¡El régimen FASCISTA de Trump y Pence es un alarmante peligro para la humanidad y tenemos que detenerlo!

15 de enero de 2016

Este 20 de enero está programada la posesión de Donald Trump como presidente de Estados Unidos. Si su régimen fascista inicia, la maquinaria de dominación más poderosa que existe actualmente en el mundo, el Estado imperialista yanqui, será comandada por ese rabioso fascista y por el fundamentalista cristiano Mike Pence y todo un equipo de supremacistas blancos, xenófobos, fundamentalistas cristianos y odia-mujeres. Las repercusiones de la instauración de tal régimen fascista son un alarmante peligro, no solo para Estados Unidos, sino para toda la humanidad.

Al igual que las democracias burguesas, el fascismo consiste en el ejercicio de la dictadura por parte de la clase capitalista, pero desatando el abierto terror y violencia contra quienes considera “indeseables” y “enemigos” y contra las masas en general, pasando por encima de los llamados derechos civiles y políticos, y en la gran mayoría de los casos con la exaltación del nacionalismo y del racismo, la xenofobia, la misoginia y la tradición. Tal régimen significa todo eso.

El régimen de Trump/Pence es un grave peligro para los inmigrantes, latinos y musulmanes: Como correctamente expresa la Organización Comunista Revolucionaria de México, “los mexicanos y musulmanes son para Trump lo que los judíos eran para Hitler”. Tal como Hitler en Alemania, Trump se ha valido de la exaltación del nacionalismo y el fomento del odio a los extranjeros. Ha azuzado el odio y los ataques contra los inmigrantes, ha prometido la construcción (o más bien expansión) de un muro en la frontera con México, ha tildado a los mexicanos de “violadores y criminales” y amenazado con deportar a más de 11 millones de inmigrantes “ilegales”.

Si su régimen inicia, ahondará en la estigmatización de los musulmanes y todo aquel que profese el islam u otra fe diferente al cristianismo. Trump amenazó con no permitir la entrada a Estados Unidos de ningún musulmán y Mike Pence aseguró que extenderán esto a aquellos de otras religiones si proceden de los países o territorios que ellos consideren como terroristas; y no se trata solo de “incendiarias declaraciones”, Trump ha designado en altos puestos a fundamentalistas cristianos como Mike Flynn, quien ha asegurado reiteradamente que el islam es un “cáncer”, que es dizque racional temerles a los musulmanes y que las culturas islámicas son inferiores al occidente imperialista. ¡No podemos permitir que todo esto y más se lleve a cabo!

El régimen de Trump/Pence es un grave peligro para el pueblo negro: Dará más rienda suelta a la supremacía blanca y el racismo que han caracterizado a Estados Unidos desde su fundación, desatará turbas de linchamiento y empoderará a la policía para que continúe asesinando impunemente a los negros, especialmente a los jóvenes. Steve Bannon, elegido por Trump como consejero principal y estratega en jefe, deja claro lo que significará su gobierno para los negros cuando proclama que hay que “izar en alto y enarbolar con orgullo” la bandera esclavista de la Confederación pues “proclama una herencia gloriosa”. ¡No podemos permitir que todo esto y más se lleve a cabo!

El régimen de Trump/Pence es un grave peligro para las mujeres: Concentrará como aspectos íntimamente ligados dos manifestaciones de la brutal opresión contra ellas: Por una parte, Donald Trump es la personificación de la cultura de la violación, denigración y cosificación de las mujeres que existe en esta sociedad, ufanándose de ser un acosador de ellas que las agarra por los genitales, llamando a “tratarlas como mierda” e insistiendo en que el valor de una mujer se determina por su “sex appeal”. Tal régimen fascista cumplirá un asqueroso papel en propagar en la sociedad toda esa cultura misógina como “normal”. A la par, Mike Pence como representante del movimiento fascista cristiano que quiere imponer una sociedad basada en una interpretación literal de la Biblia, impulsará la carrera que llevan por hacer añicos los derechos básicos de las mujeres conquistados con fiera lucha, en especial el derecho al aborto. Mostrando descaradamente sus colmillos fascistas, Trump aseguró que nominará a jueces en la Corte Suprema para que revoquen este derecho y amenazó a las mujeres que se practican un aborto y a los médicos que los realizan con ser penalizados. ¡No podemos permitir que todo esto y más se lleve a cabo!

El régimen de Trump/Pence es un grave peligro para el planeta: Trump ha manifestado públicamente que cree que el cambio climático es un “engaño” inventado por China, y no es solo una sandez propia de su fascista verborrea; quienes fueron escogidos para ocupar los más altos cargos relacionados con el medio ambiente como Rick Perry, nominado para Secretario de Energía, y Scott Pruit, escogido para dirigir la Agencia de Protección Ambiental (EPA por su sigla en inglés), sistemáticamente y contra toda la evidencia científica han negado la existencia del cambio climático. Tan dispuestos están a acallar a cualquiera que se oponga a su veredicto anticientífico, que ¡pidieron los nombres de quienes han investigado y trabajado para prevenir el cambio climático en los últimos cinco años y los correos electrónicos que han intercambiado al respecto! Los investigadores y científicos del cambio climático han tomado tan en serio esta amenaza que se han apresurado a hacer respaldo fuera de Estados Unidos de sus investigaciones.

La extracción de combustibles fósiles como el petróleo se exacerbará mediante destructivas técnicas como el fracking. Scott Pruit, desvergonzado defensor de estas medidas, y Rex Tillerson, jefe de Exxon-Mobil y futuro Secretario de Estado, serán los encargados de que la destrucción del medio ambiente se ponga más al servicio de los intereses imperialistas yanquis. ¡No podemos permitir que todo esto y más se lleve a cabo!

El régimen de Trump/Pence es un grave peligro para la verdad y el pensamiento crítico y científico: Que estos fascistas ataquen contra toda evidencia científica el cambio climático, que afirmen olímpicamente que la “teoría del big bang es ridícula”, que ataquen hechos comprobados como la evolución y que en su reemplazo estén empeñados en enseñar en las escuelas que la Tierra se creó en seis días, muestra el carácter fundamentalista y oscurantista que tendrá su régimen. Estos fascistas tienen un desprecio total por la verdad y la ciencia.

Sin sonrojarse propagan masivamente burdas falsedades, distorsiones y deliberados engaños y atacan a todo aquel que los critique. Y no se quedarán en palabras, fortalecerá la máquina de represión estatal contra quienes piensen distinto, ya advirtió a quienes odian lo que el sistema representa: “A nadie se le debe permitir quemar la bandera estadounidense. Si lo hace, tiene que haber consecuencias. ¡Quizás la pérdida de la ciudadanía o un año en la cárcel!” ¡No podemos permitir que todo esto y más se lleve a cabo!

El régimen de Trump/Pence significa guerra imperialista y aún más sucia: Trump ha prometido llevar a un nuevo nivel la “lucha contra el terrorismo” sin “estorbos” como la prohibición de la tortura. Con la excusa de que los yihadistas usan métodos de tortura –enseñados y adiestrados por los mismos yanquis– pretende instaurar como legal y legítimo el uso de ella. Prometió el uso extendido del ahogamiento simulado y torturas “peores que el ahogamiento simulado”.

Ese sanguinario será el que tenga los códigos nucleares y quien se encargará de “reforzar y expandir enormemente la capacidad nuclear” de Estados Unidos. Contrario a lo que algunos ilusos piensan con los cambios tácticos en la relación Rusia-Estados Unidos, las contradicciones entre los imperialistas en lugar de atenuarse, amenazan con agudizarse. Los demás imperialistas no se quedarán de brazos cruzados ante las movidas que anuncian estos fascistas y reforzarán también este tipo de armamento, llevando la situación al borde de una guerra nuclear, que, dado el desarrollo tecnológico actual, ¡significa poner en riesgo la existencia humana sobre este planeta! ¡No podemos permitir que todo esto y más se lleve a cabo!

¡El régimen de Trump y Pence es totalmente ilegítimo!

Algunos dicen que hay que “esperar a ver qué pasa” pues dizque queda por ver si Trump aplicará lo que dice o tomará un camino moderado. Para empezar, el método que aplican es el de optar por ignorar el elefante en la sala para evitar verdades incómodas, creándose falsas expectativas sobre el régimen de Trump y Pence. Pero de mayor importancia, la historia ha mostrado lo desastroso de esa pasividad.

Pensemos un instante en esta declaración poco conocida de Martin Niëmoller, pastor protestante alemán que fue arrestado bajo el régimen nazi y que al igual que muchos de su generación, no hizo nada desde el comienzo para detener a los fascistas:

“Preferíamos mantener silencio. Claramente no somos inocentes y me pregunto una y otra vez: ¿qué habría pasado si en el año 1933 ó 1934, 14.000 pastores protestantes y todas las comunidades protestantes de Alemania hubieran defendido la verdad hasta la muerte? Si hubiéramos dicho: ‘No es correcto que Hermann Göring simplemente meta en campos de concentración a 100.000 comunistas para que mueran’. Puedo imaginar que tal vez 30.000 ó 40.000 cristianos protestantes habrían muerto, pero también puedo imaginar que habríamos salvado a 30 ó 40 millones de personas, porque eso es lo que [el silencio nos costó]”.

Es cierto que la historia no es circular, pero también lo es que no tenemos que repetir los mismos errores del pasado, y los fascistas no “esperarán a ver” cómo responde la gente a su gobierno, sino que se irán lanza en ristre a cometer atrocidades contra la gente, y promoverán el que sean aceptadas.

Es inaceptable quedarse de brazos cruzados. Nada puede darle legitimidad a un régimen como el de Trump y Pence que desplegará monstruosos crímenes contra la humanidad y al que le importa un bledo acabar con el planeta con el fin de “hacer de nuevo grande” una nación imperialista como Estados Unidos. Nada puede darle legitimidad a un régimen que planea pisotear a millones y tratarlos como menos que seres humanos. Y no es menos ilegítimo un sistema capitalista imperialista por el hecho de que sus defensores a diferentes niveles, allá y acá, llaman a “conservar la calma” y a aceptar ese régimen, como lo hacen lame-suelas como Uribe, Santos y hasta el mismo Timochenko, quien mostrando el verdadero carácter contrarrevolucionario de las Farc dice que aspiran a que el gobierno de Trump “pueda jugar un destacado papel en beneficio de la paz mundial y continental”.

Los comunistas revolucionarios hemos aprendido con sangre que la alternativa a los fascistas no es, ni nunca ha sido, la democracia burguesa o la construcción de una “verdadera democracia”. Sabemos que ésta realmente ha servido para encubrir y reforzar la dictadura de las clases dominantes sobre el pueblo y que ha cumplido un papel de habilitar a las posiciones ultrarreaccionarias como posiciones válidas dentro de su “sistema democrático”.

Barack Obama y Hillary Clinton, capos imperialistas al igual que Trump pero que difieren en cómo mantener la dominación y el saqueo de todo el planeta, han llamado a aceptar el mandato de Trump y Pence porque “así son las reglas del juego”, reglas que como clase definen y deciden cuándo las fingen cumplir y cuándo no. Alineados con las clases dominantes, defensores de toda calaña de este sistema, convocan a aceptar el mandato de Trump porque “fue elegido democráticamente” y “así funciona la democracia”. En efecto, así funciona la democracia burguesa y ese es el papel que cumplen las fuerzas que enarbolan esa bandera: canalizar, confinar y controlar toda la actividad política de la gente dentro de los límites del sistema electoral burgués y en el marco de la “política de lo posible”. Adoctrinan al pueblo con que lo posible es aquello que no se sale del marco del sistema capitalista imperialista (independientemente de sus particularidades), al tiempo que buscan llevar a la gente a que no se oponga a los programas reaccionarios, legitimando el sistema, abriéndole así el camino a las fuerzas fascistas como las de Trump y Pence. Fascistas como Hitler y Mussolini también llegaron al poder mediante las “vías democráticas” y significaron desastrosos horrores para decenas de millones de personas.

En estos tiempos se está jugando el futuro del mundo. La agudización de la contradicción inter-imperialista, el impulso acelerado de la catástrofe ambiental a un punto de no retorno, junto con la promoción y normalización de los programas derechistas en el mundo que ya es evidente en países como Francia, Alemania, Holanda, Chile, Colombia, entre otros, representan un alarmante peligro para la humanidad. Pero no es inevitable, puede detenerse.

Millones de personas en Estados Unidos y por todo el mundo están justamente indignadas y angustiadas por lo que pueda significar ese ilegítimo régimen. Y dentro de las mismas clases dominantes hay contradicción sobre si el régimen de Trump/Pence puede representar sus intereses imperialistas a más largo plazo, en la medida en que se pueden desatar fuerzas contrarias que pongan en cuestión todo su sistema. Como expresan los camaradas del Partido Comunista Revolucionario, Estados Unidos, “la angustia y la indignación actuales podrían transformarse, en un período de tiempo muy corto y comprimido, en una resistencia que alcance proporciones tan enormes y que se caracterice por una profundidad de determinación tal, que efectivamente cree una ‘crisis de gobierno’, e impida que el régimen fascista de Trump y Pence consolide su control sobre la gobernanza de la sociedad” [revcom.us]. Es cierto que tal posibilidad encierra mucha dificultad ya que cunde la dispersión y confusión entre la gente, pero a la vez es cierto que existe una base material real para detener este régimen fascista. No hay una garantía de que esto suceda, de lo que sí hay garantía es de que sin lucha eso no se conseguirá. Y la gente en todas partes del mundo tiene que ser parte de esa lucha.

Es estrecho y torpe pensar que se trata de un asunto que solo importa a la gente de Estados Unidos. Estos fascistas sí tienen en cuenta en sus cálculos el escenario mundial, pero hay algunos miopes que no ven las repercusiones para el mundo en su conjunto. Es necesario que haya una resistencia global a una amenaza global. En un mundo altamente integrado y globalizado como el actual, el impacto que podría tener la resistencia al régimen fascista de Trump y Pence en muchísimos países como Colombia y otros es incalculable. Frente a nosotros se plantea una vital cuestión y debemos darle respuesta aquí y ahora: ¿De qué lado estamos? ¿Del lado de quienes representan el terror, la guerra y la destrucción del planeta; o del lado de la humanidad? ¡Tomemos partido por la humanidad y actuemos en consecuencia!

Grupo Comunista Revolucionario de Colombia