Ni hacer las paces con Uribe y sus amos yanquis ni ilusiones en las reformas al viejo orden

La arremetida de los dueños del país, la gran burguesía y los terratenientes colombianos junto con sus amos imperialistas, parece no tener pausa en una tras otra agresión contra el pueblo. La arremetida contra los esclavos asalariados y el resto del pueblo trabajador, se da en todos los órdenes, los opresores no quieren desperdiciar su "cuarto de hora" de opinión pública que han forjado en el último tiempo y prefieren pagar el costo político de la arremetida fascista y sobreexplotadora de una buena vez.

Pero sueñan si creen que se van a salir con la suya. A pesar de constituir a veces apenas sólo chispas de rebelión popular, la de los pueblos de la costa contra las multinacionales empresas de energía eléctrica que se niegan con firmeza a aceptar el chantaje de estas aves de rapiña, las de los vendedores ambulantes que deben defender su derecho al rebusque, las luchas de resistencia a las privatizaciones de los demás servicios públicos y hospitales, contra los despidos masivos, contra el desmonte de los pocos beneficios sociales conquistados en década de luchas de los trabajadores, las de los jóvenes de las barriadas, las de los ya millones de desplazados internos, las luchas de los maestros y de los estudiantes, el movimiento contra la agresión imperialista en Colombia y el mundo, comienzan a reflejar la agudización de la siempre presente disposición a hacer frente a la arremetida contra el pueblo. La historia ha mostrado aquí y en el mundo que una sola chispa puede incendiar toda la pradera. Los opresores se han venido con todo y se requiere responder con todo.

Hay que plantarles un ¡basta ya! a los opresores y sus loros de los medios de comunicación que culpan de los problemas del país al pueblo: que los trabajadores asalariados sindicalizados son los culpables de la quiebra de las empresas por su "privilegios" al haber logrado con sus luchas algunas conquistas, mientras el despilfarro, el robo descarado, el saqueo a las entidades estatales es obra de los grandes burócratas clientelistas, ubicados en puestos clave por los gamonales a nivel regional y hasta nacional que han tenido las entidades estatales como su fundo privado.

A pesar de la larga tradición de regímenes lacayos del imperialismo especialmente yanqui desde hace 100 años con el robo del departamento de Panamá, es difícil encontrar en la historia colombiana un gobierno más servil y entregado de patas y manos al imperialismo que el de Uribe. Su plan de gobierno no es más que la puesta en práctica de las "recomendaciones" de FMI y el Banco Mundial, en los diez meses de gobierno han sido varios los llamados a que los imperialistas yanquis intervengan más directamente en los militar, ante la agresión yanqui a Irak no pudo haber alguien más presto a secundar las atrocidades imperialistas que Uribe y sus secuaces..., y así hasta la náusea.

Pero no puede esperarse nada mejor de los de su clase. No puede esperarse que entre las clases dominantes haya un sector "bueno" o "menos malo" ni que se les pueda "persuadir" de que dejen de explotar y de oprimir al pueblo. La legalización de los paramilitares, el estatuto "antiterrorista" (que da facultades judiciales a las fuerzas militares permitiéndoles interceptar comunicaciones, hacer allanamientos y detenciones sin orden judicial, realizar empadronamientos, etc.), las "reestructuraciones" de las empresas estatales con los despidos masivos, el aumento del pie de fuerza militar y policial y del equipamiento de éste, muestran que las clase dominantes quieren definir el terreno en que se librará la lucha de clases durante un buen tiempo.

Igual tiene que hacer el pueblo. Y más: elevar el nivel de la lucha elevando las miras de ésta. Un mundo mejor es posible. Y no son simples deseos: ya el pueblo lo ha gozado cuando el proletariado ha tenido el Poder, en países enteros como en Rusia (hasta 1956) y en China (hasta 1976) cuando fueron países socialistas y hoy lo estamos viendo en el nuevo poder que se ha venido forjando en las bases de apoyo revolucionarias en las guerras populares de Nepal y Perú. A pesar de toda la propaganda negra contra los logros del pueblo, de toda la sarta de mentiras contra los logros conquistados con sacrificios inmensos, los inspiradores ejemplos de las nuevas relaciones entre la gente, de lo grandioso del trabajo colectivo en beneficio colectivo, del trabajo sin propósitos egoístas... dejan en claro la superioridad de una sociedad que no se rija por el afán de ganancias de un puñado de chupasangres, los capitalistas y que a cambio sea regida por los que hoy son "los de abajo" en función de los intereses de la inmensa mayoría. Todos los males del capitalismo, de la dependencia al sistema imperialista, como el desempleo, la drogadicción, la expulsión de los campesinos pobres del campo, el hacinamiento y la miseria en las ciudades serán desterrados sólo con la lucha organizada en función de levantar una sociedad realmente nueva en la que servir a los intereses del pueblo del país y el mundo constituyan el sentido y el motor de la vida social.

Los comunistas saludamos, animamos y participamos en la justa rebelión del pueblo. Y luchamos por que las masas agarren la posición, el punto de vista y el método del proletariado, el marxismo, que hoy es marxismo-leninismo-maoísmo, y se vinculen cada vez al Partido proletario hoy en formación, combatiendo el enfoque y métodos del enemigo de clase que se cuelan en las luchas: Es justo combatir el neoliberalismo, pero no sólo esta modalidad del capitalismo sino al capitalismo y al imperialismo en general. Es justo combatir el fascismo y las medidas fascistas específicas, pero no sólo este sistema de gobierno sino todo el sistema del viejo y podrido Estado. Este régimen sólo merece estar en la cloaca de la historia junto con los Bush, los Hitler, los césares y demás tiranos. Ese es objetivo claro de las luchas del pueblo, bajo la dirección del proletariado consciente de clase y su Partido, el partido auténticamente comunista. Esforcémonos por hacerlo realidad.

¡Vivan las justas luchas del proletariado y el pueblo de Colombia! ¡Elevar la lucha a revolución!
¡Abajo el fascista y proimperialista régimen de Uribe!
¡Desechar las ilusiones, avanzar en la preparación de la guerra popular!
¡Sólo una verdadera guerra popular llevará a la verdadera liberación!

Grupo Comunista Revolucionario de Colombia

19 de junio de 2003