Alborada Comunista No. 28 - agosto 2004
La revolución proletaria en Colombia: retos y posibilidades
Notas

1 “Esta es una gran oportunidad... Tenemos que pensar esto como una gran oportunidad... Este es un nuevo mundo. El General Shelton debe ir con los generales a asignarles nuevos objetivos [a atacar militarmente]. Esta es una oportunidad.” George W. Bush, citado en Bush en guerra (Bob Woodward, Península, 2002), comentado en el Servicio Noticioso Un Mundo Que Ganar del 24 de febrero de 2003.

2 Sin embargo, como perspicazmente anotara Lenin, “ni la opresión de los de abajo ni la crisis de los de arriba bastan para producir la revolución —lo único que producirán es la putrefacción del país— si el país dado carece de una clase revolucionaria capaz de transformar el estado pasivo de opresión en estado activo de cólera y de insurrección”.

3 Es decir con la movilización revolucionaria de las masas (su participación voluntaria, consciente), que además de destruir el viejo estado comience la construcción de una sociedad realmente nueva. Una auténtica guerra popular, una guerra popular maoísta, no es una acción puramente militar y la participación de las masas no es de simple “apoyo” sin movilizarlas ni organizarlas en la destrucción de lo viejo y la construcción de lo nuevo (que refleja la reaccionaria concepción idealista de la historia que no ve la gran fuerza del pueblo).

4 Hay fuerzas, incluso algunas que se dicen maoístas, que plantean que es imposible hacer la revolución sin el concurso de las FARC. Algunos son tan ilusos que pretenden “convertir” a los revisionistas y han terminado ellos mismos convertidos en revisionistas. Consideran erróneo caracterizar a las FARC como burguesas, y ponen el énfasis en el origen de clase de los individuos que la conforman (principalmente campesinos medios y pobres). Es un craso error de método. La caracterización de una organización no se hace ni por sumatoria ni por promedio del carácter de los individuos que la conforman, sin que esto quiera decir que tal caracterización sea una simple abstracción que no se refleja en los individuos. Ver a los individuos aislados de su organización constituye una “robinsonada”. Así, tal posición constituye en esencia un llamado a la capitulación de las fuerzas proletarias ante el revisionismo, desconoce el carácter de clase de las FARC, que no son revolucionarias proletarias porque sus objetivos políticos no lo son, su programa máximo no va más allá del viejo programa de la burguesía liberal. La revolución de las FARC deja intacto el modo de actividad, sólo trata de lograr otra distribución de esta actividad, y no está dirigida contra el modo actual de actividad. (Véase Marx, La ideología alemana).

5 La URSS había dejado de ser un país socialista a mediados de la década de los 50, oficializándolo con el XX Congreso del PCUS en 1956. Igualmente, con el golpe de Estado capitalista de finales de 1976 en China, el proletariado perdió el último bastión del socialismo. En ambos casos nuevas fuerzas burguesas, incubadas dentro del mismo partido comunista, mediante golpes de estado zanjaron a su favor las contradicciones entre el camino socialista y el camino capitalista, propias de toda sociedad socialista, y restauraron el capitalismo. Sin embargo, en el caudal ideológico y político del proletariado quedan las indelebles experiencias de la Revolución Rusa de 1917 así como de la Revolución China de 1949 y de la Gran Revolución Cultural Proletaria, que cimentarán las futuras sociedades revolucionarias.

6 No quiere decir que las otras potencias imperialistas, que con EEUU conforman el grupo de los 8 países más industrializados (Japón, Inglaterra, Alemania, Francia, Italia, Rusia, Canadá) y otros imperialistas menores como Australia, España, o Suecia, por ejemplo, sean imperialistas “buenos”, como pretenden algunas organizaciones socialdemócratas. Ni quiere decir, como plantean otros revisionistas que correctamente cuestionan tal posición, que la caracterización (basada en los hechos) de EEUU como principal opresor y agresor hoy en Colombia o Irak, constituya una concesión a los otros imperialistas.

7 Según el Banco Mundial, en 1960 el Ingreso Nacional Bruto (INB) de los 20 países más ricos del mundo era 18 veces el de los 20 países más pobres. Hacia 1995 esta brecha se había duplicado —llegando a 37 veces— y la tendencia continúa. ( Informe del Worldwatch Institute, junio de 2003). El caso de Colombia es muestra palpable de ello, como se ve incluso de los mismos datos del reciente “Informe de coyuntura económica regional” del DANE y el Banco de la República: El 20 por ciento más rico de la población recibe ingresos 26,3 veces superiores a los del 20 por ciento más pobre. 18,6 millones de personas no tienen afiliación de ningún tipo al sistema general de salud. El campo que tiene cuatro veces más analfabetos y pobres mucho más pobres, y donde (en 1996) menos de 12.000 propietarios controlaban 22,6 millones de hectáreas, mientras que 2,2 millones de pequeños campesinos poseían en total la décima parte de esa área. Bogotá concentra todo: 37 por ciento de las comunicaciones, una cuarta parte de la industria y del consumo de gas, electricidad y agua y 28 por ciento del comercio. Se privilegian unos cuantos polos (ellos, a su vez, emblemas de desigualdad, con cinturones de pobreza como Ciudad Bolívar, Aguablanca en Cali o las comunas de Medellín). De cada 100 dólares de riqueza que produce Colombia, casi 22 los pone Bogotá, cerca de 15 Antioquia, y algo más de 11, el Valle; en tanto que departamentos como Amazonas, Guainía o Vaupés ponen menos de 7 centavos cada uno. La cobertura media nacional en servicios públicos básicos pasa del 60 por ciento; en el Pacífico, que tiene casi el 8 por ciento de la población (sin incluir al Valle), es del 38 por ciento. Allí, el analfabetismo es siete veces y media más alto que el de Bogotá. La tasa de mortalidad infantil de Vichada triplica la del Valle. Dos tercios de los departamentos superan, a veces con creces, el promedio nacional de porcentaje de población con necesidades básicas insatisfechas. Las mujeres en Colombia registran casi el doble del desempleo que los hombres y ganan menos dinero por el mismo trabajo. (Véase El Tiempo, 16 de junio de 2004, “Un país desigual”).

8 Tanto en la época en que Lenin hizo su análisis como en este “nuevo orden mundial” de comienzos del siglo XXI, la acumulación procede mediante el monopolio, específicamente el predominio del capital financiero internacional, que es el principal factor activador y estimulante del proceso de reproducción. Tanto entonces como hoy, procede sobre la base de la división del mundo entre naciones opresoras y oprimidas; tanto entonces como hoy, el imperialismo domina a las naciones oprimidas y las integra en sus circuitos de capital; tanto entonces como hoy, la expansión colonial y las superganancias juegan un papel crucial en el proceso general de acumulación; y, finalmente, en la época imperialista, tanto entonces como hoy, la acumulación procede mediante rivalidad entre diferentes capitales nacionales. Cada grupo de imperialistas y colonias se expande con relación a otros y, en última instancia, sólo pueden hacerlo a expensas de otros. (Véase “Sobre la aplicabilidad contemporánea de la teoría del imperialismo de Lenin”, extractos de un discurso de Raymond Lotta el 29 de diciembre de 1983 en la Convención Anual de la Asociación de Economistas Políticos Radicales, celebrada en San Francisco, EEUU).

9 Los efectos no son sólo en términos económicos. En cierta medida, a estas capas medias y de obreros, el imperialismo ha logrado exacerbarles sentimientos nacionalistas y racistas en contra de los trabajadores inmigrantes en esos países y contra los países oprimidos.

10 Como correctamente señala el periodista revolucionario norteamericano Larry Everest: “El capitalismo global sigue dependiendo de un flujo constante de petróleo a bajo precio, convirtiendo al petróleo en vital para la salud de la economía mundial y en un factor clave para la posición competitiva de las naciones rivales. ‘El mayor indicador cíclico para la economía mundial es el precio del petróleo’, le dijo un economista al New York Times, ‘Nada se mueve en la economía mundial sin que haya petróleo por algún lado’.” Oil, Power and Empire: Iraq and the US Global Agenda [Petróleo, poder e imperio: Irak y los planes globales de EEUU], CounterPunch – diciembre 6 / 7, 2003.

11 La multinacional española Telefónica recientemente comenzó a hacerse al control de una porción importante de la telefonía móvil en 10 países de América Latina, incluyendo Colombia, adquiriendo el 100% de las inversiones de la norteamericana Bellsouth en la región.

12 Tales movimientos nacionalistas incluso gobiernan en algunos países, sin embargo el apoyo a las justas luchas de su pueblo contra la agresión imperialista no significa apoyar tales regímenes, sean fundamentalistas religiosos o nacionalistas laicos como en el Afganistán, Irak o Palestina, o de nacionalistas burgueses como en Venezuela.

13 El significativo movimiento de resistencia contra la agresión imperialista si bien no logró impedir la guerra y ocupación de Irak, muestra que los esfuerzos de los imperialistas y revisionistas por revocar veredictos correctos sobre las luchas de las décadas de los 60 y los 70, no podrán tener finalmente éxito y el pueblo de todo el mundo, con la correcta guía de los partidos de vanguardia proletarios, sabrá sacar las lecciones apropiadas para ir más allá.

14 Véase Raymond Lotta, “The Latin American Debt Crisis in Perspective: The Political Economy and Strategic Implications of Global Financial Disorder” [La crisis de deuda latinoamericana en perspectiva: La economía política y las implicaciones estratégicas del desorden financiero global] (Revolution Nº 59, primavera de 1990, órgano de propaganda del Partido Comunista Revolucionario, EEUU).

15 Téngase en cuenta que en esos momentos, en la época inmediatamente posterior a la II Guerra Mundial, la contradicción principal a nivel mundial era entre el campo imperialista y el campo socialista y el imperialismo estaba empeñado en una fuerte campaña anticomunista a todos los niveles.

16 La carga ideológica de tales calificativos es venenosa, pretende ver a todos los miembros como iguales, ocultando las diferencias entre países imperialistas y países oprimidos, cuando en tales instituciones al igual que en los tratados “multilaterales” de libre comercio, la situación es más del tipo de una “pelea de toche con guayaba madura”.

17 Uno de los factores significativos en la crisis agrícola tiene que ver con las medidas macroeconómicas que se impusieron con fuerza al comienzo de la década de los 90, en términos de apertura económica y ajuste estructural, y que han tenido impactos diversos según los propios circuitos de cada producto. La estructura productiva del país no se modernizó y el sector alimentario pasó a depender más de las importaciones. Se aumentaron significativamente las importaciones de productos agropecuarios de manera que en cinco años se cuadruplicó el valor de las importaciones, que pasó de 378.6 millones de dólares en 1991 a 1.852,9 millones en 1996 (Balcázar, Álvaro y Martha Lucía Orozco, “Agenda de Dinamización Productiva”, en Misión Rural, Transición, Convivencia y Sostenibilidad. Versión Preliminar. Bogotá, 1998). Se calcula que en la década de los 90 se pasó de un millón de toneladas de importaciones de productos agropecuarios en 1991, a cinco millones de toneladas en 1999 (Ossa, Carlos, “Problema Social Rural”, en El Espectador, 2 de julio de 2000, Bogotá). Se redujo en 450.000 hectáreas el área de superficie cultivada. Se produjo una disminución importante en el empleo rural al pasar de 3,31 millones de personas ocupadas en actividades agropecuarias en 1991 a 3,05 millones en 1996. La tasa de desempleo rural pasó de 4.2 % en noviembre de 1991 a 6.4% en septiembre de 1996 y al 10.9% en 1999”. (“Viejas y nuevas ruralidades a partir de las migraciones internas; algunas reflexiones desde la realidad colombiana”, Flor Edilma Osorio Pérez, Universidad Javeriana, Seminario internacional, agosto de 2000).

18 Esto ha golpeado a sectores de la pequeña burguesía y de la burguesía media, llamada también burguesía nacional en la medida en que tiene intereses económicos que chocan con los del imperialismo. El considerar que, por esto, sectores de esta burguesía nacional puedan en algún momento, y temporalmente, hacer parte del frente unido revolucionario (bajo dirección proletaria) en la etapa de la nueva democracia, es decir durante la guerra popular, de ninguna manera significa que los comunistas “converjan” con sectores de la burguesía. En este terreno hay dos desviaciones básicas en el movimiento revolucionario colombiano, por parte de algunos que se dicen maoístas, una de derecha y otra de “izquierda”: la representada por el MOIR (Movimiento Obrero Independiente y Revolucionario) que se pone a la cola de la burguesía nacional (y de supuestos sectores “antiimperialistas” de la gran burguesía), y la de la Unión Obrera Comunista (UOC) que niega la existencia de la burguesía nacional y no puede ver la lucha contra la dependencia en función de la transición al socialismo (Una crítica a tales concepciones revisionistas con rasgos troskistas y hoxhistas se escapa al objetivo de este artículo).

19 Revista Semana, octubre de 2000.

20 Tal sector de la gran burguesía no puede confundirse con la burguesía media a la que en los análisis de clase MLM también se hace referencia como “burguesía nacional” porque sus empresas industriales o agrícolas no son ni subsidiarias ni agentes directas del imperialismo ni dependen absolutamente de éste (e incluso éste puede significarles a veces un estorbo en términos de “competencia” más o menos). Es frecuente que el término “burguesía nacional” se confunda, por quienes son excesivamente superficiales, con burguesía nativa del país dominado, y algunos incluso llegan tontamente hasta a plantear que reconocer o percibir el hecho de que la burguesía nacional pueda tener algunas veces intereses encontrados con el imperialismo implica que se está de parte de ésta o se le tenga “consideración” (Véanse por ejemplo los análisis de la revista Contradicción y otros documentos de la actual UOC).

21 El Banco Mundial en su informe “La hora de la Reforma 1998” señaló a Colombia como segundo país de mayor concentración de la riqueza del mundo. En Colombia cinco grupos financieros controlan el 92% de los activos del sector —un 36% está en manos del Grupo Empresarial Antioqueño y un 28% en poder de dos grupos controlados cada uno por una sola persona (Santodomingo y Sarmiento Angulo). Cuatro grupos económicos son propietarios del 80% de los medios de comunicación, en tanto que 50 grupos económicos dominan más del 60% de la industria, los servicios, el comercio, el transporte y la agricultura. Los ingresos anuales del 10 por ciento de colombianos más ricos son 42,7 veces mayores que los ingresos del 10 por ciento más pobres (Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo, Informe de Desarrollo Humano 2003, Nueva York: PNUD, 2003). Diez grupos empresariales (Santodomingo, Suramericana, Ardila Lülle, Sarmiento Angulo, Bolívar, Carvajal, Superior, Casa Editorial El Tiempo, Inversiones Mundial y Sanford) controlan activos equivalentes a la mitad del PIB de Colombia, (Julio Silva-Colmenares, El gran capital en Colombia, Planeta, Bogotá, 2004).

22 El Plan Colombia “huele a petróleo” de principio a fin y es un hecho que el “oro negro” sigue siendo clave en la economía, la política y la guerra mundiales. Venezuela, junto con Colombia y Ecuador (aunque en menor medida), constituyen una importante fuente de petróleo en el hemisferio occidental para el imperialismo yanqui, siendo uno de sus principales proveedores. Sus reservas son claves en caso de dificultades con el control de los ricos yacimientos del Medio Oriente, donde tendrá que seguir lidiando con los intereses encontrados de los otros imperialistas sin poder consolidar la imperial ocupación de Irak. Todo eso hace especialmente importante la región y Colombia se halla en el epicentro de ésta. La prioridad para la inversión extranjera y en particular para la industria petrolera ha sido de hecho exigida en la enmienda al Plan Colombia, propuesta en Estados Unidos por los senadores Dewine, Grassley y Coverdell. Los imperialistas yanquis esperan que el Plan Colombia les sirva para agarrar más firmemente el mango de la sartén en la región. El mismo senador Coverdell afirmó el 10 de abril de 2000 en un artículo del Washington Post, que la necesidad de proteger los intereses petroleros en Venezuela, justifica la ayuda a Colombia, con lo cual concordó con la visión del vicepresidente de la Occidental Petroleum, quien afirmó que se necesitaba duplicar el Plan Colombia en Norte de Santander (frontera con Venezuela), donde está la explotación petrolera del Catatumbo. En mayo de 2001, la administración Bush “emitió una ‘Política Nacional de Energía’, a la que se hace referencia como el informe Cheney, que declara enfáticamente que la economía de EEUU continuará consumiendo una desproporcionada porción de los recursos naturales del planeta: ‘Nuestra prosperidad y modo de vida se sostienen con el uso de energía’ [...] La solución del informe Cheney es tener acceso, presionar y controlar las fuentes de energía en todo el planeta, desde Colombia y Venezuela —donde EEUU ha estado maniobrando contra los insurgentes guerrilleros y un gobierno de orientación nacionalista— hasta el Medio Oriente, la cuenca del Caspio y el oriente de Asia” (Larry Everest, Oil, Power & Empire: Iraq and the U.S. Global Agenda, Common Courage Press, Monroe, EEUU, 2004, pág. 254-255).

23 Los obreros de la ciudad y el campo, los campesinos pobres y medios de la capa inferior y la pequeña burguesía progresista constituyen el campo del pueblo.

24 Luego de la entrega de la administración del Canal a Panamá, EEUU distribuyó buena parte de su infraestructura y tropas de la antigua base del Comando Sur allí a nuevas bases como la de Manta (Ecuador). En Colombia son los amos y señores de bases como la de Tres Esquinas que formalmente no es una base norteamericana como lo es la de Manta.

25 El ejército yanqui estableció la Escuela de las Américas (SOA por sus siglas en inglés) en 1946 para enseñar tácticas de guerra de contrainsurgencia, infantería, espionaje, etc. La escuela ha sido central para apuntalar los gobiernos represivos del continente. Más de 60.000 militares latinoamericanos han pasado por la escuela, y han regresado a su país a torturar, violar, asesinar, desaparecer, masacrar y desterrar a centenares de miles de personas. Los graduados de la SOA tienen a su haber el golpe de estado en Venezuela en abril de 2002; la masacre de Urabá en Colombia; la masacre de 900 campesinos en El Mozote, el asesinato del arzobispo Óscar Romero en El Salvador; la masacre de La Cantuta en Perú; y un sinnúmero de barbaridades más. Frecuentemente se realizan protestas frente a la sede de la SOA en Fort Benning, Georgia, recientemente se celebraron protestas en el aniversario del asesinato de seis sacerdotes jesuitas, su empleada doméstica y la hija de ésta en El Salvador por graduados de la SOA. En 1996, en respuesta a las protestas, el Pentágono se vio obligado a divulgar unos manuales que se utilizan en la SOA para enseñar espionaje, tortura y ejecución. En 2001, con el fin de descarrilar las protestas, el Pentágono cambió el nombre de la SOA a Instituto del Hemisferio Occidental para Cooperación y Seguridad... pero es sólo un nuevo collar para el mismo perro.

26 El llamado “terror blanco” constituyó la política contrarrevolucionaria (mayo y junio de 1795) que siguió a la muerte de Robespierre en la Revolución francesa, se llamó así en contraposición al “terror rojo” de los jacobinos.

27 Relatifundización, es decir la acumulación de la tierra de nuevo en la gran propiedad con fines especulativos y no productivos. La ampliación de área de grandes propiedades dedicadas a la ganadería extensiva hace parte de este proceso. Numerosos estudios han resaltado cómo la concentración de la tierra es mayor hoy que antes del inicio de la “reforma agraria” a comienzos de la década de los 60. Como décadas antes los infames “pájaros”, los ejércitos privados de los terratenientes de hoy (narcotraficantes o no), y de las multinacionales, han sido un factor principal en la concentración de las tierras: “Miembros de las autodefensas se han adueñado a la fuerza o por medio de estrategias solapadas de miles de hectáreas de tierra en todo el país. Las víctimas de esta práctica han sido desde antiguos aliados hasta narcotraficantes, pasando por campesinos que fueron beneficiados con tierras de la reforma agraria y pequeños y medianos parceleros atrapados en medio del conflicto [...] Durante años las autodefensas desplazaron a campesinos y pequeños propietarios de sus tierras, y en su lugar establecieron personas que fueran afectas a su causa. Esta estrategia les permitió crear extensos cordones de seguridad y retaguardias en las que podían moverse como pez en el agua. [...] Con los propietarios de tierras entregadas por el Incora el raponazo es más sofisticado. Como estas parcelas no pueden ser vendidas, porque un 70 por ciento de ellas fue comprado con aportes de la Nación, los paramilitares obligan a los campesinos a firmar hipotecas ficticias y como los créditos nunca logran ser pagados a tiempo, estos se ven obligados a entregar sus escrituras. Para esto los miembros de las autodefensas cuentan en ocasiones con la complicidad de autoridades locales o funcionarios notariales.”. (“Los señores de las tierras”, revista Semana, junio 2004).

28 Es un hecho reconocido (confesado) el carácter de narcotraficantes de los paramilitares, derivando de esta actividad al menos el 70% de sus fondos (el resto proviene principalmente de los aportes de los terrenientes y la burguesía agraria). La coca sembrada en Colombia en 2002 era de 144.400 hectáreas [United States, Department of State, International Narcotics Control Strategy Report (Washington: Department of State, March 2003)], buena parte de ellas en áreas controladas por los paramilitares.

29 Con el ánimo de reforzar el aparato de seguridad, el gobierno de Uribe inició un plan para crear una red de un millón de informantes civiles (que luego pasó a llamar “cooperantes”) para vigilar las carreteras y para el reclutamiento de 15.000 “soldados campesinos” que prestan su servicio militar obligatorio en las regiones donde viven y con cuyo trabajo ayudarán a consolidar las poblaciones donde no hay estaciones de Policía o que cuentan con personal insuficiente.

30 Como atinadamente planteara la famosa escritora y activista política india Arundhati Roy hace algunos meses refiriéndose a la reelección del actual gobernante fascista de la India y que cae como anillo al dedo: “¡Lo único peor que una dictadura fascista es una dictadura fascista elegida!”.

31 El que al arma de la crítica de los revolucionarios se le contraponga la crítica por medio de las armas, en el seno mismo del movimiento obrero y popular, hace más necesario combatir la concepción burguesa en torno a la lucha de líneas entre las diferentes fuerzas que se mueven en el escenario de la lucha de clases en Colombia. Para las organizaciones guerrilleras tradicionales, en particular las FARC, todo el que no esté con ellos es considerado un agente del enemigo y como tal lo tratan. Es una demostración más de la errónea concepción de los revisionistas, armados o no. Eso no ha arredrado a los comunistas, a pesar de las serias implicaciones. En este ambiente, es necesario puntualizar que de ninguna manera la crítica a la guerrilla tradicional colombiana es una profesión de fe en el sistema ni es, como señalan algunos de sus apologistas, “falta de visión política” porque dizque “no se puede hacer la revolución sin contar [es decir, sin plegarse a] con los que están haciendo la guerra”.

32 La actual guerra —así como las decenas de guerras libradas desde la liberación del yugo colonial español—, tiene profunda ligazón con el campesinado y el problema de la tierra, dado que han tenido sus orígenes en la lucha de los campesinos pobres y medios desposeídos, contra la opresión (semi)feudal-terrateniente y no en sólo planteamientos teóricos.

33 Transición pacífica, emulación pacífica y coexistencia pacífica. Un acertado resumen de las críticas de Mao a las “tres pacíficas” se puede encontrar en el documento “Línea Internacional”, del Partido Comunista del Perú: “La coexistencia pacífica, Jruschov tuerce esta tesis de Lenin que diferencia la relaciones entre Estados de las que se dan dentro de los Estados y va a plantear que la línea general del movimiento comunista internacional es ‘la coexistencia pacífica’; para Jruschov el problema era impedir la guerra porque según él las armas atómicas no distinguían explotadores de explotados y que los hombres debían confraternizar para impedir la desaparición de la humanidad. La ‘transición pacífica’ plantea que la revolución ya no necesitaba la violencia revolucionaria sino que se podía cambiar un sistema social por otro a través de la ‘vía pacífica’, a través de las elecciones, del parlamentarismo. La ‘emulación pacífica’ aquí sostenía que el sistema socialista para destruir al sistema imperialista lo que debía hacer es una emulación para demostrar a los imperialistas que el sistema socialista es superior y así los imperialistas se iban a pasar al socialismo”. Estas “tres pacíficas” constituyeron la esencia del revisionismo moderno junto con “los dos todos”: “El ‘Estado de todo el pueblo’ tesis revisionista con la que Jruschov pretendía negar el carácter de clase del Estado y apuntaba concretamente contra la dictadura del proletariado y, el ‘partido de todo el pueblo’ es otro engendro que negaba el carácter de clase del Partido como Partido del proletariado. Así, Jruschov sostuvo que el XXII Congreso del PCUS era el nuevo programa de los comunistas y sustituyó el Manifiesto Comunista por la consigna burguesa de ‘libertad’, ‘igualdad’ y ‘fraternidad’.” (Ibíd.).

34 Véase “El XV Congreso del PCC. Elementos para una discusión de sus tesis preparatorias”, documento de finales de 1988 atribuido a Jacobo Arenas y considerado hoy como brújula ideológica por las FARC.

35 Comisión temática de las FARC-EP. El país que proponemos construir, Ed. Oveja Negra, Bogotá, diciembre de 2001.

36 Ferro, Juan y Uribe, Graciela, “Entrevista al comandante Simón Trinidad”, El orden de la guerra. Las FARC-EP: entre la organización y la política. Centro Editorial Javeriano, Bogotá, octubre 2002, pág. 30.

37 Concepción militar castro-guevarista que señala que no es necesario crear las condiciones subjetivas, sino que el foco guerrillero puede crearlas, despreciando a las masas. Esta concepción fue sistematizada en los años 60 por el intelectual francés Régis Debray en su librito ¿Revolución en la revolución? (Casa de las Américas, La Habana, 1967).

38 El independentista y separatista puertorriqueño Eugenio María de Hostos (1839-1903), y los escritores José María Vargas Vila (1860-1933), colombiano, y José Enrique Rodó (1872-1917), uruguayo.

39 Para un ejemplo reciente de lo que significan este tipo de “marxistas” en el poder, véase la crítica hecha por el camarada Prachanda, Presidente del Partido Comunista de Nepal (Maoísta), hace algo más de una década a los revisionistas del partido “comunista” de Nepal MLU cuando estos ganaron las elecciones: “UML Government: A New Shield of Feudalism and Imperialism Under Crisis” en Problems & Prospects of Revolution in Nepal — A Collection of Articles by Com. Prachanda and Other Leaders of the CPN (Maoist) [Problemas y perspectivas de la revolución en Nepal —Colección de artículos del Camarada Prachanda y otros líderes del PCN (Maoísta)] (Janadisha Publications, Nepal, 2004).

40 Las FARC, plantean que “no somos sólo marxistas leninistas sino bolivarianos” (“Entrevista a Raúl Reyes”, diario Clarín, Bs As, 7 de octubre de 1999), pero promueven en sus filas el “bolivarianismo” en contraposición al marxismo, al que consideran una “ideología europea”. Véase “El orden de la guerra”, capítulo 3, “Marxismo y leninismo”, pág. 121-25, y capítulo 4, “Bolivarianismo”, pág. 126-28. El ELN por su parte también es claro al respecto: “Como revolucionarios [las FARC y el ELN] venimos de troncos ideológicos diferentes, ellos más de la incidencia de corrientes marxistas mundiales, nosotros más de las corrientes de la liberación nacional latinoamericana, sin negar que ambas organizaciones nos nutríamos de ambas corrientes”. (“Entrevista al dirigente del ELN, Antonio García”, revista Proceso, México, agosto 2004)

41 En los “Borradores de las ponencias para el I Congreso de la UC-ELN”, publicados por el CoCe (comando central) del ELN en 1989, dejan en claro el tipo de “socialismo” que pretenden: “Hoy en día el Socialismo se construye en cuatro continentes y cubre la tercera parte de la población mundial [...]. Sin embargo, la construcción del Socialismo no ha estado exenta de contradicciones y graves errores. Errores económicos, crímenes políticos, chovinismos nacionales, burocratización, pérdida de la democracia, conflictos intersocialistas. [...] A finales de la década de los 70 la rectificación empezó primero en China con su Plan de las Cuatro Modernizaciones. Más recientemente la Perestroika soviética sigue el mismo camino de reestructurar la economía para consolidar el Socialismo. El espíritu de revitalizar el Socialismo se extiende a todos los países socialistas y reformas audaces en lo económico y lo político se viven en Hungría, Polonia, Yugoslavia, etc. Con todos ellos el Socialismo se fortalece” (énfasis nuestro). Más recientemente, en la citada entrevista a la revista Proceso, el ELN es igualmente explícito sobre su enfoque conciliacionista de clases: “somos más un proyecto político que le apuesta a la construcción de una nación pensada por todos”, “Nuestra propuesta política es la construcción de un nuevo país sobre la base de un nuevo consenso social, que la sociedad en su conjunto confluyamos en la Convención Nacional, para diseñar entre todos el país que queremos”. Por su parte, en la citada entrevista a Clarín, Raúl Reyes, importante miembro del Secretariado de las FARC, es explícito al respecto: “El objetivo es hacer un socialismo, pero no como los que han fracasado o subsisten con muchas dificultades. Queremos que tengan cabida todos los colombianos: también los empresarios, el capital extranjero. Nos parecen muy interesantes los sistemas nórdicos, el noruego o el sueco, en donde las relaciones entre Estado, [empresarios] y obreros son muy buenas. Allí, los pueblos tienen un nivel de vida alto, con prestaciones sociales. No es cierto que vamos a expropiar o quitarles una casa a los que tienen dos. Lo que queremos hacer es una sociedad más justa e igualitaria... que [los grandes empresarios] ganen dinero, pero que también aporten al desarrollo social”. Más claro no canta un gallo.

42 Véase FARC-EP, “Plataforma para un Gobierno de Reconstrucción y Reconciliación Nacional”, Octava Conferencia Nacional Guerrillera “Comandante Jacobo Arenas - estamos cumpliendo”, 3 de abril de 1993; y “Programa Agrario de los guerrilleros de las FARC-EP” corregido y ampliado por la misma Conferencia.

43 Semana, 20 de marzo de 2000, pág. 22.

44 Para tener una idea de la concepción que tiene las FARC sobre el poder, véase El país que proponemos construir, capítulo II, “El nuevo estado que proponemos: FARC”.

45 Lenin, “El programa militar de la revolución proletaria”. Obras Completas, tomo 24, Editorial Cartago, Buenos Aires 1972.

46 Lenin, “La revolución proletaria y el renegado Kautsky”, ELE, Pekín 1972, pp. 73 y 75.

47 “Las FARC no decimos que los EEUU deben desaparecer del mapa o que hay que ignorarlos... Hay que tener la capacidad de mirar hacia otras potencias”. (Raúl Reyes, entrevista a Clarín, octubre de 1999). Véase además la “Plataforma para un Gobierno de Reconstrucción y Reconciliación Nacional”, y el “Programa Agrario de los guerrilleros de las FARC-EP”.

48 “El PCC-M ha venido planteando cuatro diferencias con el movimiento guerrillero en su conjunto, que consideramos son los puntos a resolver para garantizar una nueva unidad del movimiento armado y no armado: * Un enfoque unilateral al considerar que la construcción de un Ejército es suficiente para alcanzar su programa revolucionario, dejando en segunda instancia la importancia estratégica del Partido y la alianza con las diferentes clases y organizaciones democráticas y revolucionarias en un Frente. * La creación del Nuevo Poder por las guerrillas en las zonas que controlan no es claro para el pueblo y en algunas de ellas los órganos de poder se reducen a la autoridad de los estados mayores guerrilleros. * La línea militar en general considera que la insurrección es el objetivo principal de su proceso, pero contradictoriamente no se trabaja por coordinar las diferentes formas de lucha y por incorporar en ellas al pueblo en general. Se concibe que la insurrección llega de manera espontánea cuando las condiciones de las masas son insoportables o insostenibles y cuando las organizaciones guerrilleras puedan responder a ese momento. * Una errónea política de alianzas y relaciones de clase, pues se tiende a antagonizar las diferencias con otros sectores revolucionarios y sociales, golpeando indiscriminadamente las masas intermedias y relativamente atrasadas”. Documento sobre la situación nacional, elaborado por el Comité Permanente del PCC-M para la V Sesión Plenaria del Comité Central con base al documento de la IV Sesión Plenaria del Comité Central del PCC-M y los debates de la Conferencia Consultiva realizada durante febrero a junio de 2003.

49 Citado por Lenin en “El estado y la revolución”, ELE, Pekín 1966, Pág. 45.

50 El proceso de urbanización no está asociado “automáticamente” a una verdadera proletarización de los campesinos. Como han señalado algunos analistas, “No faltaron en el pasado los economistas dogmáticos que anunciaron que la funcionalidad del campesinado se extinguía y que se iba descomponer y de hecho se estaba descomponiendo ‘aceleradamente’. Sin embargo analistas más juiciosos se dieron cuenta de la capacidad de la economía campesina para sostenerse a pesar de los procesos de diferenciación y descomposición y de las condiciones adversas. El fenómeno característico de Colombia ha consistido en que tanto la población rural, como la dedicada a la producción agropecuaria y también el campesinado propiamente dicho, a la vez que han disminuido paulatinamente el porcentaje que representan con respecto a la población total del país, han aumentado continua e ininterrumpidamente su número”. (Héctor Mondragón, “Relatifundización, megaproyectos y campesinos en Colombia”, 1998).

51 Ver la revista Un Mundo Que Ganar 1998 / 24, “Autocrítica del PC de Indonesia, 1966”, Pág. 68.

52 El PCC-M (antiguamente OCC-MLM), lleva su pragmatismo tengsiaopingista de que “no importa que un gato sea blanco o negro con tal de que cace ratones”, al campo de la política actual en Colombia y llama a apoyar a las FARC, sin tener en cuenta su color político, con tal que también combata al enemigo principal.

53 Llevar la política implica un fuerte trabajo de agitación y propaganda en medio de la lucha de las masas, persistiendo en mantener la línea proletaria en lucha contra ideas, posiciones y actitudes aisladas derechistas.