¡El mundo necesita una verdadera revolución y el nuevo comunismo! ˇY nada menos!

1° de mayo de 2018

El actual es un mundo de miserias, guerras, destrucción del medio ambiente, brutal opresión de minorías nacionales en todo tipo de países, un mundo en el que la mitad de la humanidad, las mujeres, está bajo una degradación y opresión en formas horribles. Y se nos avecina una encrucijada clave. En el país más poderoso del planeta, que moldea en buena parte lo que pasa en el mundo, se entronizó con Trump y Pence un régimen fascista que está implantando un Estados Unidos fascista. Ese régimen y sus poderosos patrocinadores pueden hacer añicos el estado de derecho de la democracia burguesa y maniobran para imponer ese Estados Unidos fascista al mundo. El régimen de Trump y Pence está cocinando una guerra en grande… esto está en sus miras y es lo que planean (los “acercamientos” sea en la península coreana o en el Medio Oriente son parte del ritual de guerra). Calificar de fascismo tal régimen no es para movilizar a la gente con exageraciones para horrorizarla. El horror que representa Trump no es otro “balanceo del péndulo”. Lo que enfrentamos es un RÉGIMEN y no simplemente la peor de las administraciones reaccionarias yanquis (sean demócratas o republicanas). Es un régimen que está reestructurando radicalmente la sociedad con un rumbo fascista.

En esta encrucijada lo que entra en juego es el futuro de la humanidad. El régimen de Trump y Pence enfrenta la necesidad —en Estados Unidos y a nivel internacional— de reestructurar radicalmente la forma de gobernar y las relaciones internacionales, volviendo trizas las normas democráticas habituales que han legitimado ante la mayoría el sistema capitalista-imperialista. Han avanzado bastante en convertir en política su programa fascista de “Estados Unidos Ante Todo” y “Hacer que Estados Unidos vuelva a tener grandeza”. El peligro de guerra, potencialmente guerra nuclear, y de que este régimen adopte enseguida y “a martillazos” nuevas leyes más draconianas que quiten derechos civiles y democráticos, significan que debe haber una verdadera urgencia en los esfuerzos de los revolucionarios para organizar y forjar unidad más amplia. En cada país y con los revolucionarios y antiimperialistas con los luchadores en las mismas “entrañas de la bestia”, que están forjando la organización Rechazar el Fascismo (refusefascism.org).

Que se consolide ese régimen fascista es una pesadilla no sólo para el pueblo estadounidense sino para el mundo. Pero hay una manera de ponerle fin, un camino que requiere valor, convicción y determinación. Si, hay mucho en juego, pero como señala Rechazar el Fascismo: ¡Esta pesadilla tiene que terminar, hay que echar al régimen de Trump y Pence! “En nombre de la humanidad, ¡nos NEGAMOS a aceptar a un Estados Unidos fascista!” Pero eso ninguna manera significa que se abogue por el régimen capitalista-imperialista de costumbre.

De ninguna manera es exageración señalar que la tendencia a la derechización en el mundo se ha venido consolidando rápidamente. En Francia, Alemania, Grecia, Polonia, Ucrania, Filipinas, etc., las fuerzas de extrema derecha —y sí, fascistas—han tomado una fuerza inusitada (apuntalado también en el fundamentalismo religioso) llegando incluso a tomar las riendas del poder en demasiados casos. La estupidez de creer que es simple apariencia “porque Lenin lo dijo hace algo más de un siglo” sólo cabe en descerebrados que incluso plantean que dizque lo que hoy realmente hay es “un crecimiento vertiginoso (¡!) de las fuerzas de la revolución”, pretendiendo con mentiras piadosas generar optimismo.

Hoy la humanidad sí tiene la posibilidad real, pero no la garantía, de construir un mundo radicalmente diferente: Un mundo en el que se elimine la milenaria división de clases que ha sometido a la mayoría de la humanidad en la explotación y opresión por parte de un puñado de privilegiados. Un mundo sin imperialismo, sin guerras. Un mundo donde no existan las fronteras entre países. Un mundo en el que las mujeres no sean violadas, degradadas, asesinadas y sí participen plenamente en las transformaciones sociales. Un mundo en el que el arte y la cultura no denigren ni adormezcan, sino que animen a prender la imaginación. Un mundo en que se valora el disentimiento y la lucha por conocer la verdad y se apropia de un método científico para conocer y transformar la naturaleza y la sociedad.

Pero esa posibilidad la inmensa mayoría de la gente no la ve realizable debido al mismo funcionamiento del capitalismo-imperialismo (que en algunos países oprimidos se entrelaza con diversas formas y grados de feudalismo). El capitalismo-imperialismo oprime y apaga el espíritu, mantiene a la gente en la superstición y la ignorancia. E incluso los promueve entre gente con educación universitaria. El postmodernismo, el relativismo y la política de identidad, por ejemplo, han desarmado a la gente limitándoles la capacidad de conocer la realidad, de buscar la verdad al negar incluso su existencia.

Lo que tenemos que hacer hoy para vencer esa dificultad no es generar optimismo con “posverdades”. Hay que cambiar la situación, cambiar el terreno para que se den cambios en los términos políticos que verdaderamente importen a la humanidad. Hay que trabajar para que más gente, por millones, ponga como centro la posibilidad y la necesidad de la revolución, que tenga conciencia de lo que verdaderamente una revolución puede lograr frente a todo lo que aqueja hoy a la humanidad. Y para eso la gente tiene que conocer que la liberadora ciencia del comunismo —luego de finalizada la primera etapa de revoluciones en los años 70 del siglo pasado— ha sido desarrollada poniéndola sobre bases más científicas por Bob Avakian, conectarse con la obra que él ha desarrollado, la nueva síntesis del comunismo (no dejarla de lado por las mentiras urdidas por los contrarrevolucionarios de todo tipo).

El nuevo comunismo, planteado por Avakian, es la ciencia, la estrategia y la dirección para una revolución real, y para una sociedad radicalmente nueva en el camino hacia la verdadera emancipación. Es la herramienta clave para luchar contra el sistema, y transformar al pueblo, para la revolución. La base para transformar el mundo y avanzar más allá de las formaciones económicas, políticas y sociales que hoy tan brutalmente destruyen vidas y aplastan espíritus está en la capacidad productiva, la tecnología y la creatividad y conocimiento de la gente. Para desencadenar ese potencial, es necesario comprender la compleja realidad del mundo tal y como concretamente es a fin de descubrir los caminos hacia un cambio fundamental por medio de un enfoque estratégico de una revolución real y una sociedad radicalmente nueva encaminada hacia la emancipación humana. Esto concentra el desarrollo de Bob Avakian del nuevo comunismo.

La nueva síntesis del comunismo encarna el mayor avance, y el potencial de aún más avance de la verdadera revolución comunista, para que se conecte muy ampliamente en la sociedad y transformar el terreno político, para que se operen cambios en los términos políticos de una manera que importe; para que las personas vean por primera vez o vean desde nuevos ángulos la cuestión del comunismo y que le entren en serio a la cuestión de si otro mundo es posible y si, de hecho, lo que el comunismo representa es, como lo consideramos, “una alternativa concreta, una alternativa real y viable por la que se puede y se debe luchar, con una posibilidad real —no una garantía pero sí una posibilidad real— de ganar y una orientación seria de esforzarse para ganar y estar resueltos a ganar, a fin de hacer nacer en realidad otro mundo que sería verdaderamente emancipador para las masas de oprimidos en el mundo que sufren terriblemente bajo este sistema y en última instancia para que la humanidad en su conjunto pueda entrar a una época completamente nueva sin lo que la ha agobiado durante siglos y milenios hasta hoy: las relaciones de explotación y opresión y toda la ignorancia, superstición e ideas erróneas sobre la realidad que las han acompañado y que las han reforzado”.

La situación del mundo clama por la revolución. Pero no cualquier revolución, ni con cualquier liderato. Avakian ha dado adelantos con respecto a la estrategia para una revolución real. Ha desarrollado una concepción radicalmente nueva del socialismo, como autor de la constitución para el futuro estado socialista como una sociedad mucho más liberadora y además que se encamina hacia el comunismo. Y ha hecho un desarrollo con respecto al internacionalismo: la comprensión de que, para emancipar a toda la humanidad de las cadenas del imperialismo, el mundo entero es primero. El reto ante los revolucionarios y ante las masas populares es enorme. Como acertadamente se señalara hace poco en el periódico Revolución (revcom.us): “Se supone que los comunistas revolucionarios debamos representar y hablar en nombre de los intereses de toda la humanidad. Y se supone que debamos hacerlo sobre la base de la ciencia y nada menos. Sobre esta base, de hecho podemos tener mucha certeza al afirmar que lo que la humanidad necesita, más que cualquier otra cosa, es un mundo comunista, alcanzado mediante un proceso de revoluciones (del tipo correcto) para establecer sociedades socialistas (del tipo correcto) como una transición y camino, y una base para el avance, a ese mundo comunista. Así que no solo estamos luchando por el comunismo, sino por el tipo correcto del comunismo, por el NUEVO COMUNISMO…”

Es cierto, no hay nada que sería más importante lograr en este período de la historia que el lograr superar algunos de estos obstáculos y hacer que de manera amplia se conozca, explore y aprecie, en toda la sociedad (y entre todas las capas sociales) y en todo el mundo, el Nuevo Comunismo, así como su arquitecto, Bob Avakian (el responsable de desarrollar y avanzar esta nueva síntesis del comunismo, y quien en sí es una expresión concentrada de sus principios núcleo y métodos científicos). Y también es muy cierto que “si no logramos hacer ESO —si no logramos dar los avances cualitativos y cuantitativos en la realización de ESA misión—, pues muy poco resultará de todo lo que hemos hecho durante las últimas décadas, o que seguimos haciendo hoy”.

Se requiere que muchos, muchísimos, de ustedes (de quienes lean este comunicado) se interesen y contribuyan a crear una situación en que muchas más personas sepan de Bob Avakian y de lo que él ha desarrollado; en que muchas personas más discutan, debatan, cuestionen y exploren el nuevo comunismo. Que muchos, muchísimos, de ustedes estén cohesionándose en una fuerza real —con influencia creciente en la sociedad. Esto (y no el optimismo huero basado en posverdades o verdades políticas) sí que sería un buen presagio para la posibilidad de que el nuevo comunismo se propague y eche raíces a un grado sin precedentes en el próximo período.

¡NO a Trump, NO a Pence, ¡NO a un Estados Unidos fascista! ¡NO a la agresión imperialista en Siria! ¡NO a la agresión sionista e imperialista a Palestina! ¡No a la intervención imperialista en Venezuela!
¡Romper las cadenas, desencadenar la furia de la mujer como fuerza poderosa para la revolución!
¡Desechar las ilusiones constitucionales, preparar una verdadera revolución! ¡No votar!
¡Forjar mentes, organizar fuerzas, preparar el terreno para la revolución!
¡Lo que la humanidad necesita es la revolución y la nueva síntesis del comunismo de Bob Avakian!

Grupo Comunista Revolucionario de Colombia — 1º de Mayo de 2018