ˇAvancemos en la construcción del partido comunista auténtico, unido al Movimiento Revolucionario Internacionalista!

Este Primero de Mayo llega en medio de turbulencias en la lucha de clases tanto en el país como en el mundo. Luego de la declaración de la "guerra contra el terrorismo" de Bush tras los eventos del 11 de septiembre de 2001, los amos de la sociedad a nivel local o mundial se han sentido con más libertad para apretar las clavijas a los del fondo de la sociedad, aumentando la explotación y opresión.

Sin embargo, la ley de la lucha de clases de que la opresión engendra resistencia es implacable. No les ha sido ni les será fácil a los imperialistas y reaccionarios cumplir libremente sus designios. De Palestina a Perú, de Nepal a Turquía, y de Irak a Colombia han tenido que enfrentar todo tipo de resistencia.

Son dos mundos distintos los que se enfrentan: el mundo viejo, el mundo del capital, de los poseedores, de la explotación y opresión, de las guerras de agresión y de rapiña, de los intereses egoístas (de individuos, regiones o países), por un parte; y el mundo nuevo, el mundo de los trabajadores, de la solidaridad entre el pueblo, de los que no tienen patria, de los que no tienen nada que perder más que sus cadenas.

Para las generaciones actuales casi no ha habido más experiencia directa que la del mundo imperialista (y de la resistencia de hoy), acentuado con la nueva oleada de la llamada globalización, que su maquinaria de crear opinión pública alaba como el único mundo posible a la vez que opaca o distorsiona las ricas experiencias legadas por el siglo XX, cuando existió el socialismo en la Unión Soviética (de 1917 a 1953) y en China (de 1949 a 1976). La filosofía pragmática que empapa todo pensamiento imperialista ha pretendido hacer pasar la pérdida del poder proletario como señal de un "fracaso" del socialismo y de la ideología proletaria, y ha hecho calar este engendro incluso en el seno del pueblo. Nada más lejos de eso. Las cortas décadas en que el pueblo pudo saborear lo que es vivir en el otro mundo posible valen más que los milenios de explotación y opresión del mundo que los imperialistas ofrecen y buscan perpetuar, tarea en la que están hoy desbocados.

El desboque del imperialismo no es un problema localizado en un país o región particular, sea Afganistán o Irak, ni se debe a la supuesta "guerra contra el terrorismo", es una necesidad vital para los imperialistas. Y es una necesidad vital del pueblo hacerle frente. Lo que pase o deje de pasar hoy en Irak tiene mucho que ver con lo que pase o deje de pasar en TODO el mundo, incluido Colombia. Allí se está definiendo el accionar político, económico, militar y cultural de las próximas generaciones, no sólo de la actual.

La política mundial, de cualquiera de los campos, no es una simple sumatoria de la situación de países individuales. Y es claro que en las distintas esferas, en la economía, la política, lo militar hasta en la superestructura jurídica de cada país particular detrás está la mano (¡el puño!) de los imperialistas. El estatuto antiterrorista, el desarrollo del "Plan Colombia" junto con el nuevo "Plan Patriota" y hasta las veleidades fundamentalistas (patrioteras y religiosas) del fascista y lacayo Uribe tienen el sello imperial de manera visible.

A la embestida mundial del imperialismo corresponde oponer resistencia con la revolución PROLETARIA mundial, que no es una simple sumatoria de revoluciones en países particulares. Es el único camino hacia un mundo realemente diferente, un mundo socialista en marcha al comunismo mediante la continua revolucionarización de la sociedad. Esto requiere vencer todas las dificultades creadas por los imperialistas y reaccionarios y por sus agentes conscientes o inconscientes en el movimiento revolucionario. Son innumerables las experiencias de caminos trazados hacia un mundo diferente que resultan ser callejones sin salida, ya sean de ayatolás, militares nacionalistas burgueses o de toda clase de economicistas y reformistas (no importa la beligerancia verbal o militar de su antiimperialismo ni sus buenas intenciones), en las que las masas no han tenido verdaderamente el poder.

Lo que es más evidente que nunca es la innegable verdad de que "el poder nace del fusil", una verdad corroborada por los hechos tanto de los revolucionarios como de los mismos reaccionarios. Sólo con el poder en manos de los obreros y campesinos puede convertirse en realidad la posibilidad de un mundo diferente. Lo que se requiere en Colombia y en el mundo es una lucha verdaderamente revolucionaria por el poder para y por el pueblo. Es necesaria y cada vez más urgente una verdadera revolución en Colombia, que en las particularidades del país es una revolución de Nueva Democracia, que derribe las montañas del imperialismo, el semifeudalismo y el capitalismo burocrático comprador, revolución que una vez culminada marche a un verdadero socialismo, al servicio y como parte de la revolución proletaria mundial.

A pesar de las grandes limitaciones por las líneas ideológicas y políticas reformistas y economicistas (sectarias hacia las masas al dejarlas sin su ideología, sumidas en el atraso) que han estado al mando, el rico legado de resistencia armada de las masas en Colombia es un filón que no se puede desaprovechar. La principal lección que queda y debe ser asimilada por todo el movimiento revolucionario es la necesidad de un verdadero partido proletario, guiado por una ideología auténticamente proletaria, el marxismo-leninismo-maoísmo, que desencadene la iniciativa y creatividad de las masas, que las haga partícipes conscientes teniendo clara la meta, un partido que dirija una guerra popular de verdad, como parte y al servicio de la revolución mundial, un partido unido al Movimiento Revolucionario Internacionalista (MRI), el centro ideológico y político de los maoístas del mundo, del que celebramos el 20º aniversario de su fundación y del que el Grupo Comunista Revolucionario de Colombia (GCR) hace parte desde entonces.

En la construcción de tal partido viene trabajando el GCR, pugnando por unir a los maoístas organizados o no, apuntando a dotar al proletariado y el pueblo con los tres instrumentos (partido, ejército y frente) requeridos para iniciar y dirigir a la victoria la guerra popular, aplicando el marxismo-leninismo-maoísmo a las condiciones del país y sintetizando las lecciones tanto de las experiencias revolucionarias del pasado como de las actuales guerras populares y otras experiencias revolucionarias dirigidas por los partidos maoístas de dentro y fuera del MRI.

Inspirados por los logros de las guerras populares de Perú y Nepal y por las experiencias de todos los partidos y organizaciones del MRI y de su Comité, el GCR no puede menos que celebrar el aniversario de nuestro Movimiento preparando un salto en la construcción del auténtico partido proletario en Colombia, en medio de la lucha de clases y ligado a las masas. Sólo así el pueblo de Colombia será parte de la construcción del otro mundo posible.

¡Celebremos el 20º aniversario del Movimiento Revolucionario Internacionalista!
¡Poner el marxismo-leninismo-maoísmo como mando y guía de la revolución colombiana y mundial!
¡Culminar la construcción del partido maoísta que dirija la auténtica guerra popular en Colombia!
¡Ahogar al imperialismo en un mar de guerras populares!

1° de mayo de 2003
Grupo Comunista Revolucionario de Colombia