron consolidar el estado, debido a las contradicciones inherentes de esas alianzas y mucho más debido a la guerra popular. Ahora ellos están tratando de llevar a cabo este proceso de consolidación por medio de, por una parte deshacerse del rey, y por la otra deshacerse de la guerra popular. Y si logran eso, el resultado será un estado feudal-comprador republicano. Este proceso puede pasar por un sinnúmero de altibajos, ya que tienen que convencer al rey; deben satisfacer tendencias como la del UML (el partido revisionista que hace parte del régimen), o sacarlo a las malas, etc. Pero, lo principal para que ellos salgan airosos de todo esto es arrastrar a los maoístas a esto y conseguir su ayuda para implementarlo”.2

La carta también advierte sobre los objetivos que están buscando los partidos dominantes en Nepal e India a través de la firma de este Acuerdo:

“el objetivo de ellos es deshacerse tanto del rey como del poder popular revolucionario que ha sido formado en las bases de apoyo a través de los 10 años de guerra popular; y reorganizar el viejo estado como una república feudal-compradora alrededor del eje del Partido del Congreso (partido gobernante pro-India) y los maoístas —por supuesto si los maoístas se transforman de un partido que libra la guerra popular a un partido político dentro del sistema”.

La carta de nuestro Comité Central le pregunta al liderato del PCNM:

“¿Es imposible para ellos (para las clases dominantes de Nepal y la India y el imperialismo yanqui) lograr esto? ¡No! Por supuesto que es posible que el rey y una parte de los feudales-compradores que constituyen la base de la monarquía así como de los generales del ejército nepalés pudieran oponer resistencia a este plan. Pero, incluso en el ejemplo de Irán en 1979 vimos que los generales estadunidenses convencieron a los generales del ejército iraní de dejar ir al Shá y ponerse del lado de Jomeini. En Nepal también es posible que los generales nepaleses puedan dejar ir al rey y ponerse del lado del Partido del Congreso”.2

Luego la carta plantea otra pregunta:

“¿Es imposible para ellos permitirles a los maoístas entrar en una nueva estructura de estado que tenga la forma de república pero el contenido de dictadura de la clase burguesa compradora?”

“Somos conscientes de que el estado indio y parte de la clase feudal-compradora de Nepal representada por el Partido del Congreso consideran que hay una buena oportunidad para esto. Sabemos que las clases dominantes de India han hecho esto antes y son conscientes de la mágica fuerza de cooptar a los ex comunistas en la estructura del estado y que haciendo esto pueden darle una nueva vida al viejo estado. A lo largo de la historia de su dominación, las clases dominantes de India han podido reorganizar y renovar su estado a través de cooptar al estado existente a los ex comunistas y a una parte de los representantes de los movimiento de los oprimidos. Y haciendo eso, se las han arreglado para convertir una dictadura ineficiente e inestable a una más eficiente dictadura reaccionaria contra las masas. El asfixiante papel de varios partidos “comunistas” en India en mitigar el impulso rebelde de las masas ha sido un papel no menos destructivo que el de la religión y otros elementos ideológicos de las clases reaccionarias. Las clases reaccionarias de India son expertas en convertir a comunistas de antiguos enemigos en actuales socios. Y ahora están tratando de hacer lo mismo en Nepal”.

Luego de analizar el plan estratégico del enemigo al firmar el Acuerdo Integral de Paz con los maoístas, la carta dice:

“Este plan estratégico depende del funcionamiento de dos alas tácticas. Primero, convertir en permanente este régimen feudal comprador provisional tras las elecciones de la Asamblea Constituyente. Segundo, apartar a los maoístas de Nepal de los revolucionarios de la India y de todo el mundo”.

La carta plantea claramente que, “La utilización de tal estrategia por parte de las clases dominantes reaccionarias no es nada nuevo. Lenin la había llamado ‘Solución Constitucional’ por parte del viejo estado para resolver sus impases y crisis de legitimidad”.2

La participación del Partido Comunista de Nepal (Maoísta) en el gobierno interino de Nepal no cambia el carácter de clase feudal-comprador de ese estado. Con la abolición legal del régimen monárquico y la declaración de la república, no cambiará el carácter de clase de ese estado. Un cambio en la forma de gobierno no es lo mismo que hacer añicos el estado de las clases feudal y compradora y zafarse de la dominación imperialista. Este es un hecho que normalmente el liderato del Partido Maoísta debe saber y tiene que informar a la militancia del partido y a las masas revolucionarias y oprimidas de Nepal de este hecho.

Aun cuando la Asamblea Constituyente apruebe algunos “derechos” políticos, sociales y económicos para los obreros, campesinos, mujeres y nacionalidades oprimidas y los designe a ellos como amos de la sociedad, mientras el corazón del estado reaccionario —es decir el ejército reaccionario— se ha mantenido intacto, el verdadero significado de estas leyes será propagar ilusiones entre las masas y arrebatar los verdaderos derechos que éstas han ganando mediante la guerra popular. Mientras el ejército esté en las manos de las clases explotadoras y los principales medios de producción estén bajo su propiedad y control, son infundadas las promesas constitucionales sobre salvaguardar los intereses del pueblo. El papel de la Constitución en las repúblicas burguesas es precisamente garantizar y servir a la instauración de la explotación económica. Incluso en las repúblicas burguesas más democráticas los derechos del pueblo están confinados dentro de este marco. Si los derechos que se prometen al pueblo entran en contradicción con este objetivo básico, estos serán fácilmente pisoteados.

Es claro que los comunistas de Nepal lanzaron la guerra popular con la tarea que es universal a todas las revoluciones proletarias, es decir, “hacer añicos la maquina del estado” y conquistar el poder. Y ellos aplicaron esta línea durante 10 años. Pero hoy, considerando las dificultades surgidas en el camino, ellos creen que pueden buscar el objetivo de establecer un estado revolucionario a través de un camino pacífico. ¡Pero eso es imposible! Ninguna clase en la historia ha conquistado pacíficamente el poder político. Buena parte de este poder también se conquistó en el curso de los 10 años de la guerra popular librada por los obreros y campesinos bajo el liderato de los maoístas. Este poder no se expresa por medio de las curules ganadas en la Asamblea Constituyente sino básicamente a través de las transformaciones revolucionarias en la economía y la política que se lograron en el curso de los diez años de lucha armada. Pero este poder, al no conquistarse en todo el país, es inestable y está en peligro de perderse para siempre. La cuestión central es: ¿participar en el estado y tratar de cambiarlo desde dentro fortalecerá el poder político y económico de los obreros y campesinos de Nepal, o llevará a su completa aniquilación? ¿Los diez años de guerra popular serán utilizados para perfeccionar el estado reaccionario, o para destruirlo? Si el resultado final es el establecimiento de una república burguesa, entonces los sacrificios de las masas servirán al perfeccionamiento y la modernización de los medios de oprimir a las masas, y no al establecimiento de una nueva sociedad con nuevo poder político, nueva economía, nuevas relaciones sociales y nueva cultura.

Si los camaradas de Nepal continúan por el camino que han adoptado, todo ese poder político y económico que ha sido ganado por los obreros y campesinos de Nepal no solo no será consolidado sino que se perderá. Y a cambio habrá una república feudal-burguesa dependiente de India o de China, o de ambas.

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Para demostrar esto, será suficiente señalar la correlación de fuerzas predominante. El ejército real se ha mantenido básicamente intacto y goza del apoyo de India, de EEUU y de los grandes partidos dominantes. La guerra popular fue interrumpida antes de destruir la columna vertebral del viejo estado. Si miramos la situación económica del país, cómo este pequeño país está en las garras del estado indio y de los centros económicos internacionales, entonces se verán las verdaderas dimensiones de esta desfavorable correlación de fuerzas.

¿Es posible zafarse de estas garras simplemente con estar en el gobierno, y sin un estado proletario?¿Para qué son necesarios el poder político y el estado de dictadura/democracia del proletariado? Son necesarios para destruir el feudalismo, el capitalismo burocrático y la dependencia al imperialismo, y para transformar a Nepal en una base de apoyo roja revolucionaria proletaria en el mundo. Por eso es por lo que la destrucción de la máquina estatal existente no puede limitares y reducirse al derrocamiento de la monarquía. El blanco de la Revolución de Nueva Democracia es el conjunto de las clases burocrática, compradora y feudal y sus respaldos extranjeros e imperialistas, no sólo la parte monárquica de éstas. La consigna de abolición de la monarquía era y es correcta pero esto tiene que hacerse como una parte de la Revolución de Nueva Democracia y del establecimiento de un nuevo estado.

No se puede reducir el feudalismo en Nepal a la institución de la monarquía. El feudalismo lo constituyen las relaciones de propiedad de la tierra y el modo pre-capitalista de explotación. Para que sean emancipados los campesinos, estas relaciones de propiedad deben ser destruidas de manera definitiva. Simultáneamente tiene que ponerse fin a la dominación político-económica de Nepal por parte del estado indio en representación del capitalismo mundial. Es imposible llevar a cabo este proceso sin basarse en las amplias masas y en su lucha consciente y organizada.

En la época imperialista no es posible erradicar el feudalismo sin la expropiación simultánea del capitalismo burocrático. Debe confiscarse este capitalismo; alterarse su carácter y convertirse en función del desarrollo de una economía autosuficiente que tiene la meta de satisfacer las necesidades de las masas.

¿Qué clase y con qué plan se apoderará de los bancos y de las riquezas del país? ¿El Banco Mundial y el FMI, manejando las cuerdas de la “ayuda financiera” y la “inversión extranjera”, continuarán controlando la economía nepalesa? Si estas instituciones financieras son las que deciden e India continúa agarrando al país por el cuello, entonces ni siquiera podrá abolirse el feudalismo, porque en la época del imperialismo, el feudalismo no tiene una vida independiente y separada del funcionamiento del capitalismo. El capitalismo burocrático (dependiente del sistema capitalista mundial) y el sistema capitalista en general (sea a través de capitales indios o chinos o a través de “ayuda” del Banco Mundial) han transformado e incorporado a su servicio el modo feudal de explotación. Lo que sea que quede del modo de explotación feudal (incluyendo sus relaciones sociales) es puesto al servicio de la rentabilidad del capitalismo burocrático. Hoy, erradicar el feudalismo en Nepal requiere la distribución revolucionaria de la tierra en el Terai (el área que constituye la principal fuente de alimentación del pueblo nepalés). La guerra popular hizo todo lo posible en las zonas de alta y media montaña. Pero para impedir la resurrección del feudalismo en nuevas formas o que la explotación capitalista tome el lugar de la explotación precapitalista, el poder debe estar en manos del estado de dictadura/democracia proletaria con el fin de llevar a cabo un movimiento de propiedad socialista en las áreas en las que se ha dado la revolución agraria.

Ningún gobierno de coalición con participación de partes de la burguesía (o la participación de parte de los remanentes del anterior régimen) implementará tal plan, porque la propiedad privada juega un papel central en el sistema capitalista y la burguesía de un país como Nepal tiene profundos vínculos con la propiedad de la tierra. Además, las clases explotadoras, debido al temor general que les tienen a los pobres del campo, nunca apoyarán una reforma agraria revolucionaria. Es verdad que el programa de reforma agraria revolucionaria está aún dentro de los límites de la democracia burguesa. Pero su implementación de una manera revolucionaria solo es posible por parte del proletariado. Sólo de esta manera puede la pequeña clase obrera de Nepal sentar las bases para un desarrollo independiente y rápido del país. Sólo la revolución agraria puede convertirse en la base para el rápido desarrollo, la cooperativización y colectivización voluntarias, que tienen un papel central en elevar la etapa de revolución a la etapa de revolución socialista.

Si va a haber un triunfo, no se puede hacer un cortocircuito de este programa o inventar un “período de transición” para implementarlo. No es posible hacer la “transición” a la Revolución de Nueva Democracia basándose en la república burguesa. Como lo plantea la carta de nuestro liderato al PCNM:

“Lo que ustedes lograrán con la reestructuración del estado a través de este paso ‘provisional’ no será ni siquiera una república burguesa. Será una república feudal-compradora. Esta república debilitará al nuevo Nepal que ha estado naciendo del viejo Nepal por medio de la fuerza de la violencia revolucionaria pero que aún no ha podido destruir por completo al viejo Nepal. El gobierno provisional abrirá el camino a que el nuevo Nepal sea engullido por el viejo Nepal”. 2

El establecimiento de una república burguesa de “transición” no es una táctica que pueda servir a impulsar la estrategia de Revolución de Nueva Democracia, sino que es una táctica que sirve a la estrategia de reformar el estado feudal-comprador. Esta táctica es muy fatal y destructiva y podría destruir todas las esperanzas y logros del pueblo nepalés. Confinar el Ejército Popular y llamar a crear un solo ejército mediante la integración de los dos constituyen los aspectos más dañinos de esta táctica. 3

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Las congratulaciones y los elogios enviados por los partidos comunistas, por organizaciones e individuos de izquierda y progresistas al PCNM por este triunfo electoral ocultan los mencionados asuntos fundamentales. Sin una comprensión profunda y omnímoda de los obstáculos objetivos en el camino de la revolución en Nepal, no se puede ayudar a los camaradas de Nepal.

Hacer la revolución en un país pobre, pequeño y económicamente atrasado como Nepal que está metido entre dos grandes potencias como China e India, y está en peligro de una invasión por India en cualquier momento, tiene muchísimas complejidades. Además, la revolución en Nepal es la única en el mundo y la correlación de fuerzas a nivel internacional no es favorable a ella. La combinación de estos factores le ha puesto numerosas restricciones a su avance y desarrollo.4 En toda revolución, diferentes líneas sacan la cabeza cuando las revoluciones enfrentan dificultades y complejidades y en respuesta a ellas. Lo que más inquieta a las fuerzas comunistas a nivel internacional es la línea que el Partido Comunista de Nepal (Maoísta) ha adoptado respecto a cómo avanzar la revolución en ese país. La experiencia histórica ha mostrado que las revoluciones pueden ser derrotadas incluso si los revolucionarios no cometen errores. En este caso la causa de su fracaso sería la desfavorable correlación de fuerzas. Pero cuando el partido que está dirigiendo la revolución comete errores y se equivoca en diferenciar los amigos de los enemigos, entonces la revolución definitivamente fracasa. ¡Este es el peligro principal! La línea política y las políticas erróneas reforzarán aún más los factores desfavorables y harán aún más desfavorable la correlación de fuerzas. La orientación estratégica influencia de manera positiva o negativa la correlación de fuerzas, porque tarde o temprano se convierte en una fuerza material. Cuando una orientación estratégica y sus tácticas correspondientes son erróneas, no solo se pone en movimiento la espiral descendente de un proceso revolucionario sino que en el largo plazo esta regresión influencia negativamente a los comunistas —siembra las semillas de la confusión y refuerza el revisionismo en su seno.

La revolución en Nepal está en gran peligro. Es un deber internacionalista de todos los comunistas del mundo el prestarle atención a esto. La lucha por enfrentar los peligros que amenazan la revolución en Nepal desde dentro y desde afuera, sin duda elevará la comprensión de todos los comunistas en el mundo sobre las complejidades y dificultades de hacer la revolución en el mundo de hoy.

Pero aún está por escribirse el fin de la revolución en Nepal. Esta revolución ha pasado por muchas vueltas y revueltas y —sin querer predecir su futuro, mirando el marco más grande, es decir los cambios en la situación mundial que proporcionan el contexto para la revolución en Nepal—, podemos ver que se avecina una tormenta. Esta revolución puede y debe continuar.

Los partidos burgueses en Nepal han aceptado que los maoístas tomen el timón de su régimen en un momento en que se avecinan carestía, escasez y hambre debido al funcionamiento del sistema capitalista. Los reaccionarios nepaleses han organizado paramilitares fascistas para llevar a cabo el plan de asesinar revolucionarios maoístas. El estado indio ha parado la exportación de arroz a Nepal con el pretexto de prevenir el hambre en la India. A ellos, junto con los imperialistas yanquis les gustaría trasladarles la carga de los problemas sociales a los maoístas y canalizar la furia de las masas hacia el PCNM. Simultáneamente, por medio de conspiraciones, tratan de utilizar las divisiones existentes en el seno de las masas (como la división entre nacionalidades) con el fin de atizar las llamas de la discordia entre ellas y por medio de diversas formas reforzar la inseguridad y la inestabilidad en el país. Es posible que tales crisis puedan cambiar la “evolución pacífica de la revolución” en una “no pacífica”. Las duras realidades de la lucha de clases pueden ayudarle al PCNM a romper lo más pronto posible con su actual camino. Rectificar una trayectoria requiere siempre librar una lucha ideológica y política consciente y omnímoda.

En Nepal y en las filas del PCNM no es un secreto que existen diferencias y luchas de líneas entre los maoístas del mundo sobre la trayectoria que ha adoptado el PCNM. Los líderes y voceros del PCNM han señalado públicamente estas diferencias varias veces. Por ejemplo Prachanda (el presidente del PCNM) en una entrevista que diera en 2007 habló sobre la oposición del Movimiento Revolucionario Internacionalista y del Partido Comunista de la India (Maoísta) a la actual línea del PCNM. U otro líder maoísta en Nepal, en una entrevista con Red Star [Estrella Roja] dijo: “Para nosotros las críticas de Bob Avakian (Presidente del Partido Comunista Revolucionario, EU) y de Ghanapaty (Presidente del Partido Comunista de la India – Maoísta) son más gratas y productivas que las congratulaciones provenientes de George Bush y el gobierno indio”.

Vale la pena señalar que el Partido Comunista de Nepal (Maoísta) por lo general ha revelado a los simpatizantes del partido las luchas de líneas dentro del movimiento comunista internacional y entre los líderes del partido, y ha sido un buen ejemplo a este respecto. Pero informar y compartir cuestiones con las masas es una cosa y lanzar y propagar un serio debate y discusiones teóricas entre ellas alrededor de estas diferencias de línea que tienen importancia vital para el MCI, es otra cosa.

Hoy, el principal deber del movimiento comunista internacional respecto a la revolución en Nepal no es alabar victorias parciales y temporales. Incluso cuando las masas (y los dirigentes de la revolución) se entusiasman con tales “victorias” y cierran sus ojos hacia los intereses a largo plazo, tenemos que llamar la atención hacia las verdades fundamentales y las leyes que gobiernan la lucha de clases. Especialmente debido a que este “triunfo” es una miel venenosa que puede tener consecuencias desastrosas para esta revolución y naturalmente para todo el proletariado internacional. Como dice el artículo del Servicio Noticioso Un Mundo Que Ganar titulado “El 12 aniversario de la guerra popular de Nepal y su desenlace pendiente” (11 de febrero de 2008):

“En un momento dado, la revolución no tiene garantías de victoria ni en Nepal ni en ningún país. Pero se puede decir con seguridad que por difícil y grande que parezca el camino a la victoria revolucionaria final, es el único medio posible y real para transformar a Nepal. Es necesario que los comunistas se mantengan firmes en esta orientación y dirijan al pueblo para lograr esa meta”.

Haghighat 40 – PCIMLM - 30 de mayo de 2008

 

Notas:

1 Es interesante anotar que la mayor parte de los partidos que enviaron congratulaciones no es que hubieran apoyado mucho los 10 años de guerra popular bajo el liderato de los maoístas en Nepal. ¡Algunos de ellos han alabado con alegría este triunfo electoral mucho, aunque nunca habían hecho siquiera una fracción de eso por anteriores triunfos de los maoístas en Nepal! ¿Están este tipo de partidos felices de que se pueda ser simultáneamente “comunistas” y unirse a los juegos políticos típicamente burgueses, de que se pueda soñar con crear una sociedad radicalmente nueva pero al mismo tiempo se ponga un límite a la larga y ardua lucha de clases? Se pueden ver peligrosas ilusiones en estos mensajes de congratulación (especialmente en los enviados por los partidos comunistas): la ilusión de que la lucha por el cambio revolucionario de la sociedad pudiera pasar por la participación en el politiqueo del establecimiento burgués. Y peor aún, como si la meta de la lucha revolucionaria fuera el ser aceptados en los círculos de la política del establecimiento y obtener reconocimiento del sistema. Pero estos caminos han sido ensayados muchas veces antes en la historia y han demostrado su fracaso. Ese mismo camino fue tomado por el Partido Comunista de Indonesia. Como resultado el partido indonesio sufrió tan tremenda derrota que nunca pudo levantar la cabeza de nuevo. Además, el impacto de esa desastrosa derrota no se quedó dentro de los confines de Indonesia sino que fue grave para todo el movimiento comunista del mundo e incluso significó un gran golpe para la China Socialista. Un triunfo en Indonesia hubiera influenciado positivamente la correlación de fuerzas en favor de los comunistas pero su derrota volteó la situación y se convirtió en positivo para los imperialistas. Volver

2 Esta carta fue enviada por el Comité Central del Partido Comunista de Irán (MLM) al Comité Central del Partido Comunista de Nepal (Maoísta) en noviembre de 2006. Su texto completo se publicará en el momento adecuado.Volver

3 Uno de los artículos del Acuerdo Integral de Paz en 2006 era confinar al Ejército Popular de Liberación y poner sus armas bajo control de la ONU. Esto, más que todo, le dio legitimidad al ejército del enemigo. El Partido Comunista de Nepal (Maoísta) también quería disolver ambos ejércitos y formar uno solo. Pero esto no era factible y no sucedió. En enero de 2008 el comandante de las Fuerzas Militares reaccionarias se opuso abiertamente a esta sugerencia. Esto muestra que los reaccionarios nunca han tenido confusión sobre cuál es su medio más fundamental para ejercer el poder.Volver

4 Para más discusiones sobre esta cuestión el lector puede referirse a anteriores artículos en Haghighat:
- Diferentes artículos en Haghighat Nº 30 – Octubre de 2006
- La revolución de Nepal: ¡problemas complejos, respuestas fáciles! Haghighat Nº 31
- Las complejidades de una revolución se convierten en justificación para atacar a los maoístas. Haghighat Nº 32
- El 12 aniversario de la guerra popular de Nepal y su desenlace pendiente. Servicio Noticioso Un Mundo Que Ganar, 11 de febrero de 2008.
- Elecciones de Nepal: Expectativas de un cambio profundo por las nubes. Servicio Noticioso Un Mundo Que Ganar, 14 de abril de 2008.
Estos artículos están disponibles en el sitio de internet del Partido Comunista de Irán (Marxista-Leninista-Maoísta) Volver

 

Traducido de http://www.sarbedaran.org/language/haghNepEdited.htm (La traducción es del departamento de propaganda del Grupo Comunista Revolucionario de Colombia)