íViva el internacionalismo proletario!
1º de mayo, 2006

El internacionalismo proletario debe ser el sello que caracterice el 1º de Mayo. Desde que hace casi 120 años se declaró como un día para acciones mundiales del proletariado, el significado del 1º de Mayo se ha desarrollado y ampliado: como un día en que los proletarios conscientes de clase de todo el mundo no sólo evalúan su situación y hacen planes para el corto plazo sino que celebran el internacionalismo proletario y declaran su decisión de llevar su lucha a la meta final del comunismo por todo el mundo.

Sin embargo, en muchas partes y desde hace años, es dura la batalla por recobrar la tradición de lucha revolucionaria de este día, después de décadas en que los revisionistas (los falsos comunistas) le han arrancado su carácter. No es por simple "maldad". Las ideas erróneas no surgen de una "naturaleza mala" de la gente, el inmenso aparato de propaganda de los explotadores juega un papel clave en meter mentira tras mentira en la cabeza de los mismos explotados, principalmente con los medios de comunicación masiva que influencian las otras formas de crear opinión pública.

Dicen que "el comunismo ha muerto", que el marxismo, que hoy es marxismo-leninismo-maoísmo, "pasó de moda", que el proletariado no necesita un partido revolucionario porque eso es "imponer las ideas", que la dictadura del proletariado (que es dictadura contra los explotadores y democracia para el pueblo) como toda dictadura "es totalitarismo", que el pueblo no tiene derecho a utilizar la violencia revolucionaria para liberarse de la explotación y opresión porque ésta lleva al "autoritarismo".

Todas esas mentiras, y tonterías, han calado en el mismo movimiento obrero y popular y entre muchos intelectuales que se han convertido en sus predicadores, no sólo por superficialidad sino porque la derrota de las grandes revoluciones proletarias del siglo 20, la rusa y la china (que se mantuvieron de 1917 a 1956 la primera y de 1949 a 1976 la segunda) al ser analizada desde la filosofía burguesa, desde el pragmatismo, les llevó al escepticismo, a la desconfianza en que un mundo realmente nuevo fuera posible.

Las mentiras que acompañan las ofensivas políticas y militares de los imperialistas y reaccionarios obedecen a la necesidad de mantenerse en el poder. Y no es cuestión que se quede en el reino de las ideas, porque como acertadamente dijera Voltaire (un filósofo francés radical del siglo 18): "los que pueden hacerte creer absurdos, pueden hacerte cometer atrocidades". No sólo quieren acabar por generaciones con el pensamiento revolucionario e incluso progresista. Su calumnia al socialismo y el comunismo de "imponer un pensamiento único", de "sólo permitir un partido único", "autoritarismo", "control sobre las vidas de los individuos", "obsoleto", no sólo es una sarta de mentiras sino una gran muestra de hipocresía. ¡Todo eso se aplica pero a los imperialistas y reaccionarios! No es sino ver lo que buscan los Bush y los Uribe y las atrocidades que han cometido y han hecho cometer.

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El verdadero balance de las revoluciones proletarias del siglo XX es opuesto al balance manipulado de los explotadores, es muchísimo más lo positivo que lo que hay que corregir (que lo hay) en los primeros intentos de construir el socialismo.

Hoy además de valido es urgente desarrollar verdaderas revoluciones dirigidas por el proletariado en los dos tipos de países, los países imperialistas y los países oprimidos. Y es más necesario construir sobre los cimientos que establecieron la Comuna de París, la Revolución Rusa , la Revolución China (la de nueva democracia y la Gran Revolución Cultural Proletaria).

En el siglo 21 ya existen muchas más bases materiales para construir un tipo de sociedad completamente diferente en todo el mundo, en un proceso que puede y tiene que ser internacional si bien desarrollándose dentro del marco de la actual división en países y de acuerdo con las particularidades de cada país.

En las esferas ideológica, política, organizativa, militar, en el trabajo de masas, la lucha de líneas y la forja de liderato, el desarrollo de la teoría y la práctica revolucionarias exigen un desenvolvimiento tanto a nivel nacional como internacional. Y éste sólo se puede dar con el fortalecimiento de un centro orgánico. A nivel internacional existe tal centro, el Movimiento Revolucionario Internacionalista, el embrión de la Internacional de nuevo tipo que se requiere. Y en Colombia también se ha venido forjando ese centro, el Grupo Comunista Revolucionario (GCR), en medio de la lucha de clases y de la lucha de líneas dentro del movimiento revolucionario.

Este 1º de Mayo, el GCR renueva su compromiso ante el proletariado y el pueblo de avanzar en la construcción de los instrumentos para la revolución colombiana como parte de la revolución proletaria mundial, el principal de los cuales es el Partido; renueva su compromiso de luchar por la unidad de los comunistas, no como una colcha de retazos sino en torno a una línea verdaderamente marxista-leninista-maoísta contra las tendencias erróneas no sólo sobre la unidad sino sobre la estrategia y la táctica para la revolución; y renueva su compromiso de elevar su preparación para dirigir la lucha contra el actual sistema basado en la explotación y opresión a la vez que la resistencia a ellas.

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Este 1º de Mayo llega en una situación aguda de la lucha de clases a nivel mundial. Despuntan ya oleadas de resistencia, desde la oposición a las amenazas de los imperialistas yanquis de un ataque nuclear contra Irán, pasando por las luchas de los jóvenes en Francia o los inmigrantes en Estados Unidos hasta la lucha contra la monarquía feudal en Nepal.

Son muchas las lecciones de la lucha popular en Nepal. Por una parte muestra claramente la importancia de un liderato proletario para verdaderos avances del pueblo. La guerra revolucionaria en Nepal, bajo la dirección del Partido Comunista de Nepal (Maoísta), allanó el camino para el auge del grandioso movimiento popular contra la monarquía que se dio durante la mayor parte del mes de abril, y pudo allanar ese camino por las verdaderas transformaciones revolucionarias que ha logrado el pueblo en las bases de apoyo revolucionarias en el campo bajo control del ejército del pueblo dirigido por su Partido. Y a la vez deja ver cómo una grandiosa lucha del pueblo puede perder el ímpetu si se le lima el filo revolucionario como el caso de la alianza de los siete partidos parlamentarios que postergaron los anhelos democráticos del pueblo, sucumbiendo ante la presión de las potencias imperialistas y de India.

El pueblo colombiano tiene un enemigo común con el de Francia, Estados Unidos y Nepal: el imperialismo y la reacción mundiales. La burguesía imperialista en unos países y las clases dominantes lacayas del imperialismo en los otros, tienen todo en común y se alían para explotar y oprimir. Por ejemplo, Uribe y las clases a las que sirve son cómplices de los crímenes del imperialismo y son sus sirvientes no sólo en su propio país.

El proletariado no tiene patria y no hay duda de que el proletariado colombiano estará a la altura de sus responsabilidades internacionalistas, desde los países andinos hasta el sur de Asia y más allá. Porque ¡sólo queremos el mundo! ¡Y lo conquistaremos con nuestras hermanas y hermanos de clase de todo el planeta!