Sobre la Situación Mundial

En 1984, la Declaración del Movimiento Revolucionario Internacionalista señaló, "El mundo heredado a raíz de la II Guerra Mundial se está desmoronando rápidamente. Las relaciones económicas y políticas internacionales - el 'reparto del mundo' - que se establecieron mediante la II Guerra Mundial y como resultado de ella, ya no corresponden a las necesidades de las distintas potencias imperialistas de extender y ensanchar 'pacíficamente' sus imperios de ganancias. Aunque es cierto que el mundo de la posguerra ha experimentado cambios importantes como resultado de conflictos entre los imperialistas y, especialmente, como resultado de las luchas revolucionarias, hoy día es toda esa red de relaciones económicas, políticas y militares lo que está en tela de juicio. Se está viniendo abajo la relativa estabilidad de las principales potencias imperialistas.... Las luchas revolucionarias de las naciones y pueblos oprimidos están en ascenso una vez más, asestándole nuevos golpes al orden imperialista mundial.... La agudización de las contradicciones está atrayendo al vórtice de la historia mundial a todos los países y regiones del mundo y a sectores de las masas previamente adormecidos o indiferentes a la vida política, y lo hará aún más dramáticamente en el futuro. Así que los comunistas revolucionarios tienen que prepararse y preparar a los obreros conscientes de clase y a los sectores revolucionarios del pueblo e intensificar su lucha revolucionaria".

El análisis de la Declaración sobre el carácter temporal del actual orden mundial y su llamado a hacer preparativos urgentes para repentinos cambios y saltos en los acontecimientos ha sido corroborado por los acontecimientos mundiales, aunque no pudo anticipar el giro exacto de los acontecimientos - el colapso del campo socialimperialista soviético y el mitigamiento de la aguda disputa entre los bloques imperialistas dirigidos por EU y la URSS que había llevado al mundo al borde de la guerra mundial.

En el contexto de la crisis cada vez más profunda del sistema imperialista, las principales características de la actual situación mundial incluyen: el ascenso de las luchas en las naciones oprimidas del mundo, particularmente los gloriosos logros de la Guerra Popular en el Perú, el estallido de rebeliones incluso en las entrañas de las repugnantes bestias imperialistas, el resurgimiento del imperialismo norteamericano como el máximo gendarme del orden imperialista, la intervención y agresión imperialistas contra las naciones oprimidas y la intensificada explotación y ataques contra las masas en las naciones oprimidas y en los mismos países capitalistas, y el realineamiento que está teniendo lugar entre las potencias imperialistas.

Ilusiones Imperialistas de "Un Nuevo Orden Mundial"

Tras el colapso del campo imperialista soviético, que de hecho fue sólo una importante manifestación de la grave crisis que afronta todo el sistema imperialista del cual la Unión Soviética era un importante pilar, los imperialistas norteamericanos declararon con arrogancia la imposición de un "Nuevo Orden Mundial". Para sus propios seguidores en su país y para los más crédulos, este nuevo orden fue escasamente disfrazado con promesas de "respeto por la ley internacional", una "nueva era de paz", "democracia", "combate a la tiranía y la dictadura" e incluso "derechos humanos". Las potencias imperialistas que sólo ayer estaban agarrados del cuello dan un espectáculo de abrazos. La ONU y otros cuerpos mundiales imperialistas similares fueron presentados como los guardianes de la "nueva era de paz mundial". Los imperialistas tenían vanas esperanzas de ocultar el verdadero carácter del colapso del bloque socialimperialista soviético y utilizarlo para desarmar de la ideología revolucionaria del comunismo a las masas oprimidas. Sus ideólogos, junto con los reaccionarios y revisionistas de todos los matices, lanzaron una ofensiva contrarrevolucionaria, proclamando el fin de la visión comunista de un mundo libre de explotación e incluso proclamando el "fin de la historia". El imperialismo, la reacción y el revisionismo fanfarronearon para ondear la andrajosa y lánguida bandera de la "democracia", este inhumano dominio del capital empapado de sangre, y la presentaron como la única alternativa. Fue en verdad una siniestra conspiración, pero los sórdidos y sangrientos resultados son demasiados evidentes.

El acto inicial de este "nuevo" orden mundial fue la brutal violación de Irak por los EU, ayudados por otras potencias imperialistas y con una moderna legión extranjera compuesta de soldados de los países que ellos dominan. Esto apuntaba a forjar imperios y a aterrorizar a los oprimidos hasta someterlos. Pero sólo sirvió para arrancarles sus máscaras de "paz" y para subrayar una vez más que los regímenes compradores en las naciones oprimidas nunca pueden asestar golpes resueltos e inflexibles a sus amos imperialistas. Los imperialistas pusieron en escena un espectáculo de desarme, pero la paz nunca provendrá de las salas de banquete de estos chupasangres. Después de todos sus pactos y tratados ellos, particularmente los imperialistas norteamericanos y rusos de hoy, todavía mantienen mortíferos arsenales capaces de destruir el mundo cualquier cantidad de veces. Los imperialistas hablaban de una "nueva era de desarrollo y cooperación", pero el único resultado ha sido el aumento de la intensa explotación de las masas en las naciones oprimidas y en los mismos países imperialistas - el arruinamiento de los verdaderos productores. En los países del antiguo bloque soviético, incluyendo Rusia, el abierto dominio del capital está haciendo trizas cada vez más las ilusiones de prosperidad y crecimiento libre de crisis. Y los sueños de los imperialistas occidentales de superar su crisis se han convertido en pesadillas a medida que se empantanan cada vez más, creando problemas y siendo rechazados, y ahora enfrentan la furia de los oprimidos incluso en sus propios países. El curso de los acontecimientos ha sido rápido, subrayando una vez más la volatilidad de la situación mundial. Las trompetas de la contraofensiva reaccionaria, tan fuertemente oídas hace sólo un par de años, están cada vez más cayendo en oídos sordos. Más y más sectores de las masas en muchos rincones del mundo continúan viéndose incitados a la resistencia, la rebelión y la revolución, conscientes cada vez más de la bancarrota de los demacrados revisionistas, saludando el brillante ascenso del Poder rojo en las montañas del Perú, y buscando más poderosas formas de asestar golpes a sus propios opresores.

El "Gran Desorden" es Excelente

Mao Tsetung, el gran líder del proletariado mundial, nos ha enseñado que los imperialistas siempre levantan enormes piedras para lanzárselas a los oprimidos y acaban soltándolas sobre sus propios pies. Esto es completamente cierto en la actual situación mundial. Los grandes alardes sobre su "nuevo" orden mundial y el curso actual de los acontecimientos sólo han servido para demostrar más allá de toda duda que nada bueno puede provenir de este sistema devorador de seres humanos. Sus instituciones, lacayos reaccionarios e instrumentos revisionistas están quedando desenmascarados más y más. La Guerra Popular en el Perú ha creado bases de apoyo en las que nuestra clase ha establecido una vez más el poder popular. En las naciones oprimidas del mundo, los "centros de la tormenta" de la revolución, las luchas y resistencia de las masas contra el imperialismo y sus lacayos reaccionarios están en ascenso. Están dejando de lado a los líderes vendidos de antaño y nuevas generaciones están afrontando las tareas de avanzar sus luchas. Hay fermento y rebelión, en grados variables, entre todos y cada uno de los sectores de oprimidos, entre las mujeres, los jóvenes, y las capas más profundas de las masas encadenadas durante siglos por la reacción en todas sus monstruosas formas. El temible matón norteamericano acaba de recibir una sonora paliza dentro de su propio territorio por parte de las víctimas de su opresión racial y de clase. Y los tigres de papel imperialistas siguen siendo pinchados por las afiladas lanzas de las masas oprimidas en todos los países contra los que se atreven a cometer agresión. Una gran oleada de "desorden revolucionario" está en marcha, y es excelente.

A la luz de la crisis en profundización del sistema imperialista mundial, todas las principales contradicciones - la contradicción entre las naciones oprimidas y las potencias imperialistas, la contradicción entre el proletariado y la burguesía en los países capitalistas e imperialistas, y la contradicción entre las potencias imperialistas mismas - están experimentando nuevo desarrollo. Entre ellas, la contradicción entre las naciones oprimidas y las potencias imperialistas y a un grado significativo, aunque de forma secundaria, la contradicción entre el proletariado y la burguesía en los países imperialistas, se están intensificando. El colapso del campo imperialista soviético llevó a una mitigación de la contradicción interimperialista de su anterior nivel de intensidad. Pero la colusión imperialista está basada en la contienda, que se está manifestando hoy en los realineamientos y nuevas disputas que están teniendo lugar entre las potencias imperialistas ante la profundización de su crisis y el ascenso de las luchas del pueblo.
Reiterando las palabras de la Declaración de 1984, en estos momentos en que se perfilan perspectivas sin precedentes para la revolución, "debemos agudizar nuestra vigilancia revolucionaria e intensificar nuestra preparación política, ideológica, organizativa y militar para poder manejar estas oportunidades de la mejor manera posible para los intereses de nuestra clase y para conquistar las posiciones más avanzadas posibles para la revolución proletaria mundial". La existencia del Movimiento Revolucionario Internacionalista y los partidos maoístas reagrupados en él proporciona una poderosa base para lograr este objetivo, y debe lograrlo. En particular los comunistas deben llevar el arma del marxismo-leninismo-maoísmo a los millones de las masas oprimidas, perseverar en la feroz lucha contra todos los matices de revisionismo, nuevo o viejo, formar partidos maoístas donde no existen y fortalecer los existentes, con el fin de preparar, lanzar, desarrollar y llevar a la victoria Guerras Populares para destruir al imperialismo y la reacción para siempre y marchar hacia el glorioso futuro del comunismo.
26 de diciembre de 1993