¡Urge adoptar la nueva síntesis del comunismo de Bob Avakian, el nuevo marco requerido para una nueva etapa de revolución!

Declaración de Grupo Comunista Revolucionario de Colombia el 1° de mayo de 2016

El mundo como está es insoportable, es asfixiante.

Es un mundo en el que la capacidad para alimentar a todos los seres humanos coexiste vergonzosamente con más de mil millones de personas que “viven” con malnutrición crónica y ¡cada cinco segundos muere una persona literalmente a causa del hambre!…

Es un mundo en el que justifican las guerras de agresión a país tras país, la tortura y las masacres con una moral que valora más la vida de la gente de los países occidentales (y de los blancos, de los hombres, de los ricos), que la vida de los demás…

Es un mundo en el que millones de personas tienen que arriesgar la vida desplazados de su hogar debido a las guerras reaccionarias y al saqueo y demás problemas causados por el sistema que los rige...

Es un mundo en el que los oprimidos están acorralados donde quiera que vayan y corren el riesgo de una muerte temprana, una vida truncada y arruinada, insultos a cada paso y hasta el asesinato, simplemente por lo que son...

Es un mundo en el que todo (incluida la gente, en particular mujeres y niños) se convierte en objetos que se compran y se venden…

Es un mundo en el que las mujeres se enfrentan diariamente a una embestida de acoso, discriminación, opresión y agresión brutal soterrada o abierta y hasta física y letal…

Es un mundo en el que se dan indignantes ataques políticos y jurídicos, y una vil intimidación contra las personas LGBT...

Es un mundo en el que debido a la emergencia ambiental, la vida sobre este planeta tiene un futuro incierto…

Es un mundo en el que rige un sistema que apaga el espíritu, y degrada a la gente despojándola de su condición de seres humanos plenos…

Y aunque existen los recursos materiales, el conocimiento y la gente que harían posible otra forma de vivir para toda la humanidad, están encadenados y son empleados en cambio para sumir a la gente en más ignorancia, superstición y miseria.

Sí, es cierto que la explotación y la opresión engendran resistencia. En todo el mundo una y otra vez surgen señales de descontento y estallidos de furia. Es común que surja un sentimiento profundo de que debería haber una mejor forma en que la sociedad humana pudiera ser organizada, que otro mundo diferente debe ser y es posible. Pero, sin un enfoque, método y dirección científicos, por lo general ese sentimiento es canalizado hacia callejones sin salida, y siguen sin parar los horrores a que son sometidas las masas.

El mundo de hoy es un horror, pero no se debe a la naturaleza humana sino al funcionamiento del sistema. No existe ninguna necesidad permanente del estado de cosas que hay. Y no tiene que ser así. Existe una salida, la revolución comunista.

Los que quieren crear ese mundo completamente diferente confrontan inmediatamente dos cosas. Por una parte, a las fuerzas represivas de la estructura del poder que se utiliza contra cualquier desafío a su autoridad y, por la otra, también hay confrontación en el campo de las ideas.

Hagamos ambas cosas: combatir la estructura del poder; y debatir y bregar con las ideas más avanzadas, radicales y revolucionarias de este tiempo. Todo en medio de desarrollar un movimiento y auge revolucionario nuevos, que vayan más allá incluso que lo mejor del pasado.

Hay debate en la sociedad sobre lo real o lo irreal de otro mundo posible, y qué clase de mundo queremos: ¿Hay una forma de cambiar, en concreto, la manera en que la gente tiene que vivir? Aparte de cambiar las diversas formas en que la gente sufre opresión, ¿qué haría falta para eliminar la opresión en concreto y por completo?

En general, existen luchas en el campo de la moral, la ciencia, la religión y la concepción del mundo; sobre la cuestión de acomodamiento o resistencia; sobre cómo entender y evaluar la primera etapa de revoluciones comunistas y sobre muchos otros frentes.

Pero la lucha más importante en el campo de las ideas se enfoca hoy en la clase de cambio que necesitamos, la teoría que puede guiar ese cambio y el liderato para forjar esa transformación radical. No hay que darle más vueltas: se sigue necesitando una revolución, una revolución comunista.

Una verdadera revolución es la única forma de acabar con la fuente del problema, de acabar con el sistema capitalista-imperialista que domina el mundo. Las potencias imperialistas como Estados Unidos, las potencias europeas, Rusia y China están en la cima de este sistema y dominan a países como Colombia. Por supuesto que el sistema capitalista-imperialista no es todopoderoso. Hay crisis y grietas en los muros de este sistema. Y ahí está la base material de las posibilidades para hacer la revolución.

El sistema capitalista mundial no es un misterio, puede conocerse y comprenderse. Hace 150 años Carlos Marx, sentó las bases de una nueva ciencia y develó los secretos de su funcionamiento y la forma de derrocarlo mediante un nuevo tipo de revolución, la revolución comunista. Desde entonces, los comunistas junto con millones de proletarios y demás masas oprimidas de todo el mundo han tratado de continuar por este camino revolucionario y han cambiado la historia de la humanidad para siempre, aunque sufrieran amargas derrotas.

La Comuna de París fue un primer intento, ahogado en sangre por las fuerzas represivas del sistema al cabo de un par de meses. Marx, junto con Federico Engels, sintetizaron esta corta pero valiosa experiencia y concibieron el tipo de Estado necesario para la revolución comunista: la dictadura del proletariado.

Sobre la base de la teoría y enfoque de Marx se iniciaron esfuerzos revolucionarios por transformar el mundo. En el siglo XX se dieron dos grandes revoluciones socialistas con grandiosos logros y experiencias para la humanidad, primero en la Revolución Rusa de 1917 bajo el liderato de Lenin y luego la Revolución China en 1949 bajo el liderato de Mao Tsetung.

Con sus desarrollos y avances teóricos a la ciencia del marxismo, Lenin y Mao pudieron dirigir la lucha de clases, en medio de tremendas dificultades, hasta el triunfo para inmediatamente elevar a un nuevo nivel el difícil proceso de erradicar lo viejo y construir unas nuevas base económica y superestructura política y cultural de la nueva sociedad. Emprendieron lo que Marx llamó las grandes rupturas con las relaciones de propiedad tradicionales y con las ideas tradicionales que éstas producen y condicionan.

Sin embargo, la Revolución Soviética en Rusia fue derrotada a mediados de los años cincuenta y la Revolución China fue derrotada a finales de 1976. En ambos casos una nueva burguesía surgida dentro del partido y el Estado socialista tomó el poder y emprendió la restauración del capitalismo, aunque siguió utilizando el rótulo de “socialista”.

Mao desarrollo la ciencia del marxismo lidiando con cómo comprender las razones y prevenir la restauración capitalista, y en esa dirección planteó y dirigió una “Gran Revolución Cultural Proletaria”. La Revolución Cultural no pudo impedir la restauración y tras un golpe de Estado los “seguidores del camino capitalista” tomaron el poder y ayudaron al imperialismo a convertir a China en el sórdido “taller” del mundo. Con esto llegó a su fin la primera etapa de las revoluciones comunistas en la historia de la humanidad.

Sobrevino una oleada de contrarrevolución. Y entre las masas oprimidas echaron raíces en buena medida movimientos políticos reaccionarios. Pero también importantes guerras revolucionarias dirigidas por partidos marxista-leninista-maoístas lograron significativos avances que inspiraron a revolucionarios y masas populares en todo el mundo. Sin embargo, esas heroicas luchas chocaron con la realidad de los grandes cambios en el mundo y con las limitaciones de la teoría y las distorsiones de ésta. Y la ciencia del comunismo exigía aún más un nuevo salto. Se requería un nuevo marco para sentar las bases para una etapa realmente nueva de la revolución comunista.

El movimiento comunista enfrentó una verdadera encrucijada. Con los falsos veredictos de los reaccionarios y reformistas, las liberadoras historia y experiencia del comunismo estaban siendo relegadas en el movimiento revolucionario, en el grueso de la intelectualidad antes progresista y entre las masas en general, recogiendo las vetustas banderas de la democracia burguesa. Y por otra parte un sector más reducido se apegó de manera dogmática y religiosa a la experiencia y la teoría revolucionarias de la primera etapa de la revolución, incluyendo sus errores y limitaciones.

Hay que decir que muchos de los errores preponderantes en el movimiento comunista internacional no proceden de Marx, Lenin y Mao, quienes lucharon contra buena parte de ellos. Sin embargo, en su propio pensamiento también hubo elementos de esas tendencias incorrectas que posteriormente uno u otro sector del movimiento comunista asumió y se convirtieron en líneas plenamente desarrolladas.

Pero además de los callejones sin salida de la tendencia dogmática y de la tendencia democrático-burguesa (ambas convirtiéndose cada vez más en residuo del pasado), hubo quienes pugnaron por mantener el rumbo y desbrozar la salida revolucionaria. Los desarrollos teóricos y prácticos del movimiento comunista han sido rescatados y enriquecidos en visión y claridad mediante otro salto en la ciencia del comunismo. Un nuevo salto que permite comprender mucho mejor que antes el funcionamiento del actual sistema y cómo librarnos de él.

Este gran avance no ha sido fácil. Ha llevado décadas de ardua labor científica de análisis de los muchos aspectos de la experiencia de la primera etapa de la revolución, sintetizando sus lecciones. Ha permitido reconocer y criticar muchos errores (aunque lo principal han sido los logros) de esta primera etapa de la revolución. Se han reconocido y se han hecho rupturas con varias concepciones erróneas en el cuerpo de la ciencia del comunismo desarrollada por Marx, Lenin y Mao y todo lo correcto en éste (que constituye lo principal) ha sido sintetizado y reconfigurado a un nivel más elevado.

Este nuevo salto en la ciencia del comunismo ha sido producto del trabajo teórico y de dirección revolucionaria de Bob Avakian, Presidente del Partido Comunista Revolucionario, Estados Unidos y el más grande revolucionario de nuestro tiempo. Avakian no sólo ha mantenido el rumbo sino que ha producido toda una obra con una nueva síntesis del comunismo: un nuevo nivel de libertad con el cual podemos interactuar con la necesidad que enfrentamos ahora y transformarla de una manera revolucionaria. Afrontar la necesidad —es decir, la realidad y lo que enfrentamos— es la base para lograr la libertad —es decir la capacidad de transformar esa realidad (a partir de comprenderla).

Afrontar la realidad, tal como es en verdad, suena fácil pero no lo es. No es automático ni “natural”, y por eso exige el enfoque y método científico. El enfoque y método científico del comunismo ha sido rescatado, refundamentado y enriquecido por Bob Avakian, quien ha identificado y se ha adentrado en los problemas más peliagudos que enfrentan los revolucionarios. En ese proceso ha revolucionado aún más el comunismo, no sólo al identificar y romper con los aspectos de éste que no eran científicos sino principalmente al poner todo el comunismo sobre una base más científica.

Así, lo fundamental de la nueva síntesis es el mayor desarrollo y síntesis del comunismo como método y enfoque científico, y la aplicación más sistemática de este método y enfoque científico a la realidad en general y en particular a la lucha revolucionaria para derrocar y arrancar de raíz todos los sistemas y relaciones de explotación y opresión y avanzar a un mundo comunista.

Como todo avance en cualquier ciencia, éste no se abre paso de manera fácil. En el seno mismo de Grupo Comunista Revolucionario ha venido requiriendo una seria lucha por comprenderla, asumirla y orientarse con ella para hacer avanzar la revolución en Colombia como parte de la revolución mundial, lo que exige construir ante todo el partido que se requiere para dirigirla.

Y un eje central de los auténticos comunistas revolucionarios de hoy, en medio del proceso mismo de construir el partido auténticamente comunista, es trabajar por arraigar la nueva síntesis del comunismo desarrollada por Bob Avakian en el movimiento revolucionario y en el seno de las masas populares como parte de la construcción de un movimiento para la revolución bajo la dirección de tal partido. Todos aquellos que de verdad están preocupados por la situación del mundo y anhelan un verdadero cambio deben adoptar esta nueva síntesis.