Un llamado a la revolución, a la revolución comunista
1º de mayo, 2010

Desde hace ya 120 años, el 1º de Mayo es el día en que el proletariado de todo el mundo hace resonar sus manifiestos políticos contra las clases dominantes reaccionarias de todo el mundo, y sus destacamentos más avanzados reafirman su resolución de tumbar violentamente a esas cLases explotadoras y opresoras en todo el planeta, en el camino hacia emancipar a toda la humanidad, eliminando todas las clases y diferencias de clase en general, todas las relaciones de producción sobre las que éstas descansan, todas las relaciones sociales correspondientes a ellas y todas las ideas que resultan de estas relaciones sociales -las "cuatro todas".

Son muchas las generaciones de proletarios que en todos estos largos años han vivido arduas luchas, victorias y reveses, inmensos logros así como pérdidas grandes y pequeñas, en medio de las cuales han dado todo de sí los mejores representantes de la clase que no tiene nada que perder en el vetusto sistema de explotación y opresión. Pero en las últimas décadas, en particular desde el derrumbe de la socialimperialista Unión Soviética (socialista sólo de palabra) en 1989-1991, la ofensiva reaccionaria de los imperialistas logró bajar las miras y reducir la amplitud, profundidad y fiereza de las luchas populares en todo el mundo (con contadas y notorias excepciones).

La situación mundial hoy y los repetidos estallidos de crisis claman por una clara visión revolucionaria que se ponga en práctica de manera audaz y persista hacia la meta más elevada: el comunismo. La opresión, exacerbada por la crisis, engendra muchas formas de resistencia y protesta de las masas por todo el mundo, resistencia y protesta que requieren desarrollarse en revolución. Alejar a las nuevas generaciones de masas rebeldes de los caminos ilusorios y las ideologías obsoletas y dirigirlas por el liberador camino de la revolución proletaria es el gran reto que enfrentan los auténticos revolucionarios del mundo.

Este 1º de Mayo llega en medio de la devastación social causada por la crisis de finales de 2008. Sin embargo, las catastróficas políticas sociales impuestas por las clases dominantes con el fin de superar su crisis están enfrentando fuerte oposición de las masas trabajadoras. La resistencia de las masas contra cargar con el costo de la crisis está comenzando a tener carácter internacional. El carácter parasitario y en descomposición del imperialismo es reconfirmado por la realidad de la crisis internacional. Inevitablemente, los agravios y las injusticias de tal sistema están aumentando cada vez más y las falsas "soluciones" presentadas por los capitalistasimperialistas y terratenientes con el fin de superar la crisis, producen una nueva crisis.

Con monopolios y conglomerados bancarios hundiéndose, hasta los países tenidos por "ejemplares" están siendo sacudidos por el colapso económico. Con el desarrollo de la crisis, las contradicciones antagónicas se están agudizando para los gobernantes burgueses y terratenientes de todo el mundo. Y ante la sinsalida en que se ven están recurriendo a un mayor militarismo tanto interno como externo. Con el fin de impedir que la crisis financiera se convierta en crisis política (incluso a nivel de lucha por el poder), han estado imponiendo o aumentando medidas de estado policial, de terror de estado (o para-estatal), erosionando más la misma democracia burguesa. Los derechos y libertades adquiridos por medio de lucha están siendo minados uno por uno. La amenaza de que la crisis social se transforme de simples estallidos en verdadera rebelión social se está convirtiéndose en la pesadilla de los gobernantes, que recurren a medios más reaccionarios incluso abiertamente fascistas.

El efecto de la crisis en la vida social hoy es que la cantidad de desempleados y la desigualdad han aumentado dramáticamente en todo el mundo, pero con mucha dureza en Colombia que es considerado como el país con mayor desigualdad en América Latina, la región con mayor desigualdad en el planeta. En respuesta, en muchos países los trabajadores han desatado acciones callejeras militantes, paros, y tomas de fábricas y sitios de trabajo. Pero en muchos casos no viendo sólo al opresor inmediato, a tal o cual patrón, sino que está creciendo el rechazo de las masas trabajadoras a la explotación, la opresión y la esclavitud en general. Aunque de manera incipiente y esporádica, el espíritu de la rebelión está de nuevo recorriendo el mundo en contra de la cultura dominante de sumisión impuesta por las clases dominantes.

La devastación social que afecta a los pueblos del mundo se encuentra en la forma de guerras injustas, cruentas ocupaciones y desenfrenado saqueo, desempleo, miseria, inseguridad social y usurpación de derechos políticos. Las políticas de los gobiernos para poner la carga de la crisis sobre los hombros del pueblo, y la lucha organizada contra esto, están desarrollando en cierta medida la resistencia, pero el desarrollo de la conciencia de clase no surge de manera automática, y sería iluso esperar que con elevar de grado la resistencia, o sumando las diferentes luchas, se convierta en revolución.

Las nuevas generaciones se han tomado el escenario. No conocen nuestros logros anteriores o sólo escuchan las mentiras de las clases dominantes de que el comunismo fracasó. Lo que enseña la historia es que sólo una revolución proletaria, dirigida por un partido auténticamente comunista, puede llevar a las masas al poder, de modo que controlen los recursos (humanos y de otro tipo) y construyan un nuevo mundo, libre de todas las formas de opresión. Eso es lo que demostró el proletariado tan poderosamente cuando hizo la revolución y construyó el socialismo en la URSS (de 1917 a 1956) con el liderazgo de Lenin y en China (de 1949 a 1976) con el liderazgo de Mao, quien dirigió en la teoría y en la práctica el grandioso hito de la Revolución Cultural proletaria. La derrota del socialismo (con la restauración del capitalismo) en esos países no puede borrar esa profunda verdad y realidad histórica.

Estas experiencias históricas han probado que el proletariado y las masas, una vez que hayan establecido su poder por medio de la revolución, pueden dar grandes pasos hacia la meta de eliminar las "cuatro todas" de que hablara Marx. La pérdida del poder proletario en China en 1976 constituyó un golpe devastador para el proletariado mundial y marcó el fin de la grandiosa primera etapa de la revolución proletaria mundial. Hoy el mundo se encuentra en un momento de transición, hemos pasado por una primera etapa de la revolución proletaria mundial, iniciada desde cuando el Manifiesto Comunista fue publicado en 1848 y constituyó el poderoso grito de batalla del proletariado internacional y el movimiento comunista.

Pero hoy no hay países socialistas en el mundo, y desde la restauración del capitalismo en China no ha habido ninguna revolución proletaria triunfante, a pesar de experiencias avanzadas de las guerras populares en Perú y Nepal, las cuales, en diferentes circunstancias, terminaron claudicando bajo el predominio de líneas revisionistas en los partidos que las dirigían.

En este contexto internacional de la lucha de clases, el imperialismo ha lanzado una ofensiva en todos los terrenos contra el comunismo (de manera más avasalladora desde el derrumbe de la socialimperialista Unión Soviética), declarando su muerte definitiva y proclamando que el capitalismo-imperialismo es el único sistema posible. Las diferentes fuerzas comunistas han respondido de diferentes maneras a tal ofensiva y a los retrocesos y reveses temporales. Un importante número de fuerzas revolucionarias capitularon ante el imperialismo y no pudieron entender las nuevas circunstancias, sumándose al coro de la socialdemocracia y demás grupos falsamente comunistas que gravitaban en torno al socialimperialismo, mientras que otras se han aferrado de manera dogmática y cuasirreligiosa a la defensa total de las revoluciones de la primera etapa, incluyendo sus errores.

El proyecto comunista no puede seguir de la misma forma que hasta ahora. No sólo ya no existe ningún país socialista, sino que tampoco podemos prolongar la vieja etapa representada por las dos grandiosas experiencias de construcción del socialismo hasta hoy. Y esto porque además de que hubo problemas (serios aunque como aspecto secundario frente a los logros) en estos "modelos", el mundo ha cambiado de manera importante, y las viejas concepciones no son suficientes para darle guía a un auténtico movimiento comunista en el mundo de hoy.

El comunismo ha llegado a una encrucijada y para darle verdadero inicio a una nueva etapa de revoluciones en que podamos hacer mucho mejor las cosas, con posibilidades verdaderamente ciertas de triunfo, se requiere un balance científico, una nueva síntesis de la teoría y la práctica que nos legó la primera etapa de la revolución proletaria mundial, para poder avanzar hacia la meta de la emancipación del género humano. Esa nueva síntesis ha venido siendo desarrollada en las últimas décadas con gran perspicacia por Bob Avakian, el líder del Partido Comunista Revolucionario de Estados Unidos, y es necesario que sea agarrada y enriquecida en todo el movimiento a nivel mundial.

Mientras la crisis del capitalismo se profundiza, el socialismo es de nuevo una esperanza aunque, con el estrechamiento de las miras desde el fin de la primera etapa de la revolución, en muchos casos se le ve como meta (y distorsionado como "perfeccionamiento" de la democracia) y no como transición hacia la sociedad sin clases, el comunismo. Por esta precisa razón, nuestro deber colectivo el Primero de Mayo es promover el darle fuerza y vigor y acelerar la búsqueda de la emancipación de toda la humanidad. No podemos dejar de luchar por celebrar un 1º de Mayo Rojo que haga sentir poderosa y claramente nuestro mensaje revolucionario, en contraste con todos los puntos de vista reformistas (electoreros o no, armados o no), que de una u otra manera aconsejan al proletariado y a los oprimidos hacer las paces con la explotación clasista.

Tenemos que alentar la esperanza el 1º de Mayo en que el sistema de explotación, opresión y saqueo será destruido para dar paso a un mundo comunista. En cada país, el proletariado tiene tareas específicas de acuerdo a las particularidades socioeconómicas y políticas, pero es necesario trabajar para elevar todas las luchas para que se junten en el río de la revolución proletaria mundial.

    • ¡No puede haber liberación sin revolución! ¡Un mundo comunista es posible!
    • ¡Tener la mira puesta en la meta del comunismo!

    Grupo Comunista Revolucionario de Colombia