¡A romper TODAS las cadenas! ¡Por la liberación de la mujer y la emancipación de toda la humanidad!

Día Internacional de la Mujer 2021.

¡Día de la mujer en todo el mundo! ¡Día de rebelión! El 8 de marzo tiene que ser un día festivo revolucionario para declarar nuestra firme determinación de romper TODAS las cadenas que mantienen oprimidas a las mujeres y de luchar y trabajar por un mundo radicalmente nuevo, en el que no existan ya todas las relaciones tradicionales y las viejas formas de pensar que mantienen esclavizada a la humanidad.

Cada vez es más amplia y poderosa la presencia de mujeres en todos los frentes de la lucha contra los opresores en todo el mundo. Este Día Internacional de la Mujer, por todo el planeta vibran las luchas de las mujeres: las luchas contra la violación, el acoso sexual, la prohibición o restricción del derecho al aborto, la pornografía, las golpizas, los insultos y humillaciones, la mutilación genital, el hiyab obligatorio, el asesinato en nombre del “amor”, de los “celos” o en nombre del “honor”, el comercio sexual, la pobreza y miseria... luchas todas que demuestran lo ansiosas que están las mujeres por acabar con la opresión de género.

La situación de opresión de la mujer se agudiza y lo mismo la lucha de las mujeres en el mundo para combatirla. Ya entrando en la tercera década del siglo XXI, este Día Internacional de la Mujer, sin embargo sigue haciendo falta una auténtica lucha revolucionaria por la liberación de las mujeres. El papel de las mujeres en el mundo y en el hogar ha cambiado profundamente desde la segunda mitad del siglo XX, pero ¿por qué, aún después de tantos cambios en la sociedad (como la participación de las mujeres en las profesiones y en la vida pública), la opresión de las mujeres no ha terminado sino que al contrario ha asumido nuevas formas (incluso con tintes fascistas)?

La situación de las mujeres en diversos países puede ser diferente, pero todas tienen algo en común: todas están esclavizadas en el sistema patriarcal que domina el mundo. Aún hoy, las mujeres son consideradas y tratadas como esclavas que, más que otros oprimidos, padecen la total monstruosidad de este sistema. Son consideradas y tratadas como esclavas que existen para el placer de los hombres. Son consideradas y tratadas como esclavas que nacen para reproducirse y proporcionar mano de obra para asegurar la continuación de este sistema de explotación. Son consideradas y tratadas como esclavas cuyos cuerpos y mentes están dominados por hombres. En este mundo, detrás de cada hombre opresor se encuentra el dominante sistema capitalista patriarcal con poder político, ideológico, cultural, militar y legal. Las mujeres son las que más sufren la opresión del sistema y, por tanto, soportan la mayor carga de la lucha contra los aspectos depravados y despiadados del mismo sistema contra la mujer.

Como señala muy acertadamente el pensador y dirigente revolucionario Bob Avakian, “la supremacía masculina está completamente entretejida y estrechamente articulada con todo el desarrollo histórico de la división entre explotadores y explotados, opresores y oprimidos, en el mundo entero, incluido el sistema capitalista-imperialista que es dominante en el mundo actual. Hace miles de años, con el desarrollo de sociedades humanas de tal manera que los medios de producción (tierra, animales domesticados, herramientas, etc.) ya no eran el recurso común de la gente sino que se convirtieron en propiedad privada…  la ‘división del trabajo’... llevó al dominio de la familia patriarcal, en que el hombre tiene el poder sobre su esposa (o esposas) e hijos, y la subordinación de la mujer al hombre en la sociedad en general, con toda la brutalidad y terror, tanto mentales como físicos, que se han usado para imponer esto y toda la ideología y cultura de la supremacía masculina y la misoginia, [lo] que ha racionalizado y reforzado esta desigualdad y opresión”.

Avakian ha desbrozado nuevos terrenos en la comprensión de la relación dialéctica entre la opresión de las mujeres y el sistema de capitalismo-imperialismo, ¡y la solución revolucionaria radical! Otras tendencias de revolución y comunismo (“algo” economicistas) tratan la opresión de la mujer como una contradicción tangencial. Y una corriente significativa de las feministas ignora por completo el modo de producción (su base y su superestructura), luchando muchas veces contra el sexismo y la discriminación reales, pero no contra el conjunto del capitalismo-imperialismo que necesita ser DERROCADO. Tales feministas ignoran el modo de producción debido al hecho de que algunas de ellas están atrapadas en la política de identidad y la “interseccionalidad”, buscando su parte bajo este sistema.

La “política de identidad” en realidad se reduce a “mí”. “Vemos todo el tiempo que, aunque esta identidad está asociada con un grupo, en términos fundamentales en realidad se trata del ‘yo’ y de ‘lo mío’; se manifiesta, al menos objetiva y, a menudo, conscientemente, contra otras personas, incluso otras personas amargamente oprimidas, de una manera que huele al individualismo repugnante y a mezquinas rivalidades basadas en esa perspectiva”. “La ‘política de identidad’ tergiversa, corrompe, desvía y socava el desenmascaramiento y la lucha necesaria contra lo que, de hecho, son formas horrorosas de opresión”. La “posición identitaria” es “un fenómeno que también ha servido de blanco y vehículo útil para que las crecientes fuerzas fascistas ataquen la lucha contra la opresión y la injusticia muy reales, mientras que esta política e ideología ‘de identidad’ no ofrece ninguna solución real a esa opresión e injusticia ni ninguna alternativa real al sistema que ha engendrado este fascismo”.  [revcom.us]

Y la interseccionalidad, a pesar de que se muestra como un marco aparentemente radical y universal que puede abarcar y atravesar múltiples opresiones que sufren los miles de millones de personas en este planeta sin lo “caótico” de derrocar el sistema que genera e impone estas opresiones —y en el que dizque la verdad se verifica y la injusticia se rectifica designando a los más oprimidos como la autoridad y la dirección en las luchas por reformas—, en efecto desconoce las divisiones sociales fundamentales y muy arraigadas y las brechas desequilibradas del mundo, como entre las naciones ricas y pobres. Así, supuestamente las “intersecciones” que se identifican y la “experiencias directas” que se comparten a través de “carriles” bastan para cambiar el mundo.

No necesitamos que más personas sean manipuladas —que desperdicien su deseo de un cambio real al seguir a aquellos que buscan convertir a “identidades” oprimidas (de género o etnia, etarias, etc.) en capital político, a veces con una fachada aparentemente radical, pretextando ilusiones dañinas y reformas huecas, y en otras ocasiones promoviendo candidatos/as supuestamente “progresistas” de la clase dominante. No necesitamos que legitimen el “derecho de hablar” y de “dirigir” mediante identidades y narrativas, sino que juzguen los planteamientos revolucionarios según el contenido de lo que se dice y hacia lo que se está dirigiendo. Lo que se necesita CON URGENCIA es cambiar radical y fundamentalmente el mundo y todas sus relaciones sociales opresivas. Eso requiere diálogo y debate con seriedad sobre reforma o revolución: cuál es la fuente de estos horrores y cuál es la solución, ¡qué es lo que emancipará a toda la humanidad y cuáles serán simples retoques dentro del mismo sistema!

“En muchos sentidos, y particularmente para los hombres, la cuestión de la mujer y el querer eliminar por completo las relaciones de propiedad y sociales existentes y su correspondiente ideología que esclavizan a la mujer, o conservarlas (o quizás ‘solo un poquito’ de ellas), es un criterio de prueba entre los oprimidos. Es una línea divi-soria entre ‘querer ser parte’ o realmente ‘querer zafarse’: entre luchar por acabar con toda la opresión y explota-ción —y la mismísima división de la sociedad en clases— o por conseguir una tajada en última instancia”.

No se pueden romper todas las cadenas menos una. No se puede decir que uno quiere eliminar la explo-tación y la opresión, pero quiere que persista la opresión de la mujer por el hombre. No se puede decir que uno quiere liberar a la humanidad, pero mantener a una mi-tad esclavizada por la otra. La opresión de la mujer está íntimamente ligada a la división de la sociedad en amos y esclavos, explotadores y explotados, y acabar con todo esto es imposible sin liberar completamente a la mujer. Por eso la mujer desempeñará un enorme papel en el proceso de hacer la revolución y garantizar que esta no pare a medias. Es posible e imprescindible desencadenar plenamente la furia de la mujer como una fuerza podero-sa para la revolución proletaria.” —Bob Avakian (consúltese en revcom.us)

A escala mundial resuena el clamor de las mujeres por cambiar la situación de subyugación en la que están atrapadas. La enorme energía para tales luchas se origina en la rabia y el odio por una opresión que pesa y golpea con fuerza sobre miles de millones de mujeres. Es una necesidad que toda persona que se niegue a aceptar un mundo donde la mujer es subordinada, dominada, degradada, golpeada, mutilada y asesinada para mantenerla “en su lugar” se ponga de pie en unión con las mujeres que se están tomando las calles, de Argentina y Chile a India e Irán, para exigir un fin al asalto sexual, al feminicidio y más. Ya mismo es una necesidad urgente apoyar a las mujeres que se están quitando el hiyab en Irán y están siendo reprimidas. Hacemos un llamado a las mujeres que luchan a que amplíen el campo de batalla contra la opresión de la mujer y a luchar contra la totalidad del sistema capitalista y en el camino hacia la liberación de TODA la humanidad (no simplemente “voltear la tortilla”), y a que le entren a la revolución y  convertirse en liberadoras de la humanidad.

Este 8 de marzo, hacemos un llamado a todos los movimientos de veras progresistas y revolucionarios del país y de  todo el mundo, a los que están luchando contra el patriarcado, el racismo y el fascismo, el fundamentalismo religioso, la destrucción del medio ambiente, la pobreza, la opresión nacional, la represión política y las guerras imperialistas, a unirse con todos los que están poniéndose de pie en otras partes de manera más aguda como en Irán. Pedimos a todos los que se oponen a cualquier forma de opresión bajo el sistema capitalista que se unan en torno a la demanda de libertad para todos los presos políticos de Irán. Las mujeres y hombres presos políticos de hoy son los luchadores para la libertad de nuestra sociedad. No se puede caer en la mezquindad de luchar por “mí” y “lo mío”. Hay que unirnos contra TODOS los gobiernos patriarcales, represivos y opresivos. La liberación de las mujeres y el fin de su opresión, que es una cuestión mundial, puede y debe ser un factor unificador que vincule los movimientos de las mujeres en todo el mundo. La liberación de las mujeres también hace posible la lucha por liberar a toda la humanidad.

Grupo Comunista Revolucionario, Colombia | 8 de marzo de 2021 | @ComRevCo